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lunes, 16 de diciembre de 2013
Doulas: acompañantes emocionales de partos y puerperios
Viernes, 4 de junio de 2010
Por Carolina Isola *
Históricamente las mujeres han atravesado sus partos rodeadas de otras mujeres experimentadas. Al igual que una gran comunidad, donde la mayoría tenía la vocación de la maternidad, la intuición y la sabiduría femenina eran las que guiaban su camino.
El término doula procedería de la antigua Grecia, donde significa esclava o sierva. Otros autores sitúan su origen en lengua india, en la que doula era sinónimo de una mujer experimentada que ayudaba a las futuras madres en la crianza de sus bebés.
Actualmente, la empatía es una de las características más relevantes de una doula. Eso implica poder y saber ponerse en los zapatos de otra mujer en el momento de su gestación, parto y puerperio. Si hay acompañamiento humano amoroso el parto puede ser –igualmente– doloroso, complejo o largo, pero se atraviesa desde otro lugar: la fortaleza y el amparo. Esa energía es la que luego brindará a la mujer puérpera el resto emocional necesario para ocuparse del bebé y de su vínculo con él.
La doula favorece la humanización del parto, del nacimiento y de la crianza de niños pequeños, acompañando a las mujeres para que puedan empoderarse de su maternidad, porque provee información con evidencia científica, aclara cualquier duda y temor, complementa la información recibida en el curso de preparación al parto, informa sobre el proceso del parto y el dolor, provee consejos sobre un plan de parto a consultar con el médico o partera, acompaña en el parto brindando soporte emocional, sugiere maneras para soportar el dolor y facilitar el parto, está atenta a los deseos de la madre durante el proceso del parto frente a intervenciones rutinarias innecesarias o no deseadas, ayuda creando un entorno adecuado para la madre (reduciendo el nivel de ruido y luz, poniendo música, regulando el frío o calor, respondiendo al teléfono), colabora en un parto vaginal o en una cesárea (si fuera el caso), respeta la privacidad de la mujer, facilita el establecimiento temprano de la lactancia materna.
Mientras que, durante el puerperio, mantiene el contacto por teléfono para cualquier consulta que tenga la mujer, colabora para tranquilizar a la nueva madre y liberarla de cargas. Una doula hace la diferencia y algunas estadísticas lo demuestran: se produce un 50 por ciento de reducción en cesáreas, un 25 por ciento de partos más cortos, un 60 por ciento de menos pedidos de epidural, un 40 por ciento menos de uso de oxitocina sintética, un 30 por ciento menos de uso de analgésicos, un 40 por ciento menos de utilización de fórceps. Y, además, mejora el vínculo de los padres con el bebé, se disminuyen los problemas con la lactancia y se genera menor incidencia de depresión posparto.
Se ha demostrado que las mujeres que eligen atravesar su historia de maternidad con una doula empática se sienten aún más cuidadas, escuchadas, comprendidas y avaladas. Su empoderamiento femenino les facilita la ardua tarea de la maternidad, ya que un espacio de conciencia se abre para siempre.
* Doula, integrante de Venir al Mundo, una fundación que forma doulas y da apoyo a mujeres gestantes y acompaña a parturientas y puérperas. Y que integran Carolina Isola, María Laura González y Ana Laura Ferruggia.
Con doulas, otra forma de dar a luz!!!
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| Madres, padres, hijos y doulas en el Hospital Universitario Austral. |
Experiencia en el Hospital Austral / Sin anestesia y sin episiotomías
El Programa de Parto Mínimamente Intervenido incorpora la figura de una mujer que ha sido madre y que asiste a la embarazada
Domingo 24 de julio de 2011 | Publicado en edición impresa.
Gabriela Navarra
Para LA NACION
Después de que Lázaro nació, enlazado por el abrazo de Marcos y Ayelén, sus papás, Ayelén pidió un aplauso para ella. Por haberlo parido. "Me lo merecía", dice, y acaricia a su bebe, que tiene 9 meses y vino al mundo con 4,300 kg y en la 42a semana de gestación. Lo que para la medicina sería un indicador de intervención -luego de la semana 41a., en teoría, el parto debe inducirse-, en este caso no alteró nada. Ni eso ni el peso del bebe -que nació grande porque ser grande está en sus genes- justificaron peridural (anestesia), inducción (oxitocina) ni episiotomía (corte vaginal). Y mucho menos, una cesárea.
Lázaro es uno de los 60 bebes nacidos en el contexto del Programa de Parto Mínimamente Intervenido del Servicio de Obstetricia del hospital Austral. Allí están las parteras y el obstetra, pero también las doulas , un oficio relativamente nuevo en nuestro país orientado a la atención del embarazo, el parto y el puerperio.
"Veía la soledad emocional en la que muchas mujeres llegan a parir, tengan o no compañía - expresa Claudia Zamora, licenciada en enfermería especializada en humanización del nacimiento y doula -. Ese es el lugar que toma la doula , una mujer que ya ha tenido hijos (tengo 4). A veces, el acompañamiento es sólo estar en silencio, con la mirada, la mano, haciendo empatía. No es ni yoga para embarazadas ni eutonía. Sólo tomar conciencia corporal, «meterse» en el cuerpo, hacer contacto con el bebe, con los movimientos, saber qué parte trabaja en el parto, qué posturas o recursos pueden ser efectivos para pasar las contracciones, los dolores. Todos los trabajos se hacen en pareja. Muchos hombres se sorprenden de lo que pueden hacer. Es infinitamente más que estar en la sala de partos."
