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lunes, 6 de julio de 2015

El calostro SI es bueno

Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 19 Numero 1 Año 2007


En muchos países las madres creen que el calostro, esa primera leche que produce una madre cuando su hijo nace, es inadecuada para el bebé. Hay la creencia de que es mala, que no alimenta y hasta que hace daño al bebé; que es un “líquido” que se debe desechar.
Nada más alejado de la realidad. El calostro contiene células vivas, circunstancia que lo hace muy parecido en su composición a la sangre. Por ejemplo, contiene linfocitos que protegen al bebé contra muchas bacterias y virus.
Es rico en inmunoglobulinas: cada litro de calostro contiene 12 gramos de IgA, que protegen al bebé especialmente de problemas intestinales y que a medida que el bebé crece, va disminuyendo en cantidad1.
Estos anticuerpos protegen al bebé contra virus y bacterias sin que él tenga que gastar energía para hacerlo, dedicando todos sus esfuerzos a crecer.
Lactoferrina, que tiene la capacidad de matar las bacterias, lactalbúmina, lisozymas, carbohidratos, lípidos, citokinas, nucleótoidos, factores de crecimiento, vitaminas, minerales y otros componentes que suman más de 60, de los cuales 30 solo se encuentran en la leche materna, la componen; se interrelacionan unos con otros para ayudar al bebé a fortalecerse y a responder a las agresiones del medio ambiente.

Por eso, los primeros días:
- Amamante con frecuencia y lo más pronto posible después de que el bebé nace.
- Si no es posible amamantar al bebé en las primeras horas, trate de extraer con la mano o con un extractor eléctrico unas gotas de calostro mientras el bebé puede amamantar por sí mismo.
- Tome suficiente líquido, el que sea necesario para quitarle la sed. Ingiera comidas nutritivas.
- Duerma al menos una siesta durante el día.
- Deje que el bebé coma cada vez que desee, sin imponerle un horario. Los bebés comen cuando lo necesitan.
- Si el bebé amamanta cada vez que desea, toma el calostro, esa primera leche con mucha proteína, y poca grasa y carbohidratos. Es todo lo que él necesita durante los primeros días.
- No se asuste si siente que tiene poco calostro. Es lo normal. El calostro  se produce en muy pequeñas cantidades, entre 1 y casi 3 cucharaditas al día. Esa cantidad de calostro es todo lo que el bebé necesita.
- Alojar al bebé en el mismo cuarto de la madre, desde el hospital, permite que ella perciba con rapidez sus señales de hambre sin dejarlo llorar.
- Muchos bebés recién nacidos piden comer con frecuencia, y demoran muy poco en el seno. Podríamos decir que, a la vez que el bebé toma el calostro, se está entrenando para la succión más adelante y está indicando al seno sus necesidades de alimento.
- Rodéese de personas que la apoyen y la animen. La mejor ayuda que usted puede encontrar es para ayudarla con el oficio del hogar y la atención de los demás miembros de la familia.
- Las visitas los primeros días pueden legar a ser agobiantes para muchas madres. Limitarlas unos días conviene al descanso de la madre y propicia el conocimiento de la nueva pareja.

miércoles, 20 de agosto de 2014

El calostro Si es bueno

Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 19 Numero 1 Año 2007


En muchos países las madres creen que el calostro, esa primera leche que produce una madre cuando su hijo nace, es inadecuada para el bebé. Hay la creencia de que es mala, que no alimenta y hasta que hace daño al bebé; que es un “líquido” que se debe desechar.

Nada más alejado de la realidad. El calostro contiene células vivas, circunstancia que lo hace muy parecido en su composición a la sangre. Por ejemplo, contiene linfocitos que protegen al bebé contra muchas bacterias y virus.

