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martes, 29 de diciembre de 2015

Mamitis: ¿Por qué los bebés siempre quieren estar en brazos?

¿Cuántas veces te han dicho que tu hijo tiene mamitis? 
Seguro que muchas…y más que te lo dirán porque es algo muy habitual y un recurso en tono “gracioso” que usa la gente que quiere decirte que tu hijo está “demasiado” apegado a ti.
¿Cuántas veces te han dicho que tu hijo te toma el pelo porque quiere estar en brazos? seguro que muchas también.
Nos quieren hacer creer que nuestros hijos son unos pequeños malvados que sólo quieren manipularnos para conseguir sus malvados fines, pero en realidad simplemente son pequeños, necesitan de nuestra atención y nos quieren.
Así de simple.
Hoy te he grabado un vídeo en el que explico por qué ocurre la mamitis y por qué deberías ignorar a los que consideran que es algo malo.

¡Espero que te sirva!


Dime en los comentarios qué te ha parecido ¿ok?

Enlaces interesantes que hablan sobre mamitis:

martes, 23 de junio de 2015

Los riesgos de la falta de piel con piel para los recién nacidos


Por Ángeles Cano



Mucho se ha hablado de los beneficios del cuidado piel con piel entre madre y recién nacido. Se ha comprobado en estudios (Hospital Joan XXIII de Tarragona, Adolfo Gómez Papi, 2005) que el ingreso de los recién nacidos prematuros o enfermos se reducía drásticamente, así como el uso de fármacos durante el mismo. Y que los padres tenían más seguridad a la hora de cuidar a sus bebés tras el alta, cuando ya formaban parte activa de los cuidados dentro de la UCI Neonatal. Y que la lactancia era más fácil y se alargaba lógicamente, si se respeta al máximo la unidad madre-bebé tras el nacimiento, es decir si se promueve el contacto piel con piel ininterrumpido nada más nacer el bebé. Es una larga lista de beneficios para todos los implicados a corto, medio y largo plazo.

Si nos detenemos en cómo se ha tratado el tema de la lactancia materna, vemos que ya hubo un cambio de paradigma que se traslada al lenguaje “oficial”. Ya no se habla de los beneficios de la Lactancia Materna, sino de los riesgos de la lactancia artificial. Que un bebé se alimente de su madre es lo normal, lo que debe ser una excepción es que se alimente con sucedáneos artificiales que nunca llegarán a imitar la calidad de la leche humana.

Esto mismo se debería aplicar a las necesidades y cuidados esenciales de los bebés y niños ingresados. No se trata de favorecer el contacto piel con piel, sino de garantizarlo. Deberíamos atrevernos ya a hablar de cuáles son los riesgos para un bebé ingresado que no tiene contacto físico con su madre y su padre, que no recibe cuidados continuados de sus padres. ¿Cuáles son los riesgos de separar a un bebé de su madre, de privarle de sus primeras necesidades en un momento crítico como es el nacimiento?

Los riesgos que suponen que un recién nacido no encuentre su hábitat, que su entorno no cumpla las expectativas con las que nace, sí, de supervivencia, de satisfacer su instinto. Que no pueda reconocer a su madre, tocarla, olerla, reencontrarse con ella. Que no pueda tomar su calostro cuando tiene sed. Que no pueda disfrutar de su calor para no perder temperatura en esos momentos frágiles tras el nacimiento. Que no pueda buscar consuelo en sus brazos. El sentirse desorientado por estar lejos del cuerpo de la madre que lo es todo para un bebé recién nacido: calor, alimento, seguridad, consuelo, protección y amor.

Los principales riesgos son, entre otros:

ü Falta de apoyo para la regulación de la temperatura corporal
ü Dificultades en el comienzo del vínculo y apego con su madre
ü Dificultades para el establecimiento de la lactancia materna
ü Alteración del ritmo cardiaco y de la respiración, ansiedad, estrés
ü Hambre, sed y dolor
ü Falta de movimiento y estímulos por parte de la madre
ü Llanto excesivo (que implica pérdida de temperatura, etc.)
ü Pérdida de peso
ü Dificultad para conciliar el sueño, falta de descanso
ü Desorientación y soledad


miércoles, 18 de marzo de 2015

Los primeros mil minutos de vida de un bebé

El parto y la maternidad se han medicalizado mucho tiempo. Ahora la ciencia reivindica recuperar la piel con piel, el pecho a demanda o la separación cero, porque los primeros momentos tras el nacimiento son fundamentales para el futuro


Es crucial que madre e hijo estén piel con piel durante las primeras hora de vida del bebé Martin Llado
"El cuerpo de la madre es la mejor máquina jamás inventada. Aporta nutrición, temperatura, glucosa, desarrollo cerebral y salud con un coste mínimo". Nils Bergman sabe bien de qué habla. Este africano de adopción nacido en Suecia empezó a trabajar en 1988 como médico en el Manama Mission Hospital, en Zimbabue, uno de los países más pobres del mundo. Todo era muy rudimentario y no tenían incubadoras ni tampoco medios para tratar a los bebés que nacían antes de tiempo, por lo que, para desesperación de Bergman, la mayoría de prematuros acababan muriendo.

Entonces este médico, hijo, nieto y bisnieto de médicos misioneros, oyó que en Bogotá estaban usando un método que habían bautizado como canguro: nada más nacer colocaban a los recién nacidos prematuros desnudos sobre el abdomen de sus madres. Gracias a aquello, comenzaban a regular su temperatura corporal, el ritmo cardíaco y no morían. Y Bergman empezó a replicar aquel sistema en Zimbabue.

"Eran bebés que nacían con apenas 800 o 1.000 gramos, con menos de 30 semanas, y tras ponerlos piel con piel, ¡sobrevivían! Era increíble. Incluso abrían los ojos y te miraban, y eso que sus cerebros no estaban formados", recuerda este médico, que tras aquellas primeras experiencias se puso a investigar por qué ocurría aquello y qué beneficios concretos comportaba adoptar esa postura del canguro. Gracias a sus estudios y descubrimientos, hoy en día este médico es una de las más reputadas voces mundiales en desarrollo de la neurociencia del bebé recién nacido o perinatal. Junto a su mujer, Jill Bergman ha sentado las bases científicas de conceptos como el cuidado piel con piel, el método canguro y la separación cero, y asegura que los mil primeros minutos de vida son sumamente importantes para la existencia.

martes, 21 de octubre de 2014

Una cuestión de piel a piel

Sociedad › Científicos promueven el contacto físico con el recién nacido

Un estudio de la Universidad de Vanderbilt determinó los beneficios para el bebé cuando, apenas nacido, toma contacto directo con la piel de la madre, e incluso del padre. Otros, en Japón y en Argentina, llegaron a conclusiones semejantes.



