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jueves, 2 de abril de 2015

¿Qué es "lo normal" en un recién nacido?

"Los recién nacidos vienen sin manual de instrucciones." Es cierto, y a veces desearíamos que no fuera así, que alguien nos dijera qué va a pasar y qué tenemos que hacer cuando eso pase. Llegamos a la crianza con un montón de expectativas, que en la mayoría de los casos no tienen nada que ver con la realidad del bebé.




Antes de que nazca nuestro bebé nos emocionamos con esas fotos de mamás y papás tranquilos, meciendo a sus bebés apacibles, sonrientes, con aspecto descansado. Soñamos con esos momentos en que lo vamos a amamantar de manera total mente natural, sin dificultades (porque la lactancia es lo natural, después de todo), cada tres horas, como dicen los libros, y después lo vamos a dejar en la cuna, donde se va a dormir solo y tranquilo.

La realidad nos enfrenta con un bebé que no quiere estar en la cuna, que no toma cada tres horas, que no sabe cuándo es de día y cuándo de noche, que llora y no sabemos por qué, que sólo quiere upa, que "nos toma el tiempo", "nos manipula", "hace con nosotros lo que quiere"... Pero, ¿es así realmente?

No. La realidad es que, como en la inmensa mayoría de los "problemas de los bebés", el verdadero problema es la diferencia abismal entre nuestras expectativas y lo que es biológicamente esperable de un bebé.

¿Qué es normal en un recién nacido?

- Que tome a cada rato y que pase mucho tiempo al pecho.
- Que no tenga intervalos fijos entre tomas.
- Que parezca no estar satisfecho al poco tiempo de haber tomado el pecho.
- Que tenga períodos del día en los que parece estar pegado al pecho y otros en los que parece que no podemos despertarlo para darle el pecho.
- Que no sepa la diferencia entre el día y la noche.
- Que prefiera los brazos a la cuna.

¿Qué podemos hacer entonces?

- Ofrecer al bebé contacto irrestricto con la mamá, en lo posible piel a piel.
- Ayudar a la mamá para que pueda estar con el bebé, es decir, resolverle todo lo que no sea amamantar al bebé.
- Confiar en que el bebé pide cuando necesita.
- Saber que el bebé toma leche seguido porque para eso está preparado su estómago.
- Descansar cuando el bebé descansa, aun cuando lo tenemos en brazos en posición semi-reclinada.

Llegará el día en que el bebé se parezca más a esa idea que teníamos antes de que naciera. Mientras tanto, sepamos que lo que el bebé hace está dentro de lo normal.

Este documento tiene fines informativos y no reemplaza la atención médica.
Preparado por: V. Garea IBCLC

Esta obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
©GALM Bariloche. Permitida la reproducción sin modificaciones y citando la fuente.

miércoles, 1 de abril de 2015

Si nos dijeran

Si nos dijeran:

©  Que los bebés y niños pequeños pasan por etapas, que ya regularán sus horas de dormir y para ello nos dijeran: tranquila, quédate en cama y duerme mientras lo haga el bebé, duerme a su lado, ya se regulará y empezará a dormir mejor, mientras tanto deja que te ayudo con los pendientes domésticos en casa.

Si nos dijeran:
©    Que bello se ve tu bebé enganchadito a su teta, es lo normal, de a poco regulará las tomas, mientras tanto te necesita mucho, la lactancia materna no es sólo alimentación, es calor y olor de mamá, quédate con él, dale la teta allí sentadita yo te ayudo con lo que tengas que hacer, te plancho esta ropa? te ayudo a limpiar la casa?

Si nos dijeran:
©    Toma a tu bebé, no quiere que lo levante yo, es lo normal, está muy pequeño y por ahora sólo necesita tus brazos, ya tendremos tiempo de jugar y compartir.

Si nos dijeran:
©    Tranquila, si no te quieres cambiar la pijama no pasa nada, los primeros meses agotan mucho, si te sientes cómoda así no pasa nada. Quieres que te peine el cabello? Eso relaja.

Si nos dijeran:
©    Empezó con las rabietas? Tranquila, es su manera de afianzar su yo y personalidad, sólo tienes que tenerle paciencia, darle abrazos si los quiere, háblale suave al oído, cántale su nana favorita, los niños pequeños no saben regular sus emociones, pero de como gestionemos los conflictos ellos más adelante resolverán sus problemas.

Si nos dijeran esto o algo parecido la maternidad sería más fluida y de a poco cada madre, cada padre y familia encontraran la manera en el mundo de criar a sus hijos de manera respetuosa, no sentiríamos encima de nosotras presiones innecesarias, sabríamos de antemano y con el apoyo del entorno que todo niño sano llega al sitio donde debe llegar (control de esfínteres, caminar, hablar, dejar la lactancia, etc.) a su tiempo y hora, no a la hora que a los adultos se les haga cómodo.
A ti, que te dijeron?

jueves, 27 de noviembre de 2014

Contacto piel a piel de madre y recién nacido

 Recomendación para la práctica

Después del parto, colocar al recién nacido, siempre que esté activo y reactivo, directamente en el pecho de la madre, en posición prona, con la piel del recién nacido en contacto con la piel dela madre. Mientras la piel de la madre contribuye a regular la temperatura del recién nacido, cubrirla espalda del bebé y el pecho de la madre con un paño seco y cubrir la cabeza del recién nacido con una gorrita o una tela, para evitar la pérdida de calor.

