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jueves, 9 de junio de 2016

Voy a tener un hermanito

Sábado 20 de septiembre de 2014

Sábado, mucho trabajo, bastante malhumores, madres por todos lados, muchos nacimientos, mi turno en Maternidad está medio desenfrenado, al mediodía hay un remanso, un momento de calma, un paciente se fue de alta, se va organizando algo. Pero no sigue, las madres necesitan ayuda, acompaño alguna al baño, las ayudo con los bebes.

Suena el teléfono, hay otra madre, que estaba esperando un lugarcito para internarse y prepararse para ir a quirófano a hacerse una cesárea, me dicen:- puedo subir a la señora Fleitas, si digo yo-. Fleitas, Fleitas me suena en mi cabeza como un apellido conocido….

Mientras estoy con una madre recién parida, esas preciosas, que me enamoran, llega esa nueva madre.

Solo estará uno rato corto, viene para, prepararse para ir a quirófano, le van a hacer una cesárea. Miro en sus papeles y leo Magdalena Fletitas, mi cabeza hace algunas asociaciones de ideas, y me pregunto -¿será ella?-. Me acerco al box donde se encuentra, y veo una bella mujer junto a su familia, la miro y la pregunto: -¿sos la cantante?-, -si- asiente con una sonrisa, y yo mirando de costado, -¿a quién veo?-:- a él-, unos ojos claros que me miran, y pienso -ah mira Luis Pescetti es el marido- y casi, casi, le digo:- voy a tener un hermanito-, y me tiento pensando en esa canción.

Junto a Magdalena seguimos los preparativos, hablamos de música, de hijos y de mis sobrinos, (ya saben que tengo 20 y voy a tener pronto 10 sobrinos nietos), de bebes, de partos y siempre siento unos ojitos claros que me miran con curiosidad, son los de Luis, es un ser callado, muy observador y seguro cálido, si no sabes quién es y que hace búscalo por la net, y nunca dejaras de escuchar sus canciones.

Pronto se acaba este momento que jamás pensé que me pasaría, conocer a dos personas que se dedican a enseñarnos tanto y a divertir a los niños.

Ah Magdalena esa sobrina de la que te hable, que admira tanto al padre de tus hijos, está esperando su primera hija, y me pareció que te gustaría saberlo, ya que nada es casual, justo me enteré unos días después.

En pocos minutos la música se fue a parir otro pequeño, me quedé cantando en mi pensamiento voy a tener un hermanito pum, que contento que estoy pum, pum…


Luisa Bengolea, enfermera perinatal

Colecho

20 de agosto de 2013
Ayer muy temprano en el trabajo vi la imagen de una familia recién parida colechando en una camita de hospital, padre, madre y bebita que eran pura ternura, si hubiese podido sacarles una foto y luego regalárselas, hubiera sido muy lindo!!!
Ellos emanaban F E L I C I D A D!!!
Y cuando empezó a entrar la visita y la familia seguía durmiendo, abuelo y tío, lloraban con una emoción que me hizo llorar a mi también!!!
Fotos que están en mi corazón!!
Luisa Bengolea, enfermera perinatal

martes, 22 de marzo de 2016

Las dos Gabrielas

Sábado 14 de septiembre de 2013

Este sábado en el momento en que llegaba al hospital, en una mañana de mucho frío, miro hacia adelante y veo sentada a una mujer, en una actitud que me llamó mucho la atención, estaba sentada sobre una parecita cercana a la entrada del edificio, seguí caminando, me acerqué y me di cuenta que estaba en pleno trabajo de parto, junto a su marido, le pregunto-¿cómo te sentís?- solo me mira con cara de no estar bien. Le digo a los dos -vamos adentro!- mientras les digo-soy enfermera de Maternidad-, los acompaño hasta dentro, y la dejo en una silla de ruedas, en que la llevaron hacia la guardia, nos saludamos y les digo tal vez nos veamos luego.

Subo a tomar la guardia, en pocos minutos, viene un médico y me dice -te van a subir una madre-, le comento mi encuentro en la entrada y dice -debe ser porque la beba nació en la guardia-.


