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martes, 15 de octubre de 2013

Vacuna contra la varicela

La varicela es una enfermedad causada por el virus varicela zóster. Se recomienda que los niños reciban dos dosis de la vacuna:
• Una dosis entre los 12 y 15 meses de edad
• Una segunda dosis entre los 4 y 6 años de edad


La varicela causa un sarpullido con ampollas que producen picazón. Empieza en la cara, el pecho, la espalda y el estómago y puede extenderse al interior de la boca. Causa fiebre, dolor de cabeza y cansancio. Se transmite con facilidad cuando una persona infectada tose o estornuda. También se puede transmitir por contacto con el líquido de las ampollas.

La mayoría de los casos son leves. Sin embargo a veces puede causar la muerte o problemas graves como infecciones de la piel y de los tejidos debajo de la piel, incluyendo infecciones del estreptococo del grupo A; deshidratación a causa de los vómitos o la diarrea; neumonía (infección pulmonar); y encefalitis (inflamación del cerebro).  La varicela puede ser grave, especialmente en los bebés y los adultos.

Algunos niños vacunados pueden tener varicela, pero normalmente tienen un caso muy leve. La mayoría tiene menos ampollas, son menos propensos a tener fiebre y se recuperan rápidamente. La vacuna previene casi todos los casos graves de la enfermedad. Si tiene alguna pregunta acerca de ésta u otra vacuna para su bebé, hable con su pediatra.

Después de la infección el virus permanece de por vida dormido en los nervios. Si se reactiva causa un fuerte dolor. Luego se produce un sarpullido doloroso llamado culebrilla. Si ésta se da en el rostro, puede afectar en forma permanente la vista o el oído. Después de que desaparecen las ampollas, la persona puede sufrir de un dolor persistente por años, el cual puede ser bastante intenso.

Fuentes:
CDC:http://www.cdc.gov/vaccines/vpd-vac/varicella/fs-parents-sp.html;                                                                                                                                                                                       Medscape: Anderson et al. http://emedicine.medscape.com/article/231927-overview
NINDS: http://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/culebrilla.htm#complicaciones;
NLM: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/shingles.html
Fuente: http://blog.nacersano.org/?p=5733

miércoles, 9 de octubre de 2013

Varicela: una eruptiva típica de la primavera

Cuál es la vía de contagio, cómo son las lesiones, quiénes deben vacunarse... Aquí, todo lo que debés saber sobre la varicela.

La varicela es una infección que se produce y se disemina con mayor frecuencia a fines del invierno y en primavera. Si bien todas las enfermedades eruptivas se caracterizan -como su nombre lo indica- por la erupción, resulta muy fácil distinguirla de las demás debido a la apariencia y a la cronología de las lesiones: comienzan como pequeñas manchas rojas (máculas) que se transforman en "granitos" (pápulas), y después en ampollas (vesículas) con un líquido transparente rodeadas de un halo rojizo. Dos o tres días más tarde, las vesículas se cubren de costras que provocan una intensa picazón y que se caen solas al cabo de una semana, aproximadamente.
Las primeras manifestaciones aparecen en la cabeza, más precisamente en el cuero cabelludo, desde allí se extienden -día a día- hacia el tronco y las extremidades, y dan lugar a un brote que dura alrededor de una semana. Por lo general, las lesiones tienden a concentrarse en la línea media del cuerpo, pero no se manifiestan todas al mismo tiempo sino que van surgiendo nuevas mientras las anteriores comienzan a cicatrizar; por eso hay manchas, ampollas y costras en forma simultánea durante todo el período de erupción. Y algo más: cada aparición de lesiones nuevas suele ser precedida de fiebre, que obedece a la circulación del virus en la sangre.
Otra particularidad es que, a diferencia del resto de las eruptivas, la varicela no afecta únicamente la piel sino también las mucosas, por lo que pueden salir ampollas en la boca, en los genitales y en la zona próxima al ano.

Cómo se contagia
La infección es causada por el virus "varicela zoster", que se transmite de persona a persona desde el día previo a la aparición de las lesiones y hasta que se forman las costras.
El contagio se produce por medio de las gotitas de saliva que se despiden al hablar, toser o estornudar, y también por contacto con el líquido de las ampollas, que es el sitio donde se aloja el virus.
Se trata de una enfermedad sumamente contagiosa: cuando algún pequeño del jardín la contrae, es muy probable que todos sus compañeritos se enfermen así como las personas que conviven con él.
Igual que el resto de las eruptivas, es típica de la niñez, pero eso no quiere decir que los adultos estén exentos de padecerla si no la tuvieron cuando eran chicos. Sin embargo, como genera inmunidad de por vida, quienes ya la tuvieron no tienen riesgo de volver a contraerla.

Una vez que la varicela se cura, el virus permanece dentro del organismo en estado de latencia, y en ocasiones puede provocar herpes zoster.

Los cuidados
La varicela es una enfermedad benigna que no suele complicarse. No obstante, en determinados casos puede indicarse tratamiento antiviral para prevenir consecuencias graves, o bien gammaglobulina específica si el contagio se produce durante la primera mitad del embarazo.
Cuando las ampollitas llegan a la etapa de costra provocan intenso prurito, pero es necesario evitar que el niño se rasque o se saque las cascaritas, porque uno de los riesgos es que las lesiones se sobreinfecten.
Conviene controlar también que las uñas estén cortas y limpias, y asegurar una adecuada higiene de la piel. ¿Cómo? Mediante el baño diario, que debe realizarse en forma rápida, bajo la ducha (no de inmersión) y con jabón líquido, o bien frotando la barra de jabón entre las manos y esparciendo la espuma sobre la piel, suavemente y con cuidado para no romper las ampollas. El secado también debe ser suave, envolviendo el cuerpo con la toalla y sin restregar.

¡Importante!
Si tu hijo tiene varicela, no le des aspirina para controlar la fiebre. Puede provocarle síndrome de Reyé, una enfermedad que afecta gravemente el cerebro y el hígado, a veces en forma irreversible.

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