Es rico en inmunoglobulinas: cada litro de calostro contiene 12 gramos de IgA, que protegen al bebé especialmente de problemas intestinales y que a medida que el bebé crece, va disminuyendo en cantidad1.

martes, 30 de julio de 2013

Charlas semanales sobre amamantamiento

Las espero!!!
Amamantar la mejor decisión
 ultimo  miércoles 
31 de julio 


Amamantar la mejor decisión
Para informarte, sacarte las dudas y amamantar a tu bebe, día por día
Horario 19 horas
Costo $30 con inscripción previa por teléfono al 4821-4855 o a mtmluisabengolea@hotmail.com

Para empezar a informarte 
Qué es el calostro?


El calostro contiene células vivas, circunstancia que lo hace muy parecido en su composición a la sangre. Por ejemplo, contiene linfocitos que protegen al bebé contra muchas bacterias y virus.

Es rico en inmunoglobulinas: cada litro de calostro contiene 12 gramos de IgA, que protegen al bebé especialmente de problemas intestinales y que a medida que el bebé crece, va disminuyendo en cantidad1.

Estos anticuerpos protegen al bebé contra virus y bacterias sin que él tenga que gastar energía para hacerlo, dedicando todos sus esfuerzos a crecer.

Lactoferrina, que tiene la capacidad de matar las bacterias, lactalbúmina, lisozymas, carbohidratos, lípidos, citokinas, nucleótoidos, factores de crecimiento, vitaminas, minerales y otros componentes que suman más de 60, de los cuales 30 solo se encuentran en la leche materna, la componen; se interrelacionan unos con otros para ayudar al bebé a fortalecerse y a responder a las agresiones del medio ambiente.

Por eso, los primeros días:

- Amamante con frecuencia y lo más pronto posible después de que el bebé nace.

- Si no es posible amamantar al bebé en las primeras horas, trate de extraer con la mano o con un extractor eléctrico unas gotas de calostro mientras el bebé puede amamantar por sí mismo.

- Tome suficiente líquido, el que sea necesario para quitarle la sed. Ingiera comidas nutritivas.

- Duerma al menos una siesta durante el día.

- Deje que el bebé coma cada vez que desee, sin imponerle un horario. Los bebés comen cuando lo necesitan.

- Si el bebé amamanta cada vez que desea, toma el calostro, esa primera leche con mucha proteína, y poca grasa y carbohidratos. Es todo lo que él necesita durante los primeros días.

- No se asuste si siente que tiene poco calostro. Es lo normal. El calostro  se produce en muy pequeñas cantidades, entre 1 y casi 3 cucharaditas al día. Esa cantidad de calostro es todo lo que el bebé necesita.

- Alojar al bebé en el mismo cuarto de la madre, desde el hospital, permite que ella perciba con rapidez sus señales de hambre sin dejarlo llorar.

- Muchos bebés recién nacidos piden comer con frecuencia, y demoran muy poco en el seno. Podríamos decir que, a la vez que el bebé toma el calostro, se está entrenando para la succión más adelante y está indicando al seno sus necesidades de alimento.

- Rodéese de personas que la apoyen y la animen. La mejor ayuda que usted puede encontrar es para ayudarla con el oficio del hogar y la atención de los demás miembros de la familia.

- Las visitas los primeros días pueden legar a ser agobiantes para muchas madres. Limitarlas unos días conviene al descanso de la madre y propicia el conocimiento de la nueva pareja.


jueves, 18 de julio de 2013

El calostro SI es bueno

 Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 19 Numero 1 Año 2007


En muchos países las madres creen que el calostro, esa primera leche que produce una madre cuando su hijo nace, es inadecuada para el bebé. Hay la creencia de que es mala, que no alimenta y hasta que hace daño al bebé; que es un “líquido” que se debe desechar.

Nada más alejado de la realidad. El calostro contiene células vivas, circunstancia que lo hace muy parecido en su composición a la sangre. Por ejemplo, contiene linfocitos que protegen al bebé contra muchas bacterias y virus.

Es rico en inmunoglobulinas: cada litro de calostro contiene 12 gramos de IgA, que protegen al bebé especialmente de problemas intestinales y que a medida que el bebé crece, va disminuyendo en cantidad1.

Estos anticuerpos protegen al bebé contra virus y bacterias sin que él tenga que gastar energía para hacerlo, dedicando todos sus esfuerzos a crecer.

