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viernes, 3 de octubre de 2014

¿En qué quedamos? ¿Colecho sí o no?

Written by Pilar Martinez  //  11/06/2013  //  


Antiguamente, dado que las casas eran pequeñas y las familias eran más grandes, esta pregunta no tenía mucho sentido. Todos dormían juntos y punto.
Desde hace unos años (sobre todo en los países occidentales) se empezó a poner de moda el hecho de colocar al bebé a dormir solo en su propia habitación “para fomentar su independencia”. Sin embargo, gracias a varios estudios científicos y a muchos expertos en sueño infantil, cada vez más organismos oficiales se han dado cuenta de que el colecho es beneficioso en muchos aspectos: mejora las tomas nocturnas de leche materna, mejora los despertares de los bebés, permite a la familia dormir mejor y se puede considerar como factor protector de la muerte súbita.

Y cuando todo esto cada vez estaba más claro y era más aceptado por la sociedad llegan unos ingleses y hacen un estudio donde dicen que los padres no deben compartir la cama con el bebé porque aumenta el riesgo de muerte súbita ¡toma ya! En realidad no se ha tratado de un nuevo estudio sino de una revisión de otros cinco estudios anteriores visto desde otro enfoque.

¡Qué manía con domesticar a los bebés!

Publicado por Gema Lendoiro el mar 20, 2014

bebé llora Parece que la semana pasada se alienaron los astros en contra de los niños. Sí, les cuento. En pocos días salió publicado que las enfermeras catalanas aseguraban que, debido a la crisis, las madres lactantes tenían que dejar de serlo porque su leche “no alimentaba” y que la conocida marca del pajarito debía donarles leche artificial. Afortunadamente rectificaron dejando claro que por muy desnutrida que la madre esté, su leche es buena. Otra cosa es que la madre no desee o no pueda dar el pecho por otro motivo. Eso es otro cantar y ahí yo no me meto.

Esa misma semana en los informativos de Antena 3 sale Diego García Borreguero (presidente de la Sociedad Española del sueño) asegurando que: “un bebé de un mes y medio debería saber dormir” Obviamente dormir sabe, lo hacen desde el útero, de hecho. Otra cosa es lo que algunos padres persiguen: que el bebé duerma toda la noche. Ahí ya entran las circunstancias personales de cada padre. Yo comprendo que hay gente que no se puede permitir el lujo de no dormir porque tiene trabajos muy peligrosos (un conductor de autobús, de un tren, de una grúa, un cirujano…) Todo eso lo comprendo. Pero lo que no comprendo es que para solucionar un problema, se tenga que perjudicar a otro, sobre todo si es la parte más débil. ¿Es tan difícil entender que si un bebé llora es porque algo le pasa y porque como mejor se le pasa es en el arrullo del pecho materno y no recibiendo instrucciones claras tipo: Mamá te quiere mucho y está en la habitación de al lado. (Tal y como sugiere el “amigo” Estivill) ¿Cómo es posible que existan padres que se crean que de verdad “los bebes son muy listos y enseguida te cogen la aguja de marear”?

Como no hay dos sin tres, también aseguró un médico de la clínica Ruber, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que si dormías con tu hijo lo podías aplastar. O mi favorita: “se recomienda que el bebé sea llevado a su propia habitación a los seis meses para evitar que se produzca excesivo apego con la madre”. La persona que piensa así debe de haber tenido una experiencia horrible casándose con el típico hombre que quiere más a su mamá (a los 40 años) que a ella. De lo contrario, no me lo explico. El apego es necesario para poder ser independiente el día de mañana. El apego forma parte de su crecimiento y de su instinto de supervivencia. Un bebé sin el cuidado de su madre, moriría. Donde digo madre puede poner usted cualquier adulto, entiéndame.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Una leyenda del apego

Muy buenos días damas y caballeros, y panzas expectantes también. Con ustedes, la cuna Colecho de Cozlip, tan legendaria que necesita una canción de igual dimensión para hacerle la segunda…




En guitarras, bajo, batería prodigiosa y en voces de esta gran banda creativa están Suzel y Sol, dos mujeres de profesión que encontraron en la maternidad un proyecto en común para emprender juntas, ¡y rockearla hasta que salga el sol y los padres + bebés hayan dormido muy bien!

lunes, 10 de marzo de 2014

Colecho no aceptado

Escrito por  Jesús Garrido García  Viernes, 21 Febrero 2014 00:00


Hay muchas familias en las que el problema que les impide
 dormir bien es lo que llamo "colecho no aceptado".

En ocasiones, los problemas surgen cuando las soluciones más evidentes entran en conflicto con nuestros prejuicios. Llevo un par de semanas pensando en escribir este artículo, porque en este tiempo han sido varias las familias que me han contado el mismo problema.

Os resumo una de estas conversaciones, por si se da el caso de que os ocurra lo mismo. Y si no es así, para que sirva de ejemplo de lo sencillas que pueden ser a veces las respuestas y de lo mucho que cuesta verlas:

- "Lo hemos probado todo. Y no hay forma, todas las noches en torno a las 4-5 de la mañana nuestro hijo se despierta y no para de llorar hasta que me acuesto con él o me lo llevo a la cama."