"Yo era de las que decía parto no, cesárea -dice Ayelén, rehabilitadora visual, de 33 años, la misma edad que su marido, Marcos, bioingeniero-. Recién cuando quedé embarazada empecé a buscar. Cuando hablaba con mis amigas de parto respetado me decían que estaba loca, que por qué no aceptar la anestesia, si se había inventado y funcionaba?"
"Marcos fue un doulo increíble -resume Claudia Zamora-. Cuando empezaron las contracciones más duras y más seguidas, Ayelén se colgaba de su cuello para aliviarse y pujar en el momento que había que pujar. Estuvieron así varias horas."
Los fantasmas más temidos
-¿A qué le tienen más miedo las mujeres?
-Al dolor -contesta Claudia Zamora-. Y a si van a "poder".
Analía, 37 años, profesora de inglés, escucha junto a su marido, Gastón, de 39. Faltan pocos días para la llegada de Francisco, primer hijo de la pareja y segundo para Gastón. (N. de la R.: Francisco nació el jueves último). "No tengo miedo -dice Analía-. Sé que habrá dolor, pero es algo que siento muy finito. Hay cosas que me pasan por la cabeza, pero tampoco es miedo. Estoy muy segura de lo que elegí, aun antes de estar embarazada o de saber que existía la posibilidad de un parto no invasivo."
Gastón recuerda que estuvo en el nacimiento de su primer hijo, que tiene ya casi 20 años. "Nunca voy a olvidarme cuando salió y lo agarraron -dice-. Para la gente que lo hace todos los días es una maniobra sabida, pero es tu hijo y querés saber lo que le están haciendo. Esta es una experiencia muy distinta."
"Algunos creen que es parir sin dolor -cuenta Mariana, de 33, historiadora y mamá de Malena, de 9 meses-. La vida está llena de momentos de dolor. Y vivir anestesiada no te lleva a nada. El tema es cómo atravesar ese tránsito."
Andrés, marido de Mariana, de 38 años, cuenta que el trabajo de parto de Malena llevó 18 horas. El llenó y vació varias veces la bañera, ayudó a su mujer sobre la pelota de esferodinamia para ir encontrando posturas de alivio y se la pasó planchando. "Trapitos calientes para la panza cuando más dolía la contracción -dice-. Y no tenía que descuidar la hidratación o darle de comer porque estaría horas sin hacerlo."
La licenciada en obstetricia Paula Rodríguez Blanco, una de las parteras, dice que el bebe nace en la habitación. "La parturienta elige la posición. Sacamos la cama. Hay pelotas de esferodinamia, sogas para colgarse, una bañera. Las mujeres se paran, caminan. Ponemos un colchón en el piso, es frecuente que tengan al bebe en 4 patas o arrodilladas o bien en el banquito de parto, un semicírculo donde se apoyan la cola y las piernas."
-Nació el bebe y el único sentimiento posible es de felicidad. Pero eso no siempre pasa. ¿Cómo ayuda la doula en el puerperio?
-Yo la pasé mal. Malena estuvo bajando de peso durante dos semanas y tuve un pediatra que me decía que eso era terrible. Cada vez que la íbamos a pesar yo salía llorando. Claudia estuvo ahí en los momentos en que más la necesitaba. Quizás para decirme lo mismo que dicen los libros. Pero estaba. Malena después tomó perfectamente bien la teta.
"El puerperio es difícil -admite la doula Graciela Cobe, de 41 años-. En ningún momento de la historia de la humanidad las mujeres criaron tan solas a sus hijos. Vivimos aisladas, dentro de un departamento, sin ayuda? es una sensación agobiante y una situación antinatural. Siempre hubo mujeres más grandes que ayudaban a las más jóvenes para que pudieran cuidar a sus hijos.
"Cobe dice que "los gobiernos deberían entender lo importante que es cuidar a las mamás para que ellas cuiden a sus bebés el primer año de vida, que es fundante. Si eso ocurriera, cambiaría el mundo".
Las doulas cada vez más solicitadas en España
Las 'doulas', cada vez más solicitadas en España
25
jul 2012
En España, las doulas, una asistente no titulada
que proporciona información, apoyo físico y emocional a las mujeres durante el
embarazo, el parto y el posparto, empezaron a conocerse hace una década, pero
cada vez son más las mujeres que solicitan sus servicios. Por ahora su
presencia en los hospitales está muy restringida, a pesar de que numerosos
estudios avalan su eficacia.
Doulas en el hospital
El Hospital Municipal de
Morón cuenta con una maternidad modelo que tiene un promedio de 2500
nacimientos al año y que en los últimos años redujo a menos del 30% la cantidad
de cesáreas en comparación con los partos (partos eutócicos). Se trabaja sobre
el concepto de parto respetado y cuenta un servicio novedoso de guardias con
asistencia de acompañantes para el embarazo o doulas. Actualmente se construye
un nuevo edificio para el hospital, moderno y funcional, que tendrá una
maternidad centrada en la familia, centro obstétrico y habitaciones preparadas
para que el trabajo de parto, el parto y la recuperación tengan lugar en un
mismo espacio y la mujer no deba trasladarse durante el proceso.