Lactoferrina, que tiene la capacidad de matar las bacterias, lactalbúmina, lisozymas, carbohidratos, lípidos, citokinas, nucleótoidos, factores de crecimiento, vitaminas, minerales y otros componentes que suman más de 60, de los cuales 30 solo se encuentran en la leche materna, la componen; se interrelacionan unos con otros para ayudar al bebé a fortalecerse y a responder a las agresiones del medio ambiente.

Por eso, los primeros días:

- Amamante con frecuencia y lo más pronto posible después de que el bebé nace.

- Si no es posible amamantar al bebé en las primeras horas, trate de extraer con la mano o con un extractor eléctrico unas gotas de calostro mientras el bebé puede amamantar por sí mismo.

- Tome suficiente líquido, el que sea necesario para quitarle la sed. Ingiera comidas nutritivas.

- Duerma al menos una siesta durante el día.

- Deje que el bebé coma cada vez que desee, sin imponerle un horario. Los bebés comen cuando lo necesitan.

- Si el bebé amamanta cada vez que desea, toma el calostro, esa primera leche con mucha proteína, y poca grasa y carbohidratos. Es todo lo que él necesita durante los primeros días.

- No se asuste si siente que tiene poco calostro. Es lo normal. El calostro  se produce en muy pequeñas cantidades, entre 1 y casi 3 cucharaditas al día. Esa cantidad de calostro es todo lo que el bebé necesita.

- Alojar al bebé en el mismo cuarto de la madre, desde el hospital, permite que ella perciba con rapidez sus señales de hambre sin dejarlo llorar.

- Muchos bebés recién nacidos piden comer con frecuencia, y demoran muy poco en el seno. Podríamos decir que, a la vez que el bebé toma el calostro, se está entrenando para la succión más adelante y está indicando al seno sus necesidades de alimento.

- Rodéese de personas que la apoyen y la animen. La mejor ayuda que usted puede encontrar es para ayudarla con el oficio del hogar y la atención de los demás miembros de la familia.

- Las visitas los primeros días pueden llegar a ser agobiantes para muchas madres. Limitarlas unos días conviene al descanso de la madre y propicia el conocimiento de la nueva pareja.

viernes, 12 de julio de 2013

El calostro, único y especial


Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 18 Numero 4 Año 2006
La primera etapa de la lactancia comienza antes de lo que imaginamos: en la mitad del embarazo, cuando los senos comienzan a producir calostro. Los senos ya están listos para secretar este fluido mágico. Durante la primera mitad del embarazo, el estrógeno incita al sistema de ductos para que prolifere y crezca. La progesterona es la responsable por el aumento de los lóbulos y alvéolos. Los senos se hacen más grandes y se pueden ver venas a través de la superficie de la piel. Mientras estos cambios tienen lugar, la areola se hace más grande y oscura; los pezones más erguidos; las glándulas de Montgomery que están bajo la areola, también aumentan de tamaño. Los senos comienzan entonces la fase secretora llenando el alvéolo con calostro, se hacen más distendidos y pesados, preparándose para la lactancia. Esta primera etapa de la producción de leche continúa hasta que baja la leche .

Después de la expulsión de la placenta comienza la segunda parte de la lactancia. La disminución repentina de progesterona da comienzo a esta nueva etapa de la lactancia. La nueva madre comenzará a producir leche madura dentro de los 3 a 5 días siguientes al parto. Hasta por dos semanas la leche continúa siendo una mezcla de calostro y leche madura; es la etapa de transición de la leche.