Llega la camilla y ahí está ella Gabriela y la saludo diciéndole- ¿sos vos la que estabas en la entrada?, y me saluda, diciendo si, -estabas por parir- le digo, me cuenta que cuando se sentó en la silla de ruedas se rompió la bolsa y ella pensó va a nacer ya, le digo, -¡si casi nace afuera!
Nació su beba, pocos minutos después de nuestro encuentro, sin peridural, ni episiotomía, ni inducción, un parto de un pujo. Lindo nacimiento para un sábado frío.

Diferente es la situación de otra madre, también llamada Gabriela, su embarazo gemelar de 32 semanas, se vio abruptamente interrumpido por contracciones que no se detuvieron, se rompió la bolsa, uno de los corazoncitos se dejó de escuchar, una cesárea de urgencia, nació un bebe, pequeño pero peleador y el otro varón no llegó, todo es duda, caras tristes, ojos enrojecidos, muchas preguntas. Miro a esta nueva familia, que está sufriendo mucho, trato de ser cuidadosa y ayudar a la madre a ir a Neonatología a ver a su hijo, para que se conecte con él, se la ve muy dolida, no tiene cara de madre. Pasan las horas de la guardia, atendiendo a las pacientes.
 
Gabriela y su marido van a Neo a ver a su hijo, vuelven contentos, el bebe está bastante bien, pero no veo la cara de madre en Gabriela. No vuelve a ir a Neo durante la guardia.

Llego el domingo al trabajo hace mucho, mucho frío y allí están las dos Gabrielas con sus realidades contrastables, va transcurriendo la mañana, tranquila.

Luego del mediodía Gabriela va Neonatología y está allí mucho tiempo casi dos horas cuando vuelve, las mejillas tienen color, está sonrosada y una sonrisa aparece en su cara, se ha convertido en madre.


Poder sostener a estas dos madres, me da una gran felicidad, no hay nada mejor que ayudar a otra persona, si es una madre mucho más, este es mi trabajo y no lo cambiaría por ningún otro. Muchas gracias a las dos Gabrielas, por dejarme ser parte de su vida un instante.

Les deseo la mayor de las felicidades.
Luisa Bengolea
Enfermera perinatal.

Ivana y Diego= Teo

Dos seres increíbles aunque cotidianos como todos, esperan su primer hijo con mucha felicidad, eligen su médico, encuentran el que les dan confianza para un parto lo más natural posible. Una mañana aparece ella, la pérdida de sangre, siempre tan temida, y comienza la espera día a día. El diagnóstico dice reposo más reposo más reposo, cuántos días serán?

Llega mi fin de semana de trabajo allá por abril, donde ya estaba el otoño, el sábado 20, no recuerdo si hacía frío o calor, pero ese día conocí a Ivana y Diego, ella mostraba una incipiente panza de 27 semanas, una cara de nena triste, él disimulaba como lo hizo todo el tiempo su miedo.

Ese fin de semana supe que estos padres iban a estar internados bastante tiempo, lo sentí, obvio que no lo deseaba, pero fue así finalmente, fueron 11 fines de semanas, 11 semanas, 78 días, esperando, una espera que se hizo eterna para toda una familia e insoportable por momentos para la madre.

Termino un campeonato de fútbol, vimos mucho tenis, pasamos cortes de luz largos, comimos cosas ricas, nos reímos juntos, también lloramos.
Solo la fortaleza que da la maternidad, hace posible, que a pesar de todos los inconvenientes médicos que presentó esta madre durante una larga espera, ya resultaba increíble que le pasará algo más, pero si un diagnóstico trajo otro y las cosas parecían complicarse.