En la medida de lo posible, mantener al bebé ya la madre en esta posición por lo menos durante la primera hora de vida, postergando todos procedimientos de rutina y supervisándoles (tanto a la madre como al bebé) frecuentemente, para detectar cualquier complicación.

El contacto piel a piel no debe estar limitado a la sala de parto, debe practicarse tan frecuentemente como sea posible durante los primeros días de vida, para mantener la temperatura del recién nacido, promoverla lactancia frecuente y fortalecer el vínculo entre la madre y su bebé recién nacido.

martes, 11 de noviembre de 2014

El rechazo al recién nacido


Ante el nacimiento de un bebé, los padres suelen experimentar períodos de confusión en los que es necesario pasar por el primer tiempo en donde la pregunta acerca del futuro de su hijo es lo que orienta sus vidas: si serán buenos padres, si crecerá sano y feliz...sumado a la adaptación que cada madre y padre necesitan a sus nuevos roles. Es importante para ese nuevo vínculo, darse el permiso para conocer a este nuevo hijo, conectarse con él, aprender a ejercer la función materna y paterna en las experiencias fascinantes que nos esperan cada día, recordando que todos los bebés necesitan para su desarrollo del contacto físico, de la mirada de su madre y de su palabra ya que así se propiciará el encuentro, el vínculo entre ellos y se apostará a la singularidad de ese pequeño.

Este proceso no siempre es sencillo ya que el nacimiento de nuestro hijo nos enfrenta una vez más con todo el bagaje que acerca de la maternidad y la crianza fuimos construyendo a lo largo de la vida: lo que nos dijeron, lo que no nos dijeron, lo que observamos, lo que intuimos y por supuesto lo que vivimos.

Es por eso que muchas mujeres refieren haber sentido ese amor profundo del que tanto se habla en el instante mismo del nacimiento y muchas otras se encuentran en general con sorpresa, que sienten cercanía hacia ese bebé, saben que tienen que cuidar de él, alimentarlo, acunarlo pero no lo sienten como un amor profundo.

miércoles, 2 de julio de 2014

Estrategias para calmar el dolor en los recién nacidos

lanacion.com |Ciencia y Salud Lunes 18 de enero de 2010 | Publicado en edición impresa
Consejos de expertos

Cinco medidas sencillas, no farmacológicas, ayudan a disminuirlo y hasta prevenirlo
Por Fabiola Czubaj  | LA NACION
  

Ni dejarlos llorar hasta que no puedan más, ni oponerse a que la enfermera haga su trabajo para que no lloren... Los bebes nacen preparados para responder al dolor, y así lo hacen saber cuando lloran o hacen pucheros.

Pero existen estrategias simples de alivio, no farmacológicas, a la vez que los ayuda a desarrollar un nivel de tolerancia adecuado a cada estímulo. Varias de esas medidas analgésicas aún se transmiten de madres a hijas, como el uso del chupete o el agua azucarada (con sucrosa).

En las últimas dos décadas, una gran cantidad de estudios reveló no sólo que los bebes serían capaces de sentir el dolor ya antes de los cinco meses en el vientre materno, sino que el dolor del recién nacido se puede prevenir o reducir con cinco medidas al alcance de cualquier adulto, incluidos los padres y los profesionales de la salud. De hecho, figuran en los protocolos de manejo del dolor en las unidades de neonatología modernas.

"Haber comprendido algo tan importante como es calmar el dolor en el ser humano es, a mi entender, quizás uno de los principales avances de la neonatología en los últimos años -señaló el pediatra José Ceriani Cernadas, jefe honorario del Servicio de Neonatología y coordinador del Comité de Seguridad del Paciente del hospital Italiano-. Un feto siente dolor la 20a y la 22a semanas de gestación, y puede ser que aun más temprano."

El dolor es una sensación subjetiva, que depende de la respuesta que cada uno tiene ante un estímulo de la misma intensidad. Pero en los bebes, "tiende a ser menos subjetivo que en los adultos porque responden con llanto y cambios del humor y lo hacen en forma bastante pareja entre ellos", agregó. De hecho, en un libro muy utilizado en las facultades de Medicina - Neonatología práctica (Editorial Médica Panamericana)-, sólo en su última edición, en 2009, amplió a nueve páginas un brevísimo capítulo sobre el dolor fetal y neonatal debido a los nuevos conocimientos, según aclaró Ceriani Cernadas, director del Consejo de Publicaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Hoy, entre el 70 y el 80% de los fármacos que se usan en las unidades neonatales no están autorizadas para el uso infantil, incluidos los analgésicos. Por eso, se usan dosis diluidas. "Un médico lo definió bien: los chicos son huérfanos terapéuticos", recordó. De ahí, la importancia de estudiar cómo manejar el dolor en los bebes, necesiten o no atención médica especializada. Unos y otros pasan por procedimientos como la extracción de sangre o la aplicación de una vacuna, o tienen cólicos.