En el año 2011 se
realizaron 2288 partos, el 71% de los cuales fueron eutócicos y el 29% por
cesárea. En 2012 el número de nacimientos aumentó a 2727, un 73% de ellos por
parto y un 27% por cesárea. En lo que va de 2013, tomando las estadísticas
hasta el mes de abril, hubo 964 nacimientos de los cuales casi un 75% fueron
partos y sólo un 25% por cesárea.
Estos números tienen
lugar en el marco de una perspectiva integral a través de la cual el Municipio
de Morón lleva adelante distintas acciones para proteger los derechos de las
mujeres y sus bebés y así lograr que el parto se realice en un clima de tranquilidad,
intimidad y cuidado. Se trata de una nueva forma de pensar la maternidad que
contempla los derechos de la mujer al momento de parir y prioriza el vínculo
madre-niño/a y el acompañamiento que ellas elijan.
Se trabaja sobre el
concepto de parto respetado, que el hospital conmemora durante el mes de mayo,
que es una propuesta para mejorar la vivencia del parto poniendo el foco en el
respeto de los derechos de las mujeres a la hora de dar a luz y la importancia
de garantizar nacimientos seguros, naturales y durante los cuales la madre goce
de absoluta libertad. En esa lógica, las camillas de partos se pueden articular
para que la mujer elija si quiere tener a su bebé acostada, sentada o en
cuclillas. También hay un banco en forma de "U" que es un banquito de
parto.
Por otro lado, el
Hospital Municipal ofrece un servicio novedoso de guardias con asistencia de
acompañantes para el embarazo o doulas (mujeres que han atravesado sus propios
partos y se ponen al servicio de otra mujer que va a parir) que son colaboradoras
del equipo asistencial y un importante soporte emocional para la mujer y su
familia. Este acompañamiento puede darse durante el embarazo, parto y
post-parto, enfocándose en el aspecto emocional y las necesidades de la mamá.
El Hospital cuenta
actualmente con una sala de preparto con las comodidades adecuadas y la
asistencia médica necesaria, en un ambiente íntimo, para que las madres puedan
prepararse para el parto acompañadas por la persona que ellas elijan. En el
lugar hay pelotas esferodinámicas, barras para que las parturientas puedan
estirarse, una silla especial y tres camillas. Además, ofrece material
informativo sobre las posiciones más convenientes para sobrellevar las
contracciones y los ejercicios de respiración y relajación que la ayudarán a
llegar menos cansada al momento de dar a luz.
Además se realizan
cursos de pre-parto desde de las 28 semanas de embarazo todos los jueves a las
12.30 hs. en Uruguay 621, 1° piso, Morón. A partir de junio se abrirá un nuevo
curso de pre-parto para adolescentes los lunes a las 12.30 hs. en Pellegrini
622, 1° piso, Morón.
Hospital Municipal
Ostaciana B. de Lavignolle, Monte 848, Morón. 4629-1164 / 4629-1165 / 4629-1633
/ 4629-9543. Línea gratuita: 0800-555-5588.
Una epidural llamada 'doula
REPORTAJE
Voluntarias sin título sanitario apoyan a mujeres antes y después del parto
FANI LOSADA Santiago 27 NOV 2009
"A mí se me dio la
vuelta todo. No fue malo, pero sí distinto de cómo me esperaba. Después tuve
que buscarme, encontrarme y hacerme amiga de mí misma otra vez". Así
recuerda Nuria Otero su primer embarazo, que despertó en ella el interés por la
que ahora es su profesión. Nuria es una de las cuatro doulas que ejercen en
Galicia, cuatro mujeres que acompañan a otras durante el embarazo, el parto y
el puerperio dándoles consejo y, sobre todo, apoyo.
Cuando es necesario,
también ayudan a afrontar sentimientos y sensaciones de las que se habla menos
o que no están bien vistas socialmente, como la depresión posparto o la
ansiedad que provocan los problemas de lactancia. Ante estas dificultades, la
respuesta inmediata suele ser tapar los síntomas a golpe de pastillas y leche
en polvo. Nuria se pone como ejemplo y confiesa lo importante que fue para ella
saber que "no era ni una loca ni una marciana". "Lo que me
pasaba y lo que sentía era normal", dice.
Las profesionales evitan prácticas innecesarias en el parto
"En el 95% de los casos se necesita sólo una mirada, no
la epidural"
En este sentido, la
influencia de la doula se nota más a nivel psicológico y emocional. No son
matronas, no ayudan físicamente durante el parto ni tienen formación médica,
pero Nuria cree que una de sus principales funciones es proporcionar a la mujer
toda la información que necesita y ayudarla a preparar un plan de parto. De ese
modo, tanto la madre como el bebé pueden evitar procedimientos que, como la
episiotomía -una incisión quirúrgica para facilitar la salida del feto-, son
innecesarios en la mayoría de los casos, pero se aplican por sistema en España.
"Lo último que necesitas cuando estás de parto es discutir con el
médico", señala Nuria.
Alba, una madre
coruñesa, trabajó con Nuria cuando nació su hija Irene hace año y medio, en un
parto que recuerda como "maravilloso y muy respetado". Su doula la
ayudó a sentirse "amparada, sin tener que estar pendiente de lo que me
hacían". Al comparar su experiencia con la de sus conocidas, considera que,
a diferencia de ellas, el proceso estuvo en sus manos: "Cuando sale el
tema enseguida reconocen 'a mí me hicieron esto' o 'a mí me hicieron esto
otro'. Es un momento delicadísimo en el que permites cosas que luego hacen que
te lleves las manos a la cabeza".