De todas formas ese no es el tema mirando las fotos y ya habiendo nacido Teo, la felicidad de Ivana y Diego es lo mejor de todo, fue un gran aprendizaje mutuo atenderlos, ayudarlos, estar con ellos en momento feos, de miedo, de intranquilidad, ellos me dieron una oportunidad, entrar en sus vidas, Diego con su comicidad y simpatía siempre me hizo reír, también la contuvo a Ivana, disimulando todo lo que le pasaba, por eso yo le decía anda pasear un poco, yo la cuido a Ivana, salí que te hace falta, así fue como descubrió que podía jugar tenis cerca del hospital, una de las enfermeras le hizo compañía, también le dio varias palizas.

Los fines de semana la habitación se llenaba de amigos y familia que pasaban horas acompañando a estos padres, a veces resultaba cansador, otras veces divertido, siempre compañía y apoyo, algo muy necesario.

Ivana se enteraba de todo lo que pasaba en el sector, cuantos nacimientos había, los nombres de los recién nacidos, a pesar de estar confinada a la cama, solo poder levantarse para darse una corta ducha, cuando las cosas empezaron a calmarse.

Y pasó una quincena,  luego un mes, otra quincena, otro mes,  luego empezaron a contar por semanas, después por días y después por horas,  llegó finalmente el 1 de julio y nació Teo por la tarde, y una inmensa felicidad lleno los corazones de Ivana y Diego, formaron su familia.

Doy gracias a la oportunidad que me da mi profesión de enfermera a entrar en la vida de estos padres y ayudarlos,
 Eso se llama F E L I C I D A D!!!




Lucía

Sábado 24/11/2012                                                                                            
Lucía                                                                                                                                           

Hoy nació Lucía, a la madrugada, la primera hija de mi sobrina mayor. Pequeñita la beba con 2,700 kg y 48 cm, lleno a una familia de alegría. Otra mujer en esta familia llena de mujeres.
Me fui de casa hacía el trabajo feliz, la mañana ya estaba ahí y el aroma dulce de la primavera me acompaña durante el viaje. Los árboles como en los últimos viajes me muestran sus flores y sus verdes hojas. Llegué rápido, volví a cruzar la avenida para llegar al trabajo. 
Comenzó el trabajo y casi sin darme cuenta la mañana pasó, entre madres que se fueron y otras que vinieron. 
Siempre hay una madre súper feliz, en este caso es un matrimonio de la provincia de Santa Fe, aunque ya viven hace un tiempo aquí en Buenos Aires. Él es cantante lírico y le canta a su beba, en alemán una dulce canción de cuna. Mis recuerdos de lo que aprendí de niña del idioma alemán, tratan de volver pero es casi imposible, salvo recordar palabras elementales. 
Esta beba va tener una linda infancia, sus padres no dejan de mirarla, mirarla con ojos de amor. Se sostienen el uno al otro en este momento tan vital. ¡Cuánta felicidad! Hoy es un día de nacimientos, hay varias madres esperando que sus bebes nazcan en sala de partos.
El movimiento sigue en la sala, algo más tranquilo pero constante. Finalizó una guardia con bastante trabajo, me voy a casa a descansar.
Luisa Bengolea
Enfermera perinatal

domingo, 12 de julio de 2015

Para Asunción

Bella mujer,
de mirada suave,
que asoma la tristeza.

Bella mujer,
de figura esbelta,
Rey, su hijo.

Bella mujer,
de las artes
es su corazón.

Bella mujer,
otoño en su cuerpo,
lo dejo partir.

Bella mujer,
tú serás mañana,
el amanecer.

Luisa Bengolea  12 de julio  de 2015
Escrito hoy a la noche en el trayecto de mi trabajo a mi casa



sábado, 4 de enero de 2014

Fin de semana de Sagitario


23 de noviembre de 2013

Ella una mujer a punto de cumplir 43 años cuenta emocionada su primer parto y dice yo quiero tener una vida natural, su rostro refleja la felicidad que sola da la maternidad, sostiene en sus brazos a su beba Emilia. 