Las cinco estrategias simples son: el amamantamiento y el uso del chupete, que activan en la boca las endorfinas, hormonas con efecto analgésico; el contacto piel con piel, como abrazar al bebe, tomarlo de las manos o acariciarlo; una dosis de sucrosa cinco minutos antes y durante el procedimiento; la postura con brazos y piernas recogidos, similar a la de la panza materna, y la reducción de los estímulos externos (luz, ruidos y temperatura ambiente). Y su combinación mejora el resultado, como usar la sucrosa con un chupete mientras la madre carga al bebe.

"El amamantamiento o la succión no nutritiva [chupete o tetina] -escribió en el libro la doctora Silvia Fernández Jonusas, del Servicio de Neonatología del Italiano- mostraron reducir el dolor en procedimientos cotidianos [punción de talón o venopunturas] y deberían usarse sistemáticamente."


Por otra parte, la doctora Norma Rossatto, experta en dolor del Servicio de Neonatología del Sanatorio La Trinidad, señaló la importancia de la formación de la memoria del dolor. "Cuando un bebe recibe alguna de esas formas de contención, su memoria del dolor se traduce en un consuelo más rápido y, a medida que crece, en respuestas más atenuadas -dijo-. En un chico sin esa contención, una vacuna puede alterarles la respiración y los latidos; además, sus funciones vitales tardan más en normalizarse." 

lunes, 23 de junio de 2014

Cuidados al recién nacido en el periodo de transición



Resumen
Se define como “período de transición” el proceso que sucede entre el nacimiento de un recién nacido y las primeras horas de vida. Se caracteriza por cambios muy importantes que surgen, fundamentalmente, como resultado del paso de la dependencia materna del feto, a la independencia en la vida neonatal.
La valoración de enfermería en el período de transición de la vida fetal a la neonatal resulta indispensable para la detección precoz de signos de mala adaptación. Este artículo revisa algunos conceptos de fisiología de la adaptación de los distintos sistemas, los signos de alarma y los cuidados apropiados para favorecer la estabilidad cardiorrespiratoria, térmica, nutricional, metabólica, renal y neurológica del recién nacido.

El período inmediatamente posterior al nacimiento representa uno de los momentos más complicados e inestables en el ciclo de la vida humana. De la dependencia materna, el recién nacido debe adaptar sea un medio completamente distinto al ambiente intrauterino e independizarse de la relación fisiológica que mantenía con su madre.
La gran mayoría de los recién nacidos no presentan dificultades, pero los cuidados iniciales y el ambiente adverso en la recepción pueden comprometer la estabilidad en este período.

Adaptación cardiovascular
En el proceso de adaptación neonatal, el inicio de la respiración y los cambios cardiocirculatorios son los primeros que ocurren y resultan determinantes para la sobrevida en el medio extrauterino.
La circulación fetal está estructurada para posibilitar el intercambio gaseoso a través de la placenta. Se caracteriza primordialmente por una alta resistencia vascular pulmonar (RVP) secundaria a un estado de vasoconstricción de sus arteriolas que tienen bien desarrollada su capa muscular. La circulación sistémica cuenta con la circulación placentaria, sector de muy baja resistencia vascular.
El sistema cardiovascular fetal está diseñado de tal manera que la sangre con mayor nivel de oxigenación se transfiere preferentemente de la placenta al cerebro y al corazón, al tiempo que es desviada delos pulmones.
En el feto, los ventrículos constituyen un circuito en paralelo, a diferencia del circuito en serie del recién nacido.
Luego de la oxigenación en la placenta, en los espacios intervellosos la sangre fetal sale por la vena umbilical, hacia el hígado.
Alrededor de un 50% a 60% de esta sangre no ingresa al hígado, sino que saltea la circulación hepática a través del ductus venoso, que ingresa en la vena cava inferior.
La sangre carbooxigenada que proviene del hígado también desemboca en la vena cava inferior, pero circulan paralelamente sin mezclarse con el objetivo de mantener la PO2. Desde la vena cava inferior, la sangre alcanza la aurícula derecha, y allí toma dos direcciones. Casi la totalidad de la sangre se dirige hacia la aurícula izquierda, a través del foramen oval. Esta dirección que adopta el flujo sanguíneo es consecuencia de la alta presión en la aurícula derecha y el ventrículo derecho.
De la aurícula izquierda, la sangre pasa al ventrículo izquierdo y a la arteria aorta, que lleva la sangre a todos los órganos del feto. Esta es sangre con una PO2 más alta que en el resto de la circulación fetal, ya que va a irrigar a través de las arterias carótidas el cerebro, además de miocardio, riñones e intestino. Finalmente, la sangre es recogida y devuelta a la placenta a través de las arterias ilíacas, desde donde salen las dos arterias umbilicales. La otra pequeña proporción de sangre toma otra dirección: pasa a través de la válvula tricúspide al ventrículo derecho, para desde aquí ser expulsada del corazón, a través de las arterias pulmonares.
En los pulmones sólo ingresa una pequeña cantidad de flujo sanguíneo, con el objeto de perfundir el parénquima pulmonar, pues están en situación de vasoconstricción; y el resto del flujo sanguíneo se deriva a través del conducto arterioso, a la arteria aorta descendente y, de allí, por las arterias umbilicales a la placenta a oxigenarse.
En el nacimiento, al clampear el cordón umbilical, se elimina la circulación placentaria de baja presión, con lo que aumenta la resistencia vascular sistémica. La sangre de la aurícula derecha fluye hacia el ventrículo derecho y de allí a los pulmones, pues se encuentran con menor resistencia a este nivel. Durante los primeros días de vida se cierran los vasos y orificios propios de la circulación fetal: conducto venoso, foramen oval y conducto arterioso.
Otro aspecto de la adaptación cardiovasculares la evaluación de la variabilidad dela frecuencia cardiaca. Durante el trabajo de parto, la frecuencia cardiaca fetal en respuesta a las contracciones es un método de valoración sobre el estado del feto que anticipa si el parto será de alto o bajo riesgo.
La frecuencia cardiaca es el resultado de una variedad de factores que incluyen el ritmo del nódulo sinusal, la conducción intracardiaca, la influencia del sistema simpático y parasimpático, y la concentración de catecolaminas circulantes.
La variabilidad en la frecuencia cardiaca fetal está afectada por numerosos factores tales como el sueño fetal, los movimientos respiratorios fetales, las contracciones uterinas, la medicación que haya recibido la madre, la prematurez, hipoxia y acidosis.
Inmediatamente después del nacimiento la frecuencia cardiaca está aproximadamente entre 160 y 180 latidos por minuto, y comienza a descender después de los 30 minutos de vida. Las fluctuaciones en la frecuencia cardiaca y en la tensión arterial están relacionados con los cambios de conducta del recién nacido. Ante movimientos y llanto, la frecuencia cardiaca aumenta. En las horas siguientes, la frecuencia cardiaca disminuye a valores entre 120 y 140 latidos por minuto.

