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sábado, 16 de febrero de 2013

El útero, nuestra verdadera escuela primaria!!!

A LAS MADRES
Sabemos en la actualidad que el bebé que no ha nacido aún tiene una vida muy activa. Que es un ser humano atento, con capacidad de reaccionar, que es capaz de ver, oír, gustar, experimentar, y en un nivel primitivo aprender, pero por sobre todas las cosas es capaz de SENTIR. Los investigadores de la vida prenatal enfatizan que lo que un niño sienta o perciba ya antes de nacer, comenzará a modelarlo e influirá en sus actitudes y expectativas de sí mismo. Triste o feliz, agresivo o calmo, seguro o ansioso, dependerá en parte de los mensajes que él ha recibido de sí mismo en el útero. La fuente fundamental de estos mensajes modeladores es su propia madre. Los estados emocionales maternos de alegría, de dicha, de embelesamiento, pueden contribuir positivamente al desarrollo emocional de un niño saludable. Sólo estados de persistente, crónica y profunda ansiedad pueden dejar cicatrices en la personalidad del bebé que no ha nacido aún.
Las investigaciones actuales están dando también mucha importancia a los sentimientos paternales. Lo que el hombre sienta sobre su mujer y sobre el bebé que no ha nacido aún, será un importante factor para determinar el éxito del embarazo y el futuro de ese bebé.
 Todo lo que afecta a una madre afecta al bebé y nada afecta más a la mujer embarazada que conflictos con su pareja. Este hecho transforma al padre en un elemento vital de la ecuación del embarazo.
 Que el padre hable al bebé en el útero será fundamental para que después esa voz familiar lo haga sentir seguro. Toda la experiencia prenatal podrá predisponer positivamente, la voz del padre le estará diciendo cuando nazca nada más ni nada menos que "bebé, estás a salvo".
Con estos conocimientos a su disposición, los padres tienen una excelente y única oportunidad para favorecer el desarrollo positivo de su bebé. Sus Herramientas: sus pensamientos, sus sentimientos y sus conductas que tienen la enorme ventaja de poder ser controlables en contraste con la biología y la herencia cuyas reglas escapan a nuestro control. Una gran esperanza surge a partir de este concepto, esperanza para los médicos que podremos ayudar a no desperdiciar oportunidades positivas durante el embarazo y parto, esperanza para los padres de sentirse cada vez más útiles, esperanzas para el bebé que no ha nacido aún, que recibirá toda esa transmisión afectiva y que será capaz de sentir y reaccionar frente a estimulaciones de amor.
 Gran parte de nuestros gustos o displaceres, fobias o temores, de nuestras conductas distintivas que nos hacen únicos, están en parte determinadas o son el resultado de aprendizajes condicionados. El útero es el especial lugar donde estos mensajes y aprendizajes comienzan.
Por cierto que la personalidad de un bebé se constituye con mucho más que experiencias y aprendizajes, pero lo interesante es que la madre conozca que ella puede influenciar a su bebé y decidir acciones a continuación: por ejemplo suspender el cigarrillo, hablar con el bebé que no ha nacido aún, quien será capaz de escucharla y que sentirá a través de la cadencia y el ritmo suave, cálido de la voz de su madre, que es querido. El bebé no entenderá las palabras pero es lo suficientemente maduro como para sentir el Tono Emocional de la voz de su madre. Nuestro serio conocimiento científico actual nos permite aseverar que la protección emocional de la madre producirá automáticamente el cuidado del bebé que no ha nacido aún.
La comunicación es un elemento importante en el desarrollo del vínculo-enamoramiento madre-hijo. El enamoramiento antes del nacimiento se ve notablemente favorecido por esa comunicación con las ventajas que en su vida prenatal no existen para el bebé motivos de distracción, sonidos, olores, ruidos y visiones que sí tendrá después de nacer. La vida en el útero está completamente ligada a su madre por todo lo que ella diga, sienta, piense o espere. Aún todos los sonidos del exterior le llegarán a través de ella, quiera o no el bebé estará permanentemente "escuchando" a su madre. Lo que una madre podrá ser capaz de crear con sus pensamientos, sus emociones, su imaginación, no es un individuo con una personalidad extrovertida, optimista, agresivo, estas son calificaciones particulares que corresponden al adulto que no pueden definirse en un bebé que no ha nacido aún. Lo que será capaz de estimular serán tendencias más profundas, tales como sentido de seguridad y autoestima. Cómo no se va a sentir seguro una persona que desde sus primeros pasos en la vida se le ha dicho y hecho sentir que es querido y amado. Una personalidad positiva podrá surgir a partir de este mensaje (optimista, confiable, amistoso). Estos son preciosos aportes que podremos dar a un niño y pueden ser dados muy fácilmente creando un cálido, emocionado y enriquecido ambiente intrauterino.
El vínculo madre-hijo después del nacimiento, no es un fenómeno aislado, es la continuación del complejo proceso iniciado mucho antes en el útero (yo creo que antes aún). Lo que pase después del nacimiento es una elaboración y depende en gran parte de lo que pasó previamente. Se han descripto 3 canales de comunicación madre-hijo en la vida intrauterina.
 1) Biológico: relacionado con todo el pasaje de diferentes nutrientes durante la gestación, es el que le da su vida biológica y estimula su crecimiento y desarrollo. Es un canal de comunicación común a todas las madres. Parecería no gobernable pero no es así, algunas actitudes de la madre pueden influir en él (droga- cigarrillo - alcohol).
2) Conductas - Comportamientos: línea de comunicación a través de el contacto, caricias de la madre a su panza, pataditas del bebé en respuesta, o bien de la audición, madres que hablan a su panza, a su bebé, bebés que aumentan su movimiento o bien se calman cuando su madre comienza a hablar.
3) Emociones: ruta de comunicación que aunque difícil de comprobar no deja de ser muy importante, corresponde al área de la transmisión de emociones.
Todo el flujo bioquímico y hormonal desencadenado a partir de ellas bañará el hipotálamo (sector de nuestro sistema nervioso, responsable de ser el regulador emocional del organismo), la corteza cerebral y el sistema endocrino del bebé que reaccionarán y comenzarán a predisponer su conducta y sus respuestas.  
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