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jueves, 7 de noviembre de 2013

El amor materno engendra confianza /BBC Ciencia

Los bebés que reciben mucho afecto de sus madres estarán mejor preparados para enfrentar el estrés y las tensiones siendo adultos.
La madre debe ser receptiva y sensible a las necesidades del bebé.
Esa es la conclusión de un estudio llevado a cabo en Estados Unidos con cerca de 500 personas a quienes se siguió desde la niñez hasta la adultez.
La investigación -publicada en Journal of Epidemiology and Community Health (Revista de Epidemiología y Salud Comunitaria)- encontró que los abrazos, besos y declaraciones abiertas de amor de la madre a su bebé parecen fomentar la capacidad de resistencia y recuperación emocional.
La clave, afirman los investigadores, podría ser un vínculo fuerte y seguro entre la madre y el hijo.
A pesar del creciente interés que existe en el papel que juegan las experiencias de los primeros años de vida en la salud adulta, casi no ha habido estudios que hayan podido seguir a los participantes desde la niñez hasta las etapas posteriores de la vida.
Los investigadores de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, sí pudieron seguir ese registro con 482 personas que participaban en el Proyecto Perinatal de Colaboración Nacional.
Los científicos midieron con pruebas psicológicas la calidad de la interacción entre las madres y sus bebés cuando éstos tenían ocho meses.
Al final de cada sesión, el psicólogo calificó la forma como la madre respondía a las emociones y necesidades del niño.
La cantidad de afecto y atención que la madre daba su hijo también fue clasificada, con marcadores que iban desde "negativo" a "extravagante".
Posteriormente, cuando esos bebés cumplieron en promedio 34 años, se estudió su salud mental usando pruebas estándar para clasificar síntomas que incluían tanto factores específicos como ansiedad y hostilidad como niveles generales de aflicción.
También se preguntó a los participantes si pensaban que sus madres habían sido afectuosas con ellos y debían responder con marcadores que iban desde "fuertemente de acuerdo" hasta "fuertemente en desacuerdo".
Mejor preparados
Los resultados mostraron que los niños que recibieron mucho afecto de su madre podían manejar de mejor forma todos los tipos de aflicciones.
Muy pocos estudios han podido seguir a los participantes desde la niñez hasta la adultez.
En particular, los niños de madres cariñosas podían tratar mejor la ansiedad que los niños de madres emocionalmente indiferentes.
"Es sorprendente que una breve observación del nivel de cariño materno en la infancia esté asociada con la angustia que puede enfrentar ese niño 30 años después", afirman los investigadores.
Y agregan que estos resultados comprueban la creciente evidencia de que la primera infancia ayuda a establecer las bases de las experiencias más tarde en la vida.
Pero señalan que no puede descartarse la influencia de otros factores, como la personalidad, la educación y la vida escolar.
Tal como explica la doctora Terry Apter, profesora de psicología del Newham College de la Universidad de Cambridge, "lo que realmente se desea es tanto receptividad como afección, es decir, una madre que está "sincronizada" con su bebé".
"Los bebés no nacen sabiendo cómo regular sus emociones. Lo aprenden cuando se sienten angustiados y se les tranquiliza".
"Y una madre receptiva y sensible podrá detectar la señal que indica cuando su bebé ya ha tenido suficiente".
Es decir, agrega la psicóloga, una madre receptiva no sólo sabrá cuándo hay que dar un abrazo sino también cuándo debe dejar de darlo.
"Porque ningún niño de 12 años se sentirá bien al ser abrazado y besado por su madre como si fuera un bebé", expresa la doctora Apter.

jueves, 25 de julio de 2013

Nació el primer bebé con genes “perfectos” y hay polémica

Es de una pareja estadounidense que no podía tener hijos. Hicieron una fertilización asistida, lograron 13 embriones y analizaron el ADN de todos. Así eligieron al más apto y se lo implantaron a la madre.


Familia. Marybeth, David y Connor
25/07/13
Marybeth Scheidts, de 36 años, y su esposo David Levy, de 41, buscaron un bebé sin éxito durante bastante tiempo. Como la naturaleza parecía no estar de su lado, probaron con la fertilización asistida. Tras varios tratamientos infructuosos, los médicos dijeron que el problema estaba en los embriones. Entonces, los analizaron. Esa no sería ninguna noticia, porque los embriones se analizan desde hace veinte años para ver si tienen genes defectuosos. Lo que se hizo esta vez es la secuenciación completa de los genes de varios embriones y eligieron al de cromosomas correctos. Así es que nació Connor, el primer bebé “perfecto”, al menos en lo que respecta a sus genes.

El 18 de mayo, la pareja de Philadelphia pudo festejar. Y la ciencia también, claro está.

El nacimiento de Connor demuestra cómo la secuenciación de nueva generación, desarrollada para leer genomas enteros rápidamente, ayuda a la selección de embriones.
Descifrar el genoma completo de una persona, en este caso de un bebé, no sólo sirve para saber si heredará una enfermedad de los padres, sino también para saber qué riesgos tiene de desarrollar otras enfermedades en el futuro, como cáncer, problemas cardíacos o Alzheimer.