Me cuenta con tranquilidad, casi que ella no se lo cree: hice todo el trabajo de parto en mi casa, llegué acá con 9 cm de dilatación, el médico no había llegado, estaba la partera, yo quería esperar a mi médico, así que pregunté: ¿puedo dormir mientras lo esperamos? Yo la miró y mis ojos se abren muy grandes y le digo sos genial y vas ser una madre increíble. Me sigue contando cosas y me dice- ya tengo pediatra- y pienso casi ninguna madre primeriza tiene un pediatra, pero ella además de tenerlo, hizo la consulta prenatal pediátrica, es como un sueño para mi escuchar esto. 

Y mientras amamanta a la perfección, como si toda la vida lo hubiese hecho, hablamos de los signos y me dice: - es de Sagitario como yo que cumplo ahora el 1 de diciembre-, yo le digo: -yo cumplo el 8, y ella se pone contenta como si eso fuera vital.

Esta madre me hizo pasar momentos de gratitud, por poder ayudar, sostener y disfrutar de mi profesión de enfermera. Gracias Gabriela y Alfredo por dejarme conocer  su familia. 

Luisa Bengolea
 Enfermera perinatal

martes, 24 de diciembre de 2013

Las dos Gabrielas

Sábado 14 de septiembre de 2013

Este sábado en el momento en que llegaba al hospital, en una mañana de mucho frío, miro hacia adelante y veo sentada a una mujer, en una actitud que me llamó mucho la atención, estaba sentada sobre una parecita cercana a la entrada del edificio, seguí caminando, me acerqué y me di cuenta que estaba en pleno trabajo de parto, junto a su marido, le pregunto-¿cómo te sentís?- solo me mira con cara de no estar bien. Le digo a los dos -vamos adentro!- mientras les digo-soy enfermera de Maternidad-, los acompaño hasta dentro, y la dejo en una silla de ruedas, en que la llevaron hacia la guardia, nos saludamos y les digo tal vez nos veamos luego.

Subo a tomar la guardia, en pocos minutos, viene un médico y me dice -te van a subir una madre-, le comento mi encuentro en la entrada y dice -debe ser porque la beba nació en la guardia-.


Llega la camilla y ahí está ella Gabriela y la saludo diciéndole- ¿sos vos la que estabas en la entrada?, y me saluda, diciendo si, -estabas por parir- le digo, me cuenta que cuando se sentó en la silla de ruedas se rompió la bolsa y ella pensó va a nacer ya, le digo, -¡si casi nace afuera!
Nació su beba, pocos minutos después de nuestro encuentro, sin peridural, ni episiotomía, ni inducción, un parto de un pujo. Lindo nacimiento para un sábado frío.




Diferente es la situación de otra madre, también llamada Gabriela, su embarazo gemelar de 32 semanas, se vio abruptamente interrumpido por contracciones que no se detuvieron, se rompió la bolsa, uno de los corazoncitos se dejó de escuchar, una cesárea de urgencia, nació un bebe, pequeño pero peleador y el otro varón no llegó, todo es duda, caras tristes, ojos enrojecidos, muchas preguntas. Miro a esta nueva familia, que está sufriendo mucho, trato de ser cuidadosa y ayudar a la madre a ir a Neonatología a ver a su hijo, para que se conecte con él, se la ve muy dolida, no tiene cara de madre. Pasan las horas de la guardia, atendiendo a las pacientes.
 
Gabriela y su marido van a Neo a ver a su hijo, vuelven contentos, el bebe está bastante bien, pero no veo la cara de madre en Gabriela. No vuelve a ir a Neo durante la guardia.

Llego el domingo al trabajo hace mucho, mucho frío y allí están las dos Gabrielas con sus realidades contrastables, va transcurriendo la mañana, tranquila.

Luego del mediodía Gabriela va Neonatología y está allí mucho tiempo casi dos horas cuando vuelve, las mejillas tienen color, está sonrosada y una sonrisa aparece en su cara, se ha convertido en madre.

Poder sostener a estas dos madres, me da una gran felicidad, no hay nada mejor que ayudar a otra persona, si es una madre mucho más, este es mi trabajo y no lo cambiaría por ningún otro. Muchas gracias a las dos Gabrielas, por dejarme ser parte de su vida un instante.



