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viernes, 17 de junio de 2016

Efectos conductuales de las hormonas


Todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).


Prange y Pedersen demostraron los efectos conductuales de la oxitocina por primera vez en 1979 a través de experimentos con ratones: una inyección de oxitocina directamente en el cerebro de las hembras vírgenes inducía una conducta maternal. Este experimento sentó la base para una nueva generación de estudios. Los resultados de cientos de ellos se pueden resumir en una o dos frases: la oxitocina es la hormona típica del altruismo, y está presente en cualquiera de las facetas del amor que se quieran contemplar. Esta información resulta ser muy importante cuando uno sabe que, según los estudios suecos, es justo después del nacimiento del bebé y antes de la expulsión de la placenta cuando las mujeres tiene la capacidad de llegar a los niveles máximos de oxitocina. Igual que en cualquier otra circunstancia (por ejemplo, relaciones sexuales o lactancia) la liberación de la oxitocina es altamente dependiente de factores ambientales. Es más fácil si el sitio es muy caluroso (para que el nivel de hormonas de la familia de las adrenalinas quede lo más bajo posible). También resulta más fácil si la madre no tiene otra cosa que hacer que mirar a los ojos del bebé y sentir el contacto con su piel sin ninguna distracción.

Nos queda un nuevo campo de investigación: el modo de la liberación de la oxitocina. Para hacer efecto, esta liberación tiene que ser pulsátil: cuanto más alta es la frecuencia, más eficiente es la hormona. La oxitocina no se libera jamás de manera aislada; siempreforma parte de un equilibrio hormonal complejo. Éste es el motivo por el que el amor tiene tantas facetas. En el caso particular de la hora siguiente al parto, en condiciones fisiológicas, el nivel máximo de oxitocina está asociado con un nivel alto de prolactina, la cual también se conoce bajo el nombre de la hormona de la maternidad. Ésta es la situación más típica de expresar amor a los bebés. La oxitocina y la prolactina se complementan una a la otra. Además, los estrógenos activan los receptores de oxitocina y prolactina. Siempre tenemos que pensar en términos de equilibrio hormonal.

En el mismo año 1979 también se demostró la liberación maternal durante las contracciones y el parto de hormonas parecidas a la morfina. La liberación de estas endorfinas está ahora muy bien documentada. En los primeros años de los 80 nos enteramos de que el bebé también libera sus propias endorfinas durante el proceso del nacimiento, y hoy no hay duda de que durante un cierto tiempo después del parto ambos, madre y bebé, por igual, están impregnados de opiáceos. La propiedad de los opiáceos de inducir estados de dependencia es de sobra conocida, así que resulta fácil prever cómo es el desarrollo del principio de una ´dependenciaª o vinculación.

Incluso hormonas de la familia de las adrenalinas (a menudo consideradas como las hormonas de la agresividad) tienen un papel obvio en la interacción madre y bebé inmediatamente después del parto. Durante las últimas contracciones antes de nacer el bebé, estas hormonas alcanzan su nivel más alto en la madre. Este es el motivo por el cual, en condiciones fisiológicas, en cuanto empieza el reflejo de expulsión fetal, las mujeres tienden a estar erguidas, llenas de energía, con una necesidad repentina de agarrar algo o a alguien. A menudo necesitan beber un vaso de agua, exactamente como un orador lo necesita delante de una gran audiencia. Uno de los efectos de esta liberación de adrenalina es que la madre está alerta cuando el bebé ha nacido. Hay que pensar en los mamíferos en su hábitat natural y se puede entender claramente cuán ventajoso es para la madre tener suficiente energía, y agresividad, para proteger a su bebé recién nacido si hace falta. La agresividad es un aspecto del amor maternal.

También se sabe muy bien que el bebé cuenta con sus propios mecanismos para sobrevivir durante las fuertes contracciones finales del expulsivo y libera sus propias hormonas de la familia de la adrenalina. Un torrente de noradrenalina permite al feto adaptarse a la falta fisiológica de oxígeno específica de esta fase del expulsivo. El efecto visible de esta liberación hormonal es que el bebé está alerta al nacer, con los ojos bien abiertos y las pupilas dilatadas. Las madres humanas se sienten fascinadas y encantadas con la mirada de sus recién nacidos. Es como si el bebé estuviera dando una señal, y ciertamente parece que este contacto visual humano es un aspecto importante en el comienzo de la relación madre-bebé entre los humanos.

El papel altamente complejo que juegan las hormonas de la familia de la adrenalina-noradrenalina en la interacción madre-bebé no se ha estudiado mucho. Unos pocos experimentos con animales abren el camino para investigaciones más profundas. Los ratones que no tienen el gen responsable de la producción de noradrenalina dejan a sus crías desatendidas, sucias y sin alimentar a no ser que se les inyecte un fármaco productor de noradrenalina cuando dan a luz.

Desde la perspectiva hormonal, parece claramente que la sexualidad vuelve a su punto de partida. En los distintos episodios de nuestra vida sexual se liberan las mismas hormonas y se reproducen guiones similares. Por ejemplo, durante el acto sexual, los dos compañeros, macho y hembra, liberan oxitocina y endorfinas. Es el comienzo de un vínculo afectivo que sigue el mismo patrón que el apego madre-bebé durante la hora después del parto.