Yo: - "Y, ¿Cómo lo duermes habitualmente?"

viernes, 17 de enero de 2014

Los bebés que duermen con sus padres son amamantados durante más tiempo, dice un nuevo estudio

26 de septiembre de 2013



Dormir con los bebés, lo que se conoce como colechar con ellos, es una de las prácticas que más se lleva a cabo en el mundo que más críticas suscita en el mundo occidental, donde no está demasiado bien visto, al contar con camas individuales y habitaciones individuales y existir la creencia de que los niños están mejor durmiendo solos o que corren menos peligro.

Sobre el peligro, normalmente centrado en el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante (SMSL), faltan aún muchos datos. Hay estudios que han sugerido que dormir con los niños aumenta el riesgo de SMSL, sin embargo hay otros estudios que concluyen que existe un factor protector, sobretodo si se hace de un modo seguro (ya que si se hace sin tener unas mínimas medidas de seguridad el riesgo es mayor que si duermen solos).

Esta llegada de estudios contrarios constante hace que muchos profesionales de la salud sean cautos a la hora de recomendar el colecho a los padres, porque una cosa es contar con ello como opción de los padres que quieran hacerlo, y otra es decirles a unos padres “duerma con su bebé, que será mejor para todos”. Ahora, sin embargo, un estudio reciente echa un poco más de leña al fuego al concluir que los bebés que duermen con sus padres son amamantados durante más tiempo.

Lo recomendable es que los niños sean amamantados hasta al menos dos años
Habrá quien se pregunte “¿Y para qué quiere una madre amamantar durante más tiempo, si con seis meses ya es suficiente?”. Bien, seis meses de lactancia exclusiva es lo que se recomienda para todos los bebés, y ni siquiera con esa recomendación que todo el mundo conoce se logra, ya que sólo el 38% de los bebés del mundo llegan a cumplir esa recomendación (bueno, el bebé no, sus madres).

Pero es que la recomendación no acaba ahí. Lo que se dice es que tomen leche materna de manera exclusiva durante seis meses y que a partir de ese momento el niño empiece a comer otras cosas, pero que siga mamando siendo la leche materna el alimento principal hasta el año (que no el único), entonces, a partir del año, el alimento principal del niño será una dieta equilibrada, pasando la leche materna a ser un alimento más, además de consuelo y además de seguir siendo una importante fuente de defensas (que de hecho es casi más importante que lo buen alimento que pueda llegar a ser).

O sea, que la cosa queda en algo así como “si quiere hacer lo que el cuerpo de su bebé espera para desarrollarse con normalidad, dele leche materna al menos hasta los dos años, y después siga si así lo desea, dejándolo cuando la madre o el bebé quieran dejarlo”.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Los bebés que no duermen mucho: entrevista con Rosa Jové

“En el blog ecobebé está publicada una entrevista con Rosa Jové, experta en psicología infantil y autora del libro “Dormir sin lágrimas”
La autora también charló hace algunos meses atrás con los lectores del periódico El Mundo en un encuentro digital donde se despejaron mitos y dudas acerca del sueño infantil y sus dificultades.
Ambas están muy interesantes ya que muchos padres tienen dudas en relación de cómo y cuando es la mejor forma de enseñar a dormir a los hijos. He reproducido la entrevista que seguramente será de ayuda a aquellos padres que tienen en casa un pequeño noctámbulo.

¿Cómo es el sueño de los niños?, porque nada tiene que ver con el de los adultos…
El sueño infantil es muy diferente del sueño adulto y también de que tendremos cuando seamos mayores. El sueño infantil va evolucionando desde el momento que se nace e incluso, antes también porque cuando están en la barriguita de la mamá también duermen aunque tienen dos fases. En el momento del nacimiento tienen estas dos fases y a medida que pasan los meses van adquiriendo todas las otras. Llega un momento en el que tiene un sueño bastante parecido al de los adultos, pero tendremos que esperar un tiempo.

Circulan mitos y falsas informaciones con expectativas muy irreales de lo que el niño tiene que hacer muy prontamente. Un padre cuando compara esas tablas, esas informaciones que circulan con lo que hace su bebé y ve que no coincide se alarma. Ante esta situación, uno de nuestros objetivos es intentar transmitir una información más veraz a los padres.

¿Cuáles son los principales trastornos del sueño infantil?
Trastornos del sueño hay muchos y básicamente se dividen en parasomnias y disomnias. Las parasomnias son quizás lo que la gente puede ver más, lo que se diagnostica más y serían pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo… Pero normalmente son las consultas más pequeñas en una unidad del sueño como es la nuestra. La mayor parte de los padres consulta porque a su hijo le cuesta dormirse, se despierta por la noche, esas pequeñas cositas. Y lo que hacemos en dormir sin lágrimas es atender a esos padres.

¿Cuándo deben preocuparse los padres?
Cuando un niño es pequeño los padres deben observar su evolución. Los niños suelen ir al pediatra muy a menudo y este profesional es da gran ayuda porque es quien controla si la evolución del niño es normal. Si la evolución es normal, un día u otro ese niño va a acabar durmiendo, no se tienen que preocupar. Otra cosa es que los padres quieran tener menos trabajo por la noche, quieran dormir más (que es lícito) y entonces lo que se puede hacer es acelerar ese proceso para los padres. Estamos convencidos de que un niño con un desarrollo normal, sin ninguna patología va a dormir perfectamente.