Adaptación respiratoria
Durante el período fetal los pulmones no son funcionantes y la sangre del feto se oxigena en la placenta, llevada hasta allí por las arterias umbilicales. El pulmón fetal está expandido en el útero, pero los sacos aéreos potenciales, los alvéolos, están llenos de líquido en vez de aire. Estas arterias se capilarizan en la placenta y, a través de ella, intercambian oxígeno y nutrientes con la sangre materna. La sangre vuelve al feto por la vena umbilical, que lleva entonces sangre arterial.
Al momento del nacimiento, lo primero que ocurre es la disminución de las presiones pulmonares debidas a la expansión mecánica de los pulmones y a la elevación arterial de la presión parcial de oxígeno, como consecuencia de la respiración del recién nacido. Luego de la desconexión dela placenta, el recién nacido dependerá de los pulmones como única fuente de oxigenación.
En pocos segundos los pulmones se llenarán de oxígeno, y los vasos sanguíneos del pulmón deberán relajarse para perfundir al alvéolo, absorber el oxígeno, transportarlo y distribuirlo al resto del organismo.

miércoles, 14 de mayo de 2014

¿Qué es "lo normal" en un recién nacido?

Los recién nacidos vienen sin manual de instrucciones." Es cierto, y a veces desearíamos que no fuera así, que alguien nos dijera qué va a pasar y qué tenemos que hacer cuando eso pase. Llegamos a la crianza con un montón de expectativas, que en la mayoría de los casos no tienen nada que ver con la realidad del bebé.


Antes de que nazca nuestro bebé nos emocionamos con esas fotos de mamás y papás tranquilos, meciendo a sus bebés apacibles, sonrientes, con aspecto descansado. Soñamos con esos momentos en que lo vamos a amamantar de manera total mente natural, sin dificultades (porque la lactancia es lo natural, después de todo), cada tres horas, como dicen los libros, y después lo vamos a dejar en la cuna, donde se va a dormir solo y tranquilo.

La realidad nos enfrenta con un bebé que no quiere estar en la cuna, que no toma cada tres horas, que no sabe cuándo es de día y cuándo de noche, que llora y no sabemos por qué, que sólo quiere upa, que "nos toma el tiempo", "nos manipula", "hace con nosotros lo que quiere"... Pero, ¿es así realmente?

No. La realidad es que, como en la inmensa mayoría de los "problemas de los bebés", el verdadero problema es la diferencia abismal entre nuestras expectativas y lo que es biológicamente esperable de un bebé.

¿Qué es normal en un recién nacido?

- Que tome a cada rato y que pase mucho tiempo al pecho.
- Que no tenga intervalos fijos entre tomas.
- Que parezca no estar satisfecho al poco tiempo de haber tomado el pecho.
- Que tenga períodos del día en los que parece estar pegado al pecho y otros en los que parece que no podemos despertarlo para darle el pecho.
- Que no sepa la diferencia entre el día y la noche.
- Que prefiera los brazos a la cuna.

¿Qué podemos hacer entonces?

- Ofrecer al bebé contacto irrestricto con la mamá, en lo posible piel a piel.
- Ayudar a la mamá para que pueda estar con el bebé, es decir, resolverle todo lo que no sea amamantar al bebé.
- Confiar en que el bebé pide cuando necesita.
- Saber que el bebé toma leche seguido porque para eso está preparado su estómago.
- Descansar cuando el bebé descansa, aun cuando lo tenemos en brazos en posición semi-reclinada.

