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lunes, 20 de abril de 2015

“Si yo tengo un hijo al cual no le genero confianza, probablemente tenga un hijo que aprenda de una manera insegura, dependiente”

El mensajero de la costa
GENERAL MADARIAGA
ENTREVISTA A SOL GÓMEZ URRIZOLA


Debido al interés que genera en los padres el aprendizaje de los hijos, nos dirigimos al consultorio de la Psicopedagoga Sol Gómez Urrizola para que nos brinde su opinión y su experiencia al respecto.

La psicopedagoga Sol Gómez Urrizola conversó con nosotros acerca del rol de los padres en el aprendizaje de los hijos y de cuándo se recurre al psicopedagogo.

- ¿Cuál es el rol de los padres en el aprendizaje del niño?
- Yo pienso a nuestros hijos como personas que aprenden desde el minuto en el que nacen, y la manera en que nosotros nos acerquemos a esos primeros aprendizajes va a determinar cómo luego ellos se van a acercar a los aprendizajes pedagógicos, escolares. Esto es significativo porque el rol de los padres en el aprendizaje es amplio, el niño aprende todo, y la forma en la que nos acerquemos a todas las cuestiones va a determinar cómo va a aprender.

Si yo tengo un hijo al cual no le genero confianza en cuanto a los aprendizajes primarios, como dejar los pañales, aprender a comer, empezar a relacionarse con otros nenes, si yo no le enseño eso de una manera autónoma, para que ellos puedan resolverlo solos, y en cambio les genero un aprendizaje dependiente, generalmente eso se traslada a la escuela. Si yo no tengo un hijo seguro, autónomo, que no se frustra fácilmente porque yo le enseñé que equivocarse forma parte del aprender, probablemente tenga un hijo que aprenda de una manera insegura, dependiente, que necesite que yo esté, que yo le haga.

miércoles, 15 de abril de 2015

Los peligros de dejar llorar al bebé – hallazgos científicos

jueves, 2 de abril de 2015

El Dr. James McKenna Director del Laboratorio del comportamiento del sueño madre-bebé de la Universidad de Notre Dame menciona lo siguiente: “Que el bebé duerma toda la noche es probablemente una de las peores ideas que emergieron en los siglos 19 y 20. Nuestra cultura es la única que alguna vez se ha hecho esta pregunta, la mayoría de las culturas no están preocupadas por esto”. De acuerdo el Dr. McKenna y a sus hallazgos, el dormir toda la noche es algo que los bebés simplemente no están diseñados para hacer, su biología no está diseñada para dormir toda la noche. "Los bebés están diseñados para despertar, mamar y dormir, despertar, mamar y dormir". El concepto de la llamada “consolidación del sueño” está basado en el concepto de lo que es mejor para los padres a diferencia de lo que es mejor para los bebés.

Este experto en sueño infantil también menciona que por muchos años se ha pensado que para maximizar las oportunidades de que un bebé se vuelva independiente y competente en la vida es forzar a que el infante se duerma sólo y que el bebé se calme asímismo para que vuelva a dormir. Sin embargo ningún bebé en el planeta necesita ser entrenado para dormir y esto nunca ha sido respaldado por algún estudio científico responsable. El dejar llorar a los bebés es una ideología cultural y es usualmente un concepto que no emergió para beneficiar a los bebés (porque no hay evidencia que esta práctica pueda beneficiar en su desarrollo). Todos los bebés dormirán toda la noche en algún momento, la pregunta es si lo harán en el tiempo que quieren los papás, o en el tiempo para el que están diseñados.

¿Y qué dice la neurología al respecto?
Se han publicado diferentes estudios para evaluar el efecto del estrés en el desarrollo cerebral del bebé. Se ha descubierto por ejemplo que durante la primera infancia (de 0 hasta los 2 a 3 años) se empieza a desarrollar la región orbitaria frontal del cerebro, por supuesto que otras áreas se están desarrollando también pero es ésta área en particular la que se desarrolla a mayor velocidad durante esta etapa (Gerhardt). Esta área orbitofrontal es la encargada de varias funciones emocionales dentro de ellas la del manejo del estrés, lo que suceda aquí entonces dejará una marca en el desarrollo cerebral del bebé. Por supuesto que esto no explica todos los desórdenes emocionales pues el cerebro sigue desarrollándose durante el resto de los años pero se considera importante durante esta etapa cuidar a los bebés de situaciones estresantes (Gerhard). ¿Y qué situaciones estresan a los bebés? Tal y como lo menciona Gerhard: “no es la ausencia de la madre lo que aumenta el nivel de las hormonas del estrés, como el cortisol, sino la ausencia de una figura adulta que estuviera alerta y se hiciera responsable del estado emocional del niño en cada momento” (Blanco, 2012).



 Se ha descubierto además que cuando un bebé es sometido a una gran cantidad de estrés se crean condiciones para dañar las sinapsis entre las neuronas (Narvaez, 2011) pues se genera la hormona llamada cortisol la cual si se libera y en exceso podría dañar las neuronas en formación pero las consecuencias no son aparentes inmediatamente (Thomas et al. 2007). Además cuando hay niveles altos de cortisol y de serotonina se produce el vómito involuntario. Para contrarrestar todos estas sustancias se liberan otras (endorfinas, serotonina, opiáceos) que provocan una bajada del estrés por lo que es normal que luego  el bebé caiga rendido y se duerma, pero no porque haya aprendido algo sino porque estas sustancias hicieron efecto (Juve R.).


lunes, 13 de abril de 2015

El parto




El parto

Tres días de parto y el hijo no salía.
—Tá trancado. El negrito tá trancado —dijo el hombre.

