Mostrando entradas con la etiqueta madres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta madres. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de enero de 2016

Las buenas madres



Las buenas madres tienen niños que necesitan ir a la fonoaudióloga

Las buenas madres tienen niños que se quiebran un brazo, 
se contagian gripe y gritan en el supermercado.
Algunas buenas madres gritan en el supermercado también.

Las buenas madres cometen errores.

Una buena madre tiene hijos que también cometen errores.
Tiene hijos que se enojan.
Ella se enoja.

Prepara la comida tarde, 
se olvida de comprar la leche para los cereales del desayuno,
Y llora por razones que otros consideran tontas.
Dice cosas que creyó que nunca diría,
Y tiene hijos que dicen cosas que ella desearía que no dijeran.

Ella tiene malos días, malos momentos y malas semanas.
Se pierde.
Y cuando se siente tan perdida,
Cuando todo lo que puede ver es lo malo, y el miedo, 
y las dudas y los pensamientos recurrentes,
El amor la guía de vuelta.

En la oscuridad tiende una mano temblorosa,
Y encuentra el hilo del amor.
Tomada bien fuerte de este hilo que la guía, 
recorre el camino de vuelta.

Vuelve a ella misma
Con amor. Vuelve.
Una y otra vez, vuelve -
A sus niños,
A su familia, y amigos.
Vuelve con amor.

Pide perdón. Perdona.
Vuelve a intentar. Crece.
Es tan buena madre.

Vos sos tan buena madre.

Alissa Marques

jueves, 20 de noviembre de 2014

Carta a una mamá que trabaja… de una que se queda en casa


Las madres que trabajan fuera de casa muchas veces son criticadas o se les acusa de “no preocuparse tanto” de sus hijos como aquellas que decidieron postergar su vida laboral para dedicarse a cuidar a los niños a tiempo completo.

En este sentido, la revista para padres Carrusel publicó una carta de una mamá que no labora fuera del hogar dirigida a una que sí lo hace, demostrando que todas valen mucho. Leéla a continuación.

Querida Mamá Que Trabaja:

Sé que muchas veces eres juzgada por otros por dejar a tus hijos al cuidado de otros para poder ir a trabajar. Mucha gente insinúa que no amas a tus hijos tanto como una mamá que se queda en casa y que lo mejor es que las mamás se queden en casa con sus hijos.

¿Cómo pueden decir esto de ti? Sé que amas a tus hijos tanto como cualquier otra mamá. Sé que regresar a trabajar no fue una decisión fácil. Tuviste que medir los pros y los contras desde mucho antes de que naciera tu bebé. Siempre va a ser una de las decisiones más importantes de tu vida. Pensaste esto aún desde que estabas en la escuela y estabas escogiendo tus materias.

Te veo en todas partes. Tú eres la doctora con quien llevo a mis hijos cuando están enfermos. Eres la alergóloga de mi hija, la que le diagnosticó alergia al maní. Tú eres la terapeuta que está tratando el dolor de espalda de mi esposo. Eres la contadora que nos ayuda con los impuestos. La profesora de básica de mi hijo. La directora de la guardería. La profesora de gimnasia de mi hija. La agente de bienes raíces que nos ayudó a vender la casa. ¿Qué clase de mundo sería este si tu no estuvieras ahí para nosotros? ¿Si hubiera sucumbido a las presiones de los que insistían que el lugar de una mamá es en casa con sus hijos?

Yo sé que mides cada trabajo para ver si queda bien con tu familia. Sé que te despiertas una hora antes que todos los demás solo para poder hacer algo de ejercicio o tener un tiempo para ti. Sé que llegas a reuniones importantes después de haber estado despierta toda la noche con tu pequeño. Sé que cuando llegas a casa en las tardes, tu “segundo trabajo” empieza. La gente no entiende que estás a cargo de tu casa y además tienes un trabajo. Regresas a casa y haces comida, bañas a tus hijos, les lees un libro, los acuestas, y les das beso de buenas noches. Tú pagas las cuentas, vas al súper, lavas la ropa, los platos y todas esas cosas como todas las mamás.

Sé que muy seguido te sientes culpable por tener más tiempo separada de tus hijos y siempre sacrificas tus tiempos de descanso. Sé que no puedes tener un “día libre” cuando tus hijos están en la guardería. Yo sé que aceptas el hecho de que tu trabajo es tu tiempo libre por ahora. Sé que cuando estas en el trabajo no desperdicias ni un minuto. Sé que te comes tu almuerzo en tu escritorio, no sales por café y muestras absoluta dedicación y concentración en tu trabajo. Después de todo tú escogiste estar ahí, tú quieres estar ahí.

Sé lo buena que eres para discernir a aquellos que están cuidando a tus hijos y que muchas guarderías ofrecen un excelente cuidado para los niños. Yo sé que sólo dejas a tus hijos en un lugar donde estás segura que van a ser bien cuidados y queridos. Sé que pasas muchos días en casa cuidando a tus hijos cuando están enfermos y sacrificas tu paga por eso. Y además sé que en secreto disfrutas mucho estos días y te revelas para poder estar con ellos.

Sé que muchas veces te sientes culpable por no poder estar ahí todo el tiempo. Pero, mamá que trabaja, tengo la certeza de que estás poniendo un excelente ejemplo para tus hijos. Les estas enseñando que una mujer puede tener una carrera y contribuir de alguna manera al mundo fuera de casa y a la vez ser una increíble y amorosa mamá. Le estás enseñando a tus hijas que ellas puedan hacer lo que ellas quieren hacer con sus vidas. Les estás mostrando fuerza, dedicación, tenacidad, durabilidad y además lo estás haciendo con mucha alegría y amor.