Pero a veces los padres ya no saben qué hacer…

Los padres intentan no cometer errores, lo que hacen a veces es seguir modas, seguir informaciones que no son las correctas. Últimamente lo que estamos viendo es que muchos padres que utilizan métodos para adiestrar a los niños dejándolos llorar. Los métodos conductistas no son malos: tú puedes premiar a un niño que se vaya a la cama bien, pero el problema viene cuando se dejan llorar porque hemos observado que en algunos casos los niños tienen secuelas.

“Dejar llorar al niño no es la solución”
Nuestra posición es que estos métodos no deberían utilizarse aunque no provocaran efectos secundarios a ningún niño. Actualmente hay formas educativas que si las utilizáramos con gente mayor serían denunciables. Sólo se utilizan en animales y en niños. NO, el fin no justifica los medios y el niño es una persona y hay cosas que no deberían ser utilizadas en ningún niño, aunque no provocara efectos secundarios.

¿En qué consiste el proyecto dormir sin lágrimas?

Nosotros lo que hacemos es el proyecto dormir sin lágrimas en el que primero evaluamos al niño para comprobar que no le pase nada, evaluamos también la dinámica familiar (los padres como viven, horarios, rutinas…) e intentamos adaptarlo todo ya que es un programa muy individualizado.
Decimos que es un proyecto porque es algo que los padres van a empezar a llevar a cabo paulatinamente y va a durar lo que dure. Hay veces que los cambios en los primeros días ya son muy asombrosos y hay veces que necesitamos más tiempo para que se produzcan esos cambios. Pero lo bueno que tenemos como contraprestación es que los niños no sufren, no tenemos efectos secundarios.

Sobre lactancia materna y colecho…
El hombre es un mamífero, y si miramos como funcionan el resto de mamíferos vemos que básicamente duermen juntos y dan el pecho. Por lo tanto, esa es una forma de crianza que debería continuarse en nuestra especie. No es malo que un niño tome pecho y duerma con sus padres, incluso va a favorecer otras etapas de su vida.
Nosotros informamos a los padres que eso se puede hacer, y no sólo que se puede hacer sino que no es malo que se haga; otra cosa es que los padres decidan otras maneras. En estos casos, tenemos técnicas para niños tanto que hacen lactancia como para los que toman biberón, para niños que duermen con sus padres como los que no porque cada familia responde de una manera y tiene una dinámica particular.

Da tiempo a tu hijo para que duerma bien
A los padres que tienen niños mayores de tres o cuatro años y que todavía se despiertan durante la noche, quiero decirles que esa situación tiene que estar a punto de acabar. Nosotros no tenemos ningún niño que tenga problemas para dormir más allá de los cinco años si los padres han sido respetuosos con él y han seguido una evolución normal.
Hay como un tope alrededor de los cinco años en que todo termina. Otra cosa es que esos padres no quieran esperar ese tiempo más y en ese sentido, tenemos nuestra guía al final del libro o nuestro proyecto que puede ayudarlos a acelerar ese momento.
Más información | Dormir sin lágrimas

“El 80% de los niños duerme en compañía”, Rosa Jové

19 de abril de 2008 | 17:00 CET



Hemos hablado en el blog varias veces sobre Rosa Jové y su libro Dormir sin lágrimas en el que explica, entre otras cosas, que la solución a los problemas de sueño infantil no está en dejar llorar a los niños hasta que se duerman.

Sostiene que es normal que los niños se despierten por la noche. Según las últimas estadísticas, un 81% de los niños de 1 año se despiertan por la noche y un 54% todavía lo hace a los 2 años, mientras que alrededor de los 3 o 4 años han conseguido regular su ritmo de sueño y son capaces de dormir de un tirón la noche entera.

Mientras tanto, paciencia, amor y hacer uso de una práctica que ella promueve, sobre cuyos beneficios hemos hablado también en Bebés y más: el colecho.

Colecho significa compartir la cama con los hijos, dormir con ellos. Hay padres que se sienten avergonzados de asumirlo, pero no debería ser así. Es lo más normal y natural del mundo.
A algunos les suena inlcuso a una práctica algo primitiva, por decirlo así, pero nada tan lejos. En países muy adelantados en cuanto a crianza como pueden ser Japón, Suecia, Noruega o Finlandia el colecho se acerca al 90%. De hecho, la autora señala que cada noche el 80% de los niños de la población mundial duerme con sus padres.

En lugar de reñirles porque “se pasan” a la cama de mamá y papá, los padres deberíamos aprender a aceptarlo como algo normal, una forma de ayudar a que nuestro hijo duerma mejor por la noches. No lo hará toda la vida, lo hará hasta que se sienta seguro para dormir solo.
Jové señala también algo que no había pensado hasta ahora Que en definitiva la mayoría de los adultos también dormimos acompañados, ¿por qué los niños no iban a querer hacerlo?

Hay quienes se preguntan si tanta dependencia no es nociva para el niño. Pero lo verdaderamente perjudicial son las consecuencias emocionales que acarrea el adoctrinarlos para que aprendan a dormir solos, a pesar de ellos.