Él venía de un rancho perdido en los campos.
Y el médico fue.
Maletín en mano, bajo el sol del mediodía, el médico anduvo hacia la lejanía, hacia la soledad, donde todo parece cosa del jodido destino; y llegó y vio.
Después se lo contó a Gloria Galván:
—La mujer estaba en las últimas, pero todavía jadeaba y sudaba y tenía los ojos muy abiertos. A mí me faltaba experiencia en cosas así. Yo temblaba, estaba sin un criterio. Y en eso, cuando corrí la cobija, vi un brazo chiquitito asomando entre las piernas abiertas de la mujer.
El médico se dio cuenta de que el hombre había estado tirando. El bracito estaba despellejado y sin vida, un colgajo sucio de sangre seca, y el médico pensó: No hay nada que hacer.
Y sin embargo, quién sabe por qué, lo acarició. Rozó con el dedo índice aquella cosa inerte y al llegar a la manito, súbitamente la manito se cerró y le apretó el dedo con alma y vida.
Entonces el médico pidió que le hirvieran agua y se arremangó la camisa.
Eduardo Galeano

Se fue el escritor Eduardo Galeano



 El mundo
 
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.


A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano/El libro de los abrazos

miércoles, 18 de marzo de 2015

Mil días críticos: van hasta los dos años del bebe y pueden cambiarle la vida

Muy interesante, lo recomiendo mucho!!!

Lunes 22 de julio de 2013 | Publicado en edición impresa
 Por Nora Bär | LA NACION

Uriel Pérez y una expresión que
denota mil días a pleno.
 Foto: Mariana Araujo

Aunque todos llegamos al mundo con un bagaje genético, hay un período crítico de mil días durante el cual somos particularmente sensibles a la interacción con el medio ambiente. Ese intercambio temprano puede dejar una impronta que modifique la expresión de los genes y ayude a promover nuestras potencialidades, o por el contrario inhiba nuestro desarrollo y aumente el riesgo de sufrir enfermedades.



"Estudios realizados durante las últimas décadas muestran que esa etapa es una ventana de oportunidad -subraya el doctor Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil Alejandro O'Donnell-. Los primeros mil días son un momento de plasticidad de nuestro genotipo. Después, se cierra el paquete genético que traemos y ya seremos lo que somos."

Éste fue, precisamente, el tema de un simposio científico organizado por Cesni para celebrar el 37° aniversario de su creación. A lo largo de esa jornada, destacados especialistas insistieron en que en el lapso que transcurre entre la concepción de un bebe y los dos años se "imprimen" cambios genéticos que inciden decisivamente en su futuro. En esos meses, la nutrición y el estilo de vida de la madre, primero, el amamantamiento, después, y la "nutrición perceptiva", a partir de los seis meses, cumplen un rol fundamental.

Los cuidados de los mil días empiezan cuando el bebe está en el útero. La placenta lleva el oxígeno y los nutrientes para que pueda crecer y por lo tanto la calidad de la alimentación de la madre y sus hábitos son fundamentales. "La obesidad al comienzo del embarazo aumenta el riesgo de complicaciones y de cesáreas, duplica el riesgo de bajo y de alto peso de nacimiento, así como el de diabetes gestacional, y disminuye la tasa de inicio de lactancia y de abandono temprano", dice Carmuega.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Contacto piel a piel de madre y recién nacido

 Recomendación para la práctica

Después del parto, colocar al recién nacido, siempre que esté activo y reactivo, directamente en el pecho de la madre, en posición prona, con la piel del recién nacido en contacto con la piel dela madre. Mientras la piel de la madre contribuye a regular la temperatura del recién nacido, cubrirla espalda del bebé y el pecho de la madre con un paño seco y cubrir la cabeza del recién nacido con una gorrita o una tela, para evitar la pérdida de calor.

En la medida de lo posible, mantener al bebé ya la madre en esta posición por lo menos durante la primera hora de vida, postergando todos procedimientos de rutina y supervisándoles (tanto a la madre como al bebé) frecuentemente, para detectar cualquier complicación.

El contacto piel a piel no debe estar limitado a la sala de parto, debe practicarse tan frecuentemente como sea posible durante los primeros días de vida, para mantener la temperatura del recién nacido, promoverla lactancia frecuente y fortalecer el vínculo entre la madre y su bebé recién nacido.

martes, 23 de septiembre de 2014

6 cosas del postparto que te complican un poco la existencia



El postparto es una etapa de la vida de las madres en el que nos podemos sentir  las más felices del mundo pero también las más confundidas al mismo tiempo. Se mezclan sentimientos de alegría con sentimientos de miedo, cansancio extremo con insomnio y ganas de compartir tu experiencia con el mundo con ganas de recluirte en una cueva y que nadie te moleste.

Además, lo cierto es que las hormonas no ayudan y hay algunas cosas que nos complican todavía más la existencia, así que más vale estar preparadas:

La montaña rusa

Así es como te sentirás emocionalmente después del parto, sobre todo las primeras semanas.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Diez extrañas situaciones que se producían a la hora de dar a luz a través de la historia

08 de junio de 2014 | 20:26 CET
 papalobo
Editor senior en Bebesymas



Estoy seguro que muchas mujeres en el momento de dar a luz se preguntarán si no podría la ciencia haber avanzado lo suficiente como para que este trance se pasara de otra forma, pero la realidad es que sí lo ha hecho y bastante. Seguro que opináis de manera diferente después de conocer estas diez extrañas situaciones que se producían a la hora de dar a luz a través de la historia.
La siguiente vez que se vean en una de esas camas de paritorio piensen en como sería parir manteniendo el equilibrio sobre unas piedras, o mejor déjenlo, estamos seguros que van a estar pensando en otras cosas.