Sólo quería que supieras que entiendo. Porque las dos somos mamás.

Con mucho amor y admiración,

Mamá Que No Trabaja

viernes, 17 de octubre de 2014

"Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas."

Un día fui a sacar el registro de conducir y la oficial que tomaba los datos, me preguntó cuál era mi ocupación.
No supe como etiquetar mi trabajo de "madre" y que responder.
Al percatarse de esto la oficial que tomaba los datos le dijo "A lo que me refiero es a si trabaja usted o es simplemente una ...? "Claro que tengo un trabajo, le conteste, soy una mama".

A lo que la oficial respondió, "No ponemos mamá como opción, vamos a ponerle ama de casa." Fue la respuesta enfática de la oficial.

Había olvidado por completo esta historia hasta que un día me pasó exactamente lo mismo, solo que esta vez, en la oficina del estatal.

La funcionaria era obviamente una mujer de carrera, eficiente, de mucha postura y tenia un titulo muy despampanante que decía "Interrogadora Oficial".

"¿Cuál es su ocupación?", me preguntó ella.
¿Que me hizo contestarle esto?,no lo sé, pero las palabras simplemente salieron de mi boca:
"Soy una Investigadora Asociada en el campo del Desarrollo Infantil y Relaciones Humanas."

La funcionaria se detuvo, el bolígrafo quedó congelado en el aire y me miró como si no hubiese escuchado bien. Repetí el título lentamente, poniendo énfasis en las palabras más importantes. Luego, observe asombrada como mi pomposo anuncio era escrito en tinta negra en el cuestionario oficial.

"Me permite preguntarle", dijo la funcionaria, con un aire de interés,"¿qué es exactamente lo que hace usted en este campo de investigación?".

Con una voz muy calmada y pausada me escuche contestarle:
"Tengo un programa continuo de investigación (¿qué madre no lo tiene?) en el laboratorio y en el campo (normalmente me hubiera referido a lo anterior como adentro y afuera).
Estoy trabajando para mi maestría (la familia completa) y ya tengo cuatro créditos (todas mis hijas). Por supuesto que el trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades (¿alguna madre está endesacuerdo?) y usualmente trabajo 14 horas diarias (en realidad son más, como 24).Pero el trabajo tiene muchos más retos que cualquier trabajo sencillo y, las remuneraciones mas que económicas están ligadas al área de la satisfacción personal.

Se podía sentir una creciente nota de respeto en la voz de la funcionaria mientras completaba el formulario.

Una vez terminado el proceso, se levantó de la silla y personalmente me acompañó a la puerta.

Al llegar a casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas al laboratorio, de 13, 7 y 3 años de edad.

Arriba podía escuchar a nuestro nuevo modelo experimental, en el programa de desarrollo infantil (de 6 meses de edad), probando un nuevo programa de patrón en vocalización.¿Me sentí triunfante!.¿Le había ganado a la burocracia!.Había entrado en los registros oficiales como una persona más distinguida e indispensable para la humanidad que solo "una madre más". La maternidad..., que carrera más gloriosa, especialmente, cuando tiene un título en la puerta.

lunes, 9 de junio de 2014

La maternidad…


La maternidad es un trabajo de tiempo completo y no sólo de las madres humanas sobresalen en la magnífica y agotadora tarea. El reino animal cuenta con varios ejemplos de mamás dedicadas, amorosas e incansables con sus pequeños.
Mira nuestra lista y luego corre a darle un abrazo  de koala a la tuya.

©    Mamá orangután
Las hembras de orangután esperan ocho años entre cada alumbramiento (el más largo delas especies de monos) y se asegura de  que cada segundo cuente. Los pequeños son completamente dependientes de su madre durante los primeros dos años de su vida. Tan es así, que los cuatro meses  después de nacer, están en contacto absoluto con ella todo el tiempo, colgados de su panza.
La madre hace un nido cada noche en el que acurruca con su bebe mientras este pasa por su infancia.
Pero el lazo entre ambos no termina cuando el bebe madura. Los siguientes cinco años de vida, los orangutanes permanecen cerca de mamá, amamantándose. Las niñas pasan más tiempo que los niños, pues además deben aprender cómo cuidar de su propio bebe cuando llegue el momento.


©    Mamá cálao bicorne
Los pájaros asiáticos/ africanos se distinguen por ser grandes padres en pareja. Cuando los cálao bicorne empollan sus huevos, la madre se encierra dentro de un árbol hueco durante el tiempo de incubación. El padre regresa a diario para alimentar a su chica.
Cundo nacen los pollitos, los padres se turnan para alimentarlos, mientras estos permanecen dentro del árbol sellado.


©    Mamá foca
Como hemos mencionado antes, las focas son el alimento favorito de las osas polares hambrientas al cabo de meses de ayuno. Bajo estas condiciones (y los cazadores que van  tras  su estirpe) las madres  amamantan a sus bebes con leche con un 48% de grasa durante sus primeros 12 días de vida, sin comer nada. El cachorro aumenta unos dos kilos por día, mientras ella pierde alrededor de tres cada día.


©    Mamá pulpo

Las mamás pulpo ponen entre 50.000 y 200.000 huevos y los agrupan para que reciban las mejores condiciones de clima a lo largo de un mes. Durante este tiempo, se encargan incluso de mover las corrientes de agua en dirección de los pequeños para que estos reciban suficiente oxígeno.

Todo este tiempo no puede cazar, por lo que termina por digerir sus propios brazos para mantenerse con vida. Cuando los bebes nacen, esta demasiado débil para defenderse de sus depredadores, por lo cual la mayoría de las madres mueren poco después de que nacen sus crías.