 Por Pedro Lipcovich
“Yo soy firme partidario del contacto piel a piel con mi mamá”, sostuvo un recién nacido. “Yo, que acabo de nacer por cesárea, estoy muy conforme con el contacto piel a piel con mi papá”, agregó otro. “Yo, aunque no soy tan chiquito como ustedes, también hago piel a piel, porque mamá me saca la ropita para darme la teta, y por eso lloro menos”, intervino otro que había cumplido tres meses. La opinión de los bebés entrevistados por Página/12 es consistente con las investigaciones más actuales: “El contacto temprano piel a piel hace decrecer el llanto en el bebé y tiene efectos beneficiosos sobre la lactancia y la estabilidad cardiorrespiratoria”, según un estudio de la Universidad de Vanderbilt, Tennessee, Estados Unidos. Conviene que este contacto empiece, siempre que sea posible, inmediatamente después del nacimiento y que se extienda por lo menos durante la primera hora, posponiendo los exámenes de rutina que no sean urgentes pero siempre bajo control del personal del salud. Aun en unidades de terapia intensiva pediátrica este contacto se propicia siempre que sea posible, incluso en bebés bajo respiración asistida. Para la madre, el piel a piel implica no sólo beneficios emocionales, sino que, por estimular la secreción de hormonas, reduce el sangrado posparto y propicia la relajación. Si se efectuó cesárea bajo anestesia general, el contacto piel a piel con el padre también demostró sus beneficios. Y, a lo largo de los primeros meses de vida, el piel a piel puede continuar cada vez que se da la teta.

Entre los estudios sobre el tema se destaca el que elaboraron Elizabeth Moore y su equipo de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Vanderbilt, para la base de datos Cochrane, que revisa y sintetiza investigaciones previas. “La separación madre-bebé después del nacimiento es común en la cultura occidental. El contacto temprano piel a piel comienza idealmente en el nacimiento y, de acuerdo con los estudios de neurociencia sobre mamíferos, suscita conductas que aseguran la satisfacción de necesidades biológicas básicas. Ese tiempo puede representar un ‘período sensitivo’ para programar la fisiología y conducta futuras.” Los investigadores revisaron ensayos clínicos concernientes a 2177 díadas madre-hijo y concluyeron que el contacto piel a piel “beneficia la lactancia materna y la estabilidad cardiorrespiratoria y hace disminuir el llanto de los bebés, sin que presente efectos negativos a corto o largo plazo”.

Otra investigación fue realizada por Katsumi Mizuno y su equipo de la División Neonatología del Hospital Chiba de Japón, y publicada en la revista Acta Paediatrica: tomaron un grupo de sesenta recién nacidos saludables, de los que sólo la mitad había experimentado contacto piel a piel. En el cuarto día después de su nacimiento, les presentaron diversos estímulos olfativos: el olor de la leche de su madre, el de otra leche materna humana, el de una leche maternizada. Filmaron las reacciones de los bebés, especialmente la frecuencia de movimientos de la boca. Los que habían tenido contacto piel a piel mostraron una mayor respuesta: más intensidad en los movimientos de la boca cuando se les presentaba la leche de su mamá, con relación a los otros estímulos. Además, se hizo seguimiento de la lactancia de estos nenes y resultó que los que habían tenido contacto piel a piel fueron amamantados, en promedio, durante dos meses más que los otros.

Hoy las maternidades cuentan con el informe “Práctica clínica del contacto piel a piel en neonatología”, del Capítulo de Enfermería de la Sociedad Iberoamericana de Neonatología. Por la Argentina lo suscriben las licenciadas en enfermería Ana Quiroga y Rose Mari Soria. El texto advierte que “aún existen importantes obstáculos para el libre acceso de la familia en muchas unidades neonatales de la región iberoamericana”, pese a que “se han documentado los efectos perjudiciales de la separación precoz y continua y se ha demostrado que las primeras horas tras el parto son cruciales para la aparición del vínculo madre/padre-hijo y para la instauración de la lactancia materna”.

¿Cómo concretar ese contacto? Básicamente se trata de “colocar al neonato desnudo sobre el tórax o abdomen de su madre”; si es necesario se lo protege con una mantita previamente calentada. “Se debe permitir el libre movimiento del bebé, que probablemente, estimulado por la caricia de la madre, buscará el pecho –precisa el informe–, y señala que “los recién nacidos sanos demuestran capacidades notables: el bebé tiene fuerzas para reptar hasta el pezón, y el estímulo de sus piernas sobre el abdomen de la madre estimula las contracciones uterinas, favoreciendo la involución del útero”; todo esto, ciertamente, “bajo vigilancia estrecha del personal sanitario para evaluar clínicamente a ambos y detectar cualquier anormalidad”.

Además, en favor de la madre, ese primer contacto “produce un potente estímulo del nervio vago, que libera oxitocina materna produciendo un incremento de la temperatura de la piel de las mamas, lo que proporciona calor al recién nacido, mejorando la regulación de la temperatura. La oxitocina también ayuda a la expulsión de la placenta, reduce el sangrado materno y favorece la relajación en la madre”. En los partos por cesárea, los niños también deben tener contacto piel a piel con sus madres luego del nacimiento; en casos de anestesia general, se ofertará al padre realizar contacto piel a piel en el quirófano o en una sala anexa”.

Ana Quiroga, una de las autoras de “Práctica clínica del contacto piel a piel...”, comentó que esta práctica “no debe entenderse como un mandato que las madres deban cumplir durante las 24 horas; también puede suceder que, si el bebé es muy prematuro o tiene algún problema clínico, primero haya que tomar algunas medidas de tratamiento y recién después ir al contacto piel a piel. Lo importante es que todas las unidades de neonatología favorezcan esta práctica, que trae enormes beneficios para la madre y el recién nacido”. E insistió: “No se trata simplemente de hacerle ‘upa’ al bebé, sino del contacto entre los torsos desnudos del nene y su madre”.

