martes, 26 de mayo de 2015

Congestión mamaria y mastitis


Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 16 Numero 3 Año 2004
Muchas mujeres piensan que una mastitis es igual a una congestión mamaria o que significan lo mismo. Son dos problemas diferentes, generalmente la congestión aparece tras el parto, cuando empieza a subir la leche, aunque a veces puede presentarse cuando el niño es mayor si se salta tomas o se hace un destete abrupto. La mastitis es un término general que se usa para referirse a cualquier inflamación del pecho.

Congestión mamaria
Es normal que los pechos presenten una cierta hinchazón tras el parto, que se hagan más grandes y pesados, se sientan más sensibles entre el segundo y el sexto día después de haber dado a luz, cuando empieza a subir la leche. Esta sensación, que a veces puede ser incomoda va desapareciendo paulatinamente dos o tres semanas después del parto. Muchas mujeres, cuando dejan de tener esta pesadez e hinchazón en el pecho, se preocupan porque piensan que la leche ha disminuido o se les está retirando. La realidad es que cuando se produce la leche tras el parto, los senos reciben una mayor afluencia de sangre y de líquido linfático además de la leche que empieza a producirse.

La pesadez normal de los pechos puede en algunos casos convertirse en ingurgitación o congestión mamaria, que a veces es muy dolorosa y algunas personas confunden la mastitis. Algunas medidas puestas en práctica desde el principio pueden ayudar a evitar o a mejorar la congestión de los senos.

Para ayudar a evitar la congestión del pecho
S  Asegurarse que el bebé mama en una posición correcta, con la boca bien abierta y de frente a la madre.
S  Que mame sin restricción alguna desde el nacimiento; si el bebé toma el pecho a menudo (entre 8 y 12 veces en veinticuatro horas) la madre tiene menos posibilidades de que sus senos se congestionen.
S  Si el bebé duerme mucho, animarlo a mamar al menos cada dos o tres horas.
S  No dar suplementos de suero glucosado o leche artificial.
S  No limitar el tiempo que el bebé está mamando.
S  Si el pecho está tan hinchado que el bebé no puede agarrarse del pezón, sacar un poco de leche hasta dejar la areola blanda.
S  Antes de poner al bebé a mamar poner calor y dar masaje al pecho; esto hará que la leche fluya con más facilidad.
S  No es recomendable usar pezoneras o biberones aunque sean de leche materna extraída; pueden ocasionar confusión al bebé quien no aprenderá a mamar eficientemente.
S  Si el bebé por algún motivo no puede mamar directamente del pecho, la leche extraída se le puede dar con vasito, jeringa o cucharita.
S  Entre toma y toma aplicar compresas frías (paños con agua fría o hielo picado envuelto en una toalla, nunca directamente sobre el pecho).
S  La madre no necesita restringir la ingesta de líquidos, debe seguir tomándolos según su sed.
S  Si la madre siente dolor, su médico puede recetarle algún analgésico compatible con la lactancia.
S  Generalmente al poner en práctica estas medidas los síntomas desaparecen en 48 horas; si estos persisten consultar con el médico.

Mastitis
Cuando una mujer está desarrollando una mastitis siente dolor en el seno, puede tener o no fiebre y síntomas similares como cuando se tiene una gripe, además de una zona caliente y dolorosa en el pecho. La mastitis puede tener su origen en varias causas y en cierta manera es posible prevenirla.

Las causas principales de la mastitis son:

S  Las grietas o fisuras en el pezón, situación que se mejora revisando la colocación del bebé cuando se agarra al pecho.
S  Saltarse tomas o restringir el tiempo que el bebé está mamando.
S  Cansancio, estrés
S  Sostenes muy ajustados, usar pezoneras, dormir boca abajo...

Prevención y tratamiento de la mastitis

S  Dar el pecho sin restricciones.
S  Aplicar calor seco o húmedo antes de las tomas.
S  Masaje suave en los senos antes de las tomas.
S  Seguir amamantando, la lactancia frecuente evita que el pecho se congestione. Ofrezca al bebé el seno afectado en primera instancia.
S  Variar la posición del bebé al pecho. No amamantar siempre en la misma posición.
S  Descanso y reposo son importantes para la recuperación de la madre; si es posible puede acostarse con su bebé y reposar hasta que se encuentre mejor.
Si después de 24 horas de poner en práctica estos tratamientos, la fiebre o el malestar general continúan debe consultar con su médico que posiblemente instaurará un tratamiento a base de antibióticos. La lactancia debe continuar; paradójicamente la succión adecuada del bebé hace que el seno se recupere más pronto al ser evacuada con prontitud la leche, tarea que el bebé hace eficientemente

Bettina Gerbeau y Victoria Navas, España

Referencias “La lactancia materna, libro de respuestas”, publicación de La Leche League International, Illinois, Estados Unidos, enero 2002.



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