©    Mamá elefante

Después de un embarazo de 22 meses y el parto uno de los bebes más grandes del mundo, las elefantes son de las madrees más adorables con sus recién nacidos. Los bebes nacen ciegos y dependen completamente de ellas y el resto de la manda. A medida que crecen, los pequeños gozan delos cuidados de las otras hembras mientras las madre busca alimentos para generar la suficiente leche que mantenga sano y fuerte a su retoño.


©    Mamá koala

Las koalas rara vez abandona su hogar, que también les provee de alimento: hojas de eucalipto. Cundo su bebe nace, no tiene pelo, no oye ni ve nada y es muy pequeño. Por eso lo guarda dentro de su bolsa durante seis meses, donde crece a base de su leche. El cachorro luego trepa por el cuerpo de su madre y se coloca en su espalda, donde vivirá seis  meses más







martes, 27 de mayo de 2014

Después de dar a luz a su hijo

Una Fotografía Encendió La Chispa Para Que Muchas Madres Nos Muestren Como Se Ve Su Cuerpo Después De Tener Hijos

Después de dar a luz a su hijo, la fotógrafa Jade Beall publicó en su página web fotografías de su cuerpo para mostrarle al mundo como se ve realmente el cuerpo de una madre.
Lo que pasó después es impresionante.

Las fotos se convirtieron en virales, y algo hizo que Jade se diera cuenta que las madres alrededor del mundo pocas veces se ven reflejadas fielmente en los medios. Fue bombardeada por miles de mensajes de mujeres que querían contar la historia sobre sus cuerpos, de como lucharon al no encajar con la norma de “belleza”, y de como se sintieron al ver su foto y redefinir la belleza.

[Este video es ligeramente no apto para todo público]

miércoles, 21 de mayo de 2014

Madres del mundo


"Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene".
José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano.

Una madre traslada a su hijo en una cesta en
la estación de tren de Nanjing (China), 22 de enero de 2014.

(REUTERS)
 Una mujer amamanta a su hijo, en su casa, en un barrio4
 pobre de San Salvador, 21 enero de 2014.
ULISES RODRIGUEZ (REUTERS)

Li Yan, embarazada de su segundo hijo, descansa mientras su hija
pone la cabeza en el vientre de su madre, en Hefei (China).

CHINA DAILY (REUTERS)

Un niño juega, con un bote de burbujas, junto a su madre,
durante una protesta en Manchester (Inglaterra), 6 de marzo de 2014.

PHIL NOBLE (REUTERS)

Una madre sostiene a su hijo vestido de Papa, antes de la llegada del papa Francisco,
en la plaza de San Pedro en el Vaticano, 9 de abril 2014.

ALESSANDRO BIANCHI (REUTERS)

Tres mujeres pasean con sus bebés en Hoechsten (Alemania).
FELIX KÄSTLE (EFE)
Una niña mira como su madre enciende unas velas
en una capilla en Jerusalén 20 de abril de 2014.
JIM HOLLANDER (EFE)




martes, 6 de mayo de 2014

Ser madre es un plus


En homenaje a todas las madres. Porque su tiempo, dedicación, cariño y abnegación son cualidades que debemos valorar en todos los ámbitos de nuestra sociedad.
Video realizado por Hirukide, Federación de Familias Numerosas de Euskadi, 
en el que se pone en valor el tiempo y esfuerzo que todas ellas dedican 
y han dedicado al cuidado de sus hijas e hijos.
A través de él se ponderan las cualidades y destrezas que han desarrollado esos años 
y que en muchas ocasiones no son reconocidas 
y valoradas en diferentes ámbitos de nuestra sociedad.



lunes, 2 de diciembre de 2013

Los bebés no son como nos lo contaron


Somos mamíferos: nacemos en la intimidad, mamamos, y nos acurrucamos...
14 de marzo de 2013
Por Ileana Medina Hernández



No. Los bebés no son como nos lo contaron. 
A los bebés no les gusta dormir en cuna. Rodeados de barrotes. Presos en una jaula. No. Los bebés quieren dormir junto al cuerpo de su mami, calentitos, seguros, amparados, amados, tocados. 

No. Los recién nacidos no quieren siquiera estar en posición horizontal. Quieren dormir en tu pecho, en vertical, meciéndose al arrullo de tu corazón. En horizontal su digestión se ralentiza, vomitan, buchean, cogen cólicos, se asustan, se sienten vulnerables.

 No. Los bebés no se acostumbran a los brazos: ya nacen acostumbrados. Desde el principio saben bien lo que es bueno. 

No. Los bebés no duermen toda la noche. Se despiertan a cada rato. Para comer y para no comer. Para comprobar que estás a su lado y que los estás cuidando. Para cerciorarse de tu presencia, que es su seguridad. Para tocarte y olerte. 

No. Los bebés no quieren estar solos. No quieren perderte de vista ni un minuto, quieren estar junto a ti, en el centro de la vida. 

No. Los bebés no quieren jugar solos en un corral. Quieren jugar contigo, sonreír, ser atendidos, treparte por encima, gatear por el salón.

 No. Los bebés no quieren tomar leche de otra especie. Quieren leche de la suya, de la que sabe a mamá. No. Los bebés no quieren chupar todo el día un trozo de plástico. Quieren chupar tus pechos, sus manitos, tus dedos... piel humana. 

No, los bebés no quieren que los vistas, ni que les pongas tejidos picones, pendientes en las orejas, ropas apretadas, cintas, encajes y otras cosas molestas. Quieren estar desnudos, correr sin zapatos, disfrutar del tacto de la naturaleza en su piel, del piel con piel contigo.