Dándoles seguridad y protección cuando la buscan, ¿qué mal podemos estar haciéndoles?
Yo lo tengo claro: la mejor inversión familiar es una cama de 2×2.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Por qué los bebés de Finlandia duermen en cajas de cartón

 Helena Lee
BBC
 Martes, 4 de junio de 2013

Durante 75 años, las mujeres embarazadas en Finlandia han recibido cajas de cartón del Estado. Es como un paquete inicial con ropa, sábanas y juguetes que a su vez puede ser usado como camita. Muchos argumentan que esta política ha ayudado a que al país nórdico sea una de las naciones con menor tasa de mortalidad infantil en el mundo.
Se trata de una tradición que data de la década de los años 30 y busca dar a todos los niños finlandeses, sin importar su condición social, un comienzo de vida equitativo.

El paquete de maternidad, un regalo del gobierno, está disponible a todas las que esperan un bebé.
Contiene monitos, sacos de dormir, ropa para el aire libre, productos para el baño, así como pañales y un colchón pequeño.

Con el colchón en el fondo, la caja se convierte en la primera cama del bebé. Muchos niños tienen su primera siesta dentro la seguridad que brindan las paredes de cartón.
Las madres pueden escoger entre tomar la caja o recibir efectivo (unos US$214), pero el 95% opta por la caja, pues su valor es mucho mayor.
Esta tradición nació en 1938. Al principio era sólo para familias de bajos recursos, algo que cambió en 1949.

"No sólo fue ofrecido a todas las futuras madres, sino que la nueva legislación también significó que, para obtener la caja, tenían que visitar a un médico y una clínica pública prenatal antes de los cuatro meses de embarazo", cuenta Heidi Liesivesi, quien trabaja en Kela, la institución de seguridad social finlandesa.
La caja les daba a las madres lo que necesitaban para cuidar a sus bebés, pero también ayudaba a guiar a las mujeres hacia los brazos de los profesionales de la salud del Estado de bienestar naciente de Finlandia.

Cambio brusco
En Finlandia, el índice de mortalidad por nacimientos
 ha bajado de más de 70 por cada 1.000 bebés a menos de cinco.
 En los años 30, el país nórdico era muy pobre y la mortalidad infantil era alta, con 65 muertes por cada 1.000 nacimientos. Pero estos datos mejoraron rápidamente en las décadas siguientes.
Mika Gissler, un profesor del Instituto Nacional de la Salud y Bienestar en Helsinki, ofrece varias razones para esto: a la caja de maternidad y los cuidados prenatales para todas las mujeres en los años 40 les siguieron, en los 60, un sistema de seguridad social nacional y una red de hospitales centralizada.

Con 75 años, la caja está ahora institucionalizada en Finlandia como la transición hacia la maternidad, algo que une a varias generaciones de mujeres.
Reija Klemetti, de 49 años, vive en Helsinki. Recuerda ir a la oficina de correos y recoger la caja de uno de sus seis hijos.
"Era emocionante recibirla y que de alguna forma fuera la primera promesa de bebé. Mi mamá, mis amigos y mis familiares estaban ilusionados con ver qué tipo de cosas recibiría y qué colores habían escogido para ese año".
Su suegra, de 78 años, contó en gran medida con la caja cuando tuvo al primero de sus cuatro hijos en los años 60. En ese punto, tenía poca idea de lo que podía necesitar.
Más recientemente, la hija de Klemetti, Solja, compartió con 23 años la emoción que su madre sintió una vez, cuando se hizo poseedora de la "primera cosa substancial" incluso antes que el bebé. Ahora tiene dos hijos.
"Es fácil saber en qué año nacieron los bebés, porque cada año cambia un poco la ropa que viene. Está bien comparar y pensar 'ese niño nació el mismo año que el mío'", dice Titta Vayrynen, una madre de 35 años que tiene dos hijos.

"Las más felices"
Algunas familias no podrían costear el contenido de la caja si no fuera gratuito, a pesar de que para Vayrynen fue más una cuestión de ahorrar dinero.
Ella trabajaba muchas horas cuando quedó embarazada de su primer hijo y agradeció no tener que buscar tiempo para salir de compras y comparar precios.

"Hubo un reciente informe en el que se asegura que las madres finlandesas son las más felices del mundo, y la caja es una de las cosas que me vienen a la mente. Nos cuidan muy bien, incluso ahora que algunos servicios públicos han sido recortados", agrega Vayrynen.
Cuando tuvo a su segundo hijo, Ilmari, ella optó por el dinero en efectivo en lugar de la caja y sencillamente volvió a usar todo lo que le habían dado para su primogénito Aarni.
Un niño también puede pasarle ropa a una niña y viceversa, pues los colores son deliberadamente neutrales.

El contenido de la caja ha cambiado bastante con el paso de los años. Durante las décadas del 30 y del 40, tenían telas porque las madres estaban acostumbradas a confeccionar ropa de bebés.
Pero durante la Segunda Guerra Mundial, el algodón y los tejidos eran requeridos por el Ministerio de Defensa, así que en las cajas había sábanas de papel y un cobertor de tela.
En los años 50 hubo un incremento de la ropa fabricada, y en los 60 y 70 la indumentaria incorporó nuevas telas elásticas.