¿Está mal anticiparse, querer saber, evitar complicaciones futuras? En principio no, pero los cuestionamientos no terminan aquí: los embriones imperfectos, los que no van a prosperar, los que se sabe que están enfermos... ¿qué hacer con ellos? Hoy se congelan, o se desechan. A muchos eso les provoca estupor. Sin embargo, a fines del año pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos aseguró que los embriones no implantados “no son personas”. En los artículos periodísticos de Estados Unidos e Inglaterra sobre Connor, los especialistas destacan este avance científico pero resaltan lo que no se debe hacer: elegir embriones porque sí, sin tener legítimas razones de salud, como saber que ese embrión en el futuro desarrollará fibrosis quística o hemofilia.
Había algo en la combinación de Marybeth Scheidts y David Levy que no funcionaba. En la clínica Main Line Fertility de Pennsylvania les sugirieron enviar los embriones a la Universidad de Oxford. Después de un tratamiento común en la clínica de Estados Unidos, la pareja obtuvo 13 embriones. Los doctores los cultivaron durante 5 días, tomaron células de cada uno y las enviaron a Oxford para que leyeran la información genética. Las pruebas revelaron que sólo tres tenían el número correcto de cromosomas. Los médicos transfirieron uno de los embriones saludables a Marybeth y congelaron el resto. Nueve meses después nació Connor. “Es difícil medir qué tan revolucionario es este método. Sí sabemos que incrementa las posiblidades de embarazo en un 50% y reduce las probabilidades de aborto en un rango similar. Además, a medida que pase el tiempo será más barato revisar los embriones ”, dijo Michael Glassner, fundador de la clínica Main Line Fertility.

Entre el 1 y 5% de los bebés son producto de técnicas de fertilización asistida. Pero si bien las técnicas cada día son más precisas, aún hoy el 80% de los embriones logrados no terminan en un parto o directamente no logran implantarse. Y la causa está en las anomalías en el número de cromosomas de los embriones Fernando Neuspiller, director de la clínica IVI Argentina, habla de esta nueva técnica de análisis cromosómico y genético completo de los embriones, que aquí se conoce bien, incluso se ofrece tomar muestras, pero no se analizan en el país sino que se las envía al exterior: “Gracias a esta metodología, en el futuro podremos cortar la ocurrencia de enfermedades monogénicas familiares con métodos más sencillos y baratos”, dice.
“Es una nueva variante del Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP).

Hasta ahora lo que hacíamos era buscar el gen defectuoso, pero en esa búsqueda quedaban afuera otros genes y otras enfermedades”, dice Claudio Chillik, del Cegyr. El DGP tiene 20 años: se ven las anomalías en el cromosoma, las alteraciones en un gen que de antemano está alterado y entonces no se transfiere.
“EL DGP busca una enfermedad concreta, pero ahora, al estudiar el gen completo se puede saber la predisposición a muchas otras enfermedades, como el cáncer”, explica Sergio Pasqualini, de Halitus.

Actualmente existen formas de estudiar el repertorio genético humano en su totalidad, pero aún estamos lejos de poder actuar sobre el embrión o manipularlo para obtener un perfil genético específico o diseño del embrión”, profundiza Ariel Ahumada, de Procrearte.

Las probabilidades de que un embrión tenga un número erróneo de cromosomas aumentan con la edad de la madre. Para las mujeres de veintipico, uno de cada diez embriones podría tener un mal número de cromosomas, pero para las mujeres mayores de 40 años, más del 75% de los embriones pueden estar mal. La mayoría de las veces, los embriones con un número anormal de cromosomas no se implantan en el vientre, en general son abortados. Es “el filtro de la naturaleza”, como lo llama Pasqualini. Los que llegan a término completo, nacen con desórdenes genéticos como síndrome de Down o de Turner. “A medida que la mujer crece, el riesgo de óvulos genéticamente anormales es cada vez más alto. A los 44 años el riesgo de anomalías genéticas supera el 90%. Por eso es que la probabilidad de gestación disminuye significativamente y en el caso de lograr el embarazo la probabilidad de aborto es cada vez más alta”, agrega Neuspiller.

Elegir el embrión perfecto promete un buen embarazo y un niño sano. La ciencia avanza, sin ley. Por ahora, el límite es moral.