El método bíblico de dar a luz sobre ladrillos
Cuenta la biblia, que en aquella época, las mujeres daban a luz sobre un par de ladrillos que se colocaban bajo sus pies, llamados "ladrillos de nacimiento" cuya finalidad era la de darle cierto espacio extra a la matrona para coger al bebé antes de que cayera al suelo.

Dejar que el bebé decida cuando nacer

11 de septiembre de 2014 | 16:00 CET
 Lola Rovati
Editor en Bebesymas
Principio del formulario


La gestación es el proceso humano más complejo que tiene un principio, el momento de la concepción, y un final, el nacimiento del bebé. Durante 38 semanas (40 contando desde la fecha de la última menstruación) el bebé se desarrolla dentro del útero materno hasta que está preparado para salir al mundo.

El embarazo, leí alguna vez y disculpen la alegoría, es como cocinar un guiso a fuego lento. No se puede apurar el fuego para que esté listo antes, porque no sale bien, el sabor no es el mismo. El guiso está en su punto justo, si tenemos paciencia y lo mantenemos a fuego lento el tiempo que necesite. En condiciones normales, el bebé también debe permanecer en el vientre materno hasta que el parto se desencadene naturalmente, es él quien decide cuando nacer.

lunes, 15 de septiembre de 2014

La hora siguiente al nacimiento: dejen en paz a la madre

Autor: Michel Odent
La hora siguiente al nacimiento es, sin duda, una de las fases más críticas en la vida de los seres humanos. No es por casualidad que todos los grupos humanos han molestado de forma rutinaria los procesos fisiológicos durante este corto período de tiempo a través de rituales y creencias. Nuestros entornos culturales están determinados en gran medida desde el principio de la interacción madre-recién nacido.
La primera hora siguiente al nacimiento puede ser vista desde multitud de perspectivas complementarias. Mi objetivo es catalogar doce perspectivas para demostrar la dimensión real de este tema tan complejo.
Perspectiva 1: Necesidad repentina de respirar
No necesitamos desarrollar esta perspectiva extensamente documentada. Se sabe muy bien que durante la primera hora después del nacimiento el bebé ha de utilizar sus pulmones de forma repentina. Esto implica, en particular, que el corazón debe bombear urgentemente la sangre para la circulación pulmonar. La condición es que las circulaciones pulmonar y sistémica se separen a través del cierre de las conexiones que hay entre ellas (ductus arteriosus y foramen oval).
Perspectiva 2 : Efectos conductuales de las hormonas
La información disponible es tan reciente que necesitamos desarrollar este aspecto. Hoy en día estamos en disposición de explicar que todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).
Prange y Pedersen demostraron los efectos conductuales de la oxitocina por primera vez en 1979 a través de experimentos con ratones: una inyección de oxitocina directamente en el cerebro de las hembras vírgenes inducía una conducta maternal. Este experimento sentó la base para una nueva generación de estudios. Los resultados de cientos de ellos se pueden resumir en una o dos frases: la oxitocina es la hormona típica del altruismo, y está presente en cualquiera de las facetas del amor que se quieran contemplar. Esta información resulta ser muy importante cuando uno sabe que, según los estudios suecos, es justo después del nacimiento del bebé y antes de la expulsión de la placenta cuando las mujeres tiene la capacidad de llegar a los niveles máximos de oxitocina. Igual que en cualquier otra circunstancia (por ejemplo, relaciones sexuales o lactancia) la liberación de la oxitocina es altamente dependiente de factores ambientales. Es más fácil si el sitio es muy caluroso (para que el nivel de hormonas de la familia de las adrenalinas quede lo más bajo posible). También resulta más fácil si la madre no tiene otra cosa que hacer que mirar a los ojos del bebé y sentir el contacto con su piel sin ninguna distracción.
Nos queda un nuevo campo de investigación: el modo de la liberación de la oxitocina. Para hacer efecto, esta liberación tiene que ser pulsátil: cuanto más alta es la frecuencia, más eficiente es la hormona. La oxitocina no se libera jamás de manera aislada; siempreforma parte de un equilibrio hormonal complejo. Éste es el motivo por el que el amor tiene tantas facetas. En el caso particular de la hora siguiente al parto, en condiciones fisiológicas, el nivel máximo de oxitocina está asociado con un nivel alto de prolactina, la cual también se conoce bajo el nombre de la hormona de la maternidad. Ésta es la situación más típica de expresar amor a los bebés. La oxitocina y la prolactina se complementan una a la otra. Además, los estrógenos activan los receptores de oxitocina y prolactina. Siempre tenemos que pensar en términos de equilibrio hormonal.
En el mismo año 1979 también se demostró la liberación maternal durante las contracciones y el parto de hormonas parecidas a la morfina. La liberación de estas endorfinas está ahora muy bien documentada. En los primeros años de los 80 nos enteramos de que el bebé también libera sus propias endorfinas durante el proceso del nacimiento, y hoy no hay duda de que durante un cierto tiempo después del parto ambos, madre y bebé, por igual, están impregnados de opiáceos. La propiedad de los opiáceos de inducir estados de dependencia es de sobra conocida, así que resulta fácil prever cómo es el desarrollo del principio de una ´dependenciaª o vinculación.
Incluso hormonas de la familia de las adrenalinas (a menudo consideradas como las hormonas de la agresividad) tienen un papel obvio en la interacción madre y bebé inmediatamente después del parto. Durante las últimas contracciones antes de nacer el bebé, estas hormonas alcanzan su nivel más alto en la madre. Este es el motivo por el cual, en condiciones fisiológicas, en cuanto empieza el reflejo de expulsión fetal, las mujeres tienden a estar erguidas, llenas de energía, con una necesidad repentina de agarrar algo o a alguien. A menudo necesitan beber un vaso de agua, exactamente como un orador lo necesita delante de una gran audiencia. Uno de los efectos de esta liberación de adrenalina es que la madre está alerta cuando el bebé ha nacido. Hay que pensar en los mamíferos en su hábitat natural y se puede entender claramente cuán ventajoso es para la madre tener suficiente energía, y agresividad, para proteger a su bebé recién nacido si hace falta. La agresividad es un aspecto del amor maternal.