Bernardo Chomski, ex jefe de Neonatología del hospital Argerich, agregó que “actualmente en los servicios de terapia intensiva neonatal se trata de que también los recién nacidos muy prematuros, de muy bajo peso, accedan al contacto piel a piel: aun cuando estén recibiendo asistencia respiratoria pediátrica, sin retirarles el tubo del aparato los ponemos sobre el pecho de la mamá”.

En rigor, el contacto piel a piel se inscribe en “el libre acceso de la familia a las unidades neonatales”, tal como se lo nombra en “Práctica clínica...”. Este informe destaca que “en las unidades de terapia intensiva neonatal se debe involucrar a las familias en la toma de decisiones, en los pases de guardia y en las tareas de cuidado”, ya que “los padres no son visitas, sino los cuidadores naturales”. Y “si la madre por circunstancias clínicas no es capaz de hacer contacto piel a piel con su hijo, el padre puede realizarlo las 24 horas del día, con igual técnica”. Los padres así involucrados “muestran menores niveles de ansiedad y, además, desarrollan mayor confianza en el cuidado de sus hijos y mayor atención a sus necesidades”.

La práctica bien puede continuar durante la lactancia, ya que –observó Chomski– “en los primeros meses, el contacto piel a piel es el principal estímulo madurativo: una recomendación para los meses iniciales es cuando se le da de mamar, sacarle toda la ropita y que la mamá también se saque la ropa que cubre el torso, para permitir el contacto”.

Después del parto, hay una "hora sagrada" para la madre y el bebe

lanacion.com |Sociedad Miércoles 01 de octubre de 2014 | Publicado en edición impresa
Nacimiento
Por Nora Bär | LA NACION


Durante décadas, los médicos lucharon por llevar el parto de la casa al hospital. Hoy, tratándose de bebes y madres sanas, están recuperando parte de lo que dejaron atrás: instan a que el nacimiento en el hospital sea cada vez más parecido al que se hacía en casa. Con menos intervención del especialista, menos procedimientos quirúrgicos, y más a gusto de la madre y la familia.

Pero si hay un momento en que esta "humanización" resulta particularmente crucial, es durante los primeros sesenta a noventa minutos después del nacimiento, durante los cuales los especialistas aconsejan postergar todas las maniobras de rutina (como la higiene, la administración de vitaminas e hierro, o las mediciones) para que madre e hijo se comuniquen sin intermediarios, piel con piel.

"La primera hora de vida es sagrada. Esos minutos iniciales son un período sensible durante el cual el contacto estrecho entre la madre y el recién nacido sano puede tener efectos positivos de largo plazo, como una mayor seguridad y mejor tolerancia a la angustia de la separación", dice la doctora Constanza Soto Conti, médica de planta del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá, que participa de la campaña iniciada por la Fundación Neonatológica Miguel Larguía para preservar esa "hora sagrada". Junto con Unicef y el Ministerio de Salud intentan difundir esta conducta en las cien principales maternidades del país.

viernes, 27 de junio de 2014

No separar puede ser vital ¿Qué es no separar?



Los últimos estudios muestran que lo más saludable para nuestros hijos es que permanezcan con nosotras, que es exactamente lo que todos deseamos.
El instinto de la madre de permanecer junto a su hijo y amamantarlo hoy en día se ve refrendado además por la evidencia científica.

Todos los recién nacidos deben poder disfrutar de las ventajas de la no separación. Si están sanos no hay razón para separarlos, si están enfermos necesitan a sus madres más que nunca.

Los pediatras de mayor prestigio han hecho de la lactancia materna su causa dada la importancia de este factor para la salud. Ahora debemos poner el énfasis en una variable importantísima para la supervivencia de la infancia: el tiempo que transcurre desde el nacimiento hasta la primera puesta al pecho. Deberíamos entonces ocuparnos de cuidar muy especialmente los minutos y horas que siguen al nacimiento para, en palabras de la Neonatóloga Josefa Aguayo, "dar vida a la vida".

No separar es:
©    Asegurar el contacto piel con piel inmediato y constante entre la madre y el recién nacido. Método madre canguro
©    No cortar el cordón umbilical hasta que éste haya transferido toda la sangre de la placenta.
©    Facilitar el inicio de la lactancia materna en los primeros minutos de vida.

Observar estas tres indicaciones es determinante para garantizar la salud del recién nacido a corto y a largo plazo. No separar significa también respetar la intimidad del momento, no interrumpir el flujo de hormonas que se produce, no romper el baile amoroso de la criatura que acaba de nacer y su madre, dejar que dé comienzo una relación mágica. Todo esto convierte el nacimiento en un proceso más seguro. Es realmente interesante el trabajo de Michel Odent al respecto.

"El Contacto Piel con Piel forma parte de los 10 pasos de la "Iniciativa Hospital Amigo de los Niños", está incluido en la Declaración de Barcelona sobre los Derechos de la Madre y el Recién Nacido (World Association of Perinatal Medicine, 2001), en las recomendaciones del Comité de Estándares de la Sociedad Española de Neonatología (Comité de Estándares SEN, 2001), en las del Comité de Lactancia Materna de la AEP (Hernández et al, 2005) y en las de la Sección de Lactancia Materna de la Academia Americana de Pediatría (AAP, 2005)".
 Dr. Adolfo Gómez Papí, neonatólogo del Hospital Universitari de Tarragona "Joan XXIII" en su escrito Contacto Piel con Piel inmediato para recién nacidos a término.






lunes, 2 de septiembre de 2013

Miles de bebes prematuros mueren sin los padres a su lado


Miles de bebes prematuros mueren sin los padres a su lado Según una encuesta de Unicef
Por Nora Bär | LA NACION
Aunque en los últimos veinte años la mortalidad infantil descendió considerablemente, hay un núcleo duro que se resiste: es la que se da en recién nacidos prematuros hasta el mes de vida. Y lo más doloroso es que miles de esas muertes se dan en soledad, según muestra una encuesta que acaba de dar a conocer Unicef.


