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viernes, 22 de agosto de 2014

Algo sobre el amamantamiento

¿Por qué nos llamamos mamíferos?

“Cuando se expulsa el feto a la luz del día, éste mama la leche de los pechos para nutrirse, 
sin que nadie se lo enseñe. Las mamas están situadas en el pecho y provistas de pezones. 
Están formadas por un material glandular que, mediante una fuerza innata, 
convierte en leche la sangre que las venas le envían”.



En 1758, el sueco Carl von Linné, profesor de Medicina, catedrático de Biología y autor de la moderna taxonomía de los seres vivos, en la 10ª edición de su obra Sistema Naturae, crea el término mammalia (“de mamas”) para nombrar una clase de vertebrados, entre los que nos encontramos los humanos, caracterizados, entre otros hechos, por tener glándulas mamarias.

Aunque algunos contemporáneos de Linné como el naturalista Buffon se oponían al término, en el siglo XVIII el interés por el pecho femenino entre los ilustrados y las políticas que defendían la lactancia materna estaban tan en boga, que la nueva nomenclatura para el grupo de animales denominados cuadrúpedos por y desde Aristóteles (384 a 322 a.C.) ganó amplia aceptación.

Esta denominación o sus variantes (mammals, en inglés) ha sido adoptada en los países de habla inglesa mientras que términos significando “portador de mamas”10 Lactancia materna: Guía para profesionales (mamífero, en español) se emplean en las lenguas romances y el que significa literalmente “que maman” (Säugetiere), en alemán.

Pese a todo el cúmulo de pruebas en pro de los beneficios de la lactancia materna exclusiva, la prevalencia de la misma es baja o muy baja en prácticamente todo el mundo, estimándola la OMS inferior al 50% en niños de hasta 4 meses en muchísimos países.

Esta situación, que se ha agravado a lo largo de la segunda mitad del siglo XX con la sustitución indiscriminada de la lactancia natural por fórmulas derivadas de leche de vaca, es en realidad, nueva en el devenir de la humanidad: desde el principio de los tiempos y hasta hace menos de 150 años la inmensa mayoría de recién nacidos humanos habían sido alimentados con leche de la propia especie, sea de sus madres, sea de mujeres contratadas para tal fin.

Fuente Lactancia Materna: guía para profesionales
Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría

martes, 25 de junio de 2013

Mamíferos humanos!!!!

Las lobas, las perras, las gatas, las vacas, las focas, las elefantas, las leonas, las gorilas, las ovejas, las ballenas, las yeguas, las monas, las jirafas, las zorras y las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger nuestra cría. Sin embargo somos especialmente sensibles si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto: por ejemplo, si alguien toca a uno de ellos impregnándolos de un olor ajeno, perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. Si permanecen alejados del cuerpo materno, vamos perdiendo la urgente necesidad de cobijarlos.





Entre los humanos del mundo “civilizado”, pasa algo raro: Las hembras humanas no desarrollamos nuestro instinto materno de cuidado y protección, porque una vez producido el parto, tenemos prohibido oler a nuestros hijos, que son rápidamente bañados, cepillados y perfumados antes de que nos los devuelvan a nuestros brazos. Perdemos un sutil eslabón del apego con nuestros cachorros. Luego raramente estaremos bien acompañadas para que afloren nuestros instintos más arcaicos, difícilmente lograremos amamantarlos, -cosa que todas las demás mamíferas logran siempre y cuando no hayan parido en cautiverio-… seguiremos reglas fijas ya sean filosóficas, culturales, religiosas o morales que terminarán por enterrar todo vestigio de humanidad...






A esa altura sentimos que estos niños no nos pertenecen. Esperamos que se arreglen solos, que duerman solos, que coman solos, que jueguen solos, que controlen sus esfínteres, que crezcan solos y que no molesten. Hemos dejado de “oler” eso que les sucede. No hemos aprendido el idioma de los bebés, no sabemos interpretar ni traducir lo que les pasa. Cuando estamos ausentes, o incluso cuando estamos cerca -con tal de estar tranquilos- los dejamos completamente expuestos. Entonces puede aparecer el más feroz de los lobos feroces. Ya que en realidad somos nosotros, sus más temibles depredadores."
 Laura Gutman

lunes, 11 de marzo de 2013

Los humanos también somos mamíferos


¿Por qué nos llamamos mamíferos?

“Cuando se expulsa el feto a la luz del día, éste mama la leche de los

 pechos para nutrirse, sin que nadie se lo enseñe. 

Las mamas están situadas en el pecho y provistas de pezones.

 Están formadas por un material glandular que, mediante una fuerza innata, convierte en leche la sangre que las venas le envían”. 

Andreas Vesalio (1514-1564)

Dehumani corporis fabrica libri Septem (Basilea, 1543)

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