Rosa Neira, que ahora
trabaja en Santiago, acabó siendo doula después de resistirse a sus médicos. En
su último mes de embarazo, se movió durante una prueba y provocó un fallo en el
monitor. En el hospital querían practicarle una cesárea de inmediato y, por
mucho que se explicase, la ignoraban. Al final se salió con la suya y tuvo a su
hija en aguas valencianas, en el hospital Acuario. En 1994 empezó a formarse
"oficialmente" en Barcelona: Cataluña es la comunidad autónoma en la
que la figura de la doula está más arraigada.
Y es que, aunque lo
parezca, el término doula no es gallego, sino griego, y la ocupación a la que
da nombre está extendida por toda Europa y Estados Unidos, en mayor o menor
medida dependiendo del país. Pese al deseo de aumentar el número de
profesionales, consolidar este tipo de redes de apoyo entre mujeres parece
complicado a corto plazo, ya que en general la figura de la doula no está
institucionalizada y no existe una formación que se pueda considerar oficial.
Hoy por hoy hay oficialmente
65 doulas en España. Aunque, según Rosa, hay muchas personas que lo son sin
saberlo, entre ellas las que colaboran con grupos de apoyo a la lactancia como
Mámoa. Luzía Titán, doula en el área de Vigo y Pontevedra, coincide con ella y
añade que la etiqueta de doula hace referencia a una faceta humana, no a una
profesión. Asumir ese papel está "en nuestra naturaleza y en la naturaleza
en general. En los partos de mamíferos es frecuente que haya una hembra al lado
de la que pare", explica. Ella misma empezó a actuar como doula casi por
casualidad, a petición de una chica a la que daba clases de yoga. Pasaría un
tiempo hasta que descubrió que lo que hacía tenía un nombre.
Tras ese primer parto,
reconoce que al principio tenía que pedir a las embarazadas que le dejasen
acompañarlas, pero garantiza que ahora tiene mucha demanda. Las mujeres que se
acercan a ella lo hacen no tanto con dudas y temores, sino buscando "algo
más", dice Luzía. Muchas recurren a ellas al quedarse embarazadas después
de un mal primer parto, y Luzía cree que la mayoría "tendrían a su segundo
hijo en casa si contasen con los medios, pero la Seguridad Social no está por
la labor".
Para ella, ser doula
supone convertirse en "un pilar emocional que no se involucra
emocionalmente" y cuya labor consiste en dar a las madres "lo que
piden, no lo que creemos que necesitan". El 95% de las veces, asegura, lo
que requieren es "sólo una mirada, no la epidural".
Doulas De Morón en Vos sabés
Vos sabés, entrevistó a Pelusa Moledo y a Mariana Areso,
representantes de las "Doulas del Morón", como han decidido llamarse.
Las doulas conforman un sistema de atención a las mujeres embarazadas que
seacercan al Hospital Municipal de Morón a tener a sus bebés,
único en la provincia de Buenos Aires y casi único en el país.
"Hay un marco teórico y hasta normativo que habla de acompañamiento emocional.
Las iniciativas de UNICEF de Hospital Seguro y Centrado en la familia,
al que adhiere el gobierno nacional y las provincias, se basan en que
se tenga un trato con la mamá teniendo en cuenta lo tecnológico,
la persona y al entorno. Hay muchos hospitales que quieren conseguir
esta certificación y las doulas estamos para cumplir esa parte que se necesita,
que es el de ser sostenedoras emocionales" nos dice Mariana.
El hospital de Morón está en vías de conseguir esta certificación.
El proyecto comenzó con 11 doulas que no cobran ningún honorario
por hacer sus guardias semanales de 6 horas o más.
Pelusa agrega " Las doulas tenemos bien en claro cuál es nuestra función,
las doulas debemos hacer algunas cosas y debemos no hacer algunas otras,
eso es muy claro. Nosotras acompañamos el parto emocionalmente,
pero el que está frente y es responsable de ese parto es el médico y la partera.
Nosotras acompañamos amorosamente es milagro.
A veces hay cosas que no nos gustan pero guardamos silencio
porque nos enfocamos en esa mamá, esa es nuestra tarea"
jueves, 19 de septiembre de 2013
Etapas emocionales del trabajo de parto
02/13/2013
Más allá de las obvias señales físicas de que se está en trabajo de parto, hay algunas etapas emocionales que ayudan a determinar el progreso de una mujer en trabajo de parto y de asistirla emocionalmente durante su proceso.
Primera Etapa Temprana (0-unos 4 centímetros de
dilatación - aproximado)
En el inicio del trabajo
de parto, la mujer puede no estar segura
si realmente está en trabajo de parto. Ella puede parecer excitada o nerviosa
cuando empieza a notar las expansiones. Algunas mujeres se vuelven inquietas y
habladoras. Probablemente pueda continuar su rutina diaria. Muchas veces ella
tendrá hambre en este momento.
Como Doula es importante
que no te emociones demasiado, ya que
puede o no puede ser verdadero trabajo de parto. Lo mejor es animarla a
dar un paseo, comer, beber, ducharse y descasar.