También se sabe muy bien que el bebé cuenta con sus propios mecanismos para sobrevivir durante las fuertes contracciones finales del expulsivo y libera sus propias hormonas de la familia de la adrenalina. Un torrente de noradrenalina permite al feto adaptarse a la falta fisiológica de oxígeno específica de esta fase del expulsivo. El efecto visible de esta liberación hormonal es que el bebé está alerta al nacer, con los ojos bien abiertos ylas pupilas dilatadas. Las madres humanas se sienten fascinadas y encantadas con la mirada de sus recién nacidos. Es como si el bebé estuviera dando una señal, y ciertamente parece que este contacto visual humano es un aspecto importante en el comienzo de la relación madre-bebé entre los humanos.
El papel altamente complejo que juegan las hormonas de la familia de la adrenalina-noradrenalina en la interacción madre-bebé no se ha estudiado mucho. Unos pocos experimentos con animales abren el camino para investigaciones más profundas. Los ratones que no tienen el gen responsable de la producción de noradrenalina dejan a sus crías desatendidas, sucias y sin alimentar a no ser que se les inyecte un fármaco productor de noradrenalina cuando dan a luz.
Desde la perspectiva hormonal, parece claramente que la sexualidad vuelve a su punto de partida. En los distintos episodios de nuestra vida sexual se liberan las mismas hormonas y se reproducen guiones similares. Por ejemplo, durante el acto sexual, los dos compañeros, macho y hembra, liberan oxitocina y endorfinas. Es el comienzo de un vínculo afectivo que sigue el mismo patrón que el apego madre-bebé durante la hora después del parto.
Nuestros conocimientos actuales sobre los efectos conductuales de las distintas hormonas implicadas en el proceso del parto nos ayudan a interpretar el concepto de un período sensible introducido por los etólogos. Está claro que todas las hormonas liberadas por la madre y el bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente. También es evidente que todas ellas juegan un papel específico en la ulterior interacción madre-bebé.
Perspectiva 3: Perspectiva etológica
Los etólogos son los que observan el comportamiento de los animales y los seres humanos. A menudo estudian un comportamiento en concreto dentro de un número de especies no relacionadas. Ellos fueron los primeros científicos en afirmar que, desde el punto de vista del vínculo entre madre y recién nacido en los pájaros y los mamíferos, hay un período corto pero crucial inmediatamente después del parto que no se va a repetir jamás. Harlow estudió concretamente el proceso de vinculación entre los primates. La importancia del enfoque etológico está surgiendo paulatinamente después del reciente descubrimiento de los efectos conductuales de las hormonas implicadas en el proceso del parto. Un estudio etológico sobre la primera hora después del parto entre los humanos es difícil porque los procesos fisiológicos se interrumpen de manera sistemática. No obstante, sería posible en circunstancias inusuales. Imaginad a una mujer que da a luz en su propio baño mientras su marido está de compras. Está en un sitio muy cálido y bastante oscuro. No se siente observada por nadie. No obstante, a través de una rendija de la puerta, de vez en cuando, se pueden vislumbrar imágenes de la escena. Combinando lo que hemos aprendido de diferentes historias como ésta, podremos describir un comportamiento estereotipado. Primero, la madre mira a su recién nacido que se halla entre sus piernas. Después de un rato, se atreve a tocarlo con las puntas de los dedos. Luego, cada vez se atreve un poco más y quiere coger a su bebé en brazos. En ese momento, la mayoría de las mujeres están fascinadas por los ojos del bebé.
Perspectiva 4: Primera hora y comienzo de la lactancia
Hasta hace muy poco no se consideraba la importancia de la primera hora posterior al nacimiento como el momento en el que se supone que comienza la lactancia. Imagínense a un bebé nacido en casa hace un siglo. El cordón se cortaba en seguida; luego, al bebé se le lavaba, vestía y se le enseñaba a la madre antes de ponerlo en una cuna.
Contaré una anécdota que nos ayude a darnos cuenta de lo reciente de esta perspectiva. En 1977, en Roma, en el congreso sobre Psicosomática, Ginecología y Obstetricia, presenté un documento sobre la expresión temprana del reflejo de succión. Simplemente estaba describiendo las condiciones ideales que permiten al bebé encontrar el pecho durante la primera hora después del parto. Ninguno de los obstetras y pediatras presentes en aquella sesión podían creer que un bebé humano sería capaz de encontrar el pecho, por sí mismo, durante la hora posterior al nacimiento.
Hoy día la mayoría de las comadronas saben que el bebé humano está programado de forma natural para encontrar el pecho por sí mismo en su primera hora de vida. Es más, uno puede entender que en condiciones fisiológicas, cuando el bebé recién nacido está listo para encontrar el pezón, la madre sigue en un equilibrio hormonal especial. Ella está todavía en otro planeta, muy instintiva. Sabe cómo coger a su bebé. En los humanos, la lactancia es básicamente instintiva durante la primera hora posterior al nacimiento. Después hay tiempo para la educación, imitación e incluso técnica.
Perspectiva 5: Primera hora y adaptación metabólica
Mientras el bebé está en el útero, los nutrientes y, en particular, el combustible vital, la glucosa, son suministrados a través del cordón umbilical de forma continua. Inmediatamente después del parto, el bebé se debe adaptar a un suministro discontinuo de alimentos. La extraordinaria capacidad del neonato para responder a los valores bastante bajos de la glucosa ha sido estudiada en profundidad por M. Cornblath en EE.UU. y por Jane Hawdon, Laura Derooy y Suzanne Colson en el Reino Unido(Del útero al mundo, (Suzanne Colson, Miwifery Today, nº 61, pág. 12)
Perspectiva 6: Punto de vista bacteriológico
Al nacer, un bebé está libre de gérmenes. Una hora más tarde, millones de ellos cubren las membranas mucosas del recién nacido. Nacer significa entrar en un mundo de microbios. La cuestión: ¿qué gérmenes van a ser los primeros en colonizar el cuerpo del bebé? Los bacteriólogos saben que los ganadores de la carrera van a ser los gobernantes del territorio. El entorno de gérmenes de la madre ya es familiar y amistoso desde la perspectiva del neonato porque madre y bebé comparten los mismos anticuerpos (IgG). En otras palabras, desde un punto de vista bacteriológico, el recién nacido humano necesita urgentemente estar en contacto con sólo una persona, su madre. Si añadimos que la ingestión temprana del calostro va a ayudar a establecer una flora intestinal ideal, no hay duda de que, bacteriológicamente, la hora posterior al parto es un período crítico con consecuencias para toda la vida. Nuestra flora intestinal se puede presentar como un aspecto de nuestra personalidad que no va a ser fácilmente modificable más tarde en la vida. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Más de tres millones de niños participarán de la maratón nacional de lectura