"Los prematuros son los bebes que nacen antes de las 37 semanas de gestación o con menos de 2,500 kg. Pero la gran diferencia en mortalidad se produce por debajo de los 1,500 kg -dice Zulma Ortiz, especialista en salud de la organización internacional-. Y cuando se analizan las razones de esta situación en un país como la Argentina, donde la gran mayoría (alrededor del 90%) de los partos se producen en instituciones, se advierte que esas muertes neonatales no se deben a la falta de tecnología o de equipamiento médico, sino a deficiencias organizativas de las instituciones, a la falta de conocimiento y al contexto socioeconómico y cultural de los padres."

Si bien en un país desarrollado un chico de 1,500 kg tiene una chance de sobrevivir del 90%, en la Argentina esa probabilidad sólo alcanza al 63%.
Este déficit puede atribuirse a la gran inequidad que existe entre regiones, entre el sistema público y el privado, e incluso entre distintas instituciones del sistema público. Pero especialmente, según indica la encuesta realizada en 153 servicios de neonatología de todo el país, a la falta de participación de la familia en la recuperación del prematuro, un factor considerado decisivo en la recuperación de los bebes. Sólo el 39% permite el ingreso irrestricto de los padres.

En la Argentina fallecen anualmente 10.000 chicos menores de cinco años. De ellos, 9000 decesos ocurren en el primer año, y de éstos, el 60% (5400), durante el primer mes. A su vez, alrededor de 3500 se dan en la primera semana de vida. "Esto significa que el 33% de la mortalidad infantil se da en el 1% de los nacimientos, que son precisamente los que corresponden a chiquitos de menos de 1500 gramos", detalla Ortiz.

El trabajo, que se presentó durante el lanzamiento de la "Segunda semana del prematuro", que se cumplirá entre mañana y el 7 de este mes, muestra que en cuatro de cada diez servicios neonatales los padres son considerados una "visita", se los admite en horarios o días preestablecidos, y se colocan timbres e intercomunicadores.

"Las maternidades no fueron planeadas con la idea de incorporar a los padres -dice Ortiz-. Por un lado, en lugar de concentrar los partos para garantizar las condiciones obstétricas y la atención de personal altamente especializado, frecuentemente se disgregan en varias instituciones pequeñas que no pueden cumplir con estos preceptos. Por otro, existen barreras físicas, socioeconómicas y culturales por parte del equipo médico y de las familias."

Entre estas últimas, los especialistas de Unicef mencionan el desconocimiento de que existen leyes y convenciones vigentes que amparan el derecho de los padres a permanecer con el bebe durante toda su internación, la falta de lugares de descanso para las madres (en seis de cada diez servicios), y hasta de sillas para sentarse al lado de las cunas (en dos de cada diez). Además, el 43% de las instituciones no cuenta con residencias para madres ni espacio físico para que la familia pueda acompañarse mutuamente.

"Maternidad segura""Desde Unicef, basados en la maternidad Sardá, desarrollamos un «modelo de maternidad segura y basada en la familia -cuenta Ortiz-. Insta a considerar a los padres como protagonistas del cuidado de los chicos. Ellos pueden no sólo asumir tareas como la alimentación de sus chicos por sonda nasogástrica, mientras las enfermeras se ocupan de los casos más críticos, sino realizar un «monitoreo paramétrico». Es decir, observar los pequeños gestos que permiten detectar precozmente problemas. Esto implica toda una transformación cultural."

Diversos estudios muestran que el contacto afectivo e íntimo entre la madre y su bebe prematuro pueden hacer la diferencia entre la recuperación y el desenlace temido. "Que los padres sean «dueños de casa» es clave en la tasa de sobrevida de los bebes prematuros", subraya Ortiz.

A partir de una experiencia de 30 años, Aurelia González, psicóloga neonatal de la Sardá, también destaca que la necesidad de condiciones extremas de asepsia para no contaminar el ambiente del niño es un mito.

Y concluye Ortiz: "En el imaginario popular, el bebe prematuro no escucha, no siente... pero en realidad está demostrado que escucha todo, siente todo... Hay que generar los mecanismos para que cada padre decida cómo va a cuidar a su hijo. Es su derecho".

PARA TENER EN CUENTA
La presencia de los padres junto a los recién nacidos ahorra horas de enfermería neonatal, al asumir tareas de fácil aprendizaje. Además, se debe aumentar el porcentaje de alimentación a pecho: el 80% de los recién nacidos de muy bajo peso egresan con amamantamiento, una de las medidas más efectivas para disminuir la mortalidad.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1410894-miles-de-bebes-prematuros-mueren-sin-los-padres-a-su-lado?utm_source=newsletter&utm_medium=colum&utm_campaign=bar

viernes, 23 de agosto de 2013

Desde la voz del recién nacido


Hoy las mujeres trabajamos a la par de los hombres, hecho que vivimos con orgullo y satisfacción. Además ninguna mujer está dispuesta a volver al pasado de sometimiento económico, religioso o moral. Nos sentimos libres al gozar por fin de la autonomía largamente merecida. Luego nos felicitamos mutuamente por la victoria de las libertades individuales. Hasta ahí estamos todos de acuerdo.
Quien posiblemente no esté tan de acuerdo sea el bebe recién nacido. Porque como mamífero humano, nació “sin terminar”. Es decir, va a necesitar nueve meses de “embarazo extrauterino” para completar los nueve meses de “embarazo intrauterino”, esperando encontrar la misma calidad de confort, placer, movimientos, alimento, olores, mirada y presencia que experimentó en el vientre de su madre. Este torrente de experiencias agradables podrá recibirlas dentro de un entorno femenino, o más precisamente, dentro de un entorno maternante.
Los bebes recién nacidos no fueron invitados a la fiesta de los tiempos modernos. No tienen voz ni voto en estas decisiones. Y las personas grandes no nos tomamos el trabajo de averiguar qué es lo que ellos -en su especificidad de niños muy pequeños- necesitan: básicamente seguir navegando en la sutileza de la energía materna. Pero hay algo más que permanece oculto en el pensamiento colectivo: la espontánea e íntima escucha de la madre al llamado del recién nacido y la intransferible conexión que cada mujer siente respecto al propio hijo.
Para permitirnos reconocer que la necesidad de permanecer juntos también es nuestra, las mujeres deberíamos sentirnos cuidadas, atendidas, apoyadas y sostenidas. Libertad no es depender de los propios recursos para subsistir. Libertad no es trabajar dobles o triples jornadas. No somos libres cuando somos expulsadas al mundo del trabajo viéndonos obligadas a abandonar a la cría. Eso es lo que nos han hecho creer -y hemos aceptado como cierto- engañadas con la zanahoria de la modernidad. En realidad, sólo somos libres cuando nos otorgamos las posibilidades de vivir a fondo cada etapa de la vida. Y el primer período de la maternidad es una muy especial. Además dura poco tiempo.