Sin desechables ni biberones
 El saco de dormir apareció en 1968, y al año siguiente hubo pañales desechables por primera vez.
Pero no por mucho tiempo.
Con la llegada del nuevo siglo, retiraron los pañales desechables y regresaron los de tela, cumpliendo con lineamientos de protección del medio ambiente.
Motivar una buena maternidad y paternidad siempre ha sido parte de la política de la caja.

"Los bebés solían dormir en la misma cama que sus padres y se recomendó dejar de hacerlo", explica Panu Pulma, profesor de historia finlandesa y nórdica en la Universidad de Helsinki. "Incluir la caja como cama significó que la gente empezó a dejar que sus bebés durmieran aparte".
En determinado momento, las botellas de bebés (biberones o teteros) y los chupetes o chupones fueron retirados para promover la lactancia materna.

"Uno de los principales objetivos de todo el sistema ha sido lograr que las mujeres den más el pecho", dice Pulma, quien agrega que "ha funcionado".
El experto también piensa que incluir un libro de cuentos ilustrado ha tenido un efecto positivo, pues motiva a los niños a manipular libros y, un día, a leerlos.
Además de todo esto, Pulma asegura que esta caja es un símbolo.
Un símbolo de la idea de igualdad y de la importancia de los niños.
1938: dos tercios de las mujeres que dieron a luz ese año fueron candidatas al subsidio en efectivo, la caja de maternidad o una mezcla de las dos. Desde el principio el paquete podía ser usado como una cuna en hogares más pobres, donde las condiciones higiénicas no eran las más apropiadas para el bebé.
1940: a pesar de la escasez en tiempos de guerra, el programa continuó cuando muchos finlandeses perdieron sus casas en los bombardeos y evacuaciones

Historia de una caja

1942-6: El papel remplazó a la tela en artículos como envolturas de pañales y sábana para la madre.
1949: El paquete es ofrecido a todas las madres en Finlandia, siempre y cuando se hicieran controles de salud prenatal (el paquete de la foto de arriba es de 1953).
1957: Las telas y material para coser fueron remplazados por prendas ya confeccionadas.

1969: Se añaden pañales desechables al paquete.
1970: Con más mujeres trabajando, las ropas blancas se sustituyen por algodones elásticos y fáciles de lavar.
2006: Se reintroducen los pañales de tela y se retira el biberón para fomentar la lactancia materna.


La caja de hoy en día


Colchón, funda de colchón, edredón, manta, saco de dormir / edredón para dormir
La misma caja funciona como una cuna
Traje para la nieve, gorro, guantes y botas aislantes
Traje ligero encapuchado y monos de punto
Calcetines y manoplas y sombrero y pasamontañas de punto
Monos y ropita en diferentes colores y estampados unisex
Toalla de baño con capucha, tijeras de uñas, cepillo de pelo, cepillo de dientes, termómetro de baño, crema de pañales, estropajo para el baño
Pañal de tela y trapos para limpiar a los bebés
Libro de imágenes y juguetes para la dentición
Parches para los pechos, condones


·        Fuente:

martes, 17 de septiembre de 2013

El colecho


¿Qué es el colecho? Como colecho se entiende dormir con tus hijos. Dormir con el niño en la misma cama o poner una cuna adosada a la cama familiar.



El antropólogo James Mackenna de la Universidad de Indiana, EEUU, publicó dos estudios en 1997 en el Pediatrics. Controló con monitores en laboratorio el sueño de madres dormidas con sus bebés. Se trataba de establecer las diferencias entre los bebés solitarios y los que dormían acompañados. Se registraron las ondas cerebrales (EEG), los movimientos de los ojos, el mentón, tono muscular, la respiración y el ritmo cardíaco. Los movimientos de ambos se registraron mediante una cámara de infrarrojos. Los resultados fueron asombrosos: madre y bebé cuando duermen juntos están sincronizados, los movimientos y la respiración de cada uno afectan al otro.
Durante el sueño los bebés tienen un patrón diferente al de los adultos. Los bebés presentan más y mayores períodos de sueño ligero llamado REM con movimientos rápidos de los ojos, (en inglés Rapid Eye Movement) Hay cuatro niveles diferentes de REM numerados del 1 al 4. El sueño profundo se produce en los niveles 3 y 4. Los bebés pueden pasar por episodios de apnea que pueden durar hasta 15 segundos pero, si el mecanismo automático de la respiración no se dispara, el niño se despierta y reinicia su respiración sin problema alguno. Esto es fácil si se encuentra en un período de sueño ligero por ello los bebés no duermen profundamente como los adultos. Necesitan estar alertas para mantenerse vivos.

Según Mackenna el roce, el movimiento, el sonido de la respiración, la temperatura, el intercambio de gas carbónico y las vocalizaciones del sueño del acompañante del bebé ejercen una influencia positiva.

La sincronización entre los ciclos de sueño mamá-bebé cuando duermen cerca y comparten la misma cama aumenta la presencia de fases REM en ambos incrementando así la alerta de la madre y la sensibilidad del bebé a cualquier movimiento de su madre ayudando a disminuir y corregir los episodios de apnea. El SIDS ( síndrome de muerte súbita infantil) se presenta más en niños varones, con peso inferior al normal, prematuros, y entre los tres y cuatro meses de edad.

