martes, 19 de febrero de 2013

Amamantar es compartir!!!


Madre e hijo
 Henry Jules Jean Geoffroy (1853-1924)


Pensando y pensando sobre la maternidad y las mujeres, la casa y el trabajo, los hijos, los nacimientos por parto y por cesárea, el amamantamiento y la mamadera, hice un viaje en el tiempo, a lo que más pude recordar de mi infancia. Y recordé a mi mamá, que estaba en casa, siempre, siempre, siempre, una vuelta tumultuosa del colegio y a todos nosotros, somos 7 hermanos, tomando un café con leche, con una parva de tostadas con manteca y miel -¡¡¡mmm..... qué rico!!!-, en una bulliciosa mesa, solo acallada porque estábamos comiendo.

Y más atrás en el tiempo, en un lindo abril, a mi mamá cuando esperaba el nacimiento de mi hermana Josefina, en ese año 1964, cuando vivíamos en Mar del Plata. Aquella linda tarde de sol, mi mamá con una panza que solo imagino, y yo con 6 años, estábamos dentro del mar, que tanto disfrutábamos; y ella me dijo: “pensar que hoy puede ser el último día de playa, y así fue, al día siguiente nació mi hermana, la sexta del grupo, y mi mamá volvió pronto a casa y trajo una linda beba, muy llorona.

No recuerdo si nos dio de mamar, pero tampoco recuerdo mamaderas, si recuerdo que los bebes,-aclaro con mi hermana melliza somos las mayores-dormían en el cuarto de mis padres, un tiempo tal vez más largo que el que mi memoria guarda y que había momentos en que mi mamá desaparecía en su dormitorio, (Marga, Marga, Marga…la llamabamos.!!!!) seguramente para amamantar tranquila.

Prolongar el amamantamiento como me gusta decir a mí, es una necesidad imperiosa en este momento que nos toca vivir. Estoy convencida, que si logramos alargar este tiempo esto llevará a disminuir las enfermedades tanto de los niños como de las madres, pero sobre todo aumentará la confianza en las mujeres y habrá un cambio de actitud que nos ayudará a disminuir el número de cesáreas.

El amamantamiento y el parto son dos procesos naturales y fisiológicos de los mamíferos, a los cuales pertenecemos, a pesar de que pertenecemos a otra especie diferente, muy, muy diferente, porque pensamos y amamos.

Por eso el pensar nos tiene que llevar a cambiar esta forma de vivir, tan apurada, que todo tiene que estar listo ya. Como muchos saben yo tejo, el tejer es algo que lleva tiempo, una prenda tiene un tiempo para su diseño, un tiempo de tejido, un tiempo de reposo, un tiempo para los detalles y esos tiempos dan un buen resultado.

Nuestra vida no debería ser express, sino con un tiempo para cada cosa, cada minuto valioso, tiempo, ese que decimos que nos falta, ¿no será que no sabemos aprovecharlo?

Vuelvo de nuevo para atrás, me tapan los pañales de tela, recuerdo pilas… de pañales de tela, para lavar, lavados, para tender en la soga, para planchar. Mientras vivíamos en el campo, había 3 de mis hermanos que los usaban y mi mamá los lavaba a mano, en una batea, a la sombra de un laurel gigante, seguramente añoso, porque no había luz eléctrica, los ponía en un fuentón inmenso de lata, y me decía: “me ayudas a colgarlos”, íbamos juntas cada una llevando una manija del fuentón, hasta la soga a colgar muchos pañales, cuidándonos para no pincharnos con la paja brava, también traíamos los que estaban secos. 

Cocinaba, arreglaba la casa, nos cuidaba, en ese momento éramos 5 y tenía tiempo para más, ella leía, algo que le encantaba, sería en esos momentos cuando viajaba o volaba por ahí, en las tardes calurosas, o jugaba con nosotros cuando llovía. Siempre estaba haciendo algo, con una paz, hacía dulce de leche en pleno verano, revolviendo y revolviendo, mientras espiaba por el rabillo que hacían sus crías y nosotros muchas veces jugábamos a hacer tortas de barro, que amasábamos con las manos y se secaban al sol, así quedábamos, todos sucios, pero nos divertíamos mucho, con algo simple: agua y tierra.

Compartir es algo incomparable, pero compartir parece ser difícil en estos días. Muchos quieren todo para si.

Amamantar es compartir con otro ser humano, un tiempo, minutos, horas incomparables, la madre da energía, calor y afecto a su hijo y el hijo llena a la madre de gozo, comparten un momento de felicidad. (Qué lindo, qué lindo, y dura tan poquito!!!)

Ayudemos a las mujeres a amamantar a sus bebes, si este tiempo para compartir se alarga, el postnatal de 6 meses será una realidad más cercana de lo que creemos y tal vez más largo de lo que soñamos.
Luisa Bengolea
Enfermera con orientación en Perinatología
Correctora Josefina B
Nota Marga = Mamá
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