Primera Etapa
Establecida
A medida que su trabajo
adquiere un patrón, ella se dará cuenta, "Esto es!" Esta aceptación
puede ser emocionante y abrumadora para ella. Es posible que deba dejar de
hacer lo que está haciendo y concentrarse durante las expansiones. Entre una
sensación y otra aún conversa. Pero ya está
consciente de los muchos cambios que se producen en su cuerpo.
La Doula o acompañante
debe animarla a caminar. Caminar ayuda a abrir la entrada de la pelvis y se
estima que acortar el trabajo en casi 28%. La madre debe tener libertad de
movimiento y la doula debe estar comprometida a quedarse con ella desde este
punto en adelante. Contar la duración de las expansiones (duración e intervalo)
puede ayudar a determinar su ritmo de trabajo.
Activo
Fase Activa (unos 4-9 centímetros de dilatación)
A medida que el trabajo
se intensifica, el estado emocional de la mujer estará mucho más serio y
decidido. Está trabajando duro y probablemente no quiera que le molesten
durante las expansiones. Ella puede comenzar a perder su modestia en este
punto. Es muy probable que pierda el apetito y que sienta la necesidad de usar
el baño con frecuencia.
Es muy importante que la
Doula mantenga un ambiente de paz y tranquilidad. Luces bajas y tranquilidad son
lo que normalmente necesita en ese punto. Se debe alentar a la mujer a
beber e ir al baño con frecuencia. Esta
etapa del trabajo de parto puede ser un trabajo duro y que realmente necesitan
apoyo emocional y palabras alentadoras.
Transición
(unos 9 centímetros de
dilatación, a veces menos)
A medida que sus
transiciones del cuerpo de la primera a la segunda etapa del trabajo, puede
llegar a confundirse. Es común que las mujeres se sientan emocionalmente
inseguras durante esta etapa. Muchas mujeres lloran y se sienten abrumadas.
Ella puede asustarse o querer darse por vencida. Estas son buenas señales e
indicar que el bebé llegará muy pronto!
Reconocer la transición
es lo más importante que una Doula puede hacer. Se necesitará una gran cantidad
de consuelo y aliento en ese momento. Ella no debe ser molestada. Recuérdele
que debe enfocarse en una expansión a la vez. Este es el momento en que muchas
mujeres solicitan alivio para el dolor. Aunque la transición puede ser la parte
más difícil del trabajo, por lo general no dura mucho tiempo. Dígale que lo
está haciendo muy bien y asegúrale que ella puede hacer esto!
Segunda Etapa
Este es el momento para
empujar al bebé hacia afuera. Ella poco a poco o de repente sentirá una necesidad de pujar. Por lo general
obtendrá una explosión de energía, se calma y está decidida a conseguirlo y
terminar el trabajo de parto. Es posible que la mujer sienta una sensación de
alivio y placer en tomar un papel más activo. También ocurre que las
contracciones parezcan detenerse, que la mujer se tumbe a descansar solo para
incorporarse a los pocos minutos lista para pujar.
Se necesitará una gran
cantidad de amor, aliento y apoyo emocional. Si ella ha evitado medicamentos
para el dolor que ella y tiene libertad de movimiento elegirá la mejor posición
para ella. La Doula debe recordarle
relajarse completamente entre las expansiones para recuperar su energía.
Es importante que se tome ventaja de este regalo de tiempo entre expansiones
para descansar.
Es impresionante la gama
de sentimientos que los nuevos padres experimentan en el momento del
nacimiento. Después de tanto tiempo, trabajo y esfuerzo, lo han logrado; de
repente, el dolor se ha ido y el bebé está ahí.
Tercera Etapa
Se refiera a la
expulsión de la placenta después del nacimiento del bebé. Lo más probable es
que la madre está demasiado excitada y atrapada en el alivio y la alegría del
nacimiento.
Es importante que el
bebé se coloque piel a piel con su madre. La estimulación temprana del pezón
por parte del bebé causará importantes contracciones uterinas que ayudan a
expulsar la placenta y evitar el sangrado excesivo materna. Los primeros momentos
son sagrados y la madre, el bebé, deben ser alentados a interactuar suavemente
y con amor. Suponiendo que la madre haya tenido un parto sin medicamentos, no
debe haber ninguna razón para apresurarse para pinzar y cortar el cordón. Por lo general los
médicos que reconoce la importancia de estos primeros momentos y lo fundamental
de retrasar el pinzamiento del cordón y
no apresurarse en lavar, pesar, o manejar al bebé.
*basado en uno de los
aspectos que cubre el método Bradley
Fuente:http://www.placentera.com/1/post/2013/02/seales-emocionales-del-trabajo-de-parto.html
Fuente:http://www.placentera.com/1/post/2013/02/seales-emocionales-del-trabajo-de-parto.html
jueves, 30 de mayo de 2013
Nacer con sostén!!!
Página/12
Viernes, 23 de mayo de 2008
EXPERIENCIAS
Bienvenid@ a casa
Parir. Algo así como estimular el milagro. Un vértigo infinito que sin embargo aguijonea los tiempos urgentes del cuerpo. Una revolución de la sangre en estado puro. El instante preciso de recibir lo que se acarició por meses en un vientre tirante. La vida que desgarra cada punto cardinal de piel. El jadeo amplificado del dolor. La alegría hecha transpiración y cansancio, que atraganta y enmudece. Y al cabo, la sensibilidad de la mujer elevada al infinito, atrapada en espirales de tactos, goteos, episiotomías, retos y cesáreas. El anhelo idílico se convierte entonces en el peor extracto de confusión, prácticas invasivas, humillación y debilidad que le tienen reservadas la mayoría de las instituciones médicas, donde parto humanizado se reduce a un conjunto de leyes con telaraña y parto domiciliario es sinónimo de enajenación mental.