Laura Gutman.

jueves, 4 de abril de 2013

Manejo del bebé en el postparto inmediato.


Cuando ha nacido el bebé es conveniente depositarlo de inmediato sobre el abdomen o el pecho de la madre y cubrirlo con una toalla caliente.

El cordón umbilical se dejará sin cortar ni clampear hasta que deje de latir. No hay ninguna prisa en interrumpir el rico flujo de sangre que durante largos minutos aún le llega de la placenta. Existe la falsa creencia de que el corte es algo urgente mientras que en algunas culturas se deja la placenta unida al cordón hasta que de forma natural se desprende el cordón del ombligo del bebé. Un cordón que ya no late y no ha sido clampeado ni cortado no supone ningún riesgo ni para la salud del bebé ni para la de la madre.
No hay por qué interrumpir durante un buen 
rato la interacción entre madre y bebé

Si la madre lo desea se puede dejar al bebé sobre su abdomen para que éste trepe hacia el pecho e inicie la lactancia de forma instintiva en el momento que lo desee. La mayor parte de los bebés nacidos en partos normales y sin anestesia pueden reptar desde el abdomen hasta el pecho e iniciar la lactancia en unos 40 minutos. Si se prefiere puede dejársele sobre el pecho de la madre.

Las intervenciones sobre el bebé y su madre tras el parto 
deben de reducirse al mínimo necesario.
El bebé puede ser identificado en ese momento si nace en un gran hospital, intentando siempre no interferir en la intimidad entre madre e hijo y sin separarles. Si la madre así lo ha expresado también puede colocársele un pañal, aunque es conveniente esperar a que pase el periodo sensitivo, ya que para ponerlo hay que manipular al bebé; además el pañal disminuye la cantidad de piel en contacto con la madre.

La criatura no necesita ser bañada. La grasa que cubre su cuerpo impide la pérdida de calor y protege la piel siendo reabsorbida en poco tiempo. El recién nacido viene de un ambiente idóneo al que está acostumbrado, y las bacterias que encuentra durante el parto le ayudarán a fortalecer su sistema inmune. Para ayudarle a preservar su temperatura puede ponérsele un gorro de algodón si la madre lo desea.

La criatura no necesita ser bañada.
Medir o pesar al bebé son prácticas inútiles en ese momento.

La criatura puede ser pesada y medida al día siguiente a su nacimiento, sin prisa. Sus padres pueden decidir cuándo es el mejor momento para bañarlo y reservarse ese momento para la familia. La vitamina K se puede administrar unas horas después del parto y puede ser oral en vez de pinchada, siendo igualmente efectiva. El colirio también puede ponerse más tarde.

El estado de alerta tranquila del bebé 
tras el nacimiento ha de ser respetado.
Es habitual que se administre también la vacuna de la hepatitis B inmediatamente tras el nacimiento. Corresponde a los padres la decisión de que le sea administrada o no a su hijo o hija. De cualquier modo no hay prisa para ponerla. En algunas comunidades autónomas los hospitales la ponen inmediatamente y en cambio en otras no se pone hasta el primer mes de vida.
 





La aspiración de secreciones nasales puede provocar 
obstrucción nasal y dificultar la lactancia


La aspiración de secreciones nasales puede provocar obstrucción nasal y dificultar la lactancia, además de resultar molesto y producir un gran estrés en el bebé, está desaconsejada su práctica. Es habitual que se introduzca una sonda por la nariz y la boca y hasta el esófago; también por el ano del pequeño para comprobar que los orificios están abiertos y que no hay una malformación. Esta práctica tampoco está exenta de riesgo y puede resultar muy dolorosa. No permitas que se lleven a tu bebé fuera de tu vista, le evitarás algunos sufrimientos innecesarios. La cantidad de bebés que tienen malformación es muy pequeña y además suele ser hereditaria.

 
El mejor comienzo para la salud 
de un recién nacido.
La sala ha de estar caldeada, las luces tenues, el personal silencioso en la medida de lo posible. El manejo del bebé puede ser seguro sin ser brusco. Los cambios repentinos de posición, la presión de nuestras manos sobre su cuerpo, y cualquier intervención, por mínima que sea, son para el recién nacido una tortura. Hemos de replantearnos la idoneidad de cada rutina antes de aplicarla.



Los receptores del dolor están desarrollados en
 el bebé  desde la semana 25 de embarazo
 .
Si ha sido por cesárea, necesita 
doblemente el contacto con la madre.
Nuestros bebés perciben de forma especialmente aguda el dolor, e incluso manifiestan incomodidad por todo aquello que no sea el contacto constante y firme de la piel de sus madres. El doctor Nills Bergman muestra cómo se alteran las constantes de un bebé que es apenas acariciado por su madre. Los recién nacidos necesitan de un tiempo para adaptarse incluso a las caricias de su madre.
 



Para comprobar que el estado general del bebé es bueno no hace falta más que el ojo y oído expertos de una matrona. Un bebé que llora pero se calma al contacto con su madre, que estornuda intentado expulsar secreciones, que permanece alerta y se mueve, que recupera el tono poco a poco es un bebé que no necesita nada más que a su madre.
 