 No. Los bebés no quieren estar quietos. Quieren que te muevas, que los mezas, los arrulles, que andes y pasees, y los lleves contigo. En cuanto pueden, quieren gatear, correr, saltar, explorar, llegar a todas partes... 

Sí. Los bebés son curiosos por naturaleza. Quieren y deben tocarlo todo. Incluidas esas cosas que más tú tocas: los mandos, los relojes, los teléfonos, los equipos informáticos...Su riqueza sensorial se desarrolla a partir de ahí. No. Los bebés aprenden lo que viven. 

Si siempre oyen "no", pronto a todo te dirán no. Si a todo tienes miedo, pronto a todo tendrán miedo. 

 No. Los bebés no son alto-demandantes. Somos nosotros los bajo-tolerantes, los bajo-pacientes, los bajo-disponibles, los bajo-respondedores. 

No. Los bebés no quieren que los dejes. Quieren ir contigo a todas partes, eres su ejemplo, su seguridad, su referente, su único universo.

Te guste o no te guste, así son los bebés humanos, primates, mamíferos. Si quieres comprobarlo, tan solo ten uno. Ninguna otra especie desconoce y putea tanto a sus propias crías. Si queremos un mundo un poquito más humano, bien haríamos en comprenderlo.

No son como nos lo contaron. Son infinitamente mejores y más inteligentes. Cualquiera que ve a estas crías diría: ¡qué especie tan avanzada! ¿Y cómo se convirtieron en lo que hay?
Publicado por Ileana Medina
Fuente: http://www.tenemostetas.com/2013/03/los-bebes-no-son-como-nos-lo-contaron.html

miércoles, 26 de junio de 2013

Cada bebe con su canción!!!


"Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño.

Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.
Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción.

Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción.

Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido.

No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado."

TEXTO DE TOLBA PHANEM: MUJER, POETISA, AFRICANA, DEFENSORA DE LOS DERECHOS CIVILES DE LAS MUJERES AFRICANAS.

lunes, 3 de junio de 2013

Mujeres orquesta

El tiempo no para y ellas tampoco. Un día en la vida de las argentinas de hoy
Por Fabiana Scherer  | LA NACION

MARU (42)


Maru Botana (42). Mamá, empresaria,
 cocinera, conductora de televisión
Maru Botana (42). Mamá, empresaria, cocinera, conductora de televisión.
Mamá, empresaria, cocinera, conductora de televisión

Tengo que dormir por lo menos 6 o 7 horas para funcionar. Pero duermo menos y funciono igual", dice Maru de frente a una colorida taza a la que da vueltas una y otra vez como si no pudiera quedarse quieta. En eso suena el celular. Pide disculpas, atiende y asegura que sus días son así. Son pocos los momentos en los que María José González Botana de Solá hace una cosa por vez. Se detiene, piensa e intenta encontrar en su memoria uno de esos ratitos. No lo consigue. "Aprovecho cada momento", asegura y es lógico que así sea. Sólo basta pensar que es mamá de Agustín (14), Lucía (11), Matías (9), Sofía (7), Santiago (6), Juan Ignacio (3) e Inés (10 meses); tiene una revista mensual que lleva su nombre, está al frente de cuatro locales de gastronomía, da clases de cocina, tiene un programa de TV en Elgourmet, está casada hace 18 años con Bernardo Solá y es la imagen de productos que van desde hamburguesas a colchones.

"Comé", dice. Se levanta. Prepara el café y le avisa a una de las chicas que la ayudan en la casa, Ede y Aurora, que le agreguen leche. Se sienta de frente a la mesa que da a la gran cocina de su casa ubicada en un barrio cerrado de Pacheco. Hay de todo. Desde frascos enormes de vidrio con barritas de granola hasta una degustación de pequeñas porciones de tortas colocadas en largos y delgados platos rectangulares (no está su favorita, la charlotte). "Este es mi lugar en el mundo".

Todavía tiene el pelo húmedo y los bucles, esos que hacen que Maru sea Maru, aún se están formando. La ducha fue la recompensa tras una hora de intenso entrenamiento. Sí, Maru también entrena. "Me levanto muy temprano. Si tengo una reunión en el colegio o de trabajo, me despierto a las 5.45 y me pongo a entrenar. Si no tengo nada programado -arma el schedule en el aire-, despierto a las nenas. Ellas son las que se van primero al cole, en combi. Después levanto a los varones. Cambio a los chiquititos y desayunamos. Dos veces por semana hago carpool (viaje compartido). Cuando termino con los chicos entreno de 8 a 9. Me baño y si tengo cosas de laburo salgo corriendo, porque desde acá estoy lejos de la Capital". Toma aire y en el mismo instante que iba a seguir con su rutina entra en escena Lía, la manicura.


