Dar la teta,
¿un desafío? Cada vez más mujeres buscan ayuda profesional
En Argentina,
crece el número de mamás que contratan a puericultoras, profesionales de la
alimentación del bebé y el cuidado de la lactancia. Lo mismo pasa con las
doulas: no tienen formación académica, pero brindan un acompañamiento
personalizado. ¿Por qué las consideran necesarias?
por Violeta
Vázquez
La lactancia natural es la continuación
del embarazo y del parto, la alternativa más saludable para las mamás y los
bebés. El niño pertenece al cuerpo de su madre. Necesita de él, al igual que cuando
estuvo en la panza. Bajo esa premisa básica, surge el rol de la puericultora:
una profesional que trabaja en todo lo que a lactancia y crianza se refiere.
Ella debe tener en cuenta las necesidades del recién nacido y el medio que lo
rodea, aún desde antes del nacimiento. Contiene, escucha, observa y brinda
ayuda externa sin interferir en el vínculo madre – hijo.Muchas madres consultan ante problemáticas como: “me duelen los pezones”, “mi bebé no engorda”, “mi leche no lo llena”, “me estoy quedando sin leche”, “con el sacaleche no me sale nada”, “cómo hago para aumentar la producción”, “mi bebé se prende mal”, “me rechaza el pecho”, “no sé cómo destetarlo”, “no duerme de noche”, “si lo tengo todo el tiempo a upa se va a malcriar” y un largo etcétera. Pero la verdad es que el motivo de consulta es siempre la punta del iceberg, porque hay otras razones y miedos desconocidos para la mamá que la puericultora debe saber desandar.