Como cada año la Fundación Leer convoca a que los chicos de todos los rincones de la Argentina disfruten de la literatura de manera simultánea; como complemento, incorporan las nuevas tecnologías con juegos del tipo del "preguntados"

Será récord la Maratón de Lectura de este año.
Foto: Fundación Leer


A nivel nacional ya son 3.028.519 niños y 268.938 adultos, de 10.364 instituciones las que se suman a la maratón de lectura. En tanto, 2620 son las familias inscriptas para la maratón familiar.

Fundación Leer, organización dedicada a la promoción de la lectura y la alfabetización, convoca a escuelas y las familias cercanas a cada institución a inscribirse en la edición 2014 de la Maratón Nacional de Lectura, que tendrá lugar el viernes 19 de septiembre próximo en todo el país.

Durante ese día, millones de personas en todos los rincones de la Argentina estarán leyendo al mismo tiempo junto con los niños para comunicar a la sociedad que leer es bueno para el presente y para el futuro de nuestros chicos.

Esta es la edición décimo segunda de la Maratón. Este año el lema que eligieron es "Por su incondicional compañía: un homenaje a los personajes literarios que trascendieron las páginas de los libros".

martes, 12 de agosto de 2014

Por qué no hay que dejarles llorar: el cerebro de los niños no es un músculo, sino más bien una flor

07 de junio de 2013 | 12:01 CET


Durante mucho tiempo los padres y educadores han pensado que el cerebro de los bebés es como un músculo, una estructura endeble al principio que va fortaleciéndose y curtiéndose gracias a los malos momentos, a las situaciones duras de la vida, a sufrir soledad y separaciones y a todas aquellas acciones que ayuden a un niño a ser capaz de vivir solo sin depender emocionalmente de nadie.

Bien, es cierto que haciendo todo eso se puede conseguir la meta, que un niño sepa estar solo. El problema es que se corre el riesgo de que además de saber estar solo, el niño llegue a preferir estar solo, o que no sepa cómo estar en grupo, ni expresar las emociones, o incluso que no sepa demasiado bien cómo sentirlas, como no ahogarlas para volver a confiar en los demás. Y es que como padres debemos tener mucho cuidado con el estrés de nuestros hijos pequeños, porque el cerebro de los niños no es un músculo, sino más bien una flor.

Pero los niños son muy resistentes…
Es cierto, los niños son muy resistentes emocionalmente, y tienen que serlo así, porque durante toda la historia la vida ha sido muy dura para ellos. Muchos morían jóvenes o veían morir a sus hermanos o padres cuando aún eran pequeños, muchos han sido niños que nadie ha amado, muchos… Pero eso no quiere decir que puedan soportarlo todo sin que ello afecte a su manera de ser y más ahora, en la actualidad, porque ahora ya no tienen que vivir las penurias que vivieron nuestros antepasados (o las que viven los niños en los países pobres, sin irnos tan lejos).
El cerebro y el estrés no son demasiado buenos compañeros y, si un niño se ve inmerso en un estilo de crianza, digamos, más bien intenso, más bien autoritario, carente de respeto y de puntos de diálogo o negociación, los sistemas de respuesta pueden alterarse y llegar a permanecer de ese modo durante mucho tiempo.

La amígdala: la alarma del cerebro
Prueba a acercarte al Dr. Bruce Banner y moléstale hasta que se enfade. ¿Qué sucede? Pues que en un periquete se vuelve verde y grande, y pasa a llamarse “Hulk”. Exacto, este doctor tiene un problema con su amígdala, que se hiperexcita y funciona demasiado. La amígdala es el sistema de alarma de nuestro cerebro, el que nos pone en alerta ante un peligro, ante un ruido amenazador, cuando estamos a punto de dar una conferencia multitudinaria, etc., es la que nos hace sudar y acelera nuestro corazón preparándonos para la huida o para la lucha.