Desde hace cuatro años existe una ley nacional que protege los derechos de las madres y sus hijos o hijas en el momento del parto y el nacimiento. Sin embargo, esta herramienta es prácticamente desconocida o deliberadamente ignorada por los sistemas de salud pública o privada que siguen considerando el parto como un hecho médico. Tal vez porque resulta difícil negociar lo que una quiere y con quien, en un momento de tanta vulnerabilidad, es que muchas mujeres –a pesar de los costos económicos– deciden parir en sus casas, en la intimidad, lejos de las intervenciones médicas y las reglas de cualquier institución; y cerca de esos olores y colores cotidianos que hacen al nido propio.
En la Argentina, cerca de un 80 por ciento de mujeres que parieron a sus hijos en sanatorios y hospitales pasaron por la episiotomía, un corte en la vagina para agrandar el canal de parto; un porcentaje similar de cesáreas se realiza en el sector privado. El 70% encontró sus brazos canalizados por vías con suero y oxitocina para acelerar e intensificar las contracciones; a la mayoría le rasuraron los genitales; todas debieron entregar a sus hijos recién paridos al neonatólogo o la neonatóloga de turno y reencontrarlos horas después, con la angustia derrapada en llanto. Agencias como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y del Nacimiento (Relacahupan) y aun el Ministerio de Salud de la Nación advierten que esas prácticas atrasan por lo menos veinte años, pero las declaraciones están lejos de desalentarlas.
“Cuando mis hijas nacieron ya era médico, y siempre me impresionó el mal trato en los partos”, reveló hace poco el ex ministro de Salud, Ginés González García, que reivindica el derecho a gozar de un parto humanizado. “No importa si la mujer prefiere dar a luz en forma horizontal o vertical, sino que sea humanizado. Por eso, quisiera que el parto tuviera una relación más amigable con la madre, no sólo desde el momento de dar a luz, sino desde el momento en que empieza el embarazo.”
La Semana Mundial por un Parto Respetado, del 12 al 18 de este mes, rescató, entre otras cosas, el contacto inmediato continuo entre la madre y el niño o niña recién parida como la clave de un buen comienzo, y cuestionó la visión hospitalaria del parto y el nacimiento como patologías a tratar.
“Humanizar es lo contrario a mecanizar o repetir”, explica la obstetra Claudia Alonso Werner, asesora médica de la asociación civil Dando a Luz y pionera en la promoción de los derechos de las mujeres. “El parto humanizado es reconocer la singularidad de cada mujer y disponer de los recursos adquiridos en nuestra formación como médicos para que su aplicación sea amable, creativa y oportuna.” Alonso tuvo a su primer hijo en un sanatorio, con las tradicionales de la ley médica, y a la más pequeña en casa, acompañada por su marido, un médico y una partera. “A partir del nacimiento de mi hija decidí abocarme a los partos domiciliarios. Fue la constatación de lo que ya sabía: no debemos hacerles cosas a los cuerpos de las mujeres, simplemente tenemos que prestarles atención. Y las embarazadas tienen derecho a saber de qué se trata un parto y a reincorporarlo como lo que fue siempre, un tema de mujeres compartido entre mujeres.”
“Humanizar es lo contrario a mecanizar o repetir”, explica la obstetra Claudia Alonso Werner, asesora médica de la asociación civil Dando a Luz y pionera en la promoción de los derechos de las mujeres. “El parto humanizado es reconocer la singularidad de cada mujer y disponer de los recursos adquiridos en nuestra formación como médicos para que su aplicación sea amable, creativa y oportuna.” Alonso tuvo a su primer hijo en un sanatorio, con las tradicionales de la ley médica, y a la más pequeña en casa, acompañada por su marido, un médico y una partera. “A partir del nacimiento de mi hija decidí abocarme a los partos domiciliarios. Fue la constatación de lo que ya sabía: no debemos hacerles cosas a los cuerpos de las mujeres, simplemente tenemos que prestarles atención. Y las embarazadas tienen derecho a saber de qué se trata un parto y a reincorporarlo como lo que fue siempre, un tema de mujeres compartido entre mujeres.”
“Del parto domiciliario me maravillaba la idea de no tener que pedir permiso para todo”, recuerda Lucrecia Rojas, puericultora de la Maternidad Sardá, pareja de un médico y madre de tres niños. “Siempre estuvimos en la búsqueda de un parto menos intervenido. El de mi primer hijo fue de librito médico; no faltó nada. El segundo parto fue con un obstetra maravilloso, sin peridural y en la posición que quise. Al último lo parí en casa hace ocho meses, y resultó la experiencia más maravillosa de mi vida”, valora en una enumeración de bondades. “Desde ya que no hubo ninguna práctica médica invasiva. Sólo estuvieron la obstetra y el neonatólogo, que llegó más tarde para revisar al gordo. Preservamos la intimidad con mi pareja, pude parir en una bañera con agua calentita, adopté las posturas que quise, ¡dirigí el parto hasta en la expulsión de la placenta! Y nadie nos separó de nuestro hijo; le di la teta, nos acostamos los tres juntos y le canté toda la noche, porque no cabía en mí de euforia.”