Un recién nacido llega al medio ambiente estéril. Inmediatamente, un gran número de bacterias comienza a colonizar su piel y sus membranas mucosas, que están localizadas a lo largo de su cuerpo . Un bebé que está siendo alimentado exclusivamente con calostro tiene una ventaja enorme sobre el que está siendo alimentado artificialmente por las inmunizaciones protectoras que le provee la leche de su madre. Las cualidades del calostro humano son únicas pues está diseñado especialmente para el desarrollo de nuestros bebés 

El estómago de un recién nacido es del tamaño de una canica, lo que quiere decir que puede contener menos de un cuarto de onza de leche . Las dosis pequeñas de calostro están diseñadas para nuestro bebé. Son fácilmente digeribles y además, sus propiedades laxantes estimulan la pronta salida del meconio, esa primera deposición negruzca del bebé. Al ser expulsado el meconio del intestino, el estómago del bebé crece al tamaño de su muñeca. Este crecimiento ocurre rápidamente los primeros tres días de vida.



Las comidas frecuentes deben ser promovidas; en muchas ocasiones son muy cortas y nos da la sensación que además son escasas en cantidad; eso es lo que el bebé necesita. Es común para los recién nacidos que “despierten” en el segundo día de vida, y quieran amamantar más frecuentemente. Pueden mostrar una conducta en donde amamantan intermitentemente por horas, y duermen solo unas pocas horas. Este es un comportamiento perfectamente normal para un recién nacido.

La succión pronta del seno por parte del bebé después del parto ayuda a la expulsión del meconio y reduce sustancialmente las dificultades que pudiera tener con la ictericia. De igual manera, comidas frecuentes también estimulan que la transición a la leche madura se dé más pronto .

¿Qué lo hace único?
Tal vez lo más sorprendente es que el calostro contiene células vivas, es un fluido vivo que se asemeja a la composición de la sangre. Contiene linfocitos que son absorbidos por el bebé amamantado y podrían pasarle información inmunológica. El bebé absorbe estos linfocitos los cuales le dan protección a largo plazo. Por ejemplo, “un hígado donado por una madre a su bebé puede sobrevivir y funcionar mejor aún en la adultez, si la madre amamantó a ese hijo cuando bebé” .

El calostro tiene más de 60 componentes, 30 de los cuales son exclusivos de la leche humana. Es especie-específico, es decir que ha sido diseñado y perfeccionado por la naturaleza para bebés humanos . Muchos de estos componentes están presentes en pequeñísimas cantidades y la complejidad de su interrelación es sorprendente: se vinculan unos con otros para trabajar unidos y ayudar al bebé a responder adecuadamente a microbios, virus y hongos.

El calostro es rico en inmunoglobulinas, que son las que dan protección a los bebés contra virus, infecciones y toxinas, igual que lo seguirá haciendo más adelante la leche madura . Los anticuerpos en la leche materna evitan que los microbios ataquen las células epiteliales, lugar por donde entran las infecciones al organismo. ¿Cómo y por qué se producen? Porque los linfocitos del tubo digestivo de la madre migran hacia la glándula mamaria lugar donde producen anticuerpos adecuados contra los “enemigos” del medio en donde viven la madre y el bebé.

Algo maravilloso, es que esos anticuerpos no gastan energía al hacer su trabajo, como sí sucede con otros síntomas de defensa como la fiebre. Y al actuar de esta manera, el bebé puede usar toda la energía para su crecimiento y desarrollo.

La principal inmunoglobulina de la leche humana es la secretora IgA. Los anticuerpos producidos son específicos para el entorno de la madre y están dirigidos en contra de los patógenos del entorno del bebé. También es responsable de continuar las inmunizaciones pasivas que se dieron en el útero por la placenta, tales como el polio y la rubéola.

La principal función de la IgA, junto con otras inmunoglobulinas, es la de recubrir el interior del estómago e intestinos del bebé. Es como si se pasara una mano de pintura o laca para que lo indeseable resbale y no penetre.

Estas superficies quedan entonces en capacidad de defender al bebé de virus y bacterias al no permitir que patógenos se adhieran a ellas . Algunas de estas increíbles inmunoglobulinas atacan patógenos y los matan. Estos componentes son importantes para prevenir enfermedades tan graves como la enterocolitis necrosante en bebés prematuros, la cual puede llegar a ser fatal . Las acciones defensivas de la IgA proveen al recién nacido de una protección óptima.