Lo interesante, lo que todo el mundo busca, es la técnica o la manera de controlarla, sobre todo si sabemos que el entorno es seguro. El ejemplo de la charla es muy válido, porque nadie quiere plantarse delante de un gran número de personas a hablar con el corazón a cien, la boca seca y el sudor empapando su cuerpo. La persona debe coger confianza, debe hacer que el raciocinio supere a la emoción, que la controle. Lógicamente, es difícil hacerlo si nunca has dado una charla, pero si has dado unas cuantas, la costumbre ayuda mucho y al final los síntomas apenas aparecen.
Los adultos, pues, con nuestro raciocinio, somos capaces de dominar a nuestra amígdala en muchas ocasiones porque somos conscientes de qué es peligroso y qué no lo es. Los niños, en cambio, tienen muchos menos conocimientos y mucha menos experiencia y el simple hecho de sentirse solos ya les hace llorar y ya les activa. Se estresan si están solos, si no les haces caso, si les llevas en cochecito pero quieren que les cojas, si están en la habitación de al lado y necesitan que les abraces, si les gritas, si les tratas mal, si les pegas, si les castigas, si…


Estrés y cerebro de los bebés
Y ellos tienen un problema gigante, enorme. No saben cómo calmar la amígdala, no saben cómo respirar hondo y superar el mal trago, no saben cómo entrar en el Facebook y decir “Qué mal día, por Dios”, a la espera de que decenas de amigos les pregunten “¿Qué te pasa tío?, cuenta…”, no saben cómo abrir el congelador y zamparse un helado entero “porque me lo merezco” y no saben cómo llamar a las personas que les importan para que les ayuden a desahogarse, precisamente, porque las personas que les importan, las que deberían ayudarles a calmarse, han decidido que no les pasa nada por llorar un rato, que deben aprender a dormir solos y que no tiene sentido que dependan tanto de ellos y que cuanto antes aprendan a no necesitarles mejor.

Entonces, ¿si no les ayudamos a calmarse?
Si no les ayudamos a calmarse, si no frenamos el estrés, si hacemos caso a los consejos de dejarles llorar, lo que acaba sucediendo es que la amígdala se acostumbra en cierto modo a estar activada y lo que acaba haciendo es hiperactivarse, o lo que es lo mismo, estar cada vez más pendiente del entorno, más vigilante, para dar respuesta antes.

Esto se traduce en niños que actúan de un modo exagerado, asustándose por cosas que no tienen importancia, agobiándose por cosas insignificantes, estando preocupados por todo y perdiendo la paciencia muy fácilmente.

“Ya, pero la mayoría de niños son así”, me diréis. Y es cierto, la diferencia en este caso es que muchos niños que no han aprendido de pequeños a calmarse llegan a la edad adulta con muchos vestigios de esa infancia, siendo personas más asustadizas, más desconfiadas, con dificultad para expresar emociones o, como he dicho al principio, para sentirlas, con poca tolerancia al estrés y con poca paciencia.

¿Qué podemos hacer los padres?

Como supongo que ningún padre quiere que su hijo llegue a ser uno de esos que a la mínima está gritando y tirando las cosas por el suelo porque no tiene autocontrol (que no quiere decir que los niños salgan así, sí o sí, porque hay niños muy capaces de vivir con las adversidades), lo ideal es ayudarles cuando son pequeños a calmarse, ayudarles a racionalizar los momentos de estrés, a darles sentido, a ser ese amigo que te permite desahogarte, a ser el helado de medio kilo, a ser lo que necesitan para suspirar y relajarse de nuevo.

No podemos protegerles de todos los males ni debemos resolverles todos los problemas, porque los niños necesitan retos, necesitan intentar cosas y tomar decisiones para crecer, pero sí podemos y sí debemos estar ahí, a su lado, para echarles una mano cuando la necesiten, para que sientan nuestro apoyo. Dicho de otro modo, en esos momentos en que pierdan los papeles, cuando las emociones les superen y les invada la rabia, la ira, o incluso el miedo, debemos estar ahí para dar significado a las emociones, para que vean que nosotros sabemos controlarnos, entiendan por qué pueden vivir los problemas de otro modo y vean que allí donde no parece haber salida posiblemente la hay, si la buscan con más paciencia y dándose tiempo.

De este modo los niños van sumando experiencias, van sumando logros, van aprendiendo a controlarse y van tomando cada vez más decisiones, siendo más capaces de afrontar los problemas y de controlar los impulsos y las emociones negativas. De este modo, cuando crezcan, serán adultos que ante el estrés y la ansiedad serán capaces de afrontar los problemas con mayor tranquilidad, pudiendo trabajar incluso cuando presión, buscando soluciones y luz ahí donde otros sólo verán oscuridad.

El problema, como he dicho y asumiendo que me repito, viene cuando esas emociones no se trabajan, cuando no les ayudamos, cuando tienen que ser ellos los que las calmen, a veces siendo ahogadas, pero no resueltas. En definitiva, cuando se las guardan para sí, haciendo la conocida “pelota que va creciendo y creciendo” hasta que un día explota, a veces hacia afuera, o peor, a veces hacia adentro (con síntomas de depresión, de baja autoestima,…).

Foto | Daniel lobo, Nate Grigg, Aurimas Mikalauskas en Flickr

lunes, 19 de mayo de 2014

Un bebé, un libro

01.05.2014 :
Sergio Sinay

Con 18 mil habitantes, enclavada al sudeste de la provincia de Buenos Aires, conocida como la capital nacional del ternero, en Ayacucho nacieron, entre otros, Ricardo Balbín y Mario Clavell (una inolvidable voz de la canción romántica). Ciudad pequeña y amable, de horizontes amplios, claros y profundos, de cielos azules e infinitos, hay allí tres colegios secundarios, un hogar rural en el que se dictan talleres abiertos para todas las edades, una escuela de artes y una biblioteca pública, municipal y popular que se llama Manuel Vilardaga. En esa ciudad ocurre algo extraordinario. Los bebés nacen con un libro bajo el brazo.