 Foto: Martín Lucesole

La cara de Maru se transforma. "Para mí es sagrado hacerme las manos y los pies". Se la ve feliz. Lía acomoda su maletín y sonríe con complicidad. No necesita mucho espacio. Maru estira las manos y sin perder el hilo y el ritmo de la conversación continúa con la cronología de sus días. "Si puedo lo voy a buscar a Juani, que sale del cole a las 12 y lo llevo a comer. Otras veces, lo traen a casa y lo espero con la comida -mueve una mano y sólo los dedos de la otra se introducen delicadamente en un bol con agua-. Con Inés estoy transitando la etapa de la siesta. A veces la gorda duerme, otras no. Es muy pegota a mí. Me extraña mucho, por eso intento llevarla conmigo al recorrido de todos los días por los locales. Reviso la mercadería, chequeo que todo esté bien. Voy a los dos locales de 11 de Septiembre y en el de Belgrano R tengo una encargada que es cocinera, así que con ella más que nada me manejo por celular, igual que con el local de Suipacha." Sacude la cabeza. Vuelve a atender el celular. Se acomoda en la silla y sube los pies desnudos al regazo de Lía. Suena el timbre. Aurora lleva en brazos a Inés hasta la puerta. A los pocos segundos aparece en escena Joaquín López Patterson, su peinador y maquillador personal. Maru sonríe y le asegura que estaba preocupada por su tardanza. "Tuve un problema en casa. Pero ya estoy acá", responde él, para darle tranquilidad. Con peine y secador en mano, da fe que los días de Maru son todos así. "¿Le contaste cómo te depilás?" Los tres se miran como si estuvieran a punto de develar un gran secreto. "En este rincón hago de todo -confiesa Maru-. Él puede estar peinándome mientras hablo por teléfono y con el brazo en alto Lía me depila las axilas."





Un rincón donde pasa de todo. Maru se reserva espacios para mantenerse linda  
sin descuidar el día a día con sus hijos (en la foto, con Juan Ignacio).
Foto: Martín Lucesole                                                             

        







Así es Maru, una perfecta equilibrista. "En qué estábamos?" Sin dar tiempo a responder se acomoda ya con los bucles más formados y con las uñas de los pies con algo de brillo. "¡Ah! Sí. Trato de que mi oficina central sea acá. Mi casa es mi centro de operaciones. En esta misma mesa reviso las páginas de las revistas. En aquel rincón hago las fotos para cada edición. Cuando salgo -dice sin parar- , intento estar de vuelta a las 4 o 5 de la tarde, así ya a las 6 me pongo a cocinar. Preparo las launcheras para el día siguiente. Y los martes doy clases en un colegio de por acá."

 
De recorrido. No hay día que no la acompañe
uno de sus niñosa los locales de repostería
que llevan su nombre. Foto: Martín Lucesole
Cada vez que el tren pasaba por el puente que estaba cerca de su casa de Belgrano, la Maru niña pedía tener muchos hijos. "No soñaba con casarme, sólo quería tener hijos." El deseo se cumplió y en su vida lo más importante es su familia. "Valoro cada instante con ellos. Después de lo que nos pasó con Facu [su sexto hijo, falleció en 2008 a los seis meses] empezás a mirar la vida de otra manera. Abrazás cada momento. Trato de hacerme los tiempos necesarios para compartir con cada uno de mis hijos."

Estar presente, ése es el desafío de Maru. "Definitivamente corrés de un lado a otro. Intento estar siempre cuando los chicos vuelven del cole. Son los momentos que me reservo. Los baño, hacemos la tarea, vamos al médico -respira, se mira los pies, cambia de posición-. Como somos una familia numerosa es importante que encuentre la manera de estar un ratito con cada uno." Cada vez que ve un tren pasar por un puente, ahora sólo pide que la vida siga sorprendiéndola.

Por sus medios

En pantalla
  • Maru volvió a la tele con Siempre Dulce. En el programa que emite Elgourmet, todos los lunes, a las 22, ella recibe el pedido de una torta específica. Lo que no sabe es para quién será esa torta. A través de pistas que le darán intentará descubrir el personaje en cuestión. "Es muy divertido -dice del ciclo, que ya fue grabado en su totalidad-, porque soy un desastre para eso. Soy muy despistada". Entre otros, encargaron sus tortas Julián Weich, Claribel Medina, Matías Martin y Mex Urtizberea.

Más datos: www.elgourmet.com

Revista Maru
  • "El otro día analizaba todas las cosas buenas que tiene la revista -dice-. Cada página busca ofrecer ideas claras, dar una ayuda a la mujer que trabaja todo el día, que tiene que atender una familia. Intento que encuentren tanto en papel como online ( revistamaru.com ) ideas simples, pero buenas. Soluciones para el hogar, para la cocina, para el día a día. Disfruto mucho haciéndola." En la revista Maru, que sale hace tres años todos los meses y se vende en quioscos de todo el país, hay un plan semanal para organizar el menú de todos los días; una sección de tortas y una nota de tapa con recetas especiales (este mes, cocina para hombres). A partir de julio tendrá nuevo diseño y nuevos contenidos.

LILIANA (48)

En plena actividad. Para Liliana es importante 

saber delegar para poder llevar una vida balanceada
 entre su vida laboral y personal.
 Foto: Martín Lucesole
Gerente en NCR Argentina, madre, deportista
  
En plena actividad. Para Liliana es importante saber delegar para poder llevar una vida balanceada entre su vida laboral y personal. Foto: Martín Lucesole
Ser creativo todos los días, esa es la clave para balancear tu vida laboral con la familiar", define Liliana Karayan. "Lo que hago no lo veo como un sacrificio ni como una obligación, intento disfrutar de mi trabajo, de mi familia, de mis amigos."

Orgullosa de sus 48 años, es la primera mujer en ocupar en NCR Argentina (empresa líder en soluciones de self service) el puesto de Gerente de Ventas para la Industria del Retail (supermercados, cadenas comerciales). "Mi vida está atravesada por la compañía -confiesa-. Ingresé en diciembre de 1988 y me casé [con Martín, licenciado en Administración de Empresas] en abril de 1989", dice para poner énfasis en cómo el crecimiento profesional y familiar fueron de la mano. "Todo sucedió en paralelo. Mis clientes y mis compañeros vieron mis tres panzas y conocen a mis hijos: Ignacio (20), Lucila (18) y Agustina (14)". Es una realidad que las mujeres ocupan cada vez más cargos de importancia en las empresas. "Sin ir más lejos cuando entré en la compañía en el área comercial estaba solita. En cambio hoy, ocupamos casi el 50 por ciento en todos los sectores".