Nuestros conocimientos actuales sobre los efectos conductuales de las distintas hormonas implicadas en el proceso del parto nos ayudan a interpretar el concepto de un período sensible introducido por los etólogos. Está claro que todas las hormonas liberadas por la madre y el bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente. También es evidente que todas ellas juegan un papel específico en la ulterior interacción madre-bebé.

Dr. Michel Odent
Artículo publicado en español por la Revista Obstare nº 9

miércoles, 19 de agosto de 2015

Un parto hospitalario normal


No es tan fácil encontrar imágenes o vídeos sobre partos hospitalarios respetados, pero hemos buscado y nos gustaría mostraros cómo puede ser un parto normal hospitalario.Un parto que respeta tanto a la madre como al bebé y a la persona que acompaña, en un ambiente tranquilo, evitando intervenciones innecesarias.Se trata del nacimiento de Xoan, bebé de Lucía, en el hospital público de O Salnés (Galicia) en julio 2011:

lunes, 1 de junio de 2015

Mamá elefanta


Si eres una mamá elefanta es que tus bebés se gestan más  de lo establecido como "normal". Algunas nos sentimos elefantas en la semana 43, otras en la 39, otras todo el embarazo. Lo que importa es cómo te sientas, cómo lo vivas. Estamos muy acostumbradas al "Tienes la tripa muy baja/la cara hinchada", "De esta luna llena no pasas", "¿Cuándo te inducen?"...

La tripa pesa, y la espalda, y llevar en brazos a otro hijo. El trabajo también. El calor ralentiza nuestros pasos. Somos buscadoras de sombra y frescor. Nuestra cama parece de agua.

 A veces (por fortuna cada vez menos) el miedo de los sanitarios también pesa. Y mucho. El miedo pesa en todo el cuerpo.

La vecina ya parió y cinco días antes de lo esperado. Qué bien. Mmm. Ojeamos webs en las que otras mamás elefantas nos cuentan que ya tienen por fin a sus crías en brazos. Y las llamadas y los whatsapps.

Ten paciencia. Paciencia, paciencia, paciencia. Y cita en monitores. Y otra cita más. Y cada vez que vamos al baño ansiamos una prueba de esa llegada inminente.

Y lo que no saben es que nuestros elefantitos nacerán (si se les deja) cuando estén preparados. Y con sus ojitos abiertos y su mirada limpia de recién nacido nos harán caricias de terciopelo.

Así me ha gustado y me gusta denominar a las que vivimos el embarazo como auténticas paquidermas. La media de embarazo de las mamás elefantas es de 22 meses. Nada más. Y os aseguro que el momento termina llegando.

No existe ningún estudio científico que pueda precisar el momento exacto en que un parto tendrá lugar.

Solo hay que esperar...

Por Eva H. B.
Mamá de tres elefantitos


viernes, 19 de septiembre de 2014

Diez extrañas situaciones que se producían a la hora de dar a luz a través de la historia

08 de junio de 2014 | 20:26 CET
 papalobo
Editor senior en Bebesymas



Estoy seguro que muchas mujeres en el momento de dar a luz se preguntarán si no podría la ciencia haber avanzado lo suficiente como para que este trance se pasara de otra forma, pero la realidad es que sí lo ha hecho y bastante. Seguro que opináis de manera diferente después de conocer estas diez extrañas situaciones que se producían a la hora de dar a luz a través de la historia.
La siguiente vez que se vean en una de esas camas de paritorio piensen en como sería parir manteniendo el equilibrio sobre unas piedras, o mejor déjenlo, estamos seguros que van a estar pensando en otras cosas.

El método bíblico de dar a luz sobre ladrillos
Cuenta la biblia, que en aquella época, las mujeres daban a luz sobre un par de ladrillos que se colocaban bajo sus pies, llamados "ladrillos de nacimiento" cuya finalidad era la de darle cierto espacio extra a la matrona para coger al bebé antes de que cayera al suelo.

Los bebés prefieren nacer por la noche


20 de julio de 2014 | 08:01 CET
 armandobastida
Editor en Bebesymas


¿Qué pasaría si pudiéramos retroceder más de cien años en el tiempo y miráramos a las embarazadas dar a luz sin apenas intervenciones? Pues entre otras cosas veríamos algo bastante sorprendente: a la mayoría de ellas dando a luz por la noche.

Un estudio hecho en la Universidad Autónoma de Madrid ha llegado a esa conclusión tras analizar más de 4.500 nacimientos sucedidos en la Casa de Maternidad de Madrid entre los años 1887 y 1892, una época perfecta para analizarlo, dado que en aquellos tiempos las intervenciones obstétricas eran mínimas y ello hacía que los bebés nacieran cuando querían nacer, y como digo, los bebés prefieren nacer por la noche.

Dejar que el bebé decida cuando nacer

11 de septiembre de 2014 | 16:00 CET
 Lola Rovati
Editor en Bebesymas
Principio del formulario


La gestación es el proceso humano más complejo que tiene un principio, el momento de la concepción, y un final, el nacimiento del bebé. Durante 38 semanas (40 contando desde la fecha de la última menstruación) el bebé se desarrolla dentro del útero materno hasta que está preparado para salir al mundo.

