sábado, 18 de febrero de 2012

La mujer que ayuda a nacer

Entrevista a Frida Kaplan
Desde hace más de 20 años acompaña a madres y padres que esperan un bebé,
y los ayuda a generar y a aumentar el contacto físico y emocional con ese hijo, desde la vida intrauterina.


La eutonía, su método de base, en realidad es creación de Gerda Alexander, una profesora de música alemana, que lo presentó en sociedad en 1957.
Frida Kaplan, que durante mucho tiempo fue actriz (en ese entonces, trabajaba con su apellido de casada, Winter), se topó con la eutonía buscando cómo mejorar su trabajo actoral. Pero al cabo de un tiempo tuvo una idea genial: cuando una de sus hijas le contó que esperaba un bebé, pensó en aplicarlo en el parto de su primer nieto, Jonathan. Así vio la luz el método Frida Kaplan embarazo y nacimiento eutónico. En 1992 dejó la actuación y dio su primer curso de eutonía para embarazadas. A partir de ese momento, nunca dejó de transmitir su método, que recopila en el libro "Embarazo y nacimiento eutónico" (Ediciones B).
El método de Frida Kaplan es la sistematización de trabajos corporales de la eutonía aplicados al embarazo y al nacimiento. La búsqueda se centra en hacer contacto con una misma y con ese hijo que viene, incrementarlo con la pareja, ofrecer herramientas para que los papás se integren a la experiencia y, en lugar de "esquivar" el dolor, generar una manera nueva de afrontarlo para elevar el umbral y aliviar zonas molestas típicas del embarazo y del parto.
¿Por qué cree que algo tan previsto, tan inevitable y tan milenario como traer hijos al mundo supone dolor?
El cambio es permanente. Pero hay algo que desde que el mundo es mundo no cambió y es la forma de nacer. Existe un mandato bíblico: "parirás con dolor". Aunque no en todas las culturas pasa lo mismo. En algunas, en el momento en que la mujer está con las contracciones, el hombre se acuesta y se retuerce mientras nace el bebé.
Dicen que el hombre tiene ese comportamiento para alejar a los malos espíritus y que el niño pueda nacer bien. Lo cierto es que el varón se hace cargo del grito y la desesperación. Pero no vayamos a algo tan lejano o desconocido. Tenemos cerca a Bolivia y ahí está el parto a la boliviana, en cuclillas.
¿Usted piensa que ese dolor aumenta por la manera en que se viene al mundo, por ejemplo por la posición que se le exige a la parturienta?
Pienso que existe un condicionamiento social muy importante. Cuando yo, siendo una nena, tomé conocimiento de cómo nacían los bebés, que no era que los traía la cigüeña y que eso venía acompañado de dolor… a partir de ese momento pensar en el día en que fuera madre se instaló en mí como un pensamiento sufriente.
Cuando llegó el momento del nacimiento de mi primer hijo, mi abuela paterna vivía con nosotros. Era una mujer muy vital. Había quedado viuda en la Primera Guerra Mundial, pero antes había tenido varios hijos. Me acuerdo que le pregunté qué había hecho ella para que nacieran sus hijos, cuando vivía en Polonia, en un pueblo muy pequeño. Era de una clase social baja, una trabajadora. Me miró. Tenía ojos claros, se sonrió como diciéndome ¿qué me preguntás? y me contestó: yo abría las piernas y hacía fuerza.
Entonces, siempre en las clases les digo a las embarazadas que el dolor tiene mala prensa, porque se habla mucho pero no se dice que estamos también preparadas para atravesarlo. Se pone el acento en cuánto duele, pero no se habla de que SI, DUELE, PERO ES UN DOLOR QUE PODEMOS SOPORTAR. Hoy en día, gracias a "San Google", la embarazada sabe paso por paso todo lo que le debería estar sucediendo, pero a menudo no está en contacto con lo que pasa en su cuerpo y con lo que, desde allí, surge como conocimiento y comportamiento…
¿Ese contacto del que usted habla es lo que posibilita que la mujer disponga de esos recursos propios?
Sí. Cuando la madre tiene conciencia de esto, puede tomar o actualizar recursos desde la actividad que yo transmito para aprender a elevar el umbral del dolor y atravesarlo. Cuando sucede, la mujer constata que es capaz de atravesar el dolor y el "SI PUEDO" reemplaza al gran temor de "NO VOY A PODER".
Este contacto con ella misma ¿es una experiencia intuitiva?
El contacto consciente es un aprendizaje con la intención de poder sentir espacios internos. Es aprender a observar el grado de tensión del útero, a observar los glúteos, a todo lo que tiene que ver con el "habitarse". Mediante este aprendizaje es posible aprender a sentir lo que está dentro de uno.
Es un recurso que nos pertenece, es un conocimiento vivencial, al que a menudo todos los conocimientos cognitivos que tenemos no dejan espacio. Por lo tanto, ese contacto consciente no está desarrollado. Tenemos que aprender a hacerlo. Está comprobado que cuando uno se "habita", todo lo que tiene que ver con los miedos se aquieta.
Un concepto importante en su trabajo es distinguir la distensión de la relajación. En el parto, ¿la idea es relajarse o distenderse?
Todo lo que conlleva el concepto "trabajo" implica una actividad para hacer, que se puede encarar con un grado de tensión tal que haga que uno se cierre o bien con el grado de tensión necesaria para permitir que todo fluya. Yo no hablo de respiración.
Debido a los aprendizajes que la mayoría hemos realizado, la imagen conceptual detrás del término"respiración" nos lleva a realizar un movimiento mecánico de inspiro-expiro. En ese movimiento mecánico por lo general se eleva el diafragma y se comprime la región torácica (que es el hábitat del bebé).