No se trata de un milagro, sino de la tarea amorosa y concienzuda de un grupo de mujeres a las que conocí hace unos días y que me hicieron recordar a los entrañables personajes de Fahreinheit 451, la novela del querido Ray Bradbury. Encabezadas por Teresa, su directora, las integrantes del plantel estable de la biblioteca pública tienen una línea directa con el Hospital Dr. Pedro M. Solanet, el único de la ciudad, por la cual son inmediatamente informadas cuando se produce un nacimiento. Y antes de que cante un gallo (o que llore el bebé) se aparecen en el hospital con un libro para el recién nacido. Algunas madres se sorprenden, otras se lo esperan, todas se emocionan. Como retribución suelen extender sus brazos y depositar el bebé en los de las chicas de la Biblioteca para que lo acunen. La consigna es: un bebé, un libro. Maravillosa fórmula para apostar a la vida, a una vida comunicada, con imaginación, con espacio para el arte y las ideas, para la memoria y la inspiración.

Esperar a un bebé con un libro equivale a decirle que vivirá en un mundo que va mucho más allá de lo tangible y lo aparente. Y es darle una herramienta poderosa y fundamental para que empiece a explorarlo. La mamá le da la teta, la biblioteca le da un libro. Dos alimentos esenciales, uno para el cuerpo, el otro para el alma. Una apuesta a un futuro en donde las herramientas que siembran remplacen a las armas que siegan.

Así como miran el futuro, las mujeres de la Biblioteca saben que hay un pasadizo valioso y necesario entre este y el pasado. Entonces, mientras celebran los nacimientos con libros, agradecen al pasado con relatos. Hace poco hicieron revivir el andén de la estación (esa estación que, como tantas en el país, dejó de ser el corazón latiente del pueblo para ser tumba de proyectos y esperanzas por obra y gracia de la ceguera, la mezquindad y el oportunismo de gobernantes mercaderes, a los que un día habrá que echar definitivamente del templo). Rescataron historias y memorias de los andenes, las compilaron, se vistieron de época, convocaron a toda la población y le devolvieron ese material que sólo a ella le pertenece, le devolvieron una parte fundacional de su identidad.

viernes, 11 de abril de 2014

PARA ADELIR, PARA TODAS


Querida Adelir:
Lo siento, lo siento mucho. Cuando supe que diez policías entraron en tu casa estando tu de parto y te llevaron contra tu voluntad al hospital para hacerte una cesárea sin tu consentimiento sentí un dolor enorme. Cuando me enteré de que tu “delito” era haber tenido la osadía de intentar un parto vaginal después de dos cesáreas tuve que acariciar la cicatriz de mi vientre. Cuando leí que la médico del hospital había obtenido autorización del juez para hacerte la cesárea sacando la siniestra “carta del bebé muerto” (dead baby card) me hirvió la sangre. Cuando vi tu cara en las noticias y te escuché decir que te sentías frustrada por la cesárea tuve ganas de darte un abrazo enorme, y decirte que no estás sola.

Tu historia me resulta demasiado familiar. Yo también intenté un parto vaginal después de dos cesáreas. Yo también dilaté en casa, con una matrona, y pensé que llegando al hospital con el parto avanzado sería más probable ser respetada en mi deseo de parir si todo iba bien. Como tu, yo también sufrí un maltrato brutal en el hospital. Fui cesáreada en contra de mi voluntad menos de media hora después de llegar en dilatación completa. Antes me gritaron, me amenazaron, me trataron de loca. Todavía recuerdo mis lágrimas mientras les suplicaba: “¿Cómo podéis tratarme así? ¿Cómo podéis tratar a nadie así?”. Todas aquellas personas mirándome mientras el ginecólogo metía sus dos manos en mi vagina y me pedía que me tranquilizara. Su voz al dictar sentencia: “cesárea“, mi ruego,” no por favor, no por favor“, la carta del bebé muerto “la vida del bebé corre peligro“, mi derrota, mi llanto, el terror, la anestesia general, mi silencio, la morfina al despertar, las doce horas sin ver a mi hija, la extrañeza…Los meses tan difíciles que vinieron después, cada vez que lo vivido se repetía en mi cabeza sin aviso previo cual macabra pesadilla. El estrés postraumático y la impotencia cada vez que alguien me decía “de que te quejas si tienes una bebé sana”.

Afortunadamente Adelir yo tampoco estuve sola. Encontré a otras mujeres, en ICAN, en Apoyocesareas, en El parto es nuestro, que me ayudaron a ir sanando mis heridas. Comprendí que no era la única, que eramos muchas, muchísimas, demasiadas. Entendí que la violencia obstétrica es un problema mundial y tristemente ancestral.




Por eso hoy iré a la Embajada de Brasil en Madrid a entregar mi carta de protesta. Por ti, por todas nosotras, por nuestras hijas. Por todas las mujeres que cada día en el mundo se ven sometidas a cesáreas innecesarias, a violencia obstétrica, que son amenazadas de formas sutiles e invisibles, forzadas de muchas formas, mutiladas.
Porque entre todas tenemos que detener esta barbaridad.
Un abrazo grande Adelir. Estamos contigo.

miércoles, 9 de abril de 2014

16 cosas sobre criar varones …QUE NADIE TE DICE ANTES DE TENERLOS

Jun 5, 2013 by Vanessa

Cuando eres mamá de niñas puedes volver a las memorias de tu propia infancia para guiarte en la crianza (no que eso siempre funcione o sea infalible), pero cuando tienes varones —a menos que hayas crecido con hermanos—es muy probable que sus reacciones te tomen por sorpresa. Desde la obsesión por los deportes o la competencia, hasta la temprana comparación del pene, aquí varios aspectos dulces y agridulces sobre ser mamá de pequeños hombres.
Por #Mamá Transformer*

1.  NO SE ESTÁN QUIETOS
Desde el momento que se despiertan a las 6:00 am y van corriendo a tu cama, hasta que regresan a ella —a la suya— de un peligroso clavado. El día está lleno de actividad, de acción, se mueven rápido, exploran, suben árboles, vaya, tientan el peligro. Y todo va en ascenso, desde carreritas en la bici hasta volar parapente. Hay un punto bueno de que sus actividades te hagan sentir que se te para el corazón, que al mantenerte activa mantienen tu corazón activo.



