Me enteré que estaba
embarazada por un Test rápido. Supe que quedaban por lo menos unos ocho meses y
medio o nueve por delante para conocer a mi bebé en persona. Saqué un turno con
un obstetra. Faltaban una semana todavía para ese turno.
Llegué al consultorio y había cinco embarazadas
más esperando su turno antes que yo. Leí una revista, mande un mensaje de
texto, hice anotaciones en mi agenda de cosas que iba recordando.
Llegó mi turno. Entré al
consultorio y me senté frente a mi nuevo médico. Me contestó mil preguntas y me
dio las órdenes para hacerme varios estudios. Antes de retirarme pedí otro
turno para volver a verlo con los resultados y empezarla secuencia del control
prenatal…
Pude esperar en cada situación porque conocía perfectamente la secuencia.
