viernes, 13 de diciembre de 2013

“Detener el fenómeno intervencionista”.


Compartimos la nota que la periodista Julia Uccello les realizó, para la revista Rosario Express, a Daniel Crosta, director de la Maternidad Martin, y Gustavo Baccifava, jefe de obstetricia del Hospital Roque Saenz Peña. Una mirada médica sobre el parto humanizado.

Por un parto más humano
Partos: “detener el fenómeno intervencionista”

“Nos hemos olvidado de preguntarnos cuáles son las necesidades básicas de una mujer durante el trabajo de parto. Hemos tomado el camino equivocado. Lo mejor en este caso es regresar al principio y comenzar otro camino”, Michel Odent (obstetra especialista en investigación pre – y perinatal).

Las palabras “nacer” y “naturaleza” tienen la misma etimología, y sin embargo el parto es cada vez más intervenido por la medicina sin respetar los tiempos naturales. Año a año, los índices de cesáreas aumentan de manera exponencial, superando ampliamente la sugerencias del 10% (en casos excepcionales) de las que habla la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Rosario la tendencia se hace evidente especialmente en los efectores privados, donde desde un 50% a un 70% de los partos se realizan por medio de intervenciones quirúrgicas.

El parto respetado es un derecho establecido en la ley 25.929 que dice, entre otros puntos, que se debe respetar la evolución normal o natural de un trabajo de parto. “No hay que tratar de intervenir o medicalizar un hecho absolutamente biológico si no existe una verdadera causa que lo justifique”, afirma Daniel Crosta, director de la Maternidad Martin. Él explica que esto se sabe, pero no siempre se hace o se dice, y relaciona las cusas con temores que manifiestan tanto los médicos como las embarazadas.

Al parecer, los tiempos fisiológicos de un parto son muy diferentes a los tiempos que se manejan en una institución médica o de aquellos que se imponen a nivel cultural, donde prima la ansiedad. El sistema falla, y como contrapartida, desde las maternidades públicas se alerta para detener el fenómeno intervencionista, haciendo hincapié en el acompañamiento, y aceptando los cada vez más frecuentes “planes de parto” que llegan a las maternidades en forma de documento escrito, con el propósito de que sean respetados los deseos de las madres y sus parejas de elegir.
Gustavo Baccifava, jefe de obstetricia de la maternidad del Hospital Roque Saenz Peña asegura que hay que iniciar acciones de forma urgente para revertir el modelo asistencial tecnocrático actual y optimizar la calidad de atención de madres y bebes: “Se requiere de una revisión profunda de las prácticas obstétricas actuales basadas - muchas veces - no en pruebas científicas, sino en viejas tradiciones hospitalarias y en sistemas de creencias”, opinó.

Si se tiene en cuenta que las cifras a nivel mundial dictan que las maternidades con menor intervención son aquellas con menor índice de morbimortalidad perinatal, la revisión de los sistemas sanatoriales se impone. En la Maternidad Martin son conscientes de ello, pero no hay una visión optimista de un futuro próximo: “Llegar a un cambio llevará mucho tiempo, porque no hay que convencer sólo a un actor, sino a todos los actores involucrados. Hay que convencer a los médicos de volver al parto natural para evitar un montón de complicaciones, pero también convencer a las propias mujeres de que la cuestión natural es mucho mejor para ellas y para sus bebés”, dijo Crosta.

El poder del obstetra
Desde hace muchos años se ha ido configurando un paradigma del parto, en donde el poder se ha desplazado absolutamente hacia el médico, entregándoles una responsabilidad muy grande. La mujer ha perdido autonomía en el parto porque ya ha olvidado cómo es un parto normal sin intervención, y es por eso que existen temores insalvables que juegan como enemigos en la llegada del nacimiento. Gustavo Baccifava explica a Rosario Express esta tendencia, haciendo un llamado a la toma de conciencia por parte de toda la sociedad para cambiar el modelo actual.

¿Cómo explica el poder actual del medico obstetra?
Hace aproximadamente 200 años la mujer en parto se trasladó de los hogares a las instituciones de salud. Con el transcurso del tiempo un acontecimiento femenino, íntimo y familiar, se ha convertido en un procedimiento médico-quirúrgico. Intervenciones médicas que eran excepcionales se transformaron en rutinarias, con consecuentes efectos adversos tanto en la madre como en el bebé (O.M.S ,1998). Se ha despojado a la mujer del control de su propio parto.
Hay que restituirle el protagonismo a la mujer, ya que es ella la que posee la sabiduría innata para parir. El equipo de salud debe ser respetuoso del proceso fisiológico y limitarse a intervenir activamente sólo en aquellos pocos casos de nacimientos complicados. Se trata de relaciones de poder, donde el sistema médico consolida su autoridad provocándole miedo al parto a la mujer embarazada.