Resultados
Estudios científicos demuestran que el contacto cercano durante el sueño entre el bebé y sus padres tiene beneficios que incluyen: despertares sincronizados entre ambos, una mejor estabilidad cardio-respiratoria y oxigenación de los niños, menores episodios de llanto, mejor termo-regulación y mayor prevalencia y duración de la lactancia. Está científicamente demostrado que la lactancia materna por sí misma es un factor de prevención del SIDS. Al facilitar la lactancia materna el colecho ayuda a prevenir el SIDS. El colecho en sí mismo, al sincronizar los ciclos de sueño madre/bebé, así como dormir en la misma habitación que los padres previene el SIDS. El colecho no aumenta la incidencia de SIDS salvo quizás en circunstancias muy especiales (madre que fume durante el embarazo y en presencia del bebé, estar dograda...)

Conclusiones
Es importante que las madres reciban información adecuada que les permita tomar decisiones conscientes y responsables sobre la crianza de sus hijos.
Por ello deberían ser informadas de las medidas preventivas del SIDS y de los factores de riesgo potenciales; de las ventajas del colecho y de la lactancia prolongada siguiendo las recomendaciones de OMS/UNICEF.

Los bebés no están capacitados para dormir solos hasta que están maduros para reaccionar ante un fallo respiratorio durante la fase de sueño profundo.
El sueño en las distintas culturas

La incidencia más baja de SIDS ocurre en los países asiáticos, especialmente en Japón y Hong Kong donde el colecho está incorporado culturalmente desde antaño. También mencionar la baja incidencia del SIDS, respecto al resto de la población, en algunas áreas de Londres habitadas por inmigrantes de Bangla Desh, los cuales continúan con la costumbre de realizar colecho.

Las autoridades de Nueva Zelanda recomiendan oficialmente que, al menos durante el primer año de vida, los niños duerman en la habitación de sus padres, aunque sea en su propia cuna, a partir de los estudios realizados por Mitchell y col. (Lancet 1996; 347:7) que muestran una clara reducción de SIDS en relación con el colecho.

La tasa mayor está en Estados Unidos: dos de cada1000 nacidos con vida (casi uno por hora), uno de los países occidentales más reacios a la práctica del colecho.
El medio y el ambiente de crianza podrían tener relación con el SIDS

En los últimos cinco años el simple acto de cambiar la posición del niño para dormir ha disminuido significativamente la proporción de SIDS. En un principio los expertos decían que era conveniente poner al bebé boca abajo a fin de que no se ahogara con su propio vómito. Pero la baja incidencia del SIDS en relación con la posición supina aconsejó que los padres acostaran al bebé boca arriba. El cambio fue espectacular. En Reino Unido reducción del 90% entre1981 y 1992; en Holanda, Australia y Nueva Zelanda la reducción fue de un 50%. En EEUU menos porque este cambio ha sido menos publicitado y menos aceptado. Al contrario dela postura boca abajo, la postura boca arriba o de lado favorece el aumento delas fases de sueño ligero por lo que es más fácil que el bebé se despierte después de un episodio de apnea.

La posición del bebé puede influir y nos ayuda a explicar por qué las culturas no occidentales están menos afectadas por el SIDS. En estas culturas los bebés duermen con la madre y maman a voluntad durante la noche. La investigación de Mackenna ha demostrado que, cuando la madre acuesta el bebé con ella, siempre lo pone boca arriba. Esta posición le permite darle el pecho y vigilarle con más facilidad; además el bebé se mueve con mayor libertad. La alimentación materna, por sí sola, también protege contra el SIDS, porque la lactancia nocturna frecuente combate la hipoglucemia y asegura que la madre esté atenta. Naturalmente las madres no eligen la posición supina porque evite el SIDS, sino porque les parece natural.

Algunos estudios han demostrado que el colecho puede ser una práctica que puede aumentar la incidencia de SIDS pero sólo en determinadas circunstancias como son:
• Que la madre sea fumadora y haya fumado durante el embarazo.
• Que los padres hayan consumido alcohol o drogas.
• Que el colecho se produzca en condiciones de hacinamiento.

Es difícil globalizar el concepto de que el colecho sea una práctica peligrosa cuando se realiza culturalmente en la mayoría de comunidades del mundo, con excepción de los países industrializados, donde comenzó a discontinuarse en los últimos 200 años.
Inma Marcos
Comadrona

miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Es malo compartir la cama con el bebé?

La manera de dormir de los mamíferos se ha visto determinada, tras miles de años de adaptación, para garantizar su supervivencia. Los humanos, al ser los más dependientes durante el primer año de vida, muestran conductas encaminadas a fortalecer la relación con su cuidador, casi siempre la madre. Ésta representa la fuente de alimento, calor, protección, consuelo y soporte a las necesidades del recién nacido. El hecho de que el bebé se despierte con facilidad y llore en solicitud de alimento y estimulo, disminuye el riesgo de que sufra bajadas del azúcar corporal (hipoglucemia) y asfixia (apnea). Por otro lado, la leche materna facilita que el niño coja el sueño, en parte porque contiene triptófano, una sustancia que actúa en el cerebro como inductor del sueño.