Llegará el día en que el bebé se parezca más a esa idea que teníamos antes de que naciera. Mientras tanto, sepamos que lo que el bebé hace está dentro de lo normal.

Este documento tiene fines informativos y no reemplaza la atención médica.
Preparado por: V. Garea IBCLC

©GALM Bariloche. Permitida la reproducción sin modificaciones y citando la fuente.



martes, 13 de mayo de 2014

Cuidados inmediatos del recién nacido


Cuando ha nacido el bebé es conveniente depositarlo de inmediato sobre el abdomen o el pecho de la madre y cubrirlo con una toalla caliente.

El cordón umbilical se dejará sin cortar ni clampear hasta que deje de latir. No hay ninguna prisa en interrumpir el rico flujo de sangre que durante largos minutos aún le llega de la placenta. Existe la falsa creencia de que el corte es algo urgente mientras que en algunas culturas se deja la placenta unida al cordón hasta que de forma natural se desprende el cordón del ombligo del bebé. Un cordón que ya no late y no ha sido clampeado ni cortado no supone ningún riesgo ni para la salud del bebé ni para la de la madre.
No hay por qué interrumpir durante un buen 
rato la interacción entre madre y bebé

Si la madre lo desea se puede dejar al bebé sobre su abdomen para que éste trepe hacia el pecho e inicie la lactancia de forma instintiva en el momento que lo desee. La mayor parte de los bebés nacidos en partos normales y sin anestesia pueden reptar desde el abdomen hasta el pecho e iniciar la lactancia en unos 40 minutos. Si se prefiere puede dejársele sobre el pecho de la madre.

Las intervenciones sobre el bebé y su madre tras el parto 
deben de reducirse al mínimo necesario.
El bebé puede ser identificado en ese momento si nace en un gran hospital, intentando siempre no interferir en la intimidad entre madre e hijo y sin separarles. Si la madre así lo ha expresado también puede colocársele un pañal, aunque es conveniente esperar a que pase el periodo sensitivo, ya que para ponerlo hay que manipular al bebé; además el pañal disminuye la cantidad de piel en contacto con la madre.

La criatura no necesita ser bañada. La grasa que cubre su cuerpo impide la pérdida de calor y protege la piel siendo reabsorbida en poco tiempo. El recién nacido viene de un ambiente idóneo al que está acostumbrado, y las bacterias que encuentra durante el parto le ayudarán a fortalecer su sistema inmune. Para ayudarle a preservar su temperatura puede ponérsele un gorro de algodón si la madre lo desea.

La criatura no necesita ser bañada.
Medir o pesar al bebé son prácticas inútiles en ese momento.

viernes, 28 de marzo de 2014

Por qué un bebé no puede manipular a sus padres mediante el llanto, según la ciencia

Para las madres que siempre me preguntan- ¿y ahora por qué llora?-, y yo les digo- está recién nacido, solo puede llorar- . Tene a tu hijo en brazos, es lo mejor que le puede pasar junto con el amamantamiento, estarás formando una persona sana y segura, cuanto puede hacen estás acciones, vale la pena ponerlas en práctica. Luisa

30 de septiembre de 2013 | 10:00 CET



Hace unos días comentamos un estudio que decía que los padres más cariñosos y comunicativos tienen hijos menos problemáticos en la escuela, y tanto yo como las que comentasteis llegamos a la conclusión de que parece mentira que tengan que hacerse estudios para demostrar cosas que parecen realmente obvias.

Hoy, por esto mismo, quiero hablar del llanto de los niños para tratar de desmitificar algo que mucha gente lleva muchos años creyendo, que los bebés pueden manipular a sus padres con su llanto, es decir, que pueden lograr que sus padres actúen a su antojo con sólo llorar o no hacerlo, en base a su inteligencia, su malicia o por ser pícaros. No, esto no es posible, un bebé no puede manipular a sus padres con el llanto, y ahora os diré por qué.

Que sí, que los bebés intentan manipular a sus padres y controlarles
Cree la gente que los bebés llegan al mundo a plantar batalla, a tratar, desde el principio y con sus herramientas básicas, de controlar a sus padres para poco a poco ir haciendo de ellos dos marionetas a las que controlar a su antojo. Seguro que en más de una ocasión habréis oído o recibidos consejos que dicen eso de “Déjale llorar, que no le pasa nada”, “no hagas lo que te pide, que te está intentando controlar”, “si lo coges y cedes, te gana”.

Es posible incluso que hayáis oído a padres y madres explicar lo listos que son los bebés, que enseguida aprenden a tomar el pelo a sus padres: “lo dejo en la cuna y se pone a llorar, le cojo y se calla… y si le vuelvo a dejar, vuelve a llorar… manipulación total”.

Pero no, es científicamente imposible
Sin embargo no puede ser. Un bebé no puede hacer eso. Sin hablar de ciencia, sólo con el sentido común, basta con saber que un bebé no es capaz de conocer las consecuencias de sus actos para darnos cuenta de que es imposible. Un bebé no sabe que si hace A, luego viene B. Si lo supiera sería un ser racional, y aún no lo es. Dicho de otro modo, un bebé no sabe que puede manipular a las personas de su alrededor, primero porque no sabe qué es eso de manipular y segundo porque es incapaz de simular o actuar para conseguir lo que quiere. Para poder hacer eso necesita ser capaz de pensar de un modo lógico, sabiendo que si llora logrará que sus padres le hagan caso y que, a partir de entonces, empezará a controlarles un poco más, y así cada vez más, hasta llegar al poder.