¿De qué se tratan los planes de parto que le acercan a la maternidad?
Es un resguardo frente a éste escenario de mujeres embarazadas y sus parejas que elaboran y presentan documentos denominados “Plan de Parto y Nacimiento” donde expresan sus preferencias, necesidades, deseos y expectativas respecto al proceso de parto. Procedente del mundo anglosajón, ésta fórmula permite a la mujer embarazada y su acompañante tomarse todo el tiempo que necesite y consultar diferentes fuentes para poder formarse una opinión y expresar sus preferencias en relación a la atención que desean recibir. Así se evita tener que hacerlo durante el parto, momento emocional y físico centrado en el proceso vivencial. Garantiza la comprensión del proceso y la participación activa de las mujeres, además de facilitar la relación y la tarea del equipo profesional. Suelen enviarse a los hospitales o clínicas en forma de carta. Lo importante es que las decisiones libres e informadas de las usuarias de los servicios han de respetarse independientemente de la forma y título que le demos.

¿Por qué habitualmente se induce el parto sin esperar los tiempos naturales?
Considero que se trata de un problema cultural y social. Actualmente se vive de manera vertiginosa, con ansiedad, y la mujer embarazada con su pareja no son ajenas a esto. Se observa frecuentemente que ante una consulta a las unidades obstétricas se “interna” precozmente a la mujer, aún sin encontrarse en franco trabajo de parto, produciéndose un efecto en cascada, con mayor cantidad de intervenciones médicas y efectos adversos (O.M.S). Por eso la sociedad, incluido el equipo de salud, deben comprender la importancia de respetar los “tiempos biológicos” del proceso de parto.


¿Puede afirmar que la mayoría de los obstetras no tienen noción de lo que es un parto espontáneo sin intervenciones?
Los médicos en su mayoría no tienen experiencia en haber asistido partos no intervenidos; los partos institucionales son muy diferentes a los partos fisiológicos.

¿Cuáles son los pasos que se siguen de rutina cuando una embarazada queda internada para tener su bebé?
Hay un mensaje simbólico en las Instituciones. Es común observar que la mujer es “ingresada” en silla de ruedas o camilla a los hospitales; en éste caso el mensaje es: “usted es incapacitada físicamente”. Luego se le coloca una bata hospitalaria (uniforme): “ud. es igual al resto”, se le acuesta en una cama y se la une al suero: “cordón umbilical” de la institución. En general se le prohíbe ingerir líquidos. Además no se le permite elegir libremente la posición en el proceso de parto. Luego se le gotea (muy frecuentemente) hormona sintética denominada oxitocina, y se le practica rotura de bolsa.
Ante ésta cascada de intervenciones y prohibiciones la mujer experimenta un dolor insoportable, mucho más allá del provocado por las contracciones naturales por lo que lógicamente solicita “a gritos” anestesia; se le practica habitualmente anestesia peridural; procedimiento que requiere habitualmente mayor uso de oxitocina sintética y mayor posibilidad de efectos adversos en el bebé (por hipotensión arterial materna y otras causas) y de parto instrumentado.

Entonces existe una clara relación entre la inducción al parto y la cesárea…
Sí. Todo proceso fisiológico que se interfiere innecesariamente, se dificulta, se entorpece y complica.

¿Por qué hay médicos que practican tantas cesáreas? ¿Cuáles son las consecuencias negativas que ésta acarrea?
La cesárea es cómoda y práctica para el médico. En las últimas décadas el sistema médico ha ido instalando en la sociedad la idea de que la mejor y más segura forma de nacer es por medio de operación cesárea. Producto de ello es que actualmente muchas mujeres y sus parejas solicitan cesárea a “la carta”. Dr. o Dra.: “deseo programar la cesárea para tal o cual día”. La cesárea es una operación de cirugía mayor que entraña de 5-10 veces más riesgos de complicaciones maternas y 2-4 veces más posibilidades de muerte materna que por parto vaginal. La operación cesárea es un recurso maravilloso, mal utilizada daña la salud.