Boulogne, San Isidro. A las 6 suena el despertador."Nos levantamos en cadena para entrar a la ducha. A todos nos gusta bañarnos por la mañana. Por suerte Ignacio va a la Facultad a la tarde -agradece-, por lo que la pelea se reduce."

Después del desayuno se dividen las tareas. "Hay días que mi marido lleva a Lucila a la Facultad (estudia diseño industrial) y yo alcanzo a Agustina al colegio. Así arrancamos." El trabajo le exige reuniones permanentes con clientes; muchas las realiza en zona norte, otras desde su oficina en el centro porteño. "Uno sabe cuándo empieza a trabajar, pero no cuándo termina. Creo que hoy, la mayoría de las mujeres somos workaholic -arriesga-. A través de mi teléfono o de la laptop me mantengo en contacto con los clientes, con mis hijos, con mi marido y con mis amigos. De esta manera intento balancear la jornada."

Tres veces al año, por lo menos, viaja al exterior, sobre todo a Estados Unidos, donde se encuentra la central de la compañía. También hace varios recorridos por provincias argentinas. "Puedo hacer los viajes porque mi marido me ayuda mucho. Los dos nos hacemos cargo de la familia, somos un equipo, siempre fue así. El año que viene festejamos las bodas de plata."

Delegar. Para Liliana es clave. "Si uno pretende hacer todo sola, terminás volviéndote loca. Es importante aprender a aceptar ayuda. Mis hijos están creciendo y ellos cada vez son más solidarios. En casa, por suerte, cuento con la maravillosa ayuda, desde hace 18 años, de una misma persona. Es importantísimo poder armar un equipo para que todo se articule." Cuando la jornada de trabajo llega a su fin, mediante llamadas telefónicas o mensajitos, Liliana coordina las visitas al médico y las actividades extracurriculares de los chicos. "La cena es el momento en el que estamos todos. Hablamos, organizamos el día siguiente: la tarea, la ropa. Siempre hay algo que lavar o planchar de urgencia."

Los fines de semana los tiene reservados a la familia y al deporte. "Todos los sábados acompaño a Agustina a jugar al hockey, lo hace a nivel competitivo. Me subo al ómnibus hasta el club al que le toque jugar." No sólo la acompaña, también es la coordinadora del grupo y de cierto modo la fotógrafa del equipo. "A las 7 estamos arriba y salimos para cumplir con la jornada. Me encanta. A eso de las 14 estamos de vuelta en casa. Almorzamos y de ahí me voy a jugar al tenis. Hace 8 años que retomé. Jugaba de chica. Es terapéutico, además armamos un grupo maravilloso. Mi marido dice que lo que más me divierte es el tercer tiempo [se ríe], puede ser. Todo lo que encaro intento ponerle una cuota de positivismo, es la única manera de poder seguir adelante. Si no, al primer bajón te caés y hoy no podés permitírtelo."

MARITÉ (64)
Empleada doméstica, repostera, mamá y abuela

Pasión por lo dulce. Estudió repostería para hacer
 la torta de comunión de sus hijas. Foto: Martín Lucesole
Las adversidades me fortalecen", asegura Marité, una mujer que a lo largo de su vida tuvo que hacer frente a varios reveses para no apartarse de sus sueños. "Tener trabajo, formar una familia, tener una casita", enumera lo que alguna vez fueron anhelos y hoy alimentan su día a día. "Para lograrlo no paré", dice ya en tiempo de descanso en una de las casas donde trabaja. Su tono de voz es firme. Ya nada queda de la tonada que trajo de Paraguay hace 40 años. "Soy de Asunción. Me vine con mi marido y una hija chiquita", hace una pequeña pausa. "Mi hijo mayor quedó allá. Alejandro tenía 3 años y era de mi primer matrimonio. Mi ex no me permitió traerlo, pero estuvimos en contacto todo el tiempo." El dictador Alfredo Stroessner estaba en el poder cuando Marité, su marido y Patricia de 21 días decidieron dejarlo todo para arrancar de cero en Buenos Aires. A diez meses de su llegada dio a luz a Roxana. Nació prematura y tuvo que pasar un buen tiempo en la incubadora. "En aquel entonces estábamos sin casa. Vivíamos en pensiones, pero salimos adelante. Con mi esposo trabajamos sin parar. No teníamos sábados, domingos, feriados ni nada."

Al principio dejaba a las chicas en una guardería para poder ir a trabajar. "Vivíamos en una pensión cerca de la cancha de Huracán, en Parque Patricios, hasta que nos dijeron que no podíamos estar más ahí con las niñas. Así que nos fuimos para Merlo, donde alquilamos una casilla. Estuvimos cuatro años ahí, hasta que pudimos comprar nuestro terreno y una casita prefabricada. Poco a poco con esfuerzo y honestidad fuimos mejorando." Por más de 28 años en su casa vivió una mujer paraguaya que cuidaba a sus nenas cuando salía a trabajar. "No le decía no a nada. Todo sumaba. Iba de una casa a otra y de esa, a otra más. Trabajaba por hora. Los domingos por la mañana limpiaba una heladería en Parque Patricios -recuerda-. Además de lo que me pagaban me daban dos kilos, así que las chicas esperaban ansiosas mi llegada porque los domingos a la tarde eran nuestros y comíamos helados."