 Proteínas y otros componentes
Existen muchas otras cualidades que hacen que el calostro sea único: contiene altas cantidades de sodio, potasio, chloride Cloro? y colesterol. Se cree que la combinación de estos elementos estimula el desarrollo óptimo del corazón, el cerebro y el sistema central nervioso del bebé . Esta puede ser la razón de la prolongada secreción de calostro en aquellas madres que tienen a sus bebés prematuramente, con el fin de ofrecer a los bebés prematuros la mejor oportunidad del desarrollo óptimo de sus frágiles órganos.

El calostro es también rico en proteínas: contiene alred edor de tres veces más que la leche humana madura. Estas importantes proteínas ayudan a proveer a los recién nacidos de una nutrición óptima a la vez que los defienden contra las infecciones y facilitan el desarrollo de importantes funciones fisiológicas . Las proteínas son también las responsables de mantener el nivel de azúcar en la sangre, lo cual es particularmente importante para los bebés cuyas madres son diabéticas o han presentado diabetes gestacional.

Lactoferrina es una de las proteínas presentes en el calostro. Su menú principal son los hongos, bacterias y virus. Y suelta fragmentos que el bebé eliminan en la orina, lo cual explicaría el hecho que los bebés amamantados sufren de menos infecciones urinarias. Lisozyma, neutrófilos, lactalbúmina y macrófagos con otros componentes del calostro que parecen combinarse de manera efectiva para proteger al bebé contra posibles agresiones del medio ambiente. Es todo un ejército de elementos que se fortalecen unos a otros de manera insospechada y todavía no conocida a cabalidad. La lactalbúmina, por ejemplo, muy abundante en el calostro, parece ser la devoradora de células precancerosas o premalignas. Por otra parte, los oligasacáridos, al igual que la IgA, bloquean la adherencia de microbios a las células epiteliales del intestino. Es como la segunda mano de pintura.

El aspecto
El calostro es saturado con vitaminas y minerales solubles en grasa. Es usualmente amarillo o anaranjado, pues refleja el alto nivel de beta-caroteno, uno de los muchos antioxidantes presentes en él. Los antioxidantes actúan como protectores de células en el cuerpo del bebé, y mejoran su sistema inmuno-protector .

El color de calostro varía. Puede ser transparente, amarillo fuerte, blanco, naranja, rosado, verde y café claro. Las comidas o bebidas que la madre ingiera pueden causar estas diferencias de color; por ejemplo se sabe que madres de culturas donde se ingiere mucho ajo en los alimentos, su leche tiene ese sabor, como si estuviera preparando al bebé a los futuros sabores de su cultura. Las vitaminas o medicamentos que esté tomando la madre también pueden afectar el color del calostro y de la leche madura.

Es importante que las nuevas madres sepan que el calostro hace una gran diferencia en el desarrollo del sistema inmunológico de sus bebés. Pueden estar tranquilas pues sus cuerpos están proporcionando a sus bebés lo que ellos necesitan. Es el mejor comienzo posible.

Hay estudios que demuestran que hasta un tetero de leche de fórmula puede sensibilizar a un bebé a la proteína de la leche de vaca. Esto sucede porque la leche de fórmula cambia la flora intestinal del bebé, rompiendo la barrera mucosa que el calostro le provee. Esta interferencia permite que los patógenos y alergenos entren al sistema del bebé, razón por la cual los suplementos artificiales no deben ser dados a bebés que tengan alto riesgo de desarrollar alergias .

En familias susceptibles, en las cuales hay antecedentes de alergias, las proteínas de la leche de vaca pueden también aumentar el riesgo de que el niño desarrolle diabetes insulino dependiente o diabetes melitus.

 Para destacar
Algunas diferencias importantes entre el calostro y la leche madura nos ayudan a comprender la importancia del primero y a dejar de lado la idea errónea de que el calostro “no sirve” o “es dañino” y que es mejor desecharlo.

La conclusión que podemos sacar es que el calostro está adaptado a las necesidades del bebé, haya nacido a término o sea prematuro. La elevada tasa de factores protectores lo protege en ese período de transición de un medio estéril a la vida donde empieza a ser colonizado por miles de bacterias y microbios.

