miércoles, 9 de octubre de 2013

Varicela: una eruptiva típica de la primavera

Cuál es la vía de contagio, cómo son las lesiones, quiénes deben vacunarse... Aquí, todo lo que debés saber sobre la varicela.

La varicela es una infección que se produce y se disemina con mayor frecuencia a fines del invierno y en primavera. Si bien todas las enfermedades eruptivas se caracterizan -como su nombre lo indica- por la erupción, resulta muy fácil distinguirla de las demás debido a la apariencia y a la cronología de las lesiones: comienzan como pequeñas manchas rojas (máculas) que se transforman en "granitos" (pápulas), y después en ampollas (vesículas) con un líquido transparente rodeadas de un halo rojizo. Dos o tres días más tarde, las vesículas se cubren de costras que provocan una intensa picazón y que se caen solas al cabo de una semana, aproximadamente.
Las primeras manifestaciones aparecen en la cabeza, más precisamente en el cuero cabelludo, desde allí se extienden -día a día- hacia el tronco y las extremidades, y dan lugar a un brote que dura alrededor de una semana. Por lo general, las lesiones tienden a concentrarse en la línea media del cuerpo, pero no se manifiestan todas al mismo tiempo sino que van surgiendo nuevas mientras las anteriores comienzan a cicatrizar; por eso hay manchas, ampollas y costras en forma simultánea durante todo el período de erupción. Y algo más: cada aparición de lesiones nuevas suele ser precedida de fiebre, que obedece a la circulación del virus en la sangre.
Otra particularidad es que, a diferencia del resto de las eruptivas, la varicela no afecta únicamente la piel sino también las mucosas, por lo que pueden salir ampollas en la boca, en los genitales y en la zona próxima al ano.

Cómo se contagia
La infección es causada por el virus "varicela zoster", que se transmite de persona a persona desde el día previo a la aparición de las lesiones y hasta que se forman las costras.
El contagio se produce por medio de las gotitas de saliva que se despiden al hablar, toser o estornudar, y también por contacto con el líquido de las ampollas, que es el sitio donde se aloja el virus.
Se trata de una enfermedad sumamente contagiosa: cuando algún pequeño del jardín la contrae, es muy probable que todos sus compañeritos se enfermen así como las personas que conviven con él.
Igual que el resto de las eruptivas, es típica de la niñez, pero eso no quiere decir que los adultos estén exentos de padecerla si no la tuvieron cuando eran chicos. Sin embargo, como genera inmunidad de por vida, quienes ya la tuvieron no tienen riesgo de volver a contraerla.

Una vez que la varicela se cura, el virus permanece dentro del organismo en estado de latencia, y en ocasiones puede provocar herpes zoster.

Los cuidados
La varicela es una enfermedad benigna que no suele complicarse. No obstante, en determinados casos puede indicarse tratamiento antiviral para prevenir consecuencias graves, o bien gammaglobulina específica si el contagio se produce durante la primera mitad del embarazo.
Cuando las ampollitas llegan a la etapa de costra provocan intenso prurito, pero es necesario evitar que el niño se rasque o se saque las cascaritas, porque uno de los riesgos es que las lesiones se sobreinfecten.
Conviene controlar también que las uñas estén cortas y limpias, y asegurar una adecuada higiene de la piel. ¿Cómo? Mediante el baño diario, que debe realizarse en forma rápida, bajo la ducha (no de inmersión) y con jabón líquido, o bien frotando la barra de jabón entre las manos y esparciendo la espuma sobre la piel, suavemente y con cuidado para no romper las ampollas. El secado también debe ser suave, envolviendo el cuerpo con la toalla y sin restregar.

¡Importante!
Si tu hijo tiene varicela, no le des aspirina para controlar la fiebre. Puede provocarle síndrome de Reyé, una enfermedad que afecta gravemente el cerebro y el hígado, a veces en forma irreversible.


Tratamiento, ¿cuándo?
Los siguientes son algunos de los casos en los que se indica tratamiento para prevenir las complicaciones de la varicela. Pero para que resulte efectivo, el antiviral debe administrarse dentro de las 24 horas de la aparición de las lesiones.
·      Personas con trastornos de la inmunidad.
·      Personas que reciben quimioterapia o tratamiento con corticoides o aspirina.
·      Ancianos.
·      Niños menores de un año.
·      Niños y adultos que se contagian de alguien que vive en el mismo hogar, debido a que la cantidad de virus que reciben es muy alta.

¿Cuándo volver al cole?
Una vez que todas las lesiones se encuentran en etapa de costra y ya no quedan vesículas, finaliza el período de contagio. Por lo tanto, si el niño va al jardín o a la escuela, puede reintegrarse sin riesgos.
No es necesario esperar a que se caigan las cascaritas, porque cuando se forman las costras ya no hay peligro de que el virus se transmita a otras personas.

La vacuna
Existe una vacuna contra la varicela muy eficaz para prevenir -sobre todo- las formas graves de la enfermedad. Se recomienda a partir del primer año de vida, y el esquema de aplicación entre los 12 meses y los 12 años de edad consiste en dos dosis: la primera entre los 12 y los 15 meses, y la segunda entre los 4 y los 6 años (la segunda dosis puede aplicarse más tempranamente, con un intervalo mínimo de tres meses con respecto a la primera). A partir de los 13 años, se deben aplicar dos dosis separadas por cuatro a ocho semanas.
Si bien no está incluida en el Calendario Nacional de Inmunizaciones, en junio de 2011 la vacuna fue incorporada al Calendario de Oficial Vacunación de la Provincia de Buenos Aires, para ser aplicada con carácter obligatorio y gratuito como única dosis a todos los niños de 12 meses (Ley 14.285).
Recomendación importante: si no tuviste varicela y tu hijo la contrae, vacunate sin perder tiempo, porque si lo hacés dentro de los tres días de producido el contacto, tenés muchas posibilidades de no enfermarte. Pero cuidado: como se trata de una vacuna elaborada con virus vivos atenuados, no debe administrarse durante la gestación. Por lo tanto, si estás planeando llamar a la cigüeña y tenés dudas sobre si tuviste varicela o no, consultá a tu médico, para que lo certifique mediante un análisis de sangre. Si el resultado del examen indica que no la padeciste, aplicate la vacuna pero dejá pasar por lo menos un ciclo menstrual antes de empezar a buscar el bebé, ya que ese es el tiempo mínimo que debés esperar para quedar embarazada.

Varicela & embarazo
A pesar de que se trata de una infección benigna, la varicela puede dejar secuelas graves durante en la gestación. Por eso, si estás embarazada y tomás contacto con alguien que padece la enfermedad, es preciso determinar rápidamente si tenés anticuerpos o no. En caso de no estar inmunizada, debés recibir gammaglobulina endovenosa lo antes posible.

Con el asesoramiento de la Dra. Mercedes Deluca, Coordinadora médica del Servicio Vacunas de STAMBOULIAN Servicios de Salud.

Revista Ahora Mamá, Año 17, Septiembre 2012.

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