viernes, 11 de enero de 2013

También habla con el cuerpo

A partir de su llegada al mundo el bebé necesita de su entorno para sobrevivir. Para ello -ante la incapacidad de hablar- aprende ante todo a comunicarse con su cuerpo.
El adulto que lo acompañe será el que significará adecuadamente o no las señales que este bebé lanza al entorno, en espera de la satisfacción de sus necesidades.
No sólo necesita de los cuidados, sino también emitir las señales susceptibles de desencadenar y afinar estos cuidados, explorar el entorno físico en busca de los estímulos necesarios para ejercer sus potencialidades y activar su desarrollo sensomotor.
Las posibilidades que le brinde este adulto al bebé, de hacer, de expresarse, harán factible que se establezca la sensación de ser "capaz de", inicio de una alta autoestima. Por ejemplo, a pocos instantes de nacido el bebé es "capaz de" buscar el pezón y succionar, reflejo que se ha instaurado y ejercitado desde el vientre materno.
Podemos ver, claramente, a través de ecografías, como el feto se succiona el pulgar y es capaz de tragar pequeñas cantidades de líquido amniótico como ejercitación para la deglución futura. Un bebé un
poquito mayor es capaz de, si damos lugar a ello, colaborar cuando se lo viste acercando su mano, dejándonos tomar su pie para pasar una media con delicadeza y armonía en los movimientos, sin tironeos ni tensiones.
Qué me dice cuando se mueve?
Sabemos que el niño muy pequeño está limitado en sus desplazamientos y en la autonomía, dependiendo del adulto, pero simultáneamente para relacionarse con este. Está equipado de un repertorio de comportamientos que lo ligan al adulto para lograr las respuestas a sus demandas. En los avatares de estas primeras interacciones, en la manera de apaciguamiento, de envoltura y sostén, asfixia o seguridad, temor o consuelo que le provean, su rigidez o flexibilidad estarán en la base de la construcción de las matrices afectivas, relacionales y sociales.
Es a través de la forma en que el adulto sostiene, cambia y transporta al bebé que éste recobra la contención perdida y la calma proporcionándole estímulos continuos que le provocan sensaciones primero y percepciones después, necesarias en la construcción de su esquema corporal y de la imagen de sí.
El niño adquiere la percepción de la piel como superficie, por las experiencias de contacto de su cuerpo con el cuerpo de la madre y dentro del cuadro de una relación aseguradora de apego con ella. Se le
tiene en brazos, estrechado por el cuerpo de la madre cuyo calor, olor y movimientos, percibe, se siente llevado, manipulado, frotado, lavado, acariciado y todo ello acompañado generalmente de un baño de palabras y de canturreos.
El adulto también comunica
El niño al nacer tiene un "yo" rudimentario que es eminentemente corporal, tanto nuestras interacciones como intervenciones, de adultos acompañantes, son decisivas. Somos nosotros los que iremos organizando sus expresiones a partir de nuestras respuestas.
Si el cuerpo con sus movimientos quiere "decirnos algo" debemos tratar de "leerlo". A partir de allí comenzaremos a establecer un diálogo corporal, gestual que poco a poco se irá organizando, estableciendo pautas de comunicación no verbal entre la mamá y el bebé que se profundizarán y complejizarán en el transcurso de su desarrollo. Siendo fundamental hacerlo desde las interacciones más tempranas con el niño, pues junto con la modalidad que tengan se irán instaurando, lo que ya he mencionado, matrices emocionales y relacionales, y también las matrices de aprendizajes futuros.
Esto nos lleva a pensar sobre permitir, facilitar, favorecer el lenguaje corporal y gestual. Aquí se nos hace innegable la importancia que tiene en el desarrollo de este bebé como persona, en la estructuración de su aparato psíquico, el Vínculo de Apego y el Desarrollo Postural Autónomo. A través de esta conjunción indispensable es que el bebé realmente se sentirá seguro, capaz de..., el sostén afectivo y la libertad en los movimientos le permitirán expresarse, al poder elegir, tomar, buscar, experimentar, decidir, comprobar, colaborar, participar espontáneamente en cada uno de los momentos de vigilia, tanto en los de la interacción con el adulto, comida, higiene y vestido, como en los de actividad de juego autónomo.
¿Qué debo hacer para facilitar su lenguaje corporal?
Si pensamos que el bebé puede decirnos algo a través de sus movimientos, nos estaríamos contradiciendo por ejemplo, si lo sentáramos largos períodos en un bebesit, sin posibilidad de manifestarse. El bebé, así semisentado, sólo podría expresarse a medias o bien manifestaría sus incomodidades y necesidades llorando y gritando. Pues es la expresividad motriz su forma de darse a conocer en el mundo y por esto debemos tener presente la importancia del movimiento a tan temprana edad.
Para facilitar entonces su lenguaje corporal se debe disponer de un espacio seguro y firme, porque de ser mullido se hunden sus talones y no logra un verdadero apoyo.
En los primeros meses podremos ubicar al bebé en la cuna sobre un colchón firme y a partir del 3ro. o 4to. mes sobre el piso, comenzando con la posición boca arriba (decúbito dorsal). De esta forma tendrá la posibilidad expresarse mejor ya que podrá mover sus extremidades libremente y de esta forma comenzar un proceso de fortalecimiento y ejercitación necesario en esta etapa tan temprana de desarrollo. Esta posición también estimulará su visión ya que podrá rotar su cabecita para ver todo el medio que lo rodea. De otra forma sólo vería una sola porción del espacio circundante ya que no podrá mover su cabeza por sus propios medios y se perderá la capacidad de "explorar" su propio espacio.
Todo este fortalecimiento y ejercitación que se le facilita se manifestará en sus músculos y articulaciones, en el movimiento de ambas cinturas (escapular y pélvica) en la capacidad de adquisición, por la acción constante primero sobre su cuerpo y luego sobre los objetos de su entorno y también en la coordinación óculo manual.
Procesos para un correcto desarrollo postural autónomo.
Cuando hablamos de desarrollo postural autónomo nos referimos a la adquisición de cada una de las posturas a su tiempo y ritmo, evolucionando de decúbito dorsal a ventral, girando y luego rolando (darse vuelta), reptando, pasando a cuadrupedia (gatear), a posición de sentado y progresivamente arribando a la posición parado hasta acceder a la marcha.
Por Lic. Marisa Russomando, Psicóloga (MN) 23189, www.marisarussomando.com.ar
Directora del espacio La Cigüeña, www.espaciolc.com.ar

martes, 27 de noviembre de 2012

Un parto mamífero es lo mejor para la salud emocional de la madre y el bebé". Entrevista a Enrique Blay