No, un bebé llora porque se encuentra mal o siente que algo no está bien. Es algo totalmente primario. Tengo hambre, pido comida… pero es que ni siquiera piden comida, ellos lloran y punto: “me molesta un montón la barriga… buaaaa”, igual que cuando tienen frío, calor o se sienten solos. Ellos no piensan eso de voy a llorar a ver si me cogen en brazos, o voy a llorar a ver si me tapan con una mantita de ositos. Ellos lloran porque sienten cosas desagradables, porque no están a gusto, y a ver si con el “buaaaa” resulta que quien viene acierta y me quita esa molestia.

Ahora, hablando de una manera más científica, los bebés, para poder controlar a los adultos necesitan que su cerebro racional funcione, que sus lóbulos frontales sinteticen glutamato, que es un neurotransmisor necesario para pensar de manera lógica. Como podéis imaginar, el cerebro de los bebés no está lo suficientemente desarrollado como para que se produzca la síntesis de glutamato y, de hecho, sus lóbulos frontales, que forman parte del cerebro racional, apenas se han empezado a desarrollar.

La consecuencia de esto es que los bebés no tienen pensamiento lógico, y como no lo tienen, es imposible que puedan pensar en manipular a sus padres, porque ni saben manipular, ni saben qué es “padre”, ni saben que los que le cuidan son sus padres y van a estar siempre con él. No saben nada de eso, así que, sin saberlo, como para empezar a pensar en trazar planes maquiavélicos a largo plazo están. Pobrecitos, suficiente tienen con tratar de calmar aquello que les hace sentir mal en el momento presente.
Foto | Nathan Walker en Flickr

miércoles, 12 de marzo de 2014

La increíble mirada de un recién nacido

30 septiembre, 2013 de Pepa j.Calero


Reconozcámoslo, hay algo mágico, conmovedor, milagroso en esa primera mirada de un recién nacido en sus primeros minutos de vida.

A pesar de haberlo visto miles de veces, me sigue provocando la misma ternura y asombro que al resto de compañeros.  Esa mirada contiene, estoy convencida,  el misterio del ser humano.

Un bebé mira a quien lo mira con una intensidad y fijeza tal que fascina a aquel que lo ve. Esos ojos claros o gris azulado que lloran sin lágrimas son el centro de atención de todos.

Expresiones como: si parece que está mirando o tiene los ojos abiertos y parece que mira, son expresadas por el padre o la abuela de la criatura. La madre, sin embargo, parece no sorprenderse, como si ella supiera ya muchas cosas de su pequeño,

Recién llegado al mundo, sus ojos abiertos cómo platos establecen contacto visual a una distancia más o menos de 25 cm. La distancia que media entre el pecho y los ojos de su madre.

Permanece alerta un par de horas, las necesarias para agarrar el pecho y contactar por fuera con esa piel que él ha vivido por dentro, percibir  el fantástico ritmo del corazón de quien lo transportaba y, por fin, oír  esa voz que escuchó siempre atenuada a través del líquido amniótico.

A los ojos de su madre es donde dirige su primera mirada. Es el periodo de alerta tranquila, con la mirada brillante, escasos movimientos y la atención puesta en la fuente de estímulos.

Resumiendo, hoy se puede afirmar que un recién nacido:

Reacciona a estímulos luminosos y es capaz de seguir un objeto cercano (20-30 cm) con la mirada.
Detecta los colores brillantes, en especial el rojo.
Ve muy bien a un palmo, palmo y medio de distancia, la distancia que existe desde el bebé cuando está mamando hasta la cara de su madre.
Distingue entre la luz y la oscuridad
Prefieren las imágenes redondeadas, como los rostros humanos, a las formas geométricas.
Si les miramos, fijan su mirada en la nuestra.
Pueden imitar nuestra expresión facial
Le atrae el contraste areola-seno
Le gustan los rostros sonrientes.

Esas miradas que una madre o un padre intercambian con sus hijos recién nacidos son necesarias. Se ha descrito que los padres que cambian miradas con el bebé en el posparto inmediato, las dos primeras horas de vida, son mejor reconocidos por el bebé al cabo de un mes.

Ya lo decía Shakespeare:

“Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón”.

martes, 4 de marzo de 2014

Fractura de clavícula en el recién nacido



La clavícula es el hueso que va desde el esternón hacia la articulación del hombro. Durante el trabajo de parto este hueso puede sufrir fracturas, lo cual es muy común durante los partos vaginales difíciles. Generalmente, no existe otro tratamiento que sacar al niño con mucho cuidado para evitar el malestar. Ocasionalmente, se recomienda inmovilizar el brazo en el lado afectado.


Es una clavícula rota en un bebé que acaba de nacer.

Causas
Una fractura de la clavícula en un recién nacido puede ocurrir durante un parto vaginal difícil.