El calostro es habitualmente más amarillo y espeso que la leche madura.
Leucocitos y células epiteliales juegan un papel primordial en la protección del bebé recién nacido. Son células vivas y están por millones en cada mililitro de calostro.
Las inmunoglobulinas pueden tener una tasa cien veces más alta en el calostro que en la leche madura. Por eso se dice popularmente que es la primera vacuna del bebé.
Sus propiedades laxantes favorecen la pronta eliminación del meconio, evitando problemas derivados de la ictericia.
Favorece la estabilización de la glicemia en el bebé.
El calostro contiene tasas muy elevadas de vitaminas liposolubles: 5 a 10 veces más de carotenoides, tres veces más de vitamina A y 2 a 4 veces más de vitamina E.
En cambio, las vitaminas hidrosolubles están en menor proporción a excepción de la vitamina B12, importante para el desarrollo del sistema nervioso del bebé.
El calostro disminuye el riesgo de enterocolitis necrosante en los bebés prematuros, debido a su alto contenido de moléculas antioxidantes y anti infecciosas.
Los oligosacáridos son azúcares ligados a las proteínas y lípidos. Están en mayor cantidad en el calostro y tienen una función nutricional pero también un papel protector.
Las hormonas y otras sustancias presentes en el calostro ayudan a que tejidos como el cerebro, los músculos esqueléticos y el tubo digestivo aumenten la síntesis proteica. Son la cortisona, la insulina y factores de crecimiento epidérmico, entre otros.
Los nucleótidos aumentan la producción de anticuerpos, la absorción del hierro y la síntesis de ácidos grasos, entre otras funciones.
Su riqueza de proteínas, aunada a la poca presencia de lípidos, está adaptada a la reservas nutricionales del recién nacido así como a sus necesidades.
Tiene propiedades antioxidantes debido a una molécula similar al ácido ascórbico que contiene en cantidad importante.
Los factores anti infecciosos están en proporciones mucho más elevadas en el calostro de madres que han tenido hijo prematuro.
Traducido por Ana María de la Torre de XXX de Ellen Penchuk Seymour CT USA publicado en Leaven, La Leche League Internacional, enero de 2005. Adaptado por María Cristina Sáenz.

Referencias

Riordan, J. Breastfeeding and Human Lactation. 3rd edition. Boston, MA: Jones and Bartlett, 2005.
Hanson, L and Korotkova, M. Breastfeeding may Boost Baby’s own Immune System. Pediatric Infectious Disease Jour 2002; 21:816-821.
Lawrence, R.A. and Lawrence, R.M.. Breastfeeding, a guide for the Medical Profession, 5th edition. New York, NY: Mosby, 1999.
Scammon, RE and Doyle, L.O. Observations on the Capacity of the Stomach in the First 10 days of Postnatal Life. Am J Dis Child 1990; 20:516-538.
International Lactation Consultant Association. Position Paper on Infant Feeding. Raleigh, NC: ILCA, 2000.
Neville, M. and Neifert, M: Lactation, Physiology, Nutrition and Breastfeeding. New York, NY: Plenum Press, 1983.
Lucas, A. Programming by early nutrition: An experimental approach. J Nutrition 1998; 128:401s-406s.
Alm, J. et al. An Anthroposophic lifestyle and intestinal Microflora in Iinfancy. Pediatric Allergy and Inmunology 2002; 13(6): 402.
Hanson, L and Korotkova, M. The role of Breastfeeding in the Prevention of neonatal infection. Seminars in Noenatology 2002; 7(4):275-281.
Oddy, W. The Impact of Breastmilk on Infant and Child Health. Breastfeeding Rev 2002; 10(3):5-18.
Lonnerdal, B. Nutritional and Physiologic significance of Human Milk Proteins 1,2,3,4. AJCN 2003; 77(6): 1537s-1543s.
Hanson, L and Korotkova, M. Idem.
Zeiger, R.S. Food Allergen Avoidance in the Prevention of Food Allergy in Infants and Children. Pediatrics 2003; 111(6): 1662-1671.
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jueves, 16 de mayo de 2013