En toda la historia de la humanidad los niños han dormido con sus padres. Esta práctica se llama colecho cuando se comparte la misma cama. El contacto continuo favorece el desarrollo del vínculo afectivo, el bienestar del bebé, el desarrollo neuronal y la capacidad de respuestas adecuadas ante situaciones de estrés. Estudios recientes demuestran que la cercanía del niño y la madre facilita el mantenimiento de la lactancia materna y que ésta tiene un efecto protector frente al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. También se sabe que el colecho es mas frecuente en los niños alimentados al pecho que en los que reciben lactancia artificial.

Conforme maduran las funciones fisiológicas del niño va cambiando su manera de dormir. A medida que se hacen mayores, los bebés se despierten más por la noche (no menos, como muchos piensan). Cuando el niño tiene alrededor de un año de edad, el grado de desarrollo alcanzado por su cerebro le permite tener pesadillas que le despiertan asustado y a veces agitado. En ese momento, el niño busca refugio y consuelo junto a sus padres, en quienes tiene depositada su confianza afectiva. Hay que conocer los patrones normales de sueño para aceptarlos mejor. También hay que saber que no hay soluciones mágicas para evitar los despertares nocturnos y que el sentido común debe primar.

La decisión de dormir con sus hijos debe ser una opción de los padres. Tal decisión va ligada a la cultura y a los deseos de cada familia sobre la relación con sus hijos. A los profesionales de la salud, médicos, pediatras y enfermeras les corresponde reforzar este tipo de práctica, dando información sobre ciertas circunstancias que pueden acarrear mayor riesgo para los niños si se practica el colecho, principalmente entre los menores de 6 meses de edad, en este sentido se deben establecer las siguientes recomendaciones:

El niño debe dormir siempre boca arriba.
Siempre debe dormir sobre una superficie firme, sin almohadones, cojines ni peluches.
Evitar arropar al niño en exceso (mantas o frazadas gruesas).
No dormir en la misma cama si los padres fuman.
Tampoco se debe practicar colecho si los padres consumen alcohol, drogas o medicamentos que disminuyan su capacidad de respuesta.
Si concurre alguna de estas circunstancias el niño debe dormir en la misma habitación de los padres con la cuna al lado de la cama o en una cuna tipo "side-car" (superficie independiente adosada a la cama de los padres).

jueves, 25 de julio de 2013

26 cosas curiosas sobre el colecho…y las q me quedan por descubrir

Miércoles, 7 de noviembre de 2012


Le marchand de sable by Faby
1.    El primer día estaba segura que me sobraba un brazo, no sabía qué hacer con él. Ahora sé que soy superwoman y ese brazo está destinado a ir paralelo a la almohada para amamantar. Ese es su sitio.

2.    Mi hija tiene dos tamaños, el vertical de la personita que corre delante de mí por el pasillo y me llega a la cadera, y el extensible u horizontal en el lecho, aquel en el que da todo de sí, porque de noche su tamaño se multiplica por arte de magia y ocupa más espacio que su padre en la cama (y eso que el hombre mide 1.90).

3.    La cuna sidecar solo sirve de armario (esta idea no es mía), pero es un armario buenísimo con capacidad para tres lavadoras… si la niña la pones una noche en la cuna sidecar y por casualidad no se despierta, la que no pegas ojo eres tú (da igual lo cerca que estés) ya estás pensando si estará bien, si tendrá frío, vamos que en cuanto hace un gruñidito la pasas a tu cama, susurrando: "claro que sí cariño, aquí con mamá calentitas las dos, que te estaba echando de menos" y...  bye bye cuna, welcome wardrobe!

4.    Por tanto, yo soy la mejor cuna para mi hija. Mi cuerpo fue el lecho perfecto en los primeros meses, eso sí cuando pesó 6 kilos tuve que aceptar que mi espalda no daba para tanto y ponerla a mi lado bien cerquita (y lo admito, me costó un rato largo, para beneplácito de mi osteópata).

5.    Una noche te pasará, te despertarás por la mañana temprano y la mirarás y dirás: Ostras ¿ha mamado?, te tocarás las tetas vacías (uff, menos mal) y al ver que sí llamarás a tu asesora de lactancia para contarle lo “mala-madre” que eres (Zambra tenía 2-3 semanas cuando me pasó) y ella dirá “¿das teta y duermes a la vez? ¡bien, vas viento en popa!”.

6.    Si hasta ahora has sobrevivido más de 36 años con una sábana o la nórdica, bienvenida al club de las dos/tres mantas por lo menos. La primera ya nunca pasará de un poco más arriba de tu cintura (es decir a la altura de la niña que duerme a la altura de la teta para mayor comodidad), con la otra taparás tu parte superior (porque oye dormir con la teta fuera en invierno, da frío) y ¿la tercera para papá? noooo, la tercera por si la niña se desplaza en la cama y se queda por arriba de la primera para no moverla… papá suele estirar para arriba la primera manta que tú has apostillado a los pies de la cama y resignado duerme tal cual, menos mal que el mío es caluroso jejeje. Ahora que la niña se mueve más, hemos incorporado la cuarta manta, para papá.

7.    La cabeza de tu hij@ deja círculos mojados en la sábana, por algo está calvita, y tú hagas lo que hagas vas a parar con la teta encima de uno y como que no mola… al final toallita al canto y a dormir. Un día crece, le sale pelo y sigue dejando círculos, lo que son los niñ@s.