''Lo más agotador es el viaje''. En el tren Sarmiento
ida y vuelta:de Merlo a Once. Foto: Martín Lucesole
El desarraigo es difícil de transitar. "Había días que me sentaba en el piso a llorar porque extrañaba a mi hijo, a mis padres, a mis hermanos -reconoce-. Fue muy duro, pero me decía a mí misma que tenía que salir adelante. Tres veces al año viabaja a ver a Alejandro, y llevaba a las chicas, porque siempre quise que se relacionara con sus hermanas. Iba con las dos nenas en un asiento. Era un viaje de 20 horas. Valió la pena, porque hoy se quieren mucho."

Eterna agradecida a Dios, Marité quiso que la torta de la primera comunión de sus hijas fuera especial. Era un momento único. "Pero era tan cara... no podía comprarla, así que decidí hacer un curso de repostería y hacérselas yo misma -cuenta orgullosa-. Estudié tres años y empecé a vender tortas de casamientos, de cumpleaños de 15, a preparar mesas de dulces. Les hacía las galletitas que las chicas llevaban al colegio. Se las preparaba y las guardaba en bolsitas. Mi nieto de 16 años me dice todo el tiempo que tengo que dejar mi legado", se ríe. Once son los nietos. "Tengo una muy buena relación con todos. Mis hijos y mis nietos son los soles de mi vida."

Amante de lo verde. En su casa, por culpa de
 los perros, no puede tener su propia huerta.
Se da el gusto en el hogar donde trabaja.
Foto: Martín Lucesole
Siempre pensó en el futuro de sus hijos. "Hice lo posible para que pudieran estudiar (Marité hizo el secundario en Paraguay). Para mí el yo no puedo no existe y eso siempre le inculqué a mis hijos. Alejandro (42) es Licenciado en Informática y vicerrector en una universidad; Patricia (38), profesora de Informática y catequista; Roxana (37), maestra de grado. Valió la pena tanto esfuerzo."

Trabajar es parte de su vida. "No me imagino haciendo nada." Religiosamente se levanta a las 5 para comenzar el día. Ya a las 5.45 está en la parada del colectivo que la lleva hasta la estación de Merlo. "Ahí me tomo el tren Sarmiento hasta Once y de ahí otro colectivo hasta mi lugar de trabajo. Depende el día. Hay veces que me toca Recoleta y otras, Palermo. Los miércoles voy hasta un country en Pilar donde me encargo de las plantas. Lo más agotador es el viaje -asegura-. Ya no me dedico a la limpieza. En una casa cocino para toda la semana, preparo el menú y lo freezo; en la otra, organizo, hago los mandados y cocino. Tengo la suerte de trabajar con gente que me hace sentir como parte de una familia."

Los fines de semana son de María Claudelina Molinas, tal como la bautizó su madre, a pesar de que su papá quería llamarla María Teresa. Para todos, ella es Marité, no se reconoce de otra manera.

Nada parece detenerla. "A mí las adversidades me fortalecen -confiesa sin titubear-. Hace poquito, Patricia sufrió un ACV leve. Por suerte está bien. Siempre le digo que mire lo que tiene, que es mucho, que intente ser positiva. A mí la vida me llevó a ver el lado positivo de las cosas. Después de que nacieron las nenas padecí un embarazo ectópico. Casi me muero. Estuve en coma. Vi ese túnel, la luz blanca. Después de eso hice un clic y mi vida cambió para siempre."

MARIELA (41)

Los deberes, en la cocina . A pesar de sus largas 
jornadas, la médica se ocupa de ayudar a sus hijos 
con las tareas. Rocío, Micaela y Camila, agradecidas.
 Foto: Martín Lucesole
Neonatóloga full time y mamá

Enérgica. No hay duda de que Mariela Irañeta es una mujer bien enérgica, inquieta, polvorita. Al escucharla hablar uno puede imaginársela como una hormiguita trabajadora, esas que van y vienen sin perder el tiempo. Así, aunque sea menudita y de aparente fragilidad. Fragilidad que nada tiene que ver con su día a día como neonatóloga, madre de cuatro chicos -Matías (15), Rocío (11), Camila (7) y Micaela (6)- y mujer divorciada. En su departamento de Caballito y vestida de civil, Mariela prepara el café y sirve unas masitas que ella misma preparó la noche anterior. "Me encanta cocinar. Durante los primeros años de la carrera de Medicina hice un curso con Marta Ballina. Para bancarme los estudios vendía tortas y postres. Hasta hice la torta de mi casamiento y la del casamiento de mi hermana."

Ya con el primer bocado no hay duda. Mariela es buena cocinera. Al living se acercan Micaela, Rocío y una compañerita del colegio, dispuestas a llevarse algunas masitas entre manos. La más chica ya estuvo comiendo y deja una prueba de chocolate en el rostro de su mamá. "Son muy cariñosas", asegura con una típica sonrisa maternal. La pausa dura sólo un instante. "Ah, tengo un nuevo trabajo." Tal confesión no resultaría extraña en boca de otra persona, pero en el caso de Mariela la pregunta Cómo hace no tarda en llegar. Es que esta mujer de 41 tiene tres trabajos fijos (en la Clínica Maternidad Suizo Argentina, en el Cemic de Saavedra y hace traslados de alta complejidad con la empresa Infant), además de preparar masitas y cursar una beca de perfeccionamiento. "Uno se acostumbra a dormir poco", dice con total naturalidad. "Duermo 4 o 5 horas, a veces menos, depende de las guardias, de las tareas de los chicos."

¿Ojeras? No, no se le ven. "No siempre es así. Hay veces que no sé cómo taparlas." De lunes a jueves, el despertador suena a las 6.45. "Los chicos ya están bañados de la noche anterior, así que prolijitos están. Matías hace la mayoría de sus cosas solo. A las nenas las ayudo a vestirse, las peino y después de desayunar las llevo al colegio, que está acá a la vuelta. Son re buenitas" Con el trabajo nuevo en la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina la rutina de Mariela cambió. En la avenida Rivadavia se toma un colectivo que la lleva hasta Belgrano y Combate de los Pozos, a las oficinas de la Uocra, donde se dedica a las autorizaciones médicas.