Mireia Long
17 de junio de 2010
Os hacemos partícipes hoy de la segunda parte de la entrevista que Bebés y más está realizando al psicoterapeuta Enrique Blay, especialista en las emociones de los bebés y todo su mundo sensitivo y psicológico.
Si en nuestra primera conversación quisimos hablar de la importancia que tienen las vivencias que el bebé tiene dentro del útero y sobre como su desarrollo psicológico comienza con la concepción, esta vez hemos querido ir avanzando en el tiempo, creciendo con nuestro bebé emocional, para ir comprendiendo mejor el funcionamiento de sus sentimientos y la huella que dejarán en su vida futura.
¿Cual es el papel ideal del padre durante el embarazo?
El papel del padre tiene dos vertientes. Por un lado, sabiendo la importancia del estado emocional de la madre, que el bebé percibe, debe procurar que su pareja se sienta apoyada, comprendida, mimada, en una palabra, amada.
Por otro lado, conociendo las grandes capacidades perceptivas del bebé intrauterino, en concreto las auditivas, el padre puede iniciar el vínculo afectivo hablando a su hijo sobre el vientre de la madre, acariciándolo, enviándole sus mejores pensamientos de amor y cariño.
¿Hay datos confirmables sobre la posibilidad de esta comunicación?
Se han hecho experimentos en que se demuestra que el bebé, una vez nacido, reconoce la voz de su padre entre la de otros hombres y se calma más en sus brazos que en los de otro.
Para el hombre supone una nueva forma de implicarse en la vivencia paternal, desde la concepción de su hijo.
¿Y cual debería ser su papel en los primeros años de vida de un niño?
El padre tendría que continuar en la dirección de que su pareja se sienta completamente amada, pues su estado emocional sigue siendo fundamental respecto al estado emocional de su bebé, y aquí se incluye el respeto a las pautas de crianza que la madre adopte, como la lactancia, el colecho, la atención del llanto.
¿Y en cuanto al niño?
Respecto a su hijo, vivir una paternidad intensa. Besarlo, abrazarle, bañarlo, cuidarlo, jugar con él, dedicarle tiempo de calidad. En los primeros años se asientan los lazos afectivos y las formas de comunicación.
¿Que siente un bebé cuando nace?
En el momento de nacer, el bebé es un ser humano completo, con la particularidad de su Percepción Emocional. Es decir, capaz de percibir todo lo que sucede y de transformarlo en sentimientos, en emociones.
El bebé ha estado nueve meses en el paraíso, flotando en el líquido amniótico, percibiendo el amor de su madre, protegido y alimentado sin ningún esfuerzo. De repente, es “expulsado”, a través de un oscuro y estrecho camino a un mundo exterior y desconocido.
¿Influirá su nacimiento en su psique?
Tanto la vivencia del proceso de nacimiento como la forma en que es acogido al nacer, dejarán una profunda huella en su psique. Una huella que incluye la percepción del mundo al que surge, un mundo agradable, pacífico, acogedor, afectivo, amoroso o, por el contrario, un mundo desagradable, violento, agresivo, doloroso. Una percepción que nos acompañará el resto de nuestras vidas.
¿Como debería ser el nacimiento ideal de los bebés?
El nacimiento es una experiencia emocional intensa, tanto para la madre como para el bebé. Lo que siente la madre lo siente el bebé y por lo tanto nos podríamos preguntar en primer lugar, cuál es la mejor forma de afrontar el parto para que suponga una vivencia emocional gratificante para la madre, y por resonancia para su bebé.
Aquí hay suficientes evidencias científicas, para afirmar que el mejor parto es el que el Dr. Michel Odent denomina “parto mamífero”, que podríamos definir que es el que no tiene intervenciones externas y deja que sean los propios cuerpos de la madre y del bebé lo lleven a buen término. Dejar actuar lo que él describe como “cóctel de hormonas”.
Sus experiencias e investigaciones demuestran, que un parto sin intervenciones, permite vivencias emocionales positivas, incluso placenteras, aunque en nuestra cultura sea hoy en día tan difícil aceptar la relación parto y placer.
¿Que prácticas habría que evitar al recibir un bebé en el mundo?
Deberíamos preguntarnos cuál es la mejor forma de recibir al bebé en su nacimiento. Sobre todo es muy importante no cortar el cordón umbilical antes de que deje de latir. El bebé, en el momento del nacimiento, tiene las vías respiratorias llenas de líquido amniótico y el oxígeno que necesita para vivir le llega a través del cordón umbilical. Cortarlo antes de que el bebé pueda respirar por sí mismo es llevarle a la asfixia.
¿Y que prácticas habría que fomentar?
Lo que debe hacerse es colocar inmediatamente al bebé en el pecho de la madre y esperar que el cordón umbilical deje de latir por sí mismo. La naturaleza es sabia y esto sucede en cuanto el bebé puede respirar por sí mismo.
Es fundamental que el bebé recién nacido y en las horas posteriores, permanezca junto a su madre sin ser separado de ella. Colocar al bebé recién nacido junto a su madre provoca la segregación final del cóctel de hormonas, como la oxitocina, la hormona del amor, relacionada con el placer y el apego, endorfinas (morfina endógena) y prolactina que previene hemorragias, promueve el desprendimiento de la placenta y pone en marcha los mecanismos de la lactancia.
En las pocas ocasiones en que un nacimiento respetado, mamífero, presente dificultades que pongan en riesgo la salud de madre y bebé, dificultades usuales en los partos intervencionistas, disponemos de una fantástica medicina que soluciona el problema. Bienvenidas las cesáreas “necesáreas” puesto que salvan vidas de bebés o madres. Rechacemos la cesáreas “innecesarias” que ponen en riesgo innecesario a madres y bebés.
Actualmente se sabe que un parto natural, mamífero, no intervencionista, es la forma más segura y más saludable de experimentar un nacimiento, tanto para la madre como para el bebé, tanto a nivel físico como psicológico.
Las emociones que sienten los bebés en el momento del nacimiento o sus experiencias desde el útero con su padre dejarán huella. Si sufren podran sanar emocionalmente, pero sin la más mínima duda, darles el mejor nacimiento posible, rodeados de amor y respeto, sin violencias innecesarias ni separaciones, serán la base de un desarrollo psicológico lleno de paz y feliz.
Seguiremos con la entrevista al psicoterapeuta Enrique Blay, que nos está explicando estas apasionantes realidades, para, acompañados de su experiencia, llegar en los temas próximos a hablar de crianza y educación.
En Bebés y más | “El desarrollo psicológico comienza en el momento de la concepción”. Entrevista a Enrique Blay, Las emociones de los bebés