En cambio, si uno OBSERVA la oxigenación, el camino que recorre el aire por el espacio interno, al no estar presente la palabra "respiración", y reemplazar el concepto por OBSERVAR LA OXIGENACION... todo fluye, no aparece un movimiento mecánico que tensa, que traba. Se puede. Es un aprendizaje. Para facilitar estos temas es que la embarazada y la parturienta aprende la emisión de la O.
¿La O?
Sí, la letra O. La puede hacer sin sonido, con sonido suave, con sonido más fuerte. Hacer la O no es emitir un sonido pensando "uhhh, hace calor", o "cómo está este pecho", mecánicamente. Hay que emitir ese sonido pensando en la atención hacia los espacios internos, por dónde se va a utilizar la atención con la intención de dirigir con precisión la O hasta el suelo pélvico o a la zona de dolor.
Es decir, que con todo este aprendizaje se produce un desarrollo de las cualidades de la conciencia: atención, intención, dirección y precisión. De esto no se habla necesariamente en las clases, porque si lo digo y comunico teóricamente se sabe, pero no se aprende. No es algo mecánico. Es buscar que la persona se contacte con ese espacio interno. Si se le dice "conectate, relajate", es una orden y por una orden no se modifica nada. Primero tiene que estar presente el deseo de modificar.
¿La O la hace solamente la embarazada?
No solamente. Puede ayudarla la persona que la acompaña, por ejemplo la partera, o el papá. La O con volumen de la persona que acompaña le produce a ella el mismo efecto mitigador. Si otro la dice, mitiga igual. Se practica durante todo el embarazo, pero también puede aprenderse cuando la mujer llega a parir, como ocurre en el hospital Posadas, donde enseño el método a los parteros. Es fantástico porque nace el bebé, está llorando, el papá le dice la O y el bebito abre los ojos y le clava la mirada al padre. Es muy fácil de aplicar.
Usted menciona la dificultad entre la "mirada interna y la mirada externa", y dice que si una mujer está haciendo la O pero el obstetra o el equipo de salud no comparten o conocen este método posiblemente la parturienta tenga vergüenza o se sienta intimidada... ¿Cómo se hace para que esa mirada externa no condicione y complique más ese momento?
También es un aprendizaje. Porque, otra vez, gracias a "San Google" y al poco "habitarnos", vivimos pendientesdel afuera, entonces le damos un poder "al otro" que en realidad no tiene. El "otro" puede ser el médico, la partera, el ecografista, la abuela... todo eso es vivido como que "ellos son los que saben y yo no, ellos tienen razón".
Pero gracias al aprendizaje del poder habitarnos, sentir diferentes espacios internos, y observar que al habitarse se modifican emociones y pensamientos, entonces se aprende a diferenciar la mirada externa de la interna. Y cuando uno se siente a uno mismo aparecen otra calidad de pensamientos.
¿Todo esto que ud. dice se puede aprender en los 9 meses de embarazo y llegar así al parto?
Aprender es poder elegir. Cada uno elige cómo quiere realizar el aprendizaje. Puede venir una mujer sola, si el compañero no quiere puede venir o no tiene. Ella elige cómo venir, cómo hacerlo.
¿Y esta forma de transitar el embarazo, el parto y puerperio no se lleva mal con la medicalización de estos procesos?
El aprendizaje que transmitimos acá, ésto de poder elegir, se basa justamente en que no bajamos línea. El principio que nos guía es el principio de realidad. Cuando vienen y me dicen "no quiero peridural, no quiero episiotomía", entiendo que puede ser un deseo verdadero, pero yo siempre les digo: "perfecto, aunque, por las dudas, siempre dejá una puertita abierta por si a último momento cambiás de opinión". ¿Por qué hago esto? Porque muchas veces, cuando la "orden" interna de tener ese parto soñado, con mínima intervención, es tan grande que no llegan siquiera a dilatar y van directo a cesárea.
Una parte interna siente que no fue escuchada. Sí les digo que está perfecto lo que piensan. Pero no bajo línea para nada. Todos los fundamentalismos no me parecen apropiados. Siempre hablo desde el principio de realidad. Un excelente recurso es tener conciencia de que ellos, la pareja, son los protagonistas del nacimiento.
¿Los cursos que ofrece tienen clases semanales?
Es un aprendizaje, NO un curso. Cada uno viene el tiempo que quiere. No es necesario hacerlo con una continuidad. La mirada interna se incrementa con el contacto y con el deseo, si es un curso se aplica el "tengo que..." y esa no es la idea. Los papás (varones), están invitados pero no pagan.
Otros pilares de su método son el "pujar sonriendo" y el toque eutónico.
¿De qué se tratan?

El pujar sonriendo es eso, justamente. Sonreír es un poderoso organizador del movimiento. Ayuda muchísimo. El toque eutónico es un tipo de conexión que se establece con el bebé. Lo puede hacer cualquier persona, pero lo ideal es que sean los padres.
Una vez por mes organizo una clase con mamás, papás y bebés y aprenden ese toque. Es un toque no invasor, que reemplaza a cientos de palabras. Este toque se aplica también entre bebés internados. Incrementa mucho el vínculo y permite que les den antes el alta. Lo que sucede es realmente conmovedor.
Más información: http://www.fridakaplan-eutonia.com/

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