El embarazo, leí alguna vez y disculpen la alegoría, es como cocinar un guiso a fuego lento. No se puede apurar el fuego para que esté listo antes, porque no sale bien, el sabor no es el mismo. El guiso está en su punto justo, si tenemos paciencia y lo mantenemos a fuego lento el tiempo que necesite. En condiciones normales, el bebé también debe permanecer en el vientre materno hasta que el parto se desencadene naturalmente, es él quien decide cuando nacer.

miércoles, 4 de junio de 2014

Invertir en matronas para salvar millones de vidas

El Mundo
Salud /Maternidad/Prevención 

·       En 2013, fallecieron durante el parto 2,9 millones de bebés

·       También murieron 289.000 mujeres mientras daban a luz

·       Contar con más comadronas evitaría dos tercios de esas muertes

EFE Praga Actualizado: 03/06/2014 15:33 horas

El Fondo de Población de la Naciones Unidas (UNFPA) ha reivindicado este martes en Praga el papel clave de las comadronas para reducir la mortalidad durante el parto, tras indicar que en 2013 fallecieron durante el mismo unas 289.000 mujeres y 2,9 millones de bebés.

Al hacer públicos esos resultados, contenidos en el segundo informe sobre el estado mundial de las comadronas, la UNFPA ha recordado el derecho de la mujer a la salud en un momento no exento de riesgos como es el parto.

La agencia de la ONU lanzó en 2011 un estudio pionero, que se centró en 58 países.

El nuevo informe, presentado hoy en Praga durante el 30 Congreso Trienal de la Confederación Internacional de Matronas (ICM), analiza 73 países de desarrollo escaso o medio.En esos países se concentran el 96% de las muertes de madres durante el parto, el 91% de bebés que nacen muertos y el 93% de muertes de recién nacidos.

El documento destaca, tras matizar que faltan aún estadísticas exhaustivas, que entre esos países figuran cinco de América Latina (Brasil, México, Bolivia, Guatemala y Haití).

El análisis indica que esos 73 países sólo cuentan con el 42% de enfermeras, doctores y matronas del mundo, señala el documento, en cuya elaboración participó también la ICM, la Organización Mundial de la Salud (OMS), agentes nacionales y 30 organismos de ayuda al desarrollo.

"De los objetivos de desarrollo del milenio que marcó la ONU en 2000, los más lejanos de conseguir son los que hacen referencia a la mortandad infantil y la salud de las madres", reconoció Geeta Lal, asesora del UNFPA, en declaraciones a los medios en Praga.

La UNFPA considera que si mejoraran los servicios de comadronas sería posible reducir en dos tercios la mortandad de madres y bebés.

"Al aprender estándares internacionales y al estar dentro de un sistema de salud completamente funcional, pueden prestar cerca del 90% de la atención fundamental para mujeres y recién nacidos y pueden reducir potencialmente en dos tercios las muertes maternas y neonatales", señala el informe.

Pero para ello es necesario dar reconocimiento y estatus a una profesión "que ha sido marginada y a la que no se considera autónoma", explicó la experta.

Sin especialidad propia

Lal indicó que el 90% de las comadronas han seguido la vía de la enfermería, al no existir una especialidad propia, y que "en diversos países no están autorizadas durante el parto a realizar operaciones para salvar la vida" ni tampoco a recetar antibióticos o anticonvulsivos.

Con su informe, la UNFPA hace una llamada a asentar tres pilares, "educación, asociación y regulación", que den relevancia social a esta profesión, según la asesora.

La ONU considera que la regulación de esta profesión es necesaria para asegurar el acceso universal a una comadrona durante el parto.

La agencia de la ONU subsana algunas lagunas en esta materia a través de su colaboración con 200 colegios para formar comadronas, además de sus programas de salud sexual, reproductiva, materna y neonatal (SSRMN), por los que ya han pasado 15.000 especialistas, así como con el reciente lanzamiento de un programa de 'e-learning'.

"Las mujeres son muy susceptibles de contraer la malaria y enfermedades de transmisión sexual durante el embarazo", dijo Lal, quien abogó por paliar la transmisión de VIH de madre a hijo mediante una mejor formación de las comadronas.

UNFPA, que ha invertido 1 millón de dólares en este segundo informe, dedica anualmente entre 15 y 20 millones de dólares a apoyar iniciativas relacionadas con los programas SSRMN.

Como ejemplo de éxito, Lal mencionó el caso de Etiopía, que se marcó como objetivo al principio de la década tener capacitadas a 8.000 nuevas comadronas en 2015 y "ya lo ha logrado".
Además


martes, 24 de diciembre de 2013

Las dos Gabrielas

Sábado 14 de septiembre de 2013

Este sábado en el momento en que llegaba al hospital, en una mañana de mucho frío, miro hacia adelante y veo sentada a una mujer, en una actitud que me llamó mucho la atención, estaba sentada sobre una parecita cercana a la entrada del edificio, seguí caminando, me acerqué y me di cuenta que estaba en pleno trabajo de parto, junto a su marido, le pregunto-¿cómo te sentís?- solo me mira con cara de no estar bien. Le digo a los dos -vamos adentro!- mientras les digo-soy enfermera de Maternidad-, los acompaño hasta dentro, y la dejo en una silla de ruedas, en que la llevaron hacia la guardia, nos saludamos y les digo tal vez nos veamos luego.