No hace falta pesar al bebé al poco de nacer.
Todo puede esperar, menos el contacto
del bebé con la piel de su madre.
Vive intensamente el placer de que no os separen y ten la seguridad de que le estás dando lo mejor. Existen muy pocas situaciones en las que un recién nacido no pueda estar piel con piel con su madre. Una intubación complicada, la necesidad de ventilación de alta frecuencia o una inestabilidad hemodinámica podrían impedir el contacto inmediato entre madre e hijo. En estos casos el bebé será estabilizado y colocado de nuevo sobre su madre para ofrecerle lo mejor.



domingo, 25 de noviembre de 2012

La exterogestación y la necesidad de ser llevado

Un canguro se queda en su bolsa hasta que su gestación exterior está completa. Los bebés humanos nacen inmaduros y necesitan también la presencia física de su madre. ¿por qué se termina la gestación humana antes de tiempo? ¿cuando estará preparado el bebé para alejarse de la madre? ¿por qué es tan importante este contacto? ¿que es la exterogestación?
El mejor lugar después del vientre materno.
La exterogestación y la necesidad de ser llevado
Artículo de Elizabeth Antunovic (©2009 NAP, Inc.).
Traducido por Kangura.com
Introducción
Un canguro se queda en su bolsa hasta que su gestación exterior o exterogestación está completa y es capaz de alejarse de su madre por su cuenta. Al igual que un canguro, los bebés humanos nacen también inmaduros. De hecho, los bebés humanos siguen siendo en realidad más desvalidos que las crías de cualquier otra especie, y como algunos marsupiales también deben pasar por un período distinto de la gestación fuera del útero. Aunque el nacimiento puede ser visto como una separación de la madre y el bebé, los bebés necesitan ser mantenidos en los cuerpos de sus madres después del nacimiento. Este período de gestación exterior tiene que ser respetado ya que no es sólo una cuestión sentimental, sino una cuestión con un impacto profundo en el desarrollo físico, emocional y psicológico del niño.
La gestación fuera del útero-"La gestación Exterior"
La simple observación de un recién nacido clarifica su naturaleza indefensa. Necesita calor y alimento. No puede alejarse del peligro y no puede usar palabras para comunicar sus necesidades. Tiene el reto de usar su sistema nervioso para comprender el espacio y su relación con él, respirar por sí mismo para hacer circular el oxígeno y nutrientes a todo su cuerpo; para comer, digerir y eliminar residuos. Es evidente que el recién nacido pasa por una transformación que no se produce instantáneamente, sino gradualmente, mayoritariamente durante el primer año de su vida. Durante este tiempo debe ser llevado a todas partes. Todavía tiene un largo camino por recorrer antes de que pueda gestionarse por sí mismo. Esta relación simbiótica entre la madre y el bebé está "naturalmente diseñada para ser aún más intensa e interoperativa después del nacimiento" que durante su gestación en el útero (Montagu, 1988, 75).
"El nacimiento no sólo constituye el comienzo de la vida de la persona sino que conlleva el final de la gestación. El nacimiento representa una serie compleja y muy importante de cambios funcionales que sirven para preparar a los recién nacidos para el paso por el puente entre la gestación en el útero y la gestación que continuará fuera del útero. "(Montagu, 1986, 57)
El bebé debe ser alimentado de una forma que represente lo más posible la intimidad del embarazo hasta que la gestación "exterior" ("gestatio"- latin, llevar o transportar) se ha completado. Esto significa que el bebé debe estar en proximidad constante con su madre, ya sea en los brazos de su madre o en contacto con el cuerpo de su madre gracias a un con un trozo de tela u otro portabebé.
Continuando la relación entre madre e hijo
A pesar de que los bebés son llevados por sus madres en la mayor parte del mundo, cada vez más diminutos bebés pasan la mayor parte de sus días solo en incubadoras, asientos inflables y cochecitos y pasando sus noches solos en moisés y cunas privados del contacto y la presencia de su madre. La naturaleza no lo planteó para que fuera de esta manera. Una madre y su bebé están fuertemente predispuestos a esperar unidos y a continuar con esa unidad después del nacimiento.
"A pesar de que las experiencias intrauterinas pueden ejercer una influencia sobre el desarrollo posterior del niño, las experiencias que tiene aproximadamente durante los diez meses después del parto son de mayor experiencia... una relación simbiótica permanente entre madre e hijo diseñada para perdurar un "continuum" sin interrupción hasta que el peso del cerebro del bebé se ha más que duplicado "(Walsh).
Nacimiento debido a una cabeza grande
El bebé humano nace usualmente 266,5 días después de la concepción debido a su cabeza grande y al rápido crecimiento de su cerebro que tiene lugar durante los últimos tres meses en el útero. El aumento de tamaño del cerebro y la locomoción bípeda (sobre dos pies y posteriormente un reordenamiento y el estrechamiento de la pelvis) implica una reducción de madurez al nacer, de casi todos nuestros sistemas fisiológicos, para poder sobrevivir (Trevathan, 144)
El patrón que sería normal para completar la mitad del tamaño del cerebro adulto no es posible antes del nacimiento debido al gran tamaño del cuerpo y la cabeza del bebé, necesarios para acomodar a su cerebro en desarrollo (Cella Conde, 94). Se produce entonces un cambio importante en la duración de la gestación, y debido a este significativo crecimiento del cerebro, el desarrollo del comportamiento, y la maduración de los sistemas se retrasa totalmente hasta después del nacimiento. En el útero se interrumpe la gestación y el bebé nace antes, simplemente por necesidad (Trevathan, 144).
Si los bebés se quedaran en el útero durante un período más extenso de tiempo y su cerebro siguiera creciendo al ritmo que crece, la cabeza sería demasiado grande para pasar por el canal vaginal y pondría en peligro la propia vida del bebé, la vida de la madre, y la de toda la especie humana, por así decirlo. Así, a pesar de que el bebé no ha madurado suficientemente, nace. (Montagu, 53)
El cuerpo de la madre regula el desarrollo de los sistemas