2. TRENES, AVIONES Y COCHES APARECEN EN TU VIDA
Me refiero a los de juguete. Los niños son atraídos por todo lo que vuela, navega, se maneja, excava o hace una combinación de todas juntas. Te sorprenderás a ti misma señalando un camión de bomberos y jugando con carritos. Todo lo que gire, les va, y claro, las ruedas al crecer las cambian por otros símbolos redondos. Claro que algunos niños, los carritos y los trenes sólo sirven para ser lanzados y hacer ruido.



viernes, 28 de marzo de 2014

Por qué un bebé no puede manipular a sus padres mediante el llanto, según la ciencia

Para las madres que siempre me preguntan- ¿y ahora por qué llora?-, y yo les digo- está recién nacido, solo puede llorar- . Tene a tu hijo en brazos, es lo mejor que le puede pasar junto con el amamantamiento, estarás formando una persona sana y segura, cuanto puede hacen estás acciones, vale la pena ponerlas en práctica. Luisa

30 de septiembre de 2013 | 10:00 CET



Hace unos días comentamos un estudio que decía que los padres más cariñosos y comunicativos tienen hijos menos problemáticos en la escuela, y tanto yo como las que comentasteis llegamos a la conclusión de que parece mentira que tengan que hacerse estudios para demostrar cosas que parecen realmente obvias.

Hoy, por esto mismo, quiero hablar del llanto de los niños para tratar de desmitificar algo que mucha gente lleva muchos años creyendo, que los bebés pueden manipular a sus padres con su llanto, es decir, que pueden lograr que sus padres actúen a su antojo con sólo llorar o no hacerlo, en base a su inteligencia, su malicia o por ser pícaros. No, esto no es posible, un bebé no puede manipular a sus padres con el llanto, y ahora os diré por qué.

Que sí, que los bebés intentan manipular a sus padres y controlarles
Cree la gente que los bebés llegan al mundo a plantar batalla, a tratar, desde el principio y con sus herramientas básicas, de controlar a sus padres para poco a poco ir haciendo de ellos dos marionetas a las que controlar a su antojo. Seguro que en más de una ocasión habréis oído o recibidos consejos que dicen eso de “Déjale llorar, que no le pasa nada”, “no hagas lo que te pide, que te está intentando controlar”, “si lo coges y cedes, te gana”.

Es posible incluso que hayáis oído a padres y madres explicar lo listos que son los bebés, que enseguida aprenden a tomar el pelo a sus padres: “lo dejo en la cuna y se pone a llorar, le cojo y se calla… y si le vuelvo a dejar, vuelve a llorar… manipulación total”.

Pero no, es científicamente imposible
Sin embargo no puede ser. Un bebé no puede hacer eso. Sin hablar de ciencia, sólo con el sentido común, basta con saber que un bebé no es capaz de conocer las consecuencias de sus actos para darnos cuenta de que es imposible. Un bebé no sabe que si hace A, luego viene B. Si lo supiera sería un ser racional, y aún no lo es. Dicho de otro modo, un bebé no sabe que puede manipular a las personas de su alrededor, primero porque no sabe qué es eso de manipular y segundo porque es incapaz de simular o actuar para conseguir lo que quiere. Para poder hacer eso necesita ser capaz de pensar de un modo lógico, sabiendo que si llora logrará que sus padres le hagan caso y que, a partir de entonces, empezará a controlarles un poco más, y así cada vez más, hasta llegar al poder.

No, un bebé llora porque se encuentra mal o siente que algo no está bien. Es algo totalmente primario. Tengo hambre, pido comida… pero es que ni siquiera piden comida, ellos lloran y punto: “me molesta un montón la barriga… buaaaa”, igual que cuando tienen frío, calor o se sienten solos. Ellos no piensan eso de voy a llorar a ver si me cogen en brazos, o voy a llorar a ver si me tapan con una mantita de ositos. Ellos lloran porque sienten cosas desagradables, porque no están a gusto, y a ver si con el “buaaaa” resulta que quien viene acierta y me quita esa molestia.

Ahora, hablando de una manera más científica, los bebés, para poder controlar a los adultos necesitan que su cerebro racional funcione, que sus lóbulos frontales sinteticen glutamato, que es un neurotransmisor necesario para pensar de manera lógica. Como podéis imaginar, el cerebro de los bebés no está lo suficientemente desarrollado como para que se produzca la síntesis de glutamato y, de hecho, sus lóbulos frontales, que forman parte del cerebro racional, apenas se han empezado a desarrollar.

La consecuencia de esto es que los bebés no tienen pensamiento lógico, y como no lo tienen, es imposible que puedan pensar en manipular a sus padres, porque ni saben manipular, ni saben qué es “padre”, ni saben que los que le cuidan son sus padres y van a estar siempre con él. No saben nada de eso, así que, sin saberlo, como para empezar a pensar en trazar planes maquiavélicos a largo plazo están. Pobrecitos, suficiente tienen con tratar de calmar aquello que les hace sentir mal en el momento presente.
Foto | Nathan Walker en Flickr

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