lunes, 24 de febrero de 2014

Los secretos de ser mamá

Me hizo esta nota Gabriela Navarra


Durante 27 años, Luisa Bengolea fue enfermera. Los últimos diez los dedicó especialmente a la perinatología (*). Fue así que, desde el revés de la trama donde se visualizan claramente los principales desafíos que debe atravesar una madre reciente, diseñó un conjunto de herramientas para asistirla y darle información a menudo sencilla y hasta de sentido común, pero que suele estar ausente de la consejería preparatoria habitual.Por ejemplo -dice Luisa a experienciamamá.com.ar- a una embarazada le han contado o leyó seguramente que tal o cual anomalía cromosómica produce síndrome de Down, u otras cuestiones que difícilmente aplicará, pero no sabe qué es el calostro y qué función cumple. Mi foco está puesto en lo que le pasa a la mujer con el nacimiento, desde ese nacimiento. Si acaba de tener un hijo y no puede conectarse con el bebé, esto repercutirá negativamente en toda la vida de ambos.

En su práctica cotidiana, Luisa afirma que nota a menudo en las flamantes mamás dificultades para acercarse a sus recién nacidos. "Si el bebé llora y ella pregunta por qué o siente que no puede levantarlo de la cuna (porque no sabe) hay algo que no anda bien. Y eso es frecuente. O nunca jugaron a las muñecas o las madres no les transmitieron este saber tan esencial. Los grupos de referencia que teníamos de niños, las abuelas, las tías abuelas, hoy ya prácticamente no existen. Y hace falta escuchar a las madres, que saben, porque hay cosas que son siempre igual. Hoy en día una nena de 10 años va a computación, a inglés, a francés, ¿y cuándo tiene tiempo para jugar?".


La primer hora y media
Uno de los aspectos en que más insiste Luisa Bengolea en sus charlas es contarle a las futuras mamás qué ocurre durante la primera hora y media inmediatamente posterior al nacimiento. "Es un estado de alerta máxima del recién nacido y de la madre. Lo ideal es que estén juntos: mirarse, olerse, establecer el primer contacto madre-hijo. Y comenzar ahí la lactancia, porque el bebé tiene la capacidad de buscar el pezón y empezar a mamar. Luego, tanto el chico como la mamá ingresan en un letargo, pero esa primera hora y media no se repite más. Por eso es importante que la embarazada conozca que esto sucede. El bebé debe ir siempre con ella a la habitación. Y si por alguna complicación el bebito está en neonatología, si tuvo un parto vaginal, apenas se ha ido el efecto de la peridural puede ir a neonatología para verlo. Nadie le puede decir nada. Que vaya a verlo. Con una cesárea, entre las 10 y 12 horas puede ir a neonatología también".


Las charlas que ofrece Luisa Bengolea a las futuras mamás son semanales y tienen un costo accesible. Ella aconseja que la mujer vaya acompañada por alguien, que puede ser su pareja o marido, o un familiar, una amiga, dispuesto a estar cerca (y el acompañante no paga, agrega, sonriendo). ¿Y de qué hablan?


"De cuestiones que casi nadie tiene en cuenta -afirma. Vengo de una familia de muchos hermanos y pese a que no tengo hijos sí soy tía de más de 20 sobrinos. Y he visto claramente cómo la maternidad desborda a la mujer. Por eso algo sobre lo que siempre trabajamos en mis charlas es cómo organizar la casa antes de que llegue el bebé".


Las visitas y el bebé
Muchas familias, afirma, hacen reformas para ampliar o darle otra distribución.
"Ese trabajo tiene que estar terminado para el momento en que regresen con el bebé -explica. Una mujer no puede venir después de haber tenido un bebé y que justo ese día haya albañiles o pintores para arreglarle el baño. Eso seguramente la hará sentir muy angustiada e incómoda".
Las visitas, que a veces empiezan en la clínica o el sanatorio, son otro problema frecuente. "Para un bebé no es bueno estar rodeado de gente todo el tiempo ni pasar de brazos en brazos y tampoco lo es para su mamá -asegura la enfermera. Ella tiene un sentimiento de pertenencia que merece ser respetado. Muchas veces, además, los adultos no recordamos que el bebé es un ser humano y tiene derechos, el principal de toda persona el de ser respetado. Pero también, en especial las primerizas, se sienten desorientadas, vulnerables. Las hormonas las vuelven a un estado muy especial. Una sugerencia que les hago, cuando ven que el bebé pasa de brazo en brazo, es que le digan a la persona cortésmente que tiene el pañal sucio y que va a cambiárselo. Ahí se lo entregarán, sin lugar a dudas".


La idea es que más que recibir visitas la madre tenga la ayuda de las personas que van a verla. Que los que se acercan lo hagan con una función y que las visitas no se amontonen. "Hay gente que quiere visitarte y realmente ofrecerte una ayuda. 