Cuando nace un bebé necesita respirar por sí mismo, proporcionar oxígeno y nutrientes a todo su cuerpo, ajustar su sistema gastrointestinal a la nueva función de la ingestión, digestión y eliminación. Utilizará su sistema nervioso para obtener información sobre su entorno y su lugar en él. Sin embargo, la fisiología humana no dirige todas sus funciones propias, sino que es interdependiente. La información regulatoria adquirida por los niños de sus madres también afecta la función cardiovascular, los ritmos del sueño, la función inmune y los niveles hormonales. El Dr. Heller afirma que "mientras está en contacto con la madre, los sistemas del bebé se mantienen a un ritmo regular. Pero, además, el recién nacido debe trabajar el doble para mantener la armonía fisiológica "(Heller, 31). Montagu más defiende, "La unidad biológica, la relación simbiótica, gestionada por la madre y el embrión durante el embarazo no cesa al nacer, de hecho está naturalmente diseñada para convertirse en aún más intensamente funcional y comprometida mútuamente después del parto que durante la gestación en el útero" (Montagu, 1986 , 57).
La presencia física de la madre es necesaria para ayudar a regular el desarrollo de los sistemas de su hijo/a.
El gateo completa la gestación exterior
En 1944 Portmann fue el primero en sugerir que para que un recién nacido humano alcanzara el estado de desarrollo de un mono recién nacido, la gestación total sería de alrededor de 21 meses. Kovacs la situó entre los 18 y los 20 meses. Bostok informó de que la gestación ideal para un ser humano recién nacido sería cuando la locomoción cuadrúpeda (movimiento en cuatro patas) comienza, lo que significaría el gateo para el bebé humano, siendo capaz de escapar de un peligro por sus propios medios. Lo que es interesante es que el tiempo promedio que lleva a un bebé a gatear, o para que la gestación exterior finalice en términos de Bostok, es de 266 días y medio después de su nacimiento-exactamente el mismo tiempo que la gestación en el vientre! (Montagu, 1986, 54). De ahí la idea de "nueve meses dentro y nueve meses fuera".
Los periodos de desarrollo humanos, más largos que los de los simios, excepto la gestación
La gestación de los Simios se diferencia de los seres humanos por sólo un par de semanas. Ellos permanecen un poco más de tiempo en el útero que los humanos. Su inicio de la pubertad es cuando tiene ocho o nueve años. Completan su crecimiento cuando cumplen los diez u once años y su esperanza de vida es de treinta a treinta y cinco años. Cuando se compara la duración de nuestros períodos de desarrollo a la de ellos, la primera y última salida de los dientes, el inicio de la pubertad, la terminación del crecimiento general, y la vida, todos nuestros periodos de desarrollo son más largos que el de los siminos (Montagu, 1986 , 51). La excepción es la gestación.
Los humanos nacen con un 25% del cerebro de un adulto, los simios el 50%
Aunque los monos también nacen en un estado inmaduro, siguen siendo inmaduros durante un tiempo mucho más corto que los humanos. Ellos tardan aproximadamente un tercio del tiempo a levantar la cabeza, sentarse por sí mismos, pararse y caminar. Nacen con un promedio del 50% de su cerebro adulto mientras que los humanos nacen con sólo el 25%. La maduración que otros mamíferos completan antes del nacimiento, el ser humano deberá realizarla después del nacimiento.
Para que un bebé humano alcanzara la mitad de su tamaño del cerebro adulto tardaría unos 18 meses de gestación (Trevathan, 144). Curiosamente, éste es precisamente el período de tiempo en que los bebés empiezan a moverse por sus propios medios y se arrastran. Tanto el gateo como el logro de 50% del tamaño del cerebro adulto indican que la gestación exterior se completa aproximadamente nueve meses después del nacimiento.
Ventajas de un desarrollo incompleto
A pesar de todo, tiene algunas ventajas haber nacido en una fase temprana de desarrollo cerebral. En realidad, es adaptativo nacer en una etapa más subdesarrollada porque el mundo proporciona todos los días información sensorial más diversa que el ambiente cerrado del útero materno. "Las ventajas del nacer temprano en el ciclo de gestación incluyen una mayor plasticidad y una exposición precoz a los estímulos ambientales importantes para el aprendizaje" (Trevathan, 149).
Cuando un cordero nace, por ejemplo, para sobrevivir, simplemente tiene que levantarse y aprender a seguir a su madre. Es un patrón instintivo-reflejo de la acción. Los seres humanos son diferentes. "El bebé no es una criatura pasiva que está determinada por su entorno, sino que está explorando constantemente, tratando de aprender, y tener el medio ambiente bajo su control" (Karen, 203). Haber nacido antes en el ciclo de gestación nos permite hacer esto más fácil, y nos da una inteligencia abierta y una lógica flexible. Estar en "desarrollo incompleto" en realidad facilita más la creatividad y la personalidad individual (Pearce, MC, 10).
Dos tercios del crecimiento total del cerebro finaliza el primer año
A pesar de que la infancia es responsable sólo de aproximadamente el 2% de nuestra esperanza de vida, un increíble 80% del crecimiento total del cerebro de un bebé se llevará a cabo en el momento en que cumple dos años (Heller, 110)! El cerebro del bebé aumenta de sólo el 25% al nacer al 60% del volumen del cerebro adulto para al final del primer año ser casi dos tercios del crecimiento total del cerebro, esto ocurre en un intervalo muy corto de tiempo ( Montagu, 1986,55-6). En el primer año de vida, el cerebro de un bebé crecerá más rápido de lo que lo hará nunca. Cuando un niño cumple tres años debería haber finalizado el 90% de su crecimiento cerebral.
Necesidad primaria de contacto materno
A pesar de que los bebés simios maduran más rápido que los bebés humanos, todavía permanecen en continuo contacto con sus madres durante un período prolongado de tiempo, normalmente hasta que finaliza la lactancia, con un promedio de duración de tres años o más. "Dada nuestra exterogestation ... la separación de nuestro cuerpo antes que cualquier otro mamífero desafía la lógica" (Heller, 29). La lactancia y la proximidad a la madre durante tres años o más pueden ser la norma en la mayor parte del mundo, pero ciertamente no es la norma en Occidente o en los países anglosajones. Muchos consideran que llevarlos demasiado, malcriará a sus bebés. Pero, "en lugar de sentir que deberías soltarlo, puedes estar seguro de que está exactamente donde tiene que estar" (Granju, 273).
Aunque vivamos en la era moderna ",nuestro cerebro siguen estando basado en la Edad de Piedra... casi la totalidad de nuestra bioquímica y fisiología están diseñadas para las condiciones de vida que existían cuando éramos cazadores y recolectores. Y en ese estilo de vida, los bebés eran mantenidos encima o cerca de sus madres, su fuente de seguridad. Después de eones con esta conducta, el cerebro del bebé ha evolucionado a través de la selección natural esperando una vida en una " matriz con perspectiva", con el cerebro de la madre conectado para proporcionar esa cercanía "(Heller, 4).