Les deseo la mayor de las felicidades.
Luisa Bengolea
Enfermera perinatal y asesora en amamantamiento.

Nació Emilia, una beba que hace historia

16 de enero de 2013
Esta nueva familia formó parte de mi atención en el trabajo 
el sábado y domingo pasado, una felicidad atender a Juliana,
 sobre todo porque sé que la pude ayudar!!! 
Gracias Juliana por tus palabras!!!


Emilia parece sonreír en brazos de Juliana y Gerardo,
sus orgullosos padres. Foto: LA NACION / Maxie Amena

Por primera vez, logran llevar a término un embarazo obtenido por técnicas de reproducción asistida de alta complejidad después de un trasplante cardíaco; Juliana, la mamá, había recibido el corazón donado hace trece años
Por Fabiola Czubaj  | LA NACION

La voz de Juliana es de pura felicidad. Y se sonríe al borde de un risa corta durante toda la charla. Tiene en brazos a Emilia, que desde el jueves pasado no deja de provocar elogios del equipo médico que la recibió en la maternidad del Cemic y de todos los que ya vieron su foto de presentación en sociedad que sus papás subieron a Facebook.

La alegría de Juliana no es sólo porque a los 39 años cumplió el sueño que persiguieron con Gerardo, su marido, de ser padres. La llegada de su beba es el mejor regalo que pudo recibir a pocos meses de cumplir 13 años con un corazón trasplantado que, a los 26, le quitó súbitamente un 75% de probabilidades de poder ser mamá. Sin embargo, y como se lo dicen sus amigos y familiares, ¡lo logró! Algo inédito: no hay descripción en la literatura médica de otro nacimiento por fertilización asistida de una mamá trasplantada.

La beba, que nació a término y por cesárea para reducir todo riesgo, pesó 2580 gramos. "Hoy [por anteayer] fuimos al primer control y dejó de bajar de peso. Ya está en 2435 gramos", contó Juliana Finondo a La Nacion con la precisión que aportó la memoria de su esposo, Gerardo Tuya. "Toma la mamadera, porque no le puedo dar la teta y ¡es de lo más glotona! -dijo hablándole, en realidad, a Emilia, en sus brazos-. La tengo a upa y me derrito..."

"¡Es una muñeca!", acotó desde más lejos la abuela Pupita. Y a Juliana la emoción le quiebra la voz cuando cuenta lo tranquila que se queda Emilia en brazos de su propia mamá.

Ahora, uno de los cuidados que tiene que tener Juliana es no amamantar a la beba para no pasarle a través de la leche materna nada de los 10 medicamentos diarios que estuvo tomando desde el trasplante para evitar el rechazo del corazón y prevenir cualquier complicación, como la hipertensión, el aumento del colesterol o las infecciones. Poco a poco, su cardiólogo irá restableciendo esa batería de fármacos.

PASO A PASO

Un mes antes del tratamiento de fertilización, a la entonces futura mamá se le realizó una biopsia cardíaca y otros estudios para conocer el estado de su corazón. También tuvo que dejar de tomar las drogas que podían causar malformaciones fetales, le reemplazaron otras y le ajustaron las dosis de algunas para que pudiera tomar hormonas para estimular sus ovarios. El tratamiento hormonal fue en dosis muy bajas para evitar la retención de líquido y que el corazón tuviera que bombear más sangre.

Todas estas decisiones las tomaron en equipo los doctores Sergio Perrone, cardiólogo de cabecera de Juliana y especialista en trasplante cardíaco y pulmonar de varios centros del país; Gustavo Leguizamón, jefe de la Unidad de Embarazo de Alto Riesgo del Cemic, y los reproductólogos Ricardo James y Nicolás Paul, del área de Endocrinología y Fertilidad del Cemic, y Ramiro Quintana, director de Preservar Fertilidad, un grupo de estudio sobre pacientes oncológicas pediátricas y adultas.