Subo a tomar la guardia, en pocos minutos, viene un médico y me dice -te van a subir una madre-, le comento mi encuentro en la entrada y dice -debe ser porque la beba nació en la guardia-.


Llega la camilla y ahí está ella Gabriela y la saludo diciéndole- ¿sos vos la que estabas en la entrada?, y me saluda, diciendo si, -estabas por parir- le digo, me cuenta que cuando se sentó en la silla de ruedas se rompió la bolsa y ella pensó va a nacer ya, le digo, -¡si casi nace afuera!
Nació su beba, pocos minutos después de nuestro encuentro, sin peridural, ni episiotomía, ni inducción, un parto de un pujo. Lindo nacimiento para un sábado frío.




Diferente es la situación de otra madre, también llamada Gabriela, su embarazo gemelar de 32 semanas, se vio abruptamente interrumpido por contracciones que no se detuvieron, se rompió la bolsa, uno de los corazoncitos se dejó de escuchar, una cesárea de urgencia, nació un bebe, pequeño pero peleador y el otro varón no llegó, todo es duda, caras tristes, ojos enrojecidos, muchas preguntas. Miro a esta nueva familia, que está sufriendo mucho, trato de ser cuidadosa y ayudar a la madre a ir a Neonatología a ver a su hijo, para que se conecte con él, se la ve muy dolida, no tiene cara de madre. Pasan las horas de la guardia, atendiendo a las pacientes.
 
Gabriela y su marido van a Neo a ver a su hijo, vuelven contentos, el bebe está bastante bien, pero no veo la cara de madre en Gabriela. No vuelve a ir a Neo durante la guardia.

Llego el domingo al trabajo hace mucho, mucho frío y allí están las dos Gabrielas con sus realidades contrastables, va transcurriendo la mañana, tranquila.

Luego del mediodía Gabriela va Neonatología y está allí mucho tiempo casi dos horas cuando vuelve, las mejillas tienen color, está sonrosada y una sonrisa aparece en su cara, se ha convertido en madre.

Poder sostener a estas dos madres, me da una gran felicidad, no hay nada mejor que ayudar a otra persona, si es una madre mucho más, este es mi trabajo y no lo cambiaría por ningún otro. Muchas gracias a las dos Gabrielas, por dejarme ser parte de su vida un instante.



Les deseo la mayor de las felicidades.
Luisa Bengolea
Enfermera perinatal y asesora en amamantamiento.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Con doulas, otra forma de dar a luz!!!


Madres, padres, hijos y doulas en el Hospital Universitario Austral.
Experiencia en el Hospital Austral / Sin anestesia y sin episiotomías
El Programa de Parto Mínimamente Intervenido incorpora la figura de una mujer que ha sido madre y que asiste a la embarazada
Domingo 24 de julio de 2011 | Publicado en edición impresa.
Gabriela Navarra
Para LA NACION

Después de que Lázaro nació, enlazado por el abrazo de Marcos y Ayelén, sus papás, Ayelén pidió un aplauso para ella. Por haberlo parido. "Me lo merecía", dice, y acaricia a su bebe, que tiene 9 meses y vino al mundo con 4,300 kg y en la 42a semana de gestación. Lo que para la medicina sería un indicador de intervención -luego de la semana 41a., en teoría, el parto debe inducirse-, en este caso no alteró nada. Ni eso ni el peso del bebe -que nació grande porque ser grande está en sus genes- justificaron peridural (anestesia), inducción (oxitocina) ni episiotomía (corte vaginal). Y mucho menos, una cesárea.

Lázaro es uno de los 60 bebes nacidos en el contexto del Programa de Parto Mínimamente Intervenido del Servicio de Obstetricia del hospital Austral. Allí están las parteras y el obstetra, pero también las doulas , un oficio relativamente nuevo en nuestro país orientado a la atención del embarazo, el parto y el puerperio.

"Veía la soledad emocional en la que muchas mujeres llegan a parir, tengan o no compañía - expresa Claudia Zamora, licenciada en enfermería especializada en humanización del nacimiento y doula -. Ese es el lugar que toma la doula , una mujer que ya ha tenido hijos (tengo 4). A veces, el acompañamiento es sólo estar en silencio, con la mirada, la mano, haciendo empatía. No es ni yoga para embarazadas ni eutonía. Sólo tomar conciencia corporal, «meterse» en el cuerpo, hacer contacto con el bebe, con los movimientos, saber qué parte trabaja en el parto, qué posturas o recursos pueden ser efectivos para pasar las contracciones, los dolores. Todos los trabajos se hacen en pareja. Muchos hombres se sorprenden de lo que pueden hacer. Es infinitamente más que estar en la sala de partos."

"Yo era de las que decía parto no, cesárea -dice Ayelén, rehabilitadora visual, de 33 años, la misma edad que su marido, Marcos, bioingeniero-. Recién cuando quedé embarazada empecé a buscar. Cuando hablaba con mis amigas de parto respetado me decían que estaba loca, que por qué no aceptar la anestesia, si se había inventado y funcionaba?"

"Marcos fue un doulo increíble -resume Claudia Zamora-. Cuando empezaron las contracciones más duras y más seguidas, Ayelén se colgaba de su cuello para aliviarse y pujar en el momento que había que pujar. Estuvieron así varias horas."