Cuando la mujer elige algo diferente, como parir en casa, el castigo social es más grande, asegura la partera Marina Lembo, que trabajó en hospitales públicos y ahora sólo practica partos domiciliarios en forma independiente, en honor al oficio más antiguo de atender a las mujeres sanas. “Por fortuna, a ese castigo se le contrapone la cultura del nacimiento, que está cambiando. En la Argentina hay cada vez más demanda de parteras y partos domiciliarios. Hace quince años, en provincia de Buenos Aires éramos seis; hoy, unas 30 colegas no damos abasto para asistir a las mujeres en sus casas.” Lembo describe con pasión el uso de recursos saludables que preserven la normalidad del proceso, la función contenedora de la partera, el acompañamiento “de parejas alucinadas por haber visto parir a sus hembras” y el detalle esencial que define al parto domiciliario como un acto orgásmico.
“El parto en casa es placentero, protagónico, arduo, de transpirar la camiseta. Es la posibilidad de tener un hijo vivaz y sano, y además de poder comer, de que te mimen, de esquivarle el cuerpo a los manoseos, a las drogas, a los ojos de diez practicantes, al desfile interminable de médicos, enfermeras y anestesistas por delante de tus genitales.
”La OMS y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) indican que las mujeres sanas deberían parir en sus domicilios o en casas de parto. De hecho, una ley argentina de los ’50 que nunca fue derogada habilita la creación de estos espacios en la provincia de Buenos Aires. Sacarle la panza a las instituciones médicas implica, de seguro, no estar acostada en una camilla, con las piernas atadas a los estribos, no entrar a un quirófano, no padecer enemas, no escuchar “basta de gritos, empezá a pujar como corresponde”, ni ver cómo le dicen a la pareja que es mejor que se quede afuera. Se sabe que del otro lado hay profesionales saturados de trabajo, mal pagos, con trabas culturales serias y actualización académica pobre.
“El parto en casa es placentero, protagónico, arduo, de transpirar la camiseta. Es la posibilidad de tener un hijo vivaz y sano, y además de poder comer, de que te mimen, de esquivarle el cuerpo a los manoseos, a las drogas, a los ojos de diez practicantes, al desfile interminable de médicos, enfermeras y anestesistas por delante de tus genitales.
”La OMS y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) indican que las mujeres sanas deberían parir en sus domicilios o en casas de parto. De hecho, una ley argentina de los ’50 que nunca fue derogada habilita la creación de estos espacios en la provincia de Buenos Aires. Sacarle la panza a las instituciones médicas implica, de seguro, no estar acostada en una camilla, con las piernas atadas a los estribos, no entrar a un quirófano, no padecer enemas, no escuchar “basta de gritos, empezá a pujar como corresponde”, ni ver cómo le dicen a la pareja que es mejor que se quede afuera. Se sabe que del otro lado hay profesionales saturados de trabajo, mal pagos, con trabas culturales serias y actualización académica pobre.
Desde 2006 las parteras no cuentan con certificados de nacimiento para extenderles a los padres de bebés nacidos en partos domiciliarios de la provincia de Buenos Aires. Existen casos de niños que llevan más de un año sin documento nacional de identidad. La gobernación bonaerense prometió distribuirlos, pero sólo reparte en hospitales públicos y a las federaciones médicas, que son las encargadas de repartirlos en sanatorios y clínicas privadas. Mientras tanto, si los padres quieren que sus hijos tengan los papeles al día, deberán presentar dos testigos (inventados) de ese nacimiento privado.
Existen muchas formas de castigar la libre opción. En algunos Centros de Gestión y Participación (CGP) de esta ciudad fruncen el ceño cuando ven certificados de partos domiciliarios. En enero de 2006, un abogado del CGP Nº 3, del barrio de La Boca, encerró en una oficina a una pareja que intentó anotar a su bebé y obtener el DNI, para negarse a registrarlo y decirles que “el parto en casa es ilegal”. El individuo, de apellido Gómez, les insinuó la clandestinidad de su elección y rechazó el certificado de nacimiento que le presentaron. Al cabo, dijo, estaba enojado porque no entendía “el capricho de un parto domiciliario teniendo el hospital Argerich a quince cuadras de la casa”.
“Hay mucho fundamentalismo de los dos lados. No son pocas las parteras que espantan a aquellas mujeres que desearían acercarse a una alternativa diferente”, sostiene Josefina Giglio, madre con parto en casa de una beba de catorce meses. “Hallar a la partera significó todo un recorrido, en principio porque el parto domiciliario estaba fuera de mi registro; con mi marido siempre tuvimos la visión de que era algo muy hippie o snob, hasta que el obstetra me lo sugirió y recién entonces nos dimos cuenta de que en realidad ansiábamos un parto en el nido propio. Y cuando encontré a la partera justa resultó una adopción entre dos mujeres.”
Josefina habla de la fantasía de contracciones insoportables que finalmente “fueron como subirse a una ola”; de la sensación amorosa del “yo te banco” que le transmitió su pareja y le completó la plenitud, del nacimiento de Amanda, que le hizo creer “en la cosa fundacional del ahora somos tres”, de que el embarazo no es en modo alguno enfermedad y por tanto no necesariamente debe estar cruzado por la institución médica, pero que también cada mujer es un mundo y hace lo que puede. “Es un proceso que debe llevarse a escala personal. En mi historia, parir en casa me dio una sensación de empoderamiento increíble. Me dije: soy Gardel.”