domingo, 25 de noviembre de 2012

La exterogestación y la necesidad de ser llevado

Un canguro se queda en su bolsa hasta que su gestación exterior está completa. Los bebés humanos nacen inmaduros y necesitan también la presencia física de su madre. ¿por qué se termina la gestación humana antes de tiempo? ¿cuando estará preparado el bebé para alejarse de la madre? ¿por qué es tan importante este contacto? ¿que es la exterogestación?
El mejor lugar después del vientre materno.
La exterogestación y la necesidad de ser llevado
Artículo de Elizabeth Antunovic (©2009 NAP, Inc.).
Traducido por Kangura.com
Introducción
Un canguro se queda en su bolsa hasta que su gestación exterior o exterogestación está completa y es capaz de alejarse de su madre por su cuenta. Al igual que un canguro, los bebés humanos nacen también inmaduros. De hecho, los bebés humanos siguen siendo en realidad más desvalidos que las crías de cualquier otra especie, y como algunos marsupiales también deben pasar por un período distinto de la gestación fuera del útero. Aunque el nacimiento puede ser visto como una separación de la madre y el bebé, los bebés necesitan ser mantenidos en los cuerpos de sus madres después del nacimiento. Este período de gestación exterior tiene que ser respetado ya que no es sólo una cuestión sentimental, sino una cuestión con un impacto profundo en el desarrollo físico, emocional y psicológico del niño.
La gestación fuera del útero-"La gestación Exterior"
La simple observación de un recién nacido clarifica su naturaleza indefensa. Necesita calor y alimento. No puede alejarse del peligro y no puede usar palabras para comunicar sus necesidades. Tiene el reto de usar su sistema nervioso para comprender el espacio y su relación con él, respirar por sí mismo para hacer circular el oxígeno y nutrientes a todo su cuerpo; para comer, digerir y eliminar residuos. Es evidente que el recién nacido pasa por una transformación que no se produce instantáneamente, sino gradualmente, mayoritariamente durante el primer año de su vida. Durante este tiempo debe ser llevado a todas partes. Todavía tiene un largo camino por recorrer antes de que pueda gestionarse por sí mismo. Esta relación simbiótica entre la madre y el bebé está "naturalmente diseñada para ser aún más intensa e interoperativa después del nacimiento" que durante su gestación en el útero (Montagu, 1988, 75).
"El nacimiento no sólo constituye el comienzo de la vida de la persona sino que conlleva el final de la gestación. El nacimiento representa una serie compleja y muy importante de cambios funcionales que sirven para preparar a los recién nacidos para el paso por el puente entre la gestación en el útero y la gestación que continuará fuera del útero. "(Montagu, 1986, 57)
El bebé debe ser alimentado de una forma que represente lo más posible la intimidad del embarazo hasta que la gestación "exterior" ("gestatio"- latin, llevar o transportar) se ha completado. Esto significa que el bebé debe estar en proximidad constante con su madre, ya sea en los brazos de su madre o en contacto con el cuerpo de su madre gracias a un con un trozo de tela u otro portabebé.
Continuando la relación entre madre e hijo
A pesar de que los bebés son llevados por sus madres en la mayor parte del mundo, cada vez más diminutos bebés pasan la mayor parte de sus días solo en incubadoras, asientos inflables y cochecitos y pasando sus noches solos en moisés y cunas privados del contacto y la presencia de su madre. La naturaleza no lo planteó para que fuera de esta manera. Una madre y su bebé están fuertemente predispuestos a esperar unidos y a continuar con esa unidad después del nacimiento.
"A pesar de que las experiencias intrauterinas pueden ejercer una influencia sobre el desarrollo posterior del niño, las experiencias que tiene aproximadamente durante los diez meses después del parto son de mayor experiencia... una relación simbiótica permanente entre madre e hijo diseñada para perdurar un "continuum" sin interrupción hasta que el peso del cerebro del bebé se ha más que duplicado "(Walsh).
Nacimiento debido a una cabeza grande
El bebé humano nace usualmente 266,5 días después de la concepción debido a su cabeza grande y al rápido crecimiento de su cerebro que tiene lugar durante los últimos tres meses en el útero. El aumento de tamaño del cerebro y la locomoción bípeda (sobre dos pies y posteriormente un reordenamiento y el estrechamiento de la pelvis) implica una reducción de madurez al nacer, de casi todos nuestros sistemas fisiológicos, para poder sobrevivir (Trevathan, 144)
El patrón que sería normal para completar la mitad del tamaño del cerebro adulto no es posible antes del nacimiento debido al gran tamaño del cuerpo y la cabeza del bebé, necesarios para acomodar a su cerebro en desarrollo (Cella Conde, 94). Se produce entonces un cambio importante en la duración de la gestación, y debido a este significativo crecimiento del cerebro, el desarrollo del comportamiento, y la maduración de los sistemas se retrasa totalmente hasta después del nacimiento. En el útero se interrumpe la gestación y el bebé nace antes, simplemente por necesidad (Trevathan, 144).
Si los bebés se quedaran en el útero durante un período más extenso de tiempo y su cerebro siguiera creciendo al ritmo que crece, la cabeza sería demasiado grande para pasar por el canal vaginal y pondría en peligro la propia vida del bebé, la vida de la madre, y la de toda la especie humana, por así decirlo. Así, a pesar de que el bebé no ha madurado suficientemente, nace. (Montagu, 53)
El cuerpo de la madre regula el desarrollo de los sistemas
Cuando nace un bebé necesita respirar por sí mismo, proporcionar oxígeno y nutrientes a todo su cuerpo, ajustar su sistema gastrointestinal a la nueva función de la ingestión, digestión y eliminación. Utilizará su sistema nervioso para obtener información sobre su entorno y su lugar en él. Sin embargo, la fisiología humana no dirige todas sus funciones propias, sino que es interdependiente. La información regulatoria adquirida por los niños de sus madres también afecta la función cardiovascular, los ritmos del sueño, la función inmune y los niveles hormonales. El Dr. Heller afirma que "mientras está en contacto con la madre, los sistemas del bebé se mantienen a un ritmo regular. Pero, además, el recién nacido debe trabajar el doble para mantener la armonía fisiológica "(Heller, 31). Montagu más defiende, "La unidad biológica, la relación simbiótica, gestionada por la madre y el embrión durante el embarazo no cesa al nacer, de hecho está naturalmente diseñada para convertirse en aún más intensamente funcional y comprometida mútuamente después del parto que durante la gestación en el útero" (Montagu, 1986 , 57).
