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viernes, 16 de agosto de 2013

Niños descalzos, más inteligentes (y sobre todo, más felices)

05 de agosto de 2012 | 10:55 CET



Hace un tiempo ya os explicamos cuáles eran las posibles razones de que los niños se descalzaran tan a menudo. A pesar de ello, los padres muchas veces insistimos en ponerles los zapatos, incluso cuando no los necesitan, porque no caminan.

Sabíamos lo cómodos y felices que están los niños explorando sus pies descalzos. Ahora, un estudio señala que la costumbre de calzar precozmente a los bebés y los niños puede afectar negativamente a su desarrollo y que, por contra, los niños descalzos desarrollan mejor su inteligencia:

En la actualidad hay una tendencia a calzar a los niños precozmente. Existen calzados denominados calzado para preandantes y calzado para gateo. En este artículo se pretende ofrecer argumentos científicos que justifiquen la necesidad de dejar descalzos los pies de los bebés no andantes. Como método se ha utilizado el análisis y lectura crítica de distintas fuentes bibliográficas en relación al desarrollo psicomotriz del niño, tratados de neurología y las principales Teorías sobre el desarrollo de la inteligencia en el niño. Encontramos que el movimiento físico y el estímulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos es factor de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo y del desarrollo intelectual del niño.

Así comienza el estudio, titulado “Podología preventiva: niños descalzos igual a niños más inteligentes“, elaborado por Isabel Gentil García, Profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid.

En él, se hace una crítica a la profusión de publicidad y comercios de calzado para “preandantes”, así como a la excesiva recomendación pediátrica de calzar a los bebés. En su opinión, este acto solo debería ser necesario con el fin de abrigar los pies, y como demostración ofrece argumentos científicos que justifcan la necesidad de dejar descalzos los pies de los bebés no andantes, a través de un enfoque interdisciplinar.

Por qué son tan importantes los pies del bebé
Desde el punto de vista del desarrollo neurológio y de la sensibilidad táctil, los pies del recién nacido tiene una sensibilidad mucho más fina que la de la mano hasta los ocho o nueve meses.
Por ello en los primeros meses los pies tienen una función esencial: informar del mundo exterior al bebé, que toca con ellos todo lo que tiene a su alcance, los manipula con sus manos y los lleva a la boca donde las terminaciones nerviosas sensitivas son mayores. A partir de esta edad el pie de forma gradual pierde este tipo de sensibilidad.

El hecho de calzar continuamente a los bebés que no caminan les priva de información táctil y la percepción de la posición y movimiento de los pies en relación con el espacio, que juegan un papel importante en el sistema nervioso central. Por ello para la maduración de las habilidades motoras son necesarios el desarrollo de la coordinación visual manual y la adquisición de estas informaciones táctiles y perceptivas.
El estudio además se basa en las etapas de Piaget de desarrollo de la inteligencia, centrándose en la primera, en la etapa sensomotriz (desde el nacimiento a los dos años), cuando son importantes la manipulación, el movimiento y aprender a organizar de forma hábil la información sensorial. Se adquiere la primera noción del yo, del espacio, del tiempo y la idea de causalidad.



Sin duda los pies, como receptores privilegiados, contribuirían a un mejor desarrollo de la inteligencia del bebé, y ello es así porque la inteligencia se desarrolla mediante:
  • La maduración del sistema nervioso, esto es la capacidad de diferenciar y discriminar cada vez un mayor número de estímulos y tiene que ver con la diferenciación de las células nerviosas.
  • La experiencia de interacción con el mundo físico, esto es la manipulación, el manejo de los objetos. Significa conocer el funcionamiento de los objetos a través de manipular con ellos. El desarrollo de la inteligencia no sería posible sin esa manipulación, pues la maduración del sistema nervioso no es independiente de la experiencia. Junto a las manos y la boca, los pies también tienen un papel fundamental.
  • La necesidad de aprender. La mente humana tiende al equilibrio cognitivo. Cada vez que hay un estímulo exterior que no comprendemos tendemos a comprender. El sistema cognitivo tiende a buscar nueva información para reequilibrar, por eso el interés por aprender tiene que ver con buscar estructuras de conocimiento cada vez más complejas y estables.

Además de Piaget la autora se centra en otros autores para demostrar su teoría, y es que al final todos coinciden que el desarrollo es fruto de una compleja interacción entre el ambiente y el organismo y que uno de los factores ambientales que más interviene en su desarrollo es el propio cuerpo y su autoconocimiento.