Existen muchos intereses para que el parto domiciliario no sea masivo, señala la partera Myriam Viceconte, del área de Obstetricia del Hospital de Escobar, y que junto con otras colegas asiste a mujeres que eligen alumbrar en sus casas. “Los circuitos de los laboratorios, de los insumos que se utilizan, el servicio que brindan algunas clínicas del sector privado, colaboran para que la opción no se masifique, pero también es difícil porque muchos profesionales actúan y piensan con una apertura que no acompaña, más bien atemoriza, a la embarazada.”
Durante quince años, Viceconte intervino partos hospitalarios según manda la tradición médica, hasta que una compañera le corrió el velo. “Y cambié el eje. Salí del lugar de protagonista y me ubiqué en el de acompañante. Dejé de hacer partos para ver cómo paren las mujeres. Pero entonces cambió mi vida: comencé a dudar de todo lo que había hecho hasta ese momento.”
En ese vuelco de escenario de la sala de partos de azulejos blancos y tubos fluorescentes a las casas con olores propios y colores difusos del universo privado, descubrió que podía hacer su trabajo con excelencia y las parejas tenían la chance de parir “amorosamente, con detalles sutiles que sólo dos pueden conocer. Casi diría que cuando una pareja comparte el proceso del parto, nosotras estamos de más. Todavía me da cierto pudor verme en medio de esa situación”.
La Ley Nacional 25.929, de 2004, establece con claridad los derechos de padres, madres e hijos o hijas durante el proceso de nacimiento y la obligación de los profesionales a su cumplimiento. Sin embargo, amplios sectores de la salud la ignoran y el común de la población que abarca, la desconoce. Toda mujer embarazada tiene hambre de información, aunque no siempre está en condiciones de hacerla suya. El parto domiciliario es una experiencia fantástica, pero pocas pueden pagarlo, y las obras sociales y prepagas no lo reconocen en su cobertura. Queda echar mano, entonces, del intercambio con otras y otros.
Las Doulas de Rosario, mujeres que parieron y acompañan a embarazadas –ésa es la definición de doula–, comprueban a diario que el diálogo es la única garantía de respeto. “Debemos informar sin desalentar o asustar. Si nosotras pudimos vivir plenamente nuestros partos, todas las mujeres pueden hacerlo. Sólo es cuestión de validarlas, informarlas y confiar en su sabiduría femenina.”
Las Doulas de Rosario, mujeres que parieron y acompañan a embarazadas –ésa es la definición de doula–, comprueban a diario que el diálogo es la única garantía de respeto. “Debemos informar sin desalentar o asustar. Si nosotras pudimos vivir plenamente nuestros partos, todas las mujeres pueden hacerlo. Sólo es cuestión de validarlas, informarlas y confiar en su sabiduría femenina.”
lunes, 25 de marzo de 2013
¿Qué es una Doula?
Viernes 22 de marzo de 2013
Con los tiempos que
corren, en muchas ocasiones las mujeres embarazadas pese a desenvolverse en el
“mundo externo” tienden a estar solas a la hora de expresar durante este
período sus dudas, miedos y confusiones, situación que se extiende más allá del
nacimiento del bebé.
Generalmente el entorno
nos cree “exageradas” con lo que sentimos, y callamos o buscamos hacernos
escuchar a la fuerza. Hay una figura, la Doula, es una mujer con la empatía
necesaria para escuchar a otra mujer, para acompañarla durante el embarazo
parto y/o cesárea y posterior nacimiento del bebé.
La Doula acompaña,
contiene y atiende a las necesidades de la mujer, son como madres que están
presentes cuando la mujer embarazada o puérpera tiene momentos de confusión y
necesita apoyo emocional y espiritual.
La mujer embarazada
necesita quien la escuche sin prejuicios y en la medida de lo posible aclare
las dudas de lo que pueda sentir. Durante el parto y/o cesárea si tenemos al
lado alguien que nos acompañe, que nos de la mano, un masaje, palabras de
aliento, que entienda todas las sensaciones que nuestro cuerpo atraviesa en ese
momento, al sentirnos acompañadas, la espera a la salida del bebé se hace más
llevadera.
Después del nacimiento
del bebé, cuando hay sensaciones de vacío, cuando tenemos ganas de llorar y
nuestro bebé está irritable, cuando sentimos que estamos haciendo todo mal, una
Doula puede asistirnos, y si nos sentimos apoyadas afectivamente, escuchadas y
comprendidas, entonces podremos dar a nuestro bebé nuestro tiempo y cuidados
con más tranquilidad, con la seguridad que podemos transitar la maternidad
desarrollando nuestro lado femenino y con la profunda convicción que todo lo
que hagamos desde nuestro instinto y con el amor como bandera nos guiará por el
mejor camino.
Una Doula hace de
“madre” de la mujer recién parida para que esta pueda aflorar como madre del
recién nacido bebé.
Cada mujer como ser
individual reacciona diferente en el embarazo y
fase puerperal pero tenemos similitudes y al haberlas transitado
adquirimos experiencias para ayudarnos.
Una Doula tiene el alma
abierta para escuchar y las manos tibias para cobijar.
Janeth Ivimas
Doula
Fuente:
http://lacrianzaconapegocambiaelmundo.blogspot.com.ar/2013/03/que-es-una-doula.html
miércoles, 13 de febrero de 2013
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