Lo mejor para un parto es que no haya nadie junto a la mujer

Miércoles, 25 de octubre de 2006/Página 12


"Lo mejor para un parto es que no haya nadie junto a la mujer” Michel Odent, el ya mítico promotor del parto acuático y el “parto humanizado”, explica a Página/12 la evolución de sus teorías: la industrialización del nacimiento, la presencia del padre en el alumbramiento y la necesidad de volver a lo simple.

 Por Sonia Santoro
Hace más de 40 años, un cirujano de emergencias empezó a pensar la posibilidad de que las mujeres pudieran superar esos momentos difíciles del parto sin recurrir a los calmantes. Compró una pileta de lona y la instaló en la maternidad de Pithiviers, la ciudad de Francia en la que ejercía. Así creó el parto acuático, una manera de nacer que fue propagándose en el mundo, junto con otras opciones del “parto humanizado”, que tratan de escapar a las rutinas médicas innecesarias para recuperar modos de nacer menos invasivos tanto para la madre como para el bebé. Aquel cirujano, Michel Odent, fue invitado por la Fundación Creavida al seminario “Hacia una nueva conciencia del parto y del nacimiento humano” que se desarrolló en Buenos Aires. “

La imagen ideal para un parto fácil es que la madre esté sola, con la partera sentada en una esquina tejiendo. Parece simple, pero será necesario mucho tiempo para redescubrir lo simple”, plantea. –Hace 40 años empezó con los partos en el agua, ¿cómo llegó a ese descubrimiento? –El origen fue el objetivo de evitar la utilización de medicamentos cuando la primera parte del parto se hace difícil, cuando se llega a un estadio en el que la mujer pide “por favor denme un medicamento”. Cuando una mujer segrega adrenalina, no puede segregar oxitocina, que es la hormona fundamental para las contracciones.

 Entonces, para ayudar a reducir la adrenalina se pueden hacer muchas cosas: primero, asegurarse de que nadie en el entorno esté segregando adrenalina porque es contagioso. –La adrenalina está relacionada con el miedo. –Sí, por supuesto. Entonces, hay que asegurarse de que el cuerpo esté cálido porque cuando tenemos frío segregamos adrenalina. Y a partir de esta pregunta pensamos que la inmersión en el agua podría ser una manera de reducir la tasa de adrenalina. Cuando uno entra en agua a temperatura corporal, uno está en estado de completa relajación, es decir que la segregación de oxitocina está facilitada. A partir de esta consideración, un día me fui a la calle comercial de la ciudad y compré una pileta de jardín, encontramos un espacio en la maternidad para ponerla y así empezó la historia. –¿Por qué cree que es tan lento el avance hacia partos más artesanales? –La razón principal es que durante millares de años el parto fue controlado por el medio cultural.

Todas las sociedades humanas que conocemos han perturbado el parto de diferentes maneras. A veces con medios muy sutiles, con creencias, con rituales. Por ejemplo, hay una fase del parto que ha sido perturbada por todas las sociedades humanas, es la tercera fase: la que se sitúa entre el nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta. Según nuestra comprensión actual de los procesos fisiológicos, es una fase muy importante para el desarrollo de la capacidad de amar.