La presencia física de la madre es necesaria para ayudar a regular el desarrollo de los sistemas de su hijo/a.
El gateo completa la gestación exterior
En 1944 Portmann fue el primero en sugerir que para que un recién nacido humano alcanzara el estado de desarrollo de un mono recién nacido, la gestación total sería de alrededor de 21 meses. Kovacs la situó entre los 18 y los 20 meses. Bostok informó de que la gestación ideal para un ser humano recién nacido sería cuando la locomoción cuadrúpeda (movimiento en cuatro patas) comienza, lo que significaría el gateo para el bebé humano, siendo capaz de escapar de un peligro por sus propios medios. Lo que es interesante es que el tiempo promedio que lleva a un bebé a gatear, o para que la gestación exterior finalice en términos de Bostok, es de 266 días y medio después de su nacimiento-exactamente el mismo tiempo que la gestación en el vientre! (Montagu, 1986, 54). De ahí la idea de "nueve meses dentro y nueve meses fuera".
Los periodos de desarrollo humanos, más largos que los de los simios, excepto la gestación
La gestación de los Simios se diferencia de los seres humanos por sólo un par de semanas. Ellos permanecen un poco más de tiempo en el útero que los humanos. Su inicio de la pubertad es cuando tiene ocho o nueve años. Completan su crecimiento cuando cumplen los diez u once años y su esperanza de vida es de treinta a treinta y cinco años. Cuando se compara la duración de nuestros períodos de desarrollo a la de ellos, la primera y última salida de los dientes, el inicio de la pubertad, la terminación del crecimiento general, y la vida, todos nuestros periodos de desarrollo son más largos que el de los siminos (Montagu, 1986 , 51). La excepción es la gestación.
Los humanos nacen con un 25% del cerebro de un adulto, los simios el 50%
Aunque los monos también nacen en un estado inmaduro, siguen siendo inmaduros durante un tiempo mucho más corto que los humanos. Ellos tardan aproximadamente un tercio del tiempo a levantar la cabeza, sentarse por sí mismos, pararse y caminar. Nacen con un promedio del 50% de su cerebro adulto mientras que los humanos nacen con sólo el 25%. La maduración que otros mamíferos completan antes del nacimiento, el ser humano deberá realizarla después del nacimiento.
Para que un bebé humano alcanzara la mitad de su tamaño del cerebro adulto tardaría unos 18 meses de gestación (Trevathan, 144). Curiosamente, éste es precisamente el período de tiempo en que los bebés empiezan a moverse por sus propios medios y se arrastran. Tanto el gateo como el logro de 50% del tamaño del cerebro adulto indican que la gestación exterior se completa aproximadamente nueve meses después del nacimiento.
Ventajas de un desarrollo incompleto
A pesar de todo, tiene algunas ventajas haber nacido en una fase temprana de desarrollo cerebral. En realidad, es adaptativo nacer en una etapa más subdesarrollada porque el mundo proporciona todos los días información sensorial más diversa que el ambiente cerrado del útero materno. "Las ventajas del nacer temprano en el ciclo de gestación incluyen una mayor plasticidad y una exposición precoz a los estímulos ambientales importantes para el aprendizaje" (Trevathan, 149).
Cuando un cordero nace, por ejemplo, para sobrevivir, simplemente tiene que levantarse y aprender a seguir a su madre. Es un patrón instintivo-reflejo de la acción. Los seres humanos son diferentes. "El bebé no es una criatura pasiva que está determinada por su entorno, sino que está explorando constantemente, tratando de aprender, y tener el medio ambiente bajo su control" (Karen, 203). Haber nacido antes en el ciclo de gestación nos permite hacer esto más fácil, y nos da una inteligencia abierta y una lógica flexible. Estar en "desarrollo incompleto" en realidad facilita más la creatividad y la personalidad individual (Pearce, MC, 10).
Dos tercios del crecimiento total del cerebro finaliza el primer año
A pesar de que la infancia es responsable sólo de aproximadamente el 2% de nuestra esperanza de vida, un increíble 80% del crecimiento total del cerebro de un bebé se llevará a cabo en el momento en que cumple dos años (Heller, 110)! El cerebro del bebé aumenta de sólo el 25% al nacer al 60% del volumen del cerebro adulto para al final del primer año ser casi dos tercios del crecimiento total del cerebro, esto ocurre en un intervalo muy corto de tiempo ( Montagu, 1986,55-6). En el primer año de vida, el cerebro de un bebé crecerá más rápido de lo que lo hará nunca. Cuando un niño cumple tres años debería haber finalizado el 90% de su crecimiento cerebral.
Necesidad primaria de contacto materno
A pesar de que los bebés simios maduran más rápido que los bebés humanos, todavía permanecen en continuo contacto con sus madres durante un período prolongado de tiempo, normalmente hasta que finaliza la lactancia, con un promedio de duración de tres años o más. "Dada nuestra exterogestation ... la separación de nuestro cuerpo antes que cualquier otro mamífero desafía la lógica" (Heller, 29). La lactancia y la proximidad a la madre durante tres años o más pueden ser la norma en la mayor parte del mundo, pero ciertamente no es la norma en Occidente o en los países anglosajones. Muchos consideran que llevarlos demasiado, malcriará a sus bebés. Pero, "en lugar de sentir que deberías soltarlo, puedes estar seguro de que está exactamente donde tiene que estar" (Granju, 273).
Aunque vivamos en la era moderna ",nuestro cerebro siguen estando basado en la Edad de Piedra... casi la totalidad de nuestra bioquímica y fisiología están diseñadas para las condiciones de vida que existían cuando éramos cazadores y recolectores. Y en ese estilo de vida, los bebés eran mantenidos encima o cerca de sus madres, su fuente de seguridad. Después de eones con esta conducta, el cerebro del bebé ha evolucionado a través de la selección natural esperando una vida en una " matriz con perspectiva", con el cerebro de la madre conectado para proporcionar esa cercanía "(Heller, 4).