La casa cambia. Que te saque el tachito de basura y te haga un arroz y te lo deje en la heladera, es una ayuda. Y si lo trae hecho de su casa, mucho mejor. Hay mujeres a las que no les importa que esté sucio o más desordenado, pero hay otras a las que sí. Ellas tendrían que contar con esa ayuda, aunque a todas les viene bien regresar a casa y que el nuevo ritmo no las altere todavía más".


Algo tan aparentemente sencillo como ir a hacer las compras antes del gran día merece sin embargo ser pensado con atención. "Hay mujeres a quienes les gusta cocinar, y esas tienen que llevar elementos para llenar su freezer durante algunas semanas -explica la enfermera. Sino, mi recomendación es comprar elementos que sean fáciles de preparar, fiambres, pan, verduras, frutas… tener siempre un postre en la heladera, porque así podrán concentrarse mucho más en la tarea de mamás que en llevar adelante lo cotidiano del hogar. Y si el marido es de los que necesitan las camisas perfectamente planchadas, que lo haga él o que se encuentre una persona capaz de tener la ropa lista. Pero esto hay que preverlo".

Las mascotas y su atención son otra cuestión sobre la que Luisa Bengolea pregunta y aconseja. "Tiene que haber alguien que se ocupe", advierte. 

El llanto
¿Qué desespera a las mamás recientes? "Que el chico llore -dice, sin dudar, la enfermera. La pregunta mía siempre es: ¿dónde estuvo este bebé 9 meses? En un lugar donde no tenía hambre, ni frío, ni calor… Nada lo perturbaba, todo era amortiguado y cálido ahí. De repente en un segundo te sacan a un lugar donde hay frío y calor, te tocan y besan, te hablan, te ponen pulseritas, te pinchan para la vitamina, la vacuna, te bañan, te visten, te pesan, te peinan si tenés pelos… ¿Por qué llora? Porque todo es nuevo para el recién nacido y el llanto es su medio de comunicación. Por eso, por lo menos durante los primeros seis meses de vida es imposible no levantarlo cuando se lo escucha llorar. Nunca hay que dejarlo llorar, hay que calmarlo. Porque cuando nadie les responde dejan de llorar, pero por agotamiento. Y eso no debería ocurrir".


Dice Luisa Bengolea que las mamás tienen que ponerse a distancia de las opiniones ajenas en éste sentido, en especial las que dicen que un chico alzado es un chico malcriado. Más cerca de la modalidad de la crianza con apego, Bengolea afirma que cuando el pediatra indica que el bebé tiene que compartir la habitación con los padres es también porque hay que levantarlo cuando llora. E inclusive llevarlo a la cama matrimonial hasta tanto se duerma. Porque a un bebé no se le indica ‘andá, acóstate y dormí', sino que se lo ‘pone a dormir'. Es una tarea, que lleva una rutina implícita, y una rutina da seguridad".


Recomendaciones
Las recomendaciones de Luisa son a menudo muy concretas. "No asustarse si les salen granitos, si estornudan o se les cae la piel. Es normal. 

Ahora, si se nota al bebé caliente y se le pone el termómetro y tiene fiebre, ahí sí hay que actuar. 
Ni siquiera llamar al pediatra, yo aconsejo directamente ir al hospital o al centro de salud. No esperar nunca hasta la noche. De noche, todo se complica más, y de esto sé mucho. El médico está cansado, la enfermera también, es más difícil encontrar una cama…"

¿Parto domiciliario? Dice Luisa Bengolea que no es para todo el mundo. Y que tampoco una cesárea es lo peor del mundo. ¿Parto mínimamente intervenido?
Dice que en muchos lugares falta espacio para que la mujer haga un buen trabajo de parto y además, debido a la falta de preparación las madres salen antes de sus casas para internarse -con poca dilatación y, al llegar al hospital o la clínica, el parto se acelera. El nacimiento, agrega, es siempre un misterio y a veces la cesárea da más seguridad. "Todo es bueno y todo sirve -sintetiza- si se lo utiliza en el momento y la situación adecuadas".


Sobre la lactancia, afirma que el asesoramiento es útil, no sólo porque se han perdido aquellos referentes familiares que transmitían estos saberes, sino porque algunas veces las mujeres no quieren amamantar por temor a que eso las afecte estéticamente. "Algunas tienen hecha la cirugía, a otras les preocupa que el marido no las vea lindas. Muchas veces me ha tocado decirles que están hermosas, que se las ve felices, y que no tienen necesidad de parecerse a Dolores Barreiro porque ellas no son Dolores Barreiro. Hay muchas mujeres más centradas en la preocupación acerca de cómo van a quedar después del parto o de amamantar que en concentrarse en su maternidad".


Contacto
Luisa Bengolea , enfermera con orientación en perinatología obstétrica
www.mtmdeluisabengolea.blogspot.com.ar

(*) Rama de la pediatría que se ocupa del lactante en los primeros días de su existencia.

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