sábado, 12 de junio de 2010

Ayer el Correo, hoy Centro Cultural del Bicentenario

Por: Gabriela Miño
Muchas veces, con el pretexto de llevar alguna carta, me quedaba observando con una mirada de nostalgia las balanzas y los buzones que todavía permanecían allí. Pero lo que más me gustaba era observar cómo las cartas recorrían su camino, a través de un sistema de tubos y cintas transportadoras, antes de desembocar en camiones que las aguardaban sobre la calle Bouchard.
El 24 de mayo tuve unas ganas irresistibles de conocer cómo había quedado el Centro Cultural del Bicentenario, en el ex Palacio del Correo. Como buena curiosa, no quise perderme ningún detalle. En la PB se exponían diversas muestras: una sobre la vida cotidiana de los argentinos, que reunía indumentaria y objetos de distintas épocas, así como una serie de grabados curados a partir de la pregunta “¿Qué es un gaucho?” También pude ver Revolucionarios de Mayo, obra del artista plástico Ariel Mlynarzewicz.
En las salas del primer piso, la muestra Provincias Argentinas, con obras de Alejandro Puente, Miriam Constán, Milo Lockett, Román Cura, Diego Arrascaeta y Norma Capponcelli, entre otros. Ese día el movimiento era incesante, las imágenes de la escalera lo reflejaban. Además, una importante muestra filatélica donde se exhibían estampillas históricas, entre ellas las dedicadas a Eva Perón y al Libertador José de San Martín.
Algo de historia
El Palacio de Correo fue diseñado por el arquitecto Norbert Maillar, quien confeccionó los planos desde París. Estaba inspirado en el Correo de Nueva York. La piedra fundamental se colocó en 1888, pero luego de muchos contratiempos se inauguró 40 años después, 28 de septiembre de 1928. Está ubicado entre las actuales avenidas Leandro N. Alem y Corrientes, y las calles Bouchard y Sarmiento. En 1997, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional por su calidad arquitectónica.
El notable escritor y ensayista argentino Ezequiel Martínez Estrada pasó parte de su vida trabajando como empleado en el Correo, desde 1914 hasta 1945. Justamente allí, entre sus papeles como oficinista, escribió Radiografía de La Pampa (1933), La cabeza de Goliat, Microscopia de Buenos Aires (1940).

Edificio del Palacio del Correo
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