lunes, 25 de febrero de 2013

Debemos permitir a nuestro bebe que se chupe el dedo?


La succión es una actividad que el recién nacido efectúa,  de gran importancia para su crecimiento y desarrollo y estabilizadora de sus estados de conciencia. Experiencias hechas con bebes prematuros mostraron que los bebes que reciben alimentación por sonda nasogástrica y a los que se les coloca un chupete para facilitar que succionen, crecen más rápidamente y presentan ganancias de peso muy superiores a los bebes a los que no se les colocó chupete. No existe una explicación absoluta para este efecto de la succión, pero sus resultados son tan evidentes que esta técnica ha sido incorporada prácticamente en todos los servicios de Neonatología.
La importancia de la succión como mecanismo de autorregulación se aprecia especialmente cuando un recién nacido pasa del estado de llanto al de tranquilidad. Es fascinante ver los intentos por lograr un contacto mano-boca y cuando por fin logra ponerse el dedo en la boca y succionar y calmarse, se lo observa como recompensado, con la sensación de gratificación y satisfacción de haber alcanzado su meta. Su rostro se suaviza y se lo ve más alerta.
Si hemos observado cuidadosamente todo el procedimiento, llegaremos a la conclusión de que el bebe ha desarrollado una conducta orientada a lograr su objetivo. Esta es otra prueba más de su extraordinaria capacidad.
Un chupete puede calmar a un niño molesto, pero no presentará la misma cara de satisfacción plena como cuando esta succión se logra por haber obtenido su contacto mano -boca. El rostro y las palmas de las manos son las áreas de mayor sensibilidad de un bebe y esto ha permitido su encuentro ya durante la vida intrauterina. Se ha comprobado que la succión se realiza desde etapas tempranas de la gestación. Esta experiencia acumulada hace que un bebe, al succionar su mano, esté recordando su vida prenatal, cuando todo era perfecto, y que lo inda un sentimeinto de seguridad en consecuencia
Fuente El increíble universo del recién nacido,  pág 81, del Dr. Jorge César Martínez,
 Editorial El Ateneo, edición 2010
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