A los 10 días del inicio del tratamiento, los reproductólogos pudieron aspirar tres óvulos "de calidad", a los que en el laboratorio les inyectaron espermatozoides del esposo. Esta técnica se conoce como ICSI o inyección intracitoplasmática de un espermatozoide. Y a las 48 horas, los médicos le transfirieron un embrión para evitar un embarazo gemelar, que pondría en riesgo la vida de Juliana.

En dos semanas, un test casero de embarazo y un análisis de laboratorio confirmaron la buena noticia. Pero las familias se enteraron recién con el video de la segunda ecografía. "Fue un momento muy lindo -recordó Juliana-. Tardamos en contarlo porque queríamos estar tranquilos de que todo estuviera bien."

Durante los nueve meses, su corazón "¡se portó de diez!", como dijo la flamante mamá. Cada dos o tres semanas iba a las consultas con su cardiólogo y el especialista en embarazo de alto riesgo. Perrone le detectó extrasístoles (latidos adelantados), que disminuían si se sentaba. "Era que la cabeza de la beba me hacía presión debajo del estómago cuando se estiraba", detalló Juliana, que pidió expresamente agradecer a su obra social, Ostpba, y su equipo médico.

Para Quintana, la llegada de Emilia "es algo muy importante para la medicina argentina, porque es el primer nacimiento en el mundo con estas características. Es un trabajo en equipo, pensado y cuidado paso a paso -dijo ayer a LA NACION-. Abre una posibilidad para muchas chicas y mujeres que son trasplantadas, algo cada vez más frecuente, para que si el día de mañana tienen un problema de fertilidad, podamos ofrecerles una estrategia terapéutica seria y controlada".

ÚNICO EN SU TIPO

En mayo pasado, cuando se confirmó el embarazo, James ya había adelantado a LA NACION: "No existen antecedentes aquí ni en el resto del mundo de un embarazo logrado con técnicas de fertilización asistida de alta complejidad. Sí sabemos, por ejemplo, que hay unas 50 mujeres en los Estados Unidos que quedaron embarazadas espontáneamente".

Y Perrone había recordado que, aquí, el equipo del doctor René Favaloro había publicado en los 80 el primer nacimiento por vía vaginal del bebe de una trasplantada cardíaca. "Independientemente de eso, no recomendamos que las pacientes queden embarazadas", había aclarado.

Por eso, Juliana dijo: "No puede ser una locura, sino que todo tiene que estar planeado, consensuado (entre los especialistas). No es tener un hijo y que pase lo que pase. Les digo a otras chicas que están en mi situación, que es posible quedar embarazada si todo se hace a conciencia y con los profesionales adecuados, que son los que saben".

Ivana y Diego = Teo

Dos seres increíbles aunque cotidianos como todos, esperan su primer hijo con mucha felicidad, eligen su médico, encuentran el que les dan confianza para un parto lo más natural posible. Una mañana aparece ella, la pérdida de sangre, siempre tan temida, y comienza la espera día a día. El diagnóstico dice reposo más reposo más reposo, cuántos días serán?

Llega mi fin de semana de trabajo allá por abril, donde ya estaba el otoño, el sábado 20, no recuerdo si hacía frío o calor, pero ese día conocí a Ivana y Diego, ella mostraba una incipiente panza de 27 semanas, una cara de nena triste, él disimulaba como lo hizo todo el tiempo su miedo.


Ese fin de semana supe que estos padres iban a estar internados bastante tiempo, lo sentí, obvio que no lo deseaba, pero fue así finalmente, fueron 11 fines de semanas, 11 semanas, 78 días, esperando, una espera que se hizo eterna para toda una familia e insoportable por momentos para la madre.

Termino un campeonato de fútbol, vimos mucho tenis, pasamos cortes de luz largos, comimos cosas ricas, nos reímos juntos, también lloramos.
Solo la fortaleza que da la maternidad, hace posible, que a pesar de todos los inconvenientes médicos que presentó esta madre durante una larga espera, ya resultaba increíble que le pasará algo más, pero si un diagnóstico trajo otro y las cosas parecían complicarse.