Los fantasmas más temidos
-¿A qué le tienen más miedo las mujeres?
-Al dolor -contesta Claudia Zamora-. Y a si van a "poder".

Analía, 37 años, profesora de inglés, escucha junto a su marido, Gastón, de 39. Faltan pocos días para la llegada de Francisco, primer hijo de la pareja y segundo para Gastón. (N. de la R.: Francisco nació el jueves último). "No tengo miedo -dice Analía-. Sé que habrá dolor, pero es algo que siento muy finito. Hay cosas que me pasan por la cabeza, pero tampoco es miedo. Estoy muy segura de lo que elegí, aun antes de estar embarazada o de saber que existía la posibilidad de un parto no invasivo."

Gastón recuerda que estuvo en el nacimiento de su primer hijo, que tiene ya casi 20 años. "Nunca voy a olvidarme cuando salió y lo agarraron -dice-. Para la gente que lo hace todos los días es una maniobra sabida, pero es tu hijo y querés saber lo que le están haciendo. Esta es una experiencia muy distinta."

"Algunos creen que es parir sin dolor -cuenta Mariana, de 33, historiadora y mamá de Malena, de 9 meses-. La vida está llena de momentos de dolor. Y vivir anestesiada no te lleva a nada. El tema es cómo atravesar ese tránsito."

Andrés, marido de Mariana, de 38 años, cuenta que el trabajo de parto de Malena llevó 18 horas. El llenó y vació varias veces la bañera, ayudó a su mujer sobre la pelota de esferodinamia para ir encontrando posturas de alivio y se la pasó planchando. "Trapitos calientes para la panza cuando más dolía la contracción -dice-. Y no tenía que descuidar la hidratación o darle de comer porque estaría horas sin hacerlo."

La licenciada en obstetricia Paula Rodríguez Blanco, una de las parteras, dice que el bebe nace en la habitación. "La parturienta elige la posición. Sacamos la cama. Hay pelotas de esferodinamia, sogas para colgarse, una bañera. Las mujeres se paran, caminan. Ponemos un colchón en el piso, es frecuente que tengan al bebe en 4 patas o arrodilladas o bien en el banquito de parto, un semicírculo donde se apoyan la cola y las piernas."

-Nació el bebe y el único sentimiento posible es de felicidad. Pero eso no siempre pasa. ¿Cómo ayuda la doula en el puerperio?
-Yo la pasé mal. Malena estuvo bajando de peso durante dos semanas y tuve un pediatra que me decía que eso era terrible. Cada vez que la íbamos a pesar yo salía llorando. Claudia estuvo ahí en los momentos en que más la necesitaba. Quizás para decirme lo mismo que dicen los libros. Pero estaba. Malena después tomó perfectamente bien la teta.

"El puerperio es difícil -admite la doula Graciela Cobe, de 41 años-. En ningún momento de la historia de la humanidad las mujeres criaron tan solas a sus hijos. Vivimos aisladas, dentro de un departamento, sin ayuda? es una sensación agobiante y una situación antinatural. Siempre hubo mujeres más grandes que ayudaban a las más jóvenes para que pudieran cuidar a sus hijos.

"Cobe dice que "los gobiernos deberían entender lo importante que es cuidar a las mamás para que ellas cuiden a sus bebés el primer año de vida, que es fundante. Si eso ocurriera, cambiaría el mundo".

jueves, 28 de noviembre de 2013

La Masculinización del Entorno del Parto




La masculinización gradual del entorno del parto es una tendencia obvia en la historia del nacimiento durante la segunda mitad del siglo XX. Comenzaré sólo con mi propia observación como médico,  involucrado en el nacimiento indirecta o directamente desde 1953.












Un punto de vista personal

Durante el invierno de 1953-1954, pasé seis meses como “externo” (estudiante de medicina con responsabilidades clínicas menores) en la maternidad de un hospital de París.  A finales de los 50’ habiendo sido entrenado como cirujano justo cuando la técnica de segmento uterino inferior se estaba desarrollando, mi involucramiento en prácticas obstétricas era indirecto, era sólo a través de la cesárea, la cual era en ese entonces realizada como una cirugía de urgencia. Luego, estuve a cargo de la unidad quirúrgica y de la maternidad de un hospital cerca de París (Pithiviers), involucrándome más y más con el nacimiento.  Después de mi carrera hospitalaria y hasta ahora, he tenido experiencia con partos en casa en Londres.  También he practicado ocasionalmente en África (Algeria) y África Occidental (Guinea Conakry). Después de mi carrera hospitalaria, he aceptado muchas invitaciones a hablar en los 5 continentes, lo que me permite mirar la masculinización del proceso del parto desde una perspectiva internacional.

Revisión histórica

Antes de examinar la historia del nacimiento en la segunda parte del siglo XX.  Es útil presentar una mirada general de su historia entre los humanos.  Tenemos una cantidad suficiente de documentos antropológicos para sugerir que en las sociedades previas a la invención de la escritura y de la agricultura, las mujeres –como la mayoría de los mamíferos- se aislaban para parir.  Iban al monte o a una cabaña especial, por ejemplo. Lo más común era que cuando una mujer estaba pariendo, su propia madre, una tía u otra madre experimentada de las cercanías estaba en los alrededores, protegiendo el entorno en contra de la presencia de un animal errante o un hombre errante.  Esta es probablemente la raíz de la partería.

