lunes, 3 de agosto de 2015

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2015

Recomendaciones de la OMS

Por Pedro Lipcovich
“La lactancia debe comenzar en la primera hora de vida”, recomienda la Organización Mundial de la Salud. Y “el amamantamiento debe hacerse ‘a demanda’, siempre que el niño lo pida, de día y de noche; deben evitarse los biberones y chupetes”, sostiene la entidad en el documento Diez datos sobre lactancia.

“La lactancia materna también es beneficiosa para las madres: reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario en el futuro, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y reduce las tasas de obesidad”, agrega.

Además, “los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad. Son también menos propensos a sufrir diabetes de tipo 2”. “Amamantar es algo que se aprende. Muchas mujeres tienen problemas al principio –puntualizan–. El dolor en los pezones y el temor a no tener leche suficiente son habituales. Los centros de salud que apoyan la lactancia materna, ofreciendo asesoramiento, propician tasas más altas de esta práctica.” “Muchas madres que reanudan su actividad laboral abandonan la lactancia materna parcial o totalmente porque no tienen tiempo o no disponen de instalaciones adecuadas para dar el pecho o extraerse la leche. Las madres necesitan tener en su trabajo un lugar seguro, limpio y privado para poder seguir amamantando a sus hijos”, destaca la OMS al propiciar “las guarderías en el lugar de trabajo, las instalaciones donde amamantar o extraerse y recoger la leche, y las pausas para dar el pecho”.


Los beneficios de amamantar

 Por Pedro Lipcovich
“La leche materna va cambiando a lo largo de los meses para acompañar el desarrollo del bebé, y aporta inmunidad para los gérmenes específicos del medio en que habitan madre e hijo”, destacó Nicolás Kreplak, subsecretario de Medicina Comunitaria, Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de la Nación.

“En los primeros seis meses de vida, el bebé todavía tiene que desarrollar su sistema inmunitario: los anticuerpos que la madre produce y libera junto con la leche son la parte complementaria del sistema inmune de su bebé. Y la madre, respecto de los gérmenes habituales del medio en que vive, ha adquirido una inmunidad que a su vez transmite al hijo. Además, durante la lactancia la mamá produce la hormona prolactina, que a su vez estimula el sistema inmune: por eso es frecuente que la mujer se enferme menos mientras da de mamar; y también el niño recibe esa hormona que estimula su inmunidad”, explicó Kreplak.

Por otra parte, “la leche materna se modifica a lo largo del tiempo: al principio, ofrece al bebé hidratos de carbono de rápida absorción, y después va ganando en capacidad nutricional, con grasas y proteínas. Además, ciertamente, la posición en que el chico toma el pecho, en relación directa con los ojos y el corazón de la madre, propicia una situación vincular que es muy importante”, agregó el subsecretario de Maternidad.




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