Síntomas
El bebé no moverá el brazo lesionado con dolor y, en lugar de esto, lo mantendrá inmóvil contra ese lado del cuerpo. El hecho de levantar al bebé por los brazos le causa dolor. Algunas veces, se puede sentir la fractura con los dedos, pero generalmente el problema no puede observarse ni sentirse.

Al cabo de unas pocas semanas, se puede desarrollar una protuberancia dura donde el hueso está cicatrizando y éste puede ser el único signo de que el niño tuvo una clavícula fracturada.

Pruebas y exámenes
Una radiografía del tórax mostrará si hay o no un hueso fracturado.

Tratamiento
Generalmente, no hay ningún tratamiento distinto a levantar el niño suavemente para evitar la molestia. En ocasiones, se puede inmovilizar el brazo del lado afectado, casi siempre simplemente pegando con ganchos la manga a la ropa.

Expectativas (pronóstico)
La recuperación completa se obtiene sin necesidad de tratamiento.

Posibles complicaciones
Por lo general, no se presentan complicaciones. Debido a que los bebés sanan bien, puede ser imposible decir (incluso con radiografía) si ocurrió alguna fractura.

Cuándo contactar a un profesional médico
Solicite una cita con el médico si su bebé actúa como si estuviera incómodo cuando usted lo alza.

Nombres alternativos
Clavícula fracturada en un recién nacido

Referencias
Carlo WA. Delivery room emergencies. In: Kliegman RM, Stanton BF, St. Geme JW III, et al., eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 19th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier Saunders; 2011:chap 94.

White KK, Goldberg MJ. Common neonatal orthopedic ailments. In: Gleason CA, Devaskar SU, eds. Avery’s Diseases of the Newborn. 9th ed. Philadelphia, Pa: Elsevier Saunders; 2011:chap 96.

Actualizado: 8/22/2013
Versión en inglés revisada por: Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Assistant Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Bethanne Black, and the A.D.A.M. Editorial team.

Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

jueves, 27 de febrero de 2014

Lo que hay que saber sobre el recién nacido


Por Guadalupe Trueba
El momento tan esperado ha llegado: 
tener a tu bebé recién nacido sobre tu pecho,contacto piel a piel…


En las primeras horas de vida, específicamente los primeros 90 minutos, el bebé se encuentra en un estado de alerta pero calmado, tranquilo y esto se debe a un elevado  nivel de hormonas que segrega al nacer, la madre que también se encuentra impregnada por las hormonas que le han permitido dar a luz, está en un estado de conciencia especial que la mantiene desconectada del mundo, sabe cómo coger a su bebé y cómo coordinar sus movimientos con los del recién nacido para ayudarle. Él cuenta con todas las herramientas para que en este tiempo se arrastre, por sí solo al pecho y empiece a alimentarse respondiendo a todos sus instintos. Mamá y bebé se coordinan muy bien, sólo basta respetarlos y  proteger la intimidad  madre –bebé
Después de este periodo de calma, el recién nacido pasa las siguientes 6 a 12 horas a un estado de sueño ligero y somnolencia en el que muestra poco interés para comer. Hay bebés que pueden entrar a un sueño profundo que puede durar de 24 a 36 horas en donde sólo despiertan por periodos breves, por lo que se recomienda que la primera amamantada se dé en la sala de partos aprovechando este periodo de alerta. Hay que darles cualquier oportunidad para mamar sin esperar a que lloren.





Si el bebé resulta muy dormilón, se recomienda que cada 3 a 4 horas con movimientos suaves  lo desvistan, le hablen, cambien el pañal y den un ligero masaje en la espalda, ejerciten sus  brazos y piernas y estimulen la planta de los pies para despertarlo y darle el seno materno. Resulta efectivo colocarlo contacto piel a piel, ya que algunos bebés por medio del olfato inician  la lactancia.

jueves, 23 de enero de 2014

La deposición de recién nacido


Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 16 Numero 3 Año 2004

En el útero, el feto bebe líquido amniótico permanentemente. Ese líquido tiene el olor y el gusto de lo que la madre come. Ya en el útero, el bebé percibe los olores y desarrolla el gusto. Sus riñones ya funcionan y orina en el líquido amniótico, líquido compuesto de agua y deshechos cutáneos provenientes de la descamación de la piel y digeridos del intestino. Desde los cuatro meses de gestación, el intestino se llena de una sustancia negra verdusca, producto del metabolismo en el hígado de residuos no asimilables: el meconio. No hay emisión de deposiciones durante la vida uterina, salvo en caso de sufrimiento fetal. Ese meconio negro, viscoso e inodoro es normalmente emitido en las primeras 24 horas, a veces minutos, que siguen al nacimiento.

Por su composición, el calostro es laxante, de manera que lactadas frecuentes ayudan a su expulsión. Esa expulsión rápida permitirá minimizar la importancia de la ictericia llamada fisiológica. En efecto, el meconio contiene bilirrubina, producto que proviene de la degradación de los glóbulos rojos y que da esa coloración amarillenta a la piel del recién nacido ictérico. Entre más rápido sea eliminado el meconio, será menor la posibilidad de que el intestino lo descomponga con una enzima para que el organismo lo reabsorba, de manera que el bebé tendrá menos opción de tener ictericia.