Luego, durante miles de años el nacimiento gradualmente se ha ido sociabilizando. La partera se transformó a menudo en una guía que se atrevía a interferir con lenguaje.  Ella se transformó en la persona que controla el evento y también en un agente del medio cultural que transmite creencias y rituales –usando una gran diversidad de procedimientos, incluyendo procedimientos invasivos como la dilatación manual del cuello del útero, compresión del abdomen o hierbas tradicionales. Un paso importante en la sociabilización del nacimiento ocurrió cuando las mujeres empezaron a parir en el lugar donde vivían su día a día: el parto en casa es comparativamente reciente en nuestra historia.

Es notable que, a pesar de que el parto se ha sociabilizado por miles de años, las mujeres siempre tendieron a proteger el parto en contra de la presencia de hombres, particularmente, hombres del campo de la medicina. Había muchas objeciones de peso en contra de la presencia masculina.  En el siglo XVI un doctor fue condenado y quemado vivo después de disfrazarse de mujer para poder ver un parto. En ese tiempo, se decía que las mujeres preferían morir a admitir a un hombre en la habitación donde parían. No es que los doctores hombres no estuvieran interesados en los nacimientos, pero su influencia era discreta e indirecta. Sus roles tenían dos esferas de competencia. Una era intervenir en situaciones desesperadas cuando las parteras los llamaban.  Antes de la invención de los fórceps, usualmente todo lo que un médico podía hacer era sacar el bebé trozo por trozo con ganchos y perforadores, o –si todavía había esperanza de tener un niño vivo- llevar a cabo una cesárea en la madre después de la muerte. El reino de los instrumentos es eminentemente masculino La otra esfera de competencia de los médicos varones alfabetizados era escribir sobre el nacimiento, principalmente con el propósito de educar a las parteras e instruir a otros doctores en la supervisión de las mujeres de parto. Hipócrates, Aristóteles, Celso, Galeno, Sorano, Efesos y otros escritores en temas médicos dedicaron parte de sus obras a este tema.  El reino de los libros es también originalmente, y eminentemente masculino.  Como el médico era llamado sólo para desastres no tenía la oportunidad de ganar un entendimiento real del proceso del nacimiento y de las necesidades básicas de la mujer en trabajo de parto. Esta historia nos ayuda a interpretar la profundamente enraizada y extendida falta de entendimiento de la fisiología del parto.

Sin embargo, a pesar de miles de años de nacimientos culturalmente controlados, durante los cuales las necesidades mamíferas de la mujer en trabajo de parto y de los bebés recién nacidos eran cada vez más negadas e incluso ignoradas, y a pesar de la influencia indirecta de los doctores varones, las mujeres  todavía estaban dando a luz en entornos predominantemente femeninos- hasta la mitad del siglo XX. Alrededor de 1950, en el caso de los partos en casa, el nacimiento era todavía un asunto de mujeres  El doctor, generalmente un médico general, era llamado al último minuto ya sea para usar fórceps o para ser testigo de un desastre. El marido estaba o en el bar o en el café de la esquina, o se le había dado la tarea de hervir agua por horas.  En ese tiempo, incluso en los partos en el hospital, el entorno se mantenía eminentemente femenino. La partera tejiendo era la figura central en la maternidad. Había un número pequeño de doctores especializados que eran casi invisibles, apareciendo repentinamente si la partera los llamaba para un parto por fórceps y desapareciendo tan rápido como fuera posible después del nacimiento. En una maternidad, donde yo era un “externo”, el doctor a cargo pasaba sólo minutos en su oficina cada mañana, escuchando un reporte rápido de lo que había pasado en las últimas 24 horas y ocasionalmente hablando con los estudiantes de medicina. Como estudiante varón, yo no me atrevía a entrar a una habitación donde una mujer estaba en trabajo de parto.

Yo sólo podía aparecer en el expulsivo, porque se suponía que debía aprender a usar los fórceps.  Por supuesto, en esa época, nadie se habría imaginado jamás que el padre del bebé podía entrar a la maternidad

Después del punto de quiebre

Fue sólo después de la mitad del siglo cuando la atmósfera empezó a “masculinizarse”. El número de doctores especializados en obstetricia creció a la velocidad de la luz, y casi la mayoría eran hombres.  Después, durante la segunda mitad del siglo, otros doctores especializados fueron introducidos en la sala de partos; neonatólogos y anestesistas.  Alrededor de 1970, una que otra mujer pedía algo nuevo (como una manera de adaptarse a la industrialización del nacimiento), pedía que el padre del bebé participara. Esto se transformó casi de la noche a la mañana en una doctrina apoyada por teorías: la participación del padre del bebé se transformó después de algunos años en una regla indiscutible.  Al mismo tiempo máquinas electrónicas sofisticadas invadieron la sala de parto: la alta tecnología es un símbolo masculino. Hubo una indiferencia tal hacia la gradual masculinización del entorno del nacimiento, que no se produjo ninguna discusión seria al respecto cuando las escuelas de partería comenzaron a aceptar alumnos hombres. Además, la mayoría de las escuelas adoptaron criterios tales de selección que en algunos países un hombre joven con un buen background científico, puede ser seleccionado más fácilmente que una madre de tres hijos. Hay innumerables historias de mujeres que parieron (o más bien les sacaron a su hijo) bajo la supervisión de una máquina electrónica, con la presencia del padre del bebé, con un partero hombre y un doctor hombre.  La casi total masculinización del parto se ha logrado.

martes, 26 de noviembre de 2013

Parto sin epidural, ¿una opción para todas las embarazadas?