8.    Si eras como yo una trijismiquis en esto del dormir: tapones de oídos, luces bien apagadas, la cama hecha y bien estirada cada día que sepas que la maternidad lo cura todo, ahora dormirás como la seda, vamos que me río yo del antes y el después.

9.  Mi marido tiene su propia cama de matrimonio disponible, para cuando le/nos apetece y/o hay que madrugar o trasnochar. Y me consta que no es el único. Fue indispensable y maravilloso para nosotros tomar esta decisión porque antes de cambiarnos a la cama King Size (a los 14 meses), dormíamos los 3 en una de 1.35cm, yo tengo la espalda delicada y ninguno de los tres en casa es precisamente pequeñito. Así que, ya sabéis: ampliar camas, añadir, cambiar, repartirse (los adultos)… lo importante es dormir bien cómod@s tod@s.

10. Tu hija hace los ruidos más bellos del mundo: eructos, pedos, ronquidos. Eso sí el día que crece y empiezan las toses y los mocos ya no es tan romántico pero aun así la adoras. Por cierto, hablando de toses, duermo de octubre a marzo, noche sí noche también, con una cebolla cortada en la mesita. Eso es amor de madre.

11. Ésta se la robo a Alba Padró, a veces al levantarte descubrirás que te duelen partes de tu cuerpo que ni sabías que existían. Después de los primeros meses cuando ya tienen más autonomía al tomar teta la cosa mejora y mucho. Ya ni te enteras.

12. Haz colección de cojines, para arriba, para debajo de la nena, para debajo de la barrera en el suelo, para el lado de la pared, para todo lo que se te ocurra. Dormirás mucho más tranquila te lo aseguro.

13.Aún así, un día se caerá, la verás llorandico en el suelo y te sentirás la peor madre del mundo. Se caerá y pondrás otro cojín más porque haciendo la croqueta ha encontrado el único hueco disponible. Ya está. Controlado (por ahora).

14.¿Crees en los fantasmas? Un día cuando tú estés en tu rato de "yo y mi facebook, foro, libro etc, soy libre!!!!” Te saldrá a buscar caminando y te  dará un susto. Luego te morirás de ternura, hay pobriña, bien de teta y que se duerma pronto que estás en el chat. La mitad de veces te quedarás dormida con ella en la cama y el ordenador en stand by.

15. Tu hij@ tiene afición a destaparse y por mucho que la tapes tú, despierta, dormida, endormiscada te ganará siempre. Si tiene frío gira sobre sí misma y se pega cual lapa a papá o a mamá y solucionado. Aprende Myriam, ella tiene otra temperatura diferente, es más yang.

16. ¿Sabes encogerte y dormir en 40 cm de cama por no despertarla cuando está transversal en mitad de la cama King Size? Yo sí. Y si hace falta casi sin manta.

17. La naturaleza ha hecho que yo no pueda dar las dos tetas de un lado solo (sé que hay madres que pueden), así que primero había que cambiar a la niña, después pasarla debajo rodando y ahora me salta por encima ella misma diciendo entre sueños: “ la otra tetita”. Así vamos de un lado para otro y sin despertarnos.

18. Estoy tan acostumbrada a la mini luz azul con una ranita, que si un día no está y duermo la siesta sola la dejo puesta. Yo que no soportaba ni una rendija de la persiana.

19. El teteo nocturno me ha curado el insomnio. Si alguna vez me desvelo, deseo que se despierte para ponerla de nuevo en la teta. Bendita prolactina.

20. Un día tendrá fiebre. La primera noche no dormirás. La segunda te irás poniendo el despertador. La tercera te despertarás y estará el termómetro tirado en mitad de la cama. Tendrás bastante con tocarla.

21. La primera noche que duermas del tirón alucinarás. A mí me pasó hace poco y fue una falsa alarma. Te notarás rara y todo.

22. Tu hija habla de noche a veces, sí ella tan pequeñita, y sueña con Pocoyó, con Toy Story y con ir a casa de los iaios a Castelló, etc etc.

23. Las sábanas King size (2x2m) son más grandes y por lo tanto se ensucian menos. Sobre todo en invierno que hay que cambiar la macro-nórdica. Ay, con lo limpita que yo era!!!!

24. En invierno me he fabricado con un jersey viejo mi "pack antifrío". Un cuello cortado que cubre garganta y la parte superior del pecho y dos manguitos para encima del pijama. Me ha costado dos años hacerlo pero vaya gozada y bye bye toses.

25. Un día tendrá una pesadilla. Vendrá un pirata y un loro y te tocará hablar con ellos para que se vayan de la habitación, Y mira por donde, después de tanta mami,  querrá que la proteja su papá. ¿Será que es más grande?

26. El colecho es, junto con la lactancia, lo mejor que me ha pasado en la vida maternal. Me hace tan feliz seguir disfrutándolo siestas y noches. Sentirla cerca, saber que está bien. Mi pareja y mi hija y yo sabemos que es nuestra mejor opción… y los fabricantes de camas gigantes también. ¿Y tú, qué opinas?

Pd: Ah, se me olvidaba, la pregunta del millón... ¿Sexo? ¿Has dicho sexo? ¿Os he dicho que tenemos una habitación de invitados?

Myriam Moya Tena
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