La transición entre el meconio y las deposiciones normales se hace en tres a cinco días y está relacionada con el número de lactadas eficientes que realice el bebé. Un retardo en esta evolución requiere de una evaluación precisa del desarrollo de la lactancia para asegurar que el bebé toma suficiente leche materna y que la lactancia está bien estimulada.

Una vez que la leche llega en abundancia (bajada o subida de la leche), lo cual sucede entre el tercer y séptimo día de vida del bebé, el recién nacido debería eliminar al menos dos o tres deposiciones en 24 horas. Estas deposiciones son amarillas, del color del huevo crudo batido o mostaza, excepcionalmente tirando al verde; son abundantes, blandas y hasta líquidas. No es diarrea. Y no bastan manchas sobre el pañal. A menudo el bebé expulsará deposiciones en cada comida a causa del reflejo gastro-cólico: cuando el estómago se llena y la digestión comienza, el intestino se contrae y se desocupa.

Es fácil en el día a día, vigilar que las “salidas” o deposiciones del bebé correspondan a “entradas”, es decir, a la cantidad de leche que bebe. Si toma mucha leche materna, naturalmente habrá muchas salidas (orina y deposiciones) y la curva de peso será ascendente. Esta vigilancia permite reaccionar rápidamente: si se constatan menos de cinco o seis pañales mojados con orina y menos de tres con deposiciones sólidas en 24 horas, podemos decir que el bebé no está recibiendo suficiente leche y una persona competente debe revisar la rutina de lactancia antes de que se dé el estancamiento o caída en la curva de crecimiento que confirmarían esa situación de riesgo.

En las primeras cuatro a seis semanas de vida del bebé sus deposiciones son frecuentes, muchas al día. Después de ese tiempo, de manera repentina, algunos bebés pueden presentar lo que se conoce como deposiciones escasas del bebé amamantado. Tienen su deposición cada tres, cuatro, ocho días y hasta más. Parece no haber explicación médica de esta circunstancia en el bebé exclusivamente amamantado.

Es así como este bebé amamantado exclusivamente, con más de un mes de nacido, se nota bien y tolera sin problema la ausencia de deposiciones. No tiene el vientre distendido, no vomita, y tiene gases, lo que demuestra que no tiene oclusión intestinal. Orina bien, como es frecuente en él, ya que tiene la costumbre de tomar la leche de su madre con frecuencia, continúa engordando y no se queja. Simplemente los días pasan y él no hace deposiciones. En general la inquietud de sus padres aumenta hasta el día en que se le “mueve el estómago” y en ese momento hay que alistar un baño total y un paquete de pañales porque estará untado de la cabeza a los pies. Es la abundancia de la deposición, que debe ser blanda, lo que confirma que la situación está bajo control. Y el hecho de que esa deposición sea voluminosa contradice la hipótesis que dice que el bebé absorbe todo lo que le da esa leche materna tan fácil de digerir.

Esa situación se puede repetir muchas veces y luego las deposiciones volverán a ser frecuentes, sin que sepamos por qué.

La mayoría de las veces no sirve para nada que las madres beban enormes cantidades de agua o de jugo de manzana o ciruela porque el bebé no está estreñido ni constipado; recuerde que sus deposiciones no son duras, ni deshidratadas. Están allí, líquidas, pero no salen. Inútil darle jugo de naranja, de ciruela o pitahaya o algún otro medicamento, porque el bebé no está constipado ni estreñido; simplemente tiene deposiciones escasas del bebé amamantado. Inútil perturbar su flora intestinal con un producto diferente a la leche materna! Más adelante el bebé no tendrá problemas intestinales ni de estreñimiento, el cual se define por deposiciones duras, en bolas, difíciles de eliminar y que pueden ser el origen de fisuras anales y sangrado local. En cambio, otros bebés alimentados con leche artificial en polvo fabricada a partir de la leche de vaca o de soya, pueden estar realmente constipados; ellos tienen deposiciones muy duras y les cuesta trabajo expulsarlas y requieren de una dieta particular provista por un especialista.

Sucede que algunos bebés con deposiciones escasas del bebé amamantado den al cabo de una semana la impresión de estar molestos. Es entonces indicado hacerles un pequeño masaje abdominal o hacer cosquilleo el ano con un copo de algodón humedecido en agua fría, por ejemplo. El termómetro puede causar heridas. Exámenes, lavados y hospitalización son estrictamente inútiles ya que la situación es pasajera según nos lo confirman las personas que acompañan a las madres que amamantan.

¿Será que los bebés quieren poner a prueba a las personas a las que usted habla de esas deposiciones escasas para ver si saben de lactancia o si tienen la costumbre de observar a los bebés amamantados?

Marie Courdent, Francia

* Marie Courdent es Líder de la Liga en Francia, pediatra y Consultora de Lactancia; hace parte del Departamento de Formación en Lactancia de la Liga de La Leche de Francia. El artículo fue traducido por María Cristina Sáenz de Allaiter Aujourd’hui de marzo de 2004, publicación de LLL de Francia.

Última modificación realizada el 12 de febrero de 2008 por mmm
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