27 de agosto de 2013 | 12:01 CET

Cada vez son más los que animan a las mujeres a vivir la experiencia de un parto natural en un intento por acabar con el exceso de intervencionismo que han sufrido los partos en los últimos años. Hablamos de partos respetados, naturales o humanizados y, de alguna forma, asumimos que una de las premisas fundamentales para disfrutar de este tipo de parto es no recurrir a la anestesia epidural. Sin embargo, un parto sin epidural no es garantía de un parto respetado o natural como tampoco es cierto lo contrario siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones.
El parto sin epidural podría ser una opción para todas la mujeres embarazadas pero hoy todavía no lo es. Muchos de los hospitales y clínicas no cuentan aún con las instalaciones ni el personal cualificado para atender de la mejor manera posible este tipo de partos.


Sufrir por sufrir
Antes de entrar en materia conviene desmontar un mito, no es necesario ser una heroína, ni tener un afán incontrolado de masoquismo para elegir dar a luz sin epidural. Dar a luz sin anestesia no tiene por qué ser tampoco una forma de posicionarse con ningún tipo de corriente o estilo de crianza. Es más, ni siquiera tiene que ser una decisión tomada de antemano. Se puede esperar a ver cómo avanza el parto para decidir si nos vamos a poner o no la epidural sin necesidad de convertirlo en un estigma.
A pocas semanas de traer al mundo a mi quinta hija es algo que no me planteo. Mis dos últimos partos, sin epidural, fueron estupendos y daré a luz en un hospital donde te lo ponen muy fácil pero no me caso con nadie. Ya veremos cómo se desarrollan los acontecimientos.

Partos de cuento

Desde los sectores que con más ahínco defienden los partos llamados naturales nos dicen a menudo que los partos sin epidural no son dolorosos. Algunos incluso nos prometen partos sin dolor y hasta orgásmicos, experiencias casi extrasensoriales que nos proporcionarán un placer sin precedentes.
En una cosa estoy de acuerdo, dar a luz sin epidural es una experiencia de una intensidad difícilmente comparable con nada que hayamos podido vivir y la satisfacción y la euforia que nos invaden al coger en brazos a nuestro bebé no tiene parangón. Pero doler, lo que se dice doler, duele. Bastante por no decir mucho. Lo que no significa que no compense, con creces.
La clave del éxito
Nos contaban hace algún tiempo que la mayoría de las embarazadas que en principio no quería epidural acaba pidiéndola durante el parto. Curiosamente, en países como Alemania, donde la medicalización de los partos es muy inferior sucede al contrario, muchas de las que teníamos claro que queríamos epidural acabamos dando a luz sin anestesia.
Por una razón muy simple, para que un parto se pueda desarrollar de una forma natural y sin anestesia de ningún tipo lo más importante es dónde y con quién se dé a luz. Un parto no intervenido necesita otro tipo de instalaciones y asistencia que un parto intervenido. La experiencia de los profesionales sanitarios en este tipo de partos es fundamental para ayudar a la mujer durante el parto.
Para dar a luz sin epidural lo primero que necesitas es libertad de movimientos, un monitor sin cables, y ciertos artilugios como pelotas, espalderas, cuerdas y sillitas de dar a luz que nos permitan dar con la postura adecuada. Esa que nuestro cuerpo elige por nosotras y en la que todo duele la quinta parte. Un potro no tiene cabida en un parto sin epidural puesto que esa postura es probablemente la más dolorosa de todas.
En mi primer parto sin epidural estaba paseando por la habitación cuando una contracción monstruosa hizo que se me doblaran las rodillas y allí me quedé, de rodillas en suelo. La comadrona, lejos de intentar levantarme, llevarme a la cama o modificar mi conducta irracional de alguna forma, me tranquilizó, me dijo que hiciera lo que me pidiera el cuerpo y preparó todo para la niña pudiera nacer allí mismo. La ginecóloga se sentó en el suelo a mi lado como si aquello fuera lo más normal de mundo y mi hija nació en un abrir y cerrar de ojos. Yo estaba vestida y con las zapatillas puestas.
Este tipo de flexibilidad y apoyo es fundamental, una contracción puede doler muchísimo o ser perfectamente soportable dependiendo de la postura en la que estemos y el apoyo que recibamos para vivir nuestro parto como nos lo pida nuestro cuerpo y no según el protocolo del hospital en cuestión.
El parto sin epidural podría ser una opción para todas las embarazadas siempre y cuando los hospitales y las clínicas donde demos a luz estén preparados y dispuestos para asistirnos como estos partos requieren. Además, aunque al final optemos por recurrir a la anestesia epidural por la razón que sea no hay porqué renunciar a tener un parto respetado. Si la dosis no es muy alta la mujer todavía puede moverse libremente, dar a luz en la posición que le resulte más cómoda y sentir las contracciones aunque con menos intensidad.
Foto | dizznbon en Flickr

lunes, 18 de noviembre de 2013

Que el parto natural no sea excepción

Medicalizar el nacimiento fue un avance que salvó vidas
Pero el abuso de episiotomías, cesáreas u oxitocina tiene consecuencias
¿Se respeta la elección de la mujer?