Una de las imágenes más graciosas que descubrimos del bebé hacia los tres meses es que se mira y se toca las manos y los pies con curiosidad. Empieza a descubrir su cuerpo, y los zapatos en buena medida le restan sensibilidad, movimiento… A partir de los seis-siete meses, los bebés se suelen llevar los pies a la boca en ese proceso de autoconocimiento y aportando nuevas sensaciones y experiencias motoras que contribuyen al desarrollo de su inteligencia.

Además, el hecho de apoyar el pie descalzo en todo tipo de superficies, también irregulares, contribuye al desarrollo muscular. El calzado denominado preandante o el calzado para el gateo impide recibir sensaciones, además añade un peso excesivo a los pies impidiendo que se muevan libremente. Todo ello explica por qué los niños, cuando tienen un mayor control de su cuerpo, se quitan los zapatos continuamente.

Unos calcetines valdrían para que no tuvieran frío, aunque si los bebés se suelen llevar los pies a la boca no son convenientes, y de todas formas aprenden muy rápidamente a quitárselos también. Y, como comenté hace tiempo, considero que los zapatitos para bebés son muy bonitos pero poco útiles, mis hijas los llevaron realmente poco, también por el tema del precio: probablemente sean las prendas más caras en relación a su tamaño.

En definitiva, el estudio concluye que calzar a los más pequeños cuando aún no saben caminar puede perjudicar su desarrollo, y que esos zapatos “preandantes” no tienen justificación. Parece esta una nueva razón para dejar que los niños, si no hace frío, vayan descalzos por casa, aunque nos bastaba con ver lo cómodos y lo contentos que estaban explorando los pies, ¿no os parece?

Fotos | Dermot O’Halloran y lou & magoo en Flickr-CC

¿Por qué se descalzan los niños?

01 de diciembre de 2008 | 10:30 CET



Creo que todo padre y madre en algún momento de la vida de su hijo/a ha pensado algo similar al título del post: “y ahora, ¿por qué se quita los zapatos?“
Hay diferentes momentos de la vida en que los niños tienden a quitarse los zapatos (e incluso los calcetines). De pequeñitos, digamos a partir de los 8-9 meses, están en plena fase de exploración de su cuerpo, hace poco que conocen sus pies y quieren verlos, quieren sentir con ellos y eliminar esas barreras que lo impiden (llamadas zapatitos de bebé). Es algo así como una búsqueda de libertad, un “eh, que yo nací descalza…”.

Cuando son un poco mayores, hacia los 2-3 años esta necesidad regresa (si es que algún día se fue). Caminar, correr y saltar son acciones que ya no tienen truco ni misterio para ellos, sin embargo están en las mismas, no sienten el suelo que pisan y ellos, que están volviendo a conocer su cuerpo desde un punto de vista más comprensible, dando nombre a sus manos y brazos, a sus piernas y pies, quieren volver a sentir con ellos y eliminar esas barreras que lo impiden.

Algo así como sentirse libre de sentir (valga la redundancia) y conectar con el mundo a través de aquello que contacta con él continuamente, nuestros pies.
También puede ser, y esto sí hay que tenerlo más en cuenta, que las zapatillas simplemente le vayan pequeñas o le molesten por alguna razón. Si sólo lo hace con un par determinado, es probable que sea esto. Si lo hace con todos, es probable que sea lo que ya he comentado.
La foto que veis es de mi hijo Jon, de uno de estos días de Noviembre en que se quitó una zapatilla y, por supuesto, un calcetín y un rato antes de que se quitara la otra.

A veces Jon va más allá y una vez ha acabado desnudando sus pies, decide desnudarse por completo. Confieso, no trato de evitarlo. Imagino que es más de lo mismo, querer sentirse libre, redescubrir su cuerpo ahora que sabe como se llaman sus partes, sentir el entorno desde su piel. Quizás alguien opine que no hacemos bien dejándole que se desnude, pero yo pienso ¿cómo voy a limitar semejante manifestación de vida?

Volviendo a los pies, ¿cuándo dejan de hacerlo?
Pues depende. Algunos lo dejarán de hacer cuando dejen de sentir la necesidad de libertad y de conexión con el entorno. Otros no dejarán de hacerlo nunca y llegarán a la edad adulta haciéndolo también.
No hay nada malo en ello, es libertad.

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