"Ahí estoy hasta las 14. Después me voy para la Suizo (Pueyrredón y Santa Fe). Los martes, a las 20, salgo para el Cemic de Saavedra y me quedo hasta el miércoles. A la mañana siguiente voy para la Suizo, donde trabajo en investigación para la beca. A la tarde me presento en la Uocra", resume a modo de ejemplo un día en su vida laboral. Tarea que no resulta nada fácil. "El miércoles a la noche estoy con los chicos y hay veces que si puedo escaparme al mediodía, nos vemos un ratito."

Recién recibida de la Universidad de Buenos Aires trabajó en el hospital Piñero y en el Hospital Materno Infantil de Grand Bourg. "Después arranqué en el Cemic. Hace seis años que trabajo ahí. Antes hacía los domingos completos, después pasé a los viernes. En la Suizo soy médica de guardia los sábados a la noche y hace dos años que comencé en la maternidad la beca de perfeccionamiento. Voy casi todo los días. El primer año de la beca estuvo enfocado en lo asistencial. Trabajaba 8 horas y además cumplía con dos guardias, sumadas a las que ya hago como médica. Este último año tiene su parte de asistencial, pero además se suma el área de investigación. Estoy haciendo un trabajo acerca de cardiopatías congénitas."

Urgencia y alta complejidad. Hace cinco años Mariela
hace trasladados neonatales que son
un verdadero desafío. Foto: Martín Lucesole
Escucharla es fascinante, Mientras habla es inevitable pensar en su organización y confesar. el clásico yo no sé si podría.

"Son cuatro las noches que paso afuera de casa", parecería decirse a sí misma en voz alta. "Sí, cuatro noches. Con mi ex marido llegamos a un acuerdo. De lunes a viernes nuestros hijos están comigo y los fines de semana con su papá. Ya el lunes a la tarde están en casa." Pero aún hay más. Hace cinco años que Mariela también trabaja en el área de traslados pediátricos y neonatales para la empresa Infant. "Te llaman y vas con la ambulancia a buscar al chico que tenés que trasladar a un lugar de referencia y complejidad según su situación. Quizá vamos hasta Junín y lo traemos a un centro de salud de Capital o de La Plata. Es un desafío porque el traslado en estos casos es clave".

Como toda madre que trabaja fuera de casa, Mariela debe hacer frente a los reclamos de sus hijos y a su propio costado culposo. "Tienen razón para hacerlo porque trabajo un montón, es verdad. Intento que cada momento que estoy con ellos cuente. Antes de ponerme a hacer la beca lo hablé con ellos. Les comenté lo que implicaba, las horas, las guardias, la necesidad de perfeccionarme para tener mejores oportunidades. Ellos saben que trabajo para que estemos mejor, que hay un desafío personal pero también una cuestión económica. Estoy sola. Ellos lo entienden. Y esto no quiere decir que no me hagan reclamos y que yo no sienta culpa. Yo misma me hago reclamos."

Estar fuera de casa no implica no estar atenta a lo que pasa con ellos. "Estamos conectados vía Facebook, Skype. Estoy todo el tiempo con los mensajitos, llamándolos. Hasta hacemos la tarea a la distancia -confiesa-. Cuando estoy en casa la cena es sagrada y hacer los deberes desparramados en estos mismos sillones o en la cocina es fantástico. Obviamente no todo es color de rosa, también tenemos momentos difíciles."

Como toda mujer separada intentó amigarse con la soledad. "Me costó manejarla. Me decía a mí misma cómo iba a entrar yo sola a un lugar a desayunar o a comer algo. Sentarme con un café no fue fácil. Con el tiempo empecé a disfrutarlo". Reconoce ser medio workaholic. "Pero amo quien soy. Si volviera a nacer sería lo que soy. Tengo una familia maravillosa y trabajo en lugares donde me da gusto trabajar."

RADIOGRAFÍA DE LA MUJER ARGENTINA


  • Fortaleza. Los argentinos definen a la mujer con una sola palabra: fuerte. Le siguen maternal, bella, compañera y trabajadora.
  • Madres. El 47% de la población argentina considera que la mujer necesita tener hijos para realizarse. Un 45% opina lo contrario.
  • Trabajo. El 71% de los argentinos cree que la mujer tiene iguales oportunidades de trabajo que el hombre, mientras que un cuarto de la población cree lo contrario. La opinión acerca de que hay igualdad de oportunidades laborales para la mujer es significativamente mayor entre los hombres (75% contra 67% entre las mujeres).
  • Movimiento. Las argentinas se mueven más durante el fin de semana: 2.2 km promedio, por día (en la semana, son 2 km). Las actividades que más disfrutan son: el ocio, tener sexo, ir de compras, hacer gimnasia, bailar, practicar un deporte, darse un baño de inmersión, moverse en el trabajo, salir con los hijos e ir y venir del trabajo.
  • Lo que menos le gusta. Cocinar, lavar, ordenar. Las tareas domésticas.
  • El 40% de las mujeres produce el mayor movimiento temprano a la mañana y el 22% por la tarde.
  • En simultáneo. El 67% de las argentinas asegura que son más activas que los hombres en la semana. El 48% de las que cree esto se lo atribuye a que las mujeres realizan más tareas en simultáneo que los hombres.
Fuente TNS Gallup//Perfect Crowd para Rexona Women.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...