Le voy a dar un ejemplo de creencia que fue observada en los cinco continentes, la creencia por la cual el calostro es malo: el calostro es lo que el bebé puede encontrar en el seno inmediatamente después de nacer y, según la ciencia moderna, es una sustancia de mucho valor. Casi todas las sociedades humanas pensaron que era malo. Esto implica que apenas el bebé nace no tiene que estar en los brazos de su mamá, para eso se usa otro ritual muy arraigado: apurarse para cortar el cordón.
Podríamos mencionar centenas de creencias y rituales que lo único que hacen es perturbar el proceso fisiológico. Por eso es tan difícil actualmente redescubrir las necesidades básicas de la mujer que está por parir. –¿O sea que no sólo la intervención médica nos ha llevado a partos “industrializados”? –No, esto es muy anterior a la medicina. Simplemente la medicina ofrece medios más poderosos de intervención. –Los partos humanizados parecen circunscribirse a una elite. ¿Cómo cambiar el sistema para todas? –Esa es la pregunta de todas las tomas de conciencia, porque originariamente la incomprensión de los procesos fisiológicos y la falta de toma de conciencia implican a todo el mundo. Esto no sólo implica a la mujer que tiene el bebé, no solamente a los profesionales. –Usted plantea que si hubiera más partos artesanales la sociedad sería menos violenta, ¿qué le dicen los colegas que no practican este tipo de partos? –No se trata de hablar de tipo de parto, se trata de redescubrir las necesidades básicas de la mujer que va a parir, por eso nunca hablo de parto natural. Tampoco se trata de hacer un postulado diciendo que un parto perturbado puede convertir a la sociedad en algo diferente.

Todas las sociedades humanas han perturbado el proceso fisiológico. Cuanto más necesidad tiene una sociedad de desarrollar su potencial de agresividad, más invasivos son los rituales y las creencias que perturban el proceso fisiológico. Podemos tomar ejemplos extremos, el caso de Esparta, en Grecia, eran guerreros y cuando un varón llegaba al mundo lo primero que se hacía era tirarlo al piso, si sobrevivía quería decir que se iba a convertir en un convertir en un buen guerrero. Y conocemos algunos grupos de pigmeos que aparentemente no perturbaban el proceso fisiológico, pero no había necesidad de desarrollar el potencial de agresividad. Vivía en armonía con el entorno, lejos de todo grupo humano.

 –No le parece fundamental que los hombres participen de los partos, ¿cómo es eso? –Para esto hay que recordar las necesidades de la mujer que va a parir. Tiene necesidad de sentirse segura, sin sentirse observada, necesita mantener un nivel muy bajo de adrenalina y es fácil comprender que cuando un hombre ama a una mujer es normal que esté intranquilo y segregue adrenalina. Esto quiere decir que hay una gran diferencia entre la compañía de un hombre que no puede tener la experiencia personal de lo que está pasando, comparado con la presencia de una madre, que tuvo varios hijos y sabe lo que está pasando.

 –¿Cómo fue cambiando esta tendencia? –Conocí cuatro fases en relación con la presencia del padre en el parto. La primera va de 1953 al ’60, en ese momento yo sólo conocía el parto en el hospital, nadie había ni siquiera imaginado que el padre pudiera asistir. Segunda fase, del ’60 al ’85, conocí también el parto en el hospital pero la doctrina de la participación del padre estaba bien establecida. Tercera fase, parto en casa, con casi siempre la participación del padre, de 1985 a 1995. En ese momento, cuando me llamaban por un nacimiento en una casa, iba solo y si bien intentaba ser discreto, la doctrina estaba bien establecida, el padre participaba activamente. Y luego conocí una cuarta fase, desde 1995, cuando voy a un nacimiento en una casa voy con una doula (cuidadora de madres con bebés recién nacidos), siempre la misma, que tiene cuatro hijos, es abuela y que tiene una enorme experiencia como doula. O sea que en esta nueva situación lo único que hago es estar en la cocina con el padre, lo trato de distraer, de charlar con él y dejo a las dos mujeres solas.

Cuando hago la síntesis de lo que he aprendido en estas fases, casi me animo a emitir una conclusión que no es políticamente correcta, que la participación del papá del bebé es sin duda la causa más frecuente de partos largos y difíciles. Y si quisiera resumirlo de otro modo, diría que la mejor situación que conozco para un parto rápido y fácil es nadie alrededor de la mujer que está pariendo, a menos que sea una partera o una doula muy experimentada, silenciosa, y con perfil muy bajo. La imagen ideal es la partera sentada en una esquina tejiendo. Parece simple, pero será necesario mucho tiempo para redescubrir lo simple.

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