¿Qué acciones se necesitan para empezar a plantear un cambio?
Es necesario e imprescindible para lograr un cambio sustancial en el escenario del nacimiento, que la comunidad tome conciencia de la realidad actual y sea protagonista principal de dicho cambio. Si las mujeres supieran de la inmensa fuerza que habita en ellas, cambiarían el escenario del nacimiento.

Más y más cesáreas
De acuerdo a la información brindada por los entrevistados, el incremento de las cesáreas comenzó a notarse desde hace más de una década, cuando empezó a verse muy influenciado el trabajo médico debido a los juicios por mala praxis aumentando el temor, no solamente en la conciencia del médico, sino también en la conciencia de las pacientes, al pensar que la cesárea era una solución para resolver dificultades en el parto.
Lo cierto es que la intervención quirúrgica es más frecuente que el parto natural en la salud privada y según Crosta, está íntimamente ligada con los tiempos del profesional: “Es más fácil para el médico programar una cesárea, sabiendo qué día y a qué hora va a nacer ese bebé, y no tener que esperar que se desencadene en forma natural un trabajo de parto, algo que puede tocar en cualquier momento y tardar muchas horas. En la parte pública eso no sucede porque nosotros trabajamos con planteles de médicos que están de guardia. Vos venís a esta institución a tener tu parto y te va a atender la guardia que corresponda a ese día”.

Parto sin amor
“El modelo asistencial vigente le ha robado el componente espiritual y emocional al nacimiento”, reveló Baccifava. Con el correr de los años hay mayores índices de inducción del parto, donde se utiliza la oxitocina sintética (una hormona que la mujer libera de forma natural), provocando las contracciones que actúan sobre el músculo del útero y desencadena el trabajo de parto.
Cuenta Crosta que con la droga sintética se intenta provocar en pocas horas lo que a veces, en forma natural, lleva días de evolución. “Por eso, cuando uno decide una inducción, tiene un alto porcentaje de fracaso y termina en cesárea. La decisión de acelerar los tiempos se debería aplicar a ciertas patologías (diabetes, o presión alta por ejemplo) para evitar posibles complicaciones, pero se aplica en pacientes con fecha probable de parto”. Además existen muchas pacientes que solicitan la realización de una cesárea electiva por el temor al parto: “En esto juegan un montón de cuestiones subjetivas que tienen que ver con que de chiquitas a las mujeres se les va inculcando ese temor del sufrimiento al parto, al dolor. Frases como “vas a ver lo que es un parto” configuran esta cuestión social y cultural que hace que muchas mujeres lo soliciten”, explicó Crosta.
La oxitocina liberada de forma natural causa las contracciones del útero y ayuda al desarrollo natural del instinto de protección y del cuidado del bebé después de su nacimiento. La liberación
de esta hormona requiere de ciertas condiciones de intimidad que la mujer persigue en el momento tan particular por el que atraviesa. En este sentido, la asistencia en instituciones dista mucho de poder lograr el respeto de esa necesidad, cuando, por ejemplo, se usan luces fuertes, no se logra silencio, se coloca a la mujer en posición de camilla o se le pregunta por cuestiones del orden de lo burocrático como la obra social, o el minuto de la última contracción, corriéndola del eje de su escenario. En suma, lo que perturba malogra la liberación de la hormona, interrumpiendo el curso natural del trabajo de parto y derivando en el uso de la hormona sintética.
El parto respetado propone un punto intermedio entre la necesidad de la mujer actual de ser asistida y monitoreada por equipo profesional y el acompañamiento de la cuestión natural de la que somos parte. Hay un reclamo insatisfecho que seguirá sonando si no se atienden las necesidades relacionadas con ese íntimo estado emocional. Hoy con toda la tecnología uno puede evitar una complicación, pero los entrevistados hacen visible la diferencia: “No debemos intervenir en todos lo partos sino estar preparados para detectar aquellos en los cuales haya una complicación o una patología que pueda afectar la salud de la madre o el niño”, concluyó Crosta.

Recuadro
15000 nacimientos al año se contabilizan en Rosario
4750 promedio de partos al año en la Maternidad Martin
1800 promedio de partos al año en la Maternidad del Roque Saenz Peña
Un 25% son cesáreas en estas maternidades públicas
Los sanatorios privados realizan de un 50% a un 70% de cesáreas. — en Rosario (Santa Fe - Argentina) con Gustavo Jorge Baccifava.

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