La naturaleza tiene el propósito de que los bebés estén con sus madres, sobre todo en los momentos en que su cerebro crecerá más que cualquier otro momento de sus vidas. Los bebés no podrían haber nacido con un desarrollo incompleto y permanecer solos o separados de sus madres la mayor parte del día si tuviéramos que sobrevivir como especie. "No importa que sean numerosas sus ventajas, de todos modos, el retraso de las tasas de crecimiento y el nacimiento en una fase anterior de gestación nunca podría haber ocurrido si no hubiera existido compensación en el comportamiento a la hora de cuidar el bebé por parte de la madre "(Trevathan, 149).
La inmadurez apenas respetada de los recién nacidos
Desde la óptica del recién nacido, él ni siquiera es diferente de la madre. Se trata de una sola unidad, una díada madre-hijo. Sin embargo, a pesar de estos signos evidentes de dependencia, la inmadurez fisiológica y neurobiológica real del recién nacido no es respetada. Para un bebé que se convierte prematuramente en "un individuo" y es separado de su madre en los primeros momentos, días, semanas o meses después del nacimiento en efecto, es un desafío para su futuro crecimiento, seguridad y estabilidad como individuo. La importancia de que la madre y el bebé permanezcan en contacto y juntos durante durante este período crítico del desarrollo no se puede alterar demasiado.
"Si los padres comprendieran plenamente el alcance de su influencia sobre sus hijos, especialmente en el comienzo de su vida, la necesidad del tacto abundante y el afecto ni siquiera tendría que ser mencionado" (Caplan, 36).
En su libro El concepto del Continuum, el antropólogo Jean Leidloff explica que: "Un bebé privado de la experiencia necesaria en la formación de las bases para el pleno desarrollo de su potencial innato quizás nunca conozca un momento de la justicia incondicional que ha sido natural en su especie en un 99,99% de su historia. La privación, en la medida que haya sufrido malestar y limitaciones en la infancia, se mantendrá de manera indiscriminada como parte de su desarrollo ... "(Leidloff, 48)
El tiempo juntos y la lactancia sin restricciones espacia el nacimiento de los hijos
La naturaleza nos ha provisto de una forma biológica para espaciar el nacimiento de los hijos, permitiendo que la madre cuide de su hijo durante un período de tiempo más largo. Esto les da a ambos el tiempo que necesitan para formarse (Jackson, 45). Los niños Kung San permanecen en constante contacto con la piel con sus madres y son amamantados con frecuencia y sin restricciones. Aunque no usan los métodos anticonceptivos occidentales, el nacimiento de sus hijos se produce en tres-cuatro años de diferencia (Shostak, 67). Aunque con la lactancia materna "cultural" no puede haber efectos sobre la fertilidad de la madre, cuando una madre y un niño participan de la lactancia materna "ecológica", las mujeres permanecen en amenorrea de la lactancia (ausencia de períodos, debido a la lactancia materna sin restricciones y proximidad constante) y los bebés llegan espaciados de forma natural.
La proximidad constante permite una Lactancia Materna Ecológica
"La Lactancia ecológica es una forma de lactancia en la que una madre cumple con las necesidades del bebé con una lactancia frecuente y su presencia a tiempo completo y en la que el niño gracias a la frecuentes la succión pospone el regreso de la fertilidad". (Kippley, 8).
Se llama "ecológica" ya que describe la relación entre dos organismos, tanto de la madre como del bebé, y cómo se afectan entre sí. Una madre puede pasar de forma natural más tiempo con su bebé durante tan importante periodo del desarrollo. Su cuerpo sabe que está dando tanto a su hijo que su cuerpo no está preparado para establecer y alimentar otra vida tan pronto. Las energías de reserva de la madre no se reducen con sangrado menstrual durante este tiempo cuando su ovulación es suprimida.
Además de esto existen "las ventajas psicológicas que están recíprocamente conferidas para el bebé y la madre en la situación de lactancia, sobretodo en una especie en la que la madre está simbióticamente diseñada para continuar la gestación de su hijo fuera de la matriz" (Montagu, 1986 , 54).
Las madres se benefician física y emocionalmente
No sólo el bebé necesita a su madre, ambos se necesitan mutuamente. Después del esfuerzo del proceso del nacimiento la madre se tranquiliza con la sensación de fuerza y plenitud cuando sostiene a su bebé cerca de su pecho. El bebé se siente reconfortado por el tacto de su madre, el calor de su cuerpo y la seguridad de ser acunado en los brazos de ella. Después del nacimiento, cuando el bebé se prende al pecho, las contracciones del útero de la madre comienzan a reducir su tamaño. La lactancia aumenta la hormona del "amor" o la oxitocina que ayudan a intensificar la unión de una madre con su bebé y la disposición de la madre hacia su hijo. Ella se siente cada vez más cautivada por su bebé y su bebé cautivada por ella. Esta relación de lactancia y la intimidad entre la madre y el bebé que conlleva desempeña un papel importante en el establecimiento de una base permanente para los sentimientos de placer, satisfacción y alegría.
Sienta las bases para todo el aprendizaje posterior
En la infancia se sientan las bases para todo el aprendizaje posterior. Cuanto más trabajo cerebral hace nuestro bebé, más capaz se vuelve de hacer y más ganas tiene de nuevo conocimiento. La importancia de los primeros años de la vida del bebé en el desarrollo del cerebro no se puede negar, ya que "directa y permanente, influye en la estructura y la función final de su cerebro" por lo que es aún más crítico para un bebé estar sujeto a su madre, sobre todo durante su período exterogestation, cuando su cerebro está en desarrollo más que en cualquier otro momento de su vida (Eliot, 38). Para muchas habilidades el período crítico puede extenderse durante toda la infancia e incluso hasta la adolescencia, pero para otros, "se cierra en los primeros meses o años de vida antes de que la mayoría de los padres ni siquiera sabe que el desarrollo mental de su bebé es aún vulnerable".
Ella dice, "Las sinapsis que se activan rara vez - ya sea por lenguas nunca oídas, música que nunca se hizo, un deporte que nunca jugó, las montañas nunca vistas, el amor que nunca se sintió- se marchitan y mueren. A falta de actividad eléctrica adecuada, pierden el ritmo y los circuitos que estaban tratando de establecer ... Mientras un exceso en el número de sinapsis están presentes el cerebro está en su mayor plasticidad y se puede desarrollar de muchas maneras, pero una vez que las sinapsis se han ido, el periodo crítico ha pasado, y debe conformarse con los circuitos existentes, ya no hay negociación para un equipo más rápido "(Elliot, 32, 38).
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