La naturaleza tiene el propósito de que los bebés estén con sus madres, sobre todo en los momentos en que su cerebro crecerá más que cualquier otro momento de sus vidas. Los bebés no podrían haber nacido con un desarrollo incompleto y permanecer solos o separados de sus madres la mayor parte del día si tuviéramos que sobrevivir como especie. "No importa que sean numerosas sus ventajas, de todos modos, el retraso de las tasas de crecimiento y el nacimiento en una fase anterior de gestación nunca podría haber ocurrido si no hubiera existido compensación en el comportamiento a la hora de cuidar el bebé por parte de la madre "(Trevathan, 149).
La inmadurez apenas respetada de los recién nacidos
Desde la óptica del recién nacido, él ni siquiera es diferente de la madre. Se trata de una sola unidad, una díada madre-hijo. Sin embargo, a pesar de estos signos evidentes de dependencia, la inmadurez fisiológica y neurobiológica real del recién nacido no es respetada. Para un bebé que se convierte prematuramente en "un individuo" y es separado de su madre en los primeros momentos, días, semanas o meses después del nacimiento en efecto, es un desafío para su futuro crecimiento, seguridad y estabilidad como individuo. La importancia de que la madre y el bebé permanezcan en contacto y juntos durante durante este período crítico del desarrollo no se puede alterar demasiado.
"Si los padres comprendieran plenamente el alcance de su influencia sobre sus hijos, especialmente en el comienzo de su vida, la necesidad del tacto abundante y el afecto ni siquiera tendría que ser mencionado" (Caplan, 36).
En su libro El concepto del Continuum, el antropólogo Jean Leidloff explica que: "Un bebé privado de la experiencia necesaria en la formación de las bases para el pleno desarrollo de su potencial innato quizás nunca conozca un momento de la justicia incondicional que ha sido natural en su especie en un 99,99% de su historia. La privación, en la medida que haya sufrido malestar y limitaciones en la infancia, se mantendrá de manera indiscriminada como parte de su desarrollo ... "(Leidloff, 48)
El tiempo juntos y la lactancia sin restricciones espacia el nacimiento de los hijos
La naturaleza nos ha provisto de una forma biológica para espaciar el nacimiento de los hijos, permitiendo que la madre cuide de su hijo durante un período de tiempo más largo. Esto les da a ambos el tiempo que necesitan para formarse (Jackson, 45). Los niños Kung San permanecen en constante contacto con la piel con sus madres y son amamantados con frecuencia y sin restricciones. Aunque no usan los métodos anticonceptivos occidentales, el nacimiento de sus hijos se produce en tres-cuatro años de diferencia (Shostak, 67). Aunque con la lactancia materna "cultural" no puede haber efectos sobre la fertilidad de la madre, cuando una madre y un niño participan de la lactancia materna "ecológica", las mujeres permanecen en amenorrea de la lactancia (ausencia de períodos, debido a la lactancia materna sin restricciones y proximidad constante) y los bebés llegan espaciados de forma natural.
La proximidad constante permite una Lactancia Materna Ecológica
"La Lactancia ecológica es una forma de lactancia en la que una madre cumple con las necesidades del bebé con una lactancia frecuente y su presencia a tiempo completo y en la que el niño gracias a la frecuentes la succión pospone el regreso de la fertilidad". (Kippley, 8).
Se llama "ecológica" ya que describe la relación entre dos organismos, tanto de la madre como del bebé, y cómo se afectan entre sí. Una madre puede pasar de forma natural más tiempo con su bebé durante tan importante periodo del desarrollo. Su cuerpo sabe que está dando tanto a su hijo que su cuerpo no está preparado para establecer y alimentar otra vida tan pronto. Las energías de reserva de la madre no se reducen con sangrado menstrual durante este tiempo cuando su ovulación es suprimida.
Además de esto existen "las ventajas psicológicas que están recíprocamente conferidas para el bebé y la madre en la situación de lactancia, sobretodo en una especie en la que la madre está simbióticamente diseñada para continuar la gestación de su hijo fuera de la matriz" (Montagu, 1986 , 54).
Las madres se benefician física y emocionalmente
No sólo el bebé necesita a su madre, ambos se necesitan mutuamente. Después del esfuerzo del proceso del nacimiento la madre se tranquiliza con la sensación de fuerza y plenitud cuando sostiene a su bebé cerca de su pecho. El bebé se siente reconfortado por el tacto de su madre, el calor de su cuerpo y la seguridad de ser acunado en los brazos de ella. Después del nacimiento, cuando el bebé se prende al pecho, las contracciones del útero de la madre comienzan a reducir su tamaño. La lactancia aumenta la hormona del "amor" o la oxitocina que ayudan a intensificar la unión de una madre con su bebé y la disposición de la madre hacia su hijo. Ella se siente cada vez más cautivada por su bebé y su bebé cautivada por ella. Esta relación de lactancia y la intimidad entre la madre y el bebé que conlleva desempeña un papel importante en el establecimiento de una base permanente para los sentimientos de placer, satisfacción y alegría.
Sienta las bases para todo el aprendizaje posterior
En la infancia se sientan las bases para todo el aprendizaje posterior. Cuanto más trabajo cerebral hace nuestro bebé, más capaz se vuelve de hacer y más ganas tiene de nuevo conocimiento. La importancia de los primeros años de la vida del bebé en el desarrollo del cerebro no se puede negar, ya que "directa y permanente, influye en la estructura y la función final de su cerebro" por lo que es aún más crítico para un bebé estar sujeto a su madre, sobre todo durante su período exterogestation, cuando su cerebro está en desarrollo más que en cualquier otro momento de su vida (Eliot, 38). Para muchas habilidades el período crítico puede extenderse durante toda la infancia e incluso hasta la adolescencia, pero para otros, "se cierra en los primeros meses o años de vida antes de que la mayoría de los padres ni siquiera sabe que el desarrollo mental de su bebé es aún vulnerable".
Ella dice, "Las sinapsis que se activan rara vez - ya sea por lenguas nunca oídas, música que nunca se hizo, un deporte que nunca jugó, las montañas nunca vistas, el amor que nunca se sintió- se marchitan y mueren. A falta de actividad eléctrica adecuada, pierden el ritmo y los circuitos que estaban tratando de establecer ... Mientras un exceso en el número de sinapsis están presentes el cerebro está en su mayor plasticidad y se puede desarrollar de muchas maneras, pero una vez que las sinapsis se han ido, el periodo crítico ha pasado, y debe conformarse con los circuitos existentes, ya no hay negociación para un equipo más rápido "(Elliot, 32, 38).