De todas formas ese no es el tema mirando las fotos y ya habiendo nacido Teo, la felicidad de Ivana y Diego es lo mejor de todo, fue un gran aprendizaje mutuo atenderlos, ayudarlos, estar con ellos en momento feos, de miedo, de intranquilidad, ellos me dieron una oportunidad, entrar en sus vidas, Diego con su comicidad y simpatía siempre me hizo reír, también la contuvo a Ivana, disimulando todo lo que le pasaba, por eso yo le decía anda pasear un poco, yo la cuido a Ivana, salí que te hace falta, así fue como descubrió que podía jugar tenis cerca del hospital, una de las enfermeras le hizo compañía, también le dio varias palizas.

Los fines de semana la habitación se llenaba de amigos y familia que pasaban horas acompañando a estos padres, a veces resultaba cansador, otras veces divertido, siempre compañía y apoyo, algo muy necesario.

Ivana se enteraba de todo lo que pasaba en el sector, cuantos nacimientos había, los nombres de los recién nacidos, a pesar de estar confinada a la cama, solo poder levantarse para darse una corta ducha, cuando las cosas empezaron a calmarse.

Y pasó una quincena,  luego un mes, otra quincena, otro mes,  luego empezaron a contar por semanas, después por días y después por horas,  llegó finalmente el 1 de julio y nació Teo por la tarde, y una inmensa felicidad lleno los corazones de Ivana y Diego, formaron su familia.

Doy gracias a la oportunidad que me da mi profesión de enfermera a entrar en la vida de estos padres y ayudarlos,
Eso se llama F E L I C I D A D!!!
Luisa Bengolea
Enfermera parinatal





lunes, 29 de julio de 2013

Nueva familia


El sábado casi al finalizar mi jornada de trabajo, me busca una persona, un  hombre, un papá y me dice – hola Luisa, puede ser que no te acuerdes pero hace dos meses, nació mi hija Josefina acá y te queremos agradecer con mi mujer por tu atención y un poco emocionado me regala un libro y unos muy ricos alfajores


 27/07/13 
Para Luisa,
 ( puso Julia, estaba nerviosa) con cariño, gracias por
 su profesionalismo en la atención del nacimiento 
 de Josefina. Familia M.

Mientras yo pensaba ¿quiénes serán?, él me decía mi beba se llama Josefina, algunos recuerdos trataban de volver, dadas las gracias que corresponden, me pregunta ¿puede subir mi mujer a saludarte?- si obvio le contesté-.

Me saluda con un beso y se va  a buscar a su mujer e hija, me quedo pensando quien será esta madre, que vino un sábado a agradecerme.

Unas lágrimas asomaban lentas, pero me dejaron ver una linda mujer, que ahora sé, se llama Carolina, madre de Josefina, me saluda con mucho afecto y me dice vine a saludarte y quiero decirte que me atendiste muy bien, sos muy profesional y no me pude olvidar de vos. Yo pensaba vino especialmente para decirme esto, no lo puedo creer. 

Carolina nerviosa trataba de mostrarme las fotos de su beba en el celular, no se aún porque no la dejaron subir al servicio de Maternidad con su beba, en fin. 

Le pedí que me escribiera algo en libro, y puso lo siguiente 27/07/13 Para Luisa, ( puso Julia, estaba nerviosa) con cariño, gracias por su profesionalismo en la atención del nacimiento  de Josefina. Familia M.

Esta madre es médica, eso suma más todavía en este agradecimiento.

Hace dos meses cerca del 25 de mayo, cuando nace la Patria, también nació una muy linda familia, integrada por papá Arni, mamá Carolina y la linda bebita Josefina. Muchas gracias a los tres por dejarme ser parte de sus vidas. Luisa Bengolea

PD: Para Carolina,  tu hija tiene el mismo nombre y apellido que  una de mis abuelas, nada es por casualidad, ella me enseñó muchas cosas divertidas y me sentó en su falda a sus 80 años y yo 18, me hizo sentir un  niña nuevamente!!!

Luisa Bengolea
Enfermera perinatal
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