jueves, 12 de septiembre de 2013

Parto después de cesárea


Sí, se puede parir vaginalmente después de una cesárea. Incluso después de 2 o más cesáreas, según el caso.

Esto no era del todo posible con las antiguas cesáreas en las que el corte era vertical y bastante amplio, pero desde hace décadas, la técnica de esta cirugía fue en gran parte reemplazada por un corte más pequeño y horizontal en la zona del segmento inferior del vientre y del útero, reservando el corte vertical tradicional para casos o necesidades especiales que lo ameriten.

El corte en el segmento inferior permite la formación de una cicatriz uterina muy resistente, con muy poca probabilidad de dehiscencia y rotura en embarazos posteriores. Por eso, los lineamientos del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos dicen claramente que una mujer con no sólo una, sino con dos cesáreas realizadas con corte transversal (que hoy por hoy, prácticamente todas lo son), las mujeres con embarazos múltiples e incluso las mujeres que posean algún tipo desconocido de cicatriz uterina, son candidatas a buscar su parto vaginal.

Un parto vaginal después de cesárea implica menores riesgos y complicaciones que una nueva cesárea electiva. En comparación con una cesárea planificada, un parto vaginal luego de una o más cesáreas anteriores significa: evitar una nueva cirugía abdominal, acortar el periodo de recuperación, reducir los riesgos de infección, una menor pérdida de sangre, y otras complicaciones más significativas como una histerectomía, heridas intestinales o en la vejiga, ciertos problemas con la placenta, cortes accidentales sobre el cuerpo del bebé, mayor mortalidad materna y mayor morbilidad neonatal.

Entonces, ¿por qué tantos obstetras no acompañan a las mujeres para que logren un parto vaginal post cesárea? ¿Por qué muchos las condenan a cesáreas a repetición?

Suponemos que las respuestas son múltiples. Podríamos comenzar por preguntarnos por qué tantas mujeres son víctimas de una inne-cesárea en primer lugar, o por qué tantas mujeres llegan aterradas al momento del parto y solicitan una cesárea, pero eso es tema para otro artículo. El punto es que luego de una primera cesárea y ante un nuevo embarazo, las mujeres son bombardeadas con mitos sobre el parto vaginal luego de cesárea, y muchos de esos mitos provienen de boca de los profesionales.

Uno de los más comunes es el riesgo de rotura uterina, pero lo cierto es que este riesgo oscila entre el 0,2 y 1% en mujeres con incisión trasversal baja que dan a luz en instituciones, y se estima que cuanto menos intervenido sea el parto, este riesgo se reduce aún más. En casas de parto o partos domiciliarios, en el porcentaje oscila entre 0,02% y 0,2%. Es decir, bastante improbable.

El espaciamiento de 18 meses o más, y el hecho de haber tenido al menos un parto vaginal previo también son factores que reducen este riesgo. Algunos profesionales aseguran incluso que la herida de la cesárea cicatriza por completo a los 8 meses, por lo que intentar un parto vaginal luego de ese lapso es igualmente seguro y tiene el mismo pronóstico de éxito.

La misma OMS dice que “no hay pruebas de que después de una cesárea previa sea necesaria una nueva cesárea. Después de una cesárea debe recomendarse normalmente un parto vaginal, siempre que sea posible una intervención quirúrgica de emergencia”.
Los estudios científicos que comparan el intento de parto luego de cesárea versus una cesárea programada luego de una o más cesáreas evidencian que los riesgos asociados a la cesárea son mayores, concluyendo que buscar el parto vaginal implica tantos beneficios para la madre y para el bebé que justifican el riesgo de una improbable rotura uterina.
La tasa de éxito de parto vaginal luego de una cesárea oscila entre el 60 y el 80% en institución y en casas de parto o en partos domiciliarios se acerca al 90%. 

Entonces, sea cual haya sido la razón por la que una mujer tuvo su primera cesárea, debe saber que eso no la condiciona necesariamente a tener nuevas cesáreas en el futuro. Que si se informa, si se empodera, si es su deseo parir y si busca un equipo que respete ese deseo y esté dispuesto a acompañarla en el camino, tiene altísimas chances de lograr parir a su bebé. Conociendo que las causas reales y absolutas para practicar una cesárea son realmente muy pocas (http://tinyurl.com/obh7dlr), es fundamental sentirnos con la autoridad y el derecho de preguntar, de exigir explicaciones sobre los procesos médicos a los que se nos pretende someter, de conocer experiencias de otras madres con los médicos e instituciones con los que planeamos atendernos. De confiar, sí, pero sin entregarnos. Ser protagonistas de nuestro parto no es egocentrismo, es un derecho de cada mujer, porque es su cuerpo el que está en juego y expuesto, un cuerpo que salvo contadas razones, ESTÁ DISEÑADO PARA PARIR A SU CRÍA. Con libertad, tiempo y respeto, que es lo mínimo que merece la llegada de un nuevo ser al mundo.

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