Solo en el 50% de los partos se practica el piel con piel con el bebé. / FRANK HERHOLDT

Una mujer embarazada no es una enferma. Sin embargo, la culminación de ese estado, el parto, se ha convertido en un acto muy medicalizado. Quirófanos llenos de personal, bisturís, camillas... Una instrumentalización que en ocasiones deshumaniza uno de los momentos más humanos de la vida: el nacimiento. La lucha por reducir la mortalidad infantil y materna instauró en los hospitales españoles muchas rutinas que favorecían la práctica médica. Y se salvaron vidas. España tiene hoy una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del mundo. Pero aunque la realidad social y médica han cambiado, algunas de esas prácticas perviven a pesar de que con el paso de los años han demostrado ser no solo ineficaces sino incluso perjudiciales. Algunos paritorios españoles todavía abusan, frente a las recomendaciones oficiales, de la episiotomía (incisión en el periné para ampliar la apertura vaginal), los enemas y la oxitocina para estimular las contracciones. Por no hablar de que la tasa de cesáreas supera aún en un 7% lo recomendado por los estándares internacionales.




HEBER LONGÁS / EL PAÍS
Mientras tanto, cada vez son más las madres que quieren terminar su embarazo de manera natural, con la mínima intervención posible. Eso implica desde elegir la postura menos incómoda para dar a luz hasta decidir si quiere anestesia epidural. Se trata, tal y como aconsejan los expertos, de dar libertad para lograr un parto respetuoso con el proceso fisiológico y lo menos instrumentalizado posible; eso sí, con garantías. Para evitar la medicalización excesiva desarrollada durante años, el Ministerio de Sanidad aprobó en 2007 la Estrategia de Atención al Parto Normal, un documento dirigido a profesionales y centros de salud. Su avance, sin embargo, es lento y desigual.

El primer estudio sobre la evolución de la estrategia, elaborado en 2011 y pendiente de publicación, muestra que, a pesar de la recomendación, en el 53,3% de los partos de inicio espontáneo aún se administra oxitocina durante la dilatación —algo que solo se aconseja en el 10% de los casos—. Y en el 41,9% se practica la episiotomía, aunque solo se recomienda en el 15% de los partos. Hábitos arraigados que cuesta alterar.



H. L. / EL PAÍS
Isabel Espiga, coordinadora institucional del plan de Sanidad, reconoce que aún falta mucho para desterrar por completo ciertas prácticas. “Esto es un cambio de paradigma y exige tiempo”, dice. Por eso, la implantación es tan desigual entre regiones, hospitales e incluso dentro de un mismo equipo médico. El cambio no es solo de modelo asistencial, también de mentalidades que asocian el parto poco intervenido con un acto tremendamente doloroso y traumático propio de otra época. “Respetar el proceso natural es beneficioso para la mujer y para que la criatura tenga una bienvenida al mundo menos traumática. Pero para eso hay que dar a las mujeres los cuidados necesarios para que puedan desarrollar su potencial en el parto”, dice Espiga.


H. L. / EL PAÍS
No se trata de sufrir por sufrir. Ni de abandonar a la mujer. Sino de guiarla para que tenga el mejor parto posible. Sin olvidar que los partos más intervenidos suelen tener más consecuencias para la salud, y procesos de recuperación más largos. “La parturienta es una persona sana. Introducirla en un proceso de medicalización excesiva le da todos los problemas asociados a los procesos médicos”, incide Francisco José Pérez, responsable del programa de humanización de la atención perinatal de Andalucía. “El parto, en principio, es un proceso fisiológico normal para el que la especie humana está preparada; por eso no es admisible medicalizar cuando no hace falta”, afirma.

García explica que no se refiere a dejar de lado prácticas que la evidencia científica ha demostrado como positivas. Sino a evitar aquellas que se hacen y son dañinas. La episiotomía, por ejemplo, solo está recomendada para partos con problemas o en los que el bebé es muy grande. A pesar de eso, ratifica Espiga, se extendió de forma preventiva porque se pensó que evitaba desgarros, aunque en realidad los favorece. En el 4,7% de los partos que la utilizan se producen desgarros de tercer y cuarto grado —que pueden causar desde incontinencia urinaria hasta dificultad en las relaciones sexuales—, frente al 1% en partos sin episiotomía, según los datos de Sanidad. Lo mismo ocurre con el rasurado púbico, que no solo no previene infecciones (como se pensaba) sino que las favorece.

¿Está la epidural reñida con el proceso fisiológico del parto? Los expertos recomiendan que debe ponerse solo cuando la mujer lo requiera. Y eso en España es la mayoría de las veces (el 72,2%). “Además, debe informarse a la mujer de que hay otros medios para combatir el dolor: masaje perineal, que la mujer pueda caminar y tener acompañamiento, acupuntura...”, dice Espiga.

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