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Qué espera un bebé de su entorno?








Sociedad Argentina de Pediatría                                               



·  Que me esperen con entusiasmo 
   Que me nombren
· Que mi mama me amamante todo lo que pueda
· Que cuando me alimenten, no solo para llenar la panza, que también necesito amor
· Que quien me cuida me mire a los ojos y busque mi mirada
· Que me encanta estar cerquita de quien me cuida, tener contacto físico cercano, cuerpo a cuerpo, piel con piel

· Que me quieran por que me siento seguro y contento
· Que me contengan y sostengan físicamente cuando estoy en disconfort
· Que sean pacientes cuando estoy tenso y me ayuden a relajarme
· Que duerman cerca de mi pero cada cual en su cama
· Que mi papá me mire, me toque, me hable, me sostenga y juegue conmigo
· Que me enseñen a mirar el mundo que me rodea, que me alcen y me cambien de postura para poder mirar otras cosas
· Que traten de entender que quiero decir en cada uno de mis llantos, no solo lloro cuando tengo hambre
· Que me den seguridad, tener rutinas, que todos los días sean casi iguales
· Que no se impacienten; esto de dormir más y toda la noche, me va a llevar un tiempito
· Que me acunen, me hablen, me acaricien para dormir
· Que si mi mamá está triste que haya alguien que nos acompañe y la reconforte
· Que no fumen en mi casa, basta un poquito de humo todos los días durante mi crecimiento para dañar mis bronquios


"Para mis papás soy el bebé ideal, el bebé perfecto.
 El de sus sueños. Eso es lindo, pero también es una carga pesada para mí.
"Yo necesito que me quieran y acepten como soy,
aunque no sea como ellos esperaban para
poder aceptarme a mi mismo cuando sea grande".



Fuente: http://www.sap.org.ar/comu-temas-28-primer_trimestre.php

viernes, 18 de marzo de 2011

Los bebés se malcrían?

Por Silvia Solá
Con frecuencia escuchamos cosas como: "no lo alces porque se malcría y te va a volver loca", "no lo duermas a upa", "dejalo que llore"... Estas frases hacen que hoy vivamos en una sociedad desapegada, con poca sensibilidad y que las madres perdamos la capacidad de comprender y descifrar las necesidades de nuestros hijos.
Los bebés lloran -es cierto- y con su llanto intentan decirnos lo que no pueden poner en palabras.
Llorar es uno de sus medios de comunicación con los adultos, junto a todos los gestos corporales y reflejos con los que nos van emitiendo señales, que pasan muchas veces inadvertidas.
El reflejo de búsqueda u hociqueo tan presente en los bebes desde su nacimiento, significa que está dispuesto a prenderse y succionar. Muchas veces encuentro mamás que me dicen "… pero acaba de terminar de tomar…", lo que en realidad sucede es que no ha terminado y por eso sigue su "búsqueda". Un bebé satisfecho no busca de manera reflexiva porque ya no lo necesita, y esto responde mucho al planteo de cuánto tiempo debe durar una toma.
A las tomas no podemos ponerles tiempo, sino limitarnos a comprender las señales de los bebés para poder satisfacer sus necesidades y dar lugar entonces a una relación en la que ambos, mamá y bebé, logran comunicarse.
El upa no malcría, al contrario, lleva varios meses formarse dentro de la panza, lleva varios meses más terminar de formarse fuera de ella. Recién para los 8 o 10 meses, coincidiendo con la denominada "Crisis del octavo mes"podemos decir que el bebé puede empezar a explorar el mundo separado de su madre.
Los besos, los abrazos, los mimos, el upa, el olor de sus papás,nada de eso malcría, solo genera lazos muy estrechos entre losbebés y sus familia. Esto incluye no sólo a los padres, sino también a hermanos, abuelos, tíos y todos los que integren el entorno afectivo del bebé.
Si los bebés pudieran elegir, volverían a meterse en la panza,porque ahí no les faltaba ni les sobraba nada, el abrigo, el contacto permanente a lo largo de toda la superficie de su piel, los sonidos a través del liquido amniótico, los sabores de lo que su mamá comía, la danza que se generaba dentro del útero cada vez que su mamá se movía, similar al movimiento de acunamiento que hacemos cuando tenemos a un bebé a upa...
Cuando un ser querido llora, lo que usualmente hacemos es abrazarlo e intentar reconfortarlo y con esto no solucionamos su problema, pero le damos contención. Esto mismo nos pasa con los bebés.
A veces no logramos descifrar el motivo del llanto, pero sea cual sea el motivo, a upa y contenido setransita mejor que en una cuna solito...
Nada es casual. Llorar no esterapéutico ni expande los pulmones, sólo genera desapego y la sensación de "nadie me comprende".
Los bebés nacen vírgenes de especulaciones y manipulaciones. Esos son hábitos que vamos creando con el pasar de los años....

jueves, 7 de octubre de 2010

Semana Internacional de la Crianza en Brazos

Mirada de bebe

En este video hemos usado una camara doméstica para simular qué
 perspectiva pueden tener dos bebes de 3 meses durante un paseo.
Ambos bebes realizan el mismo recorrido,

durante una tarde tranquila del mismo día.
El primer bebe es llevado en un cochecito,

el segundo bebe es llevado en un fular.
Observemos la perspectiva del mundo de cada uno de ellos.
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