jueves, 21 de febrero de 2013

La Fe


La Fe 


Por lo desconocida y por lo bella,
por lo profunda y por lo desolada,
esta noche , Señor , es como aquella 
que te sirvió de cuna y de posada.

Esta dulce mirada de doncella
con que mira la noche abandonada 
es la mirada de la misma estrella
que presenció en silencio tu llegada.

Este dolor es el dolor del hombre
que a pesar de sufrir tuvo confianza
en el advenimiento de tu Nombre .

Estos ojos , Señor , son como aquellos
ojos que no perdieron la esperanza
de que vinieras a llorar por ellos...

Francisco Luis Bernárdez



Un lindo nacimiento!!!



Bebes: todo lo que ellos saben

Martes 25 de septiembre de 2012 | 
Publicado en edición impresa
 Neurociencias
 Por Nora Bär | LA NACION 


En el siglo XVII, el filósofo inglés John Locke pensaba que los bebes llegaban al mundo como una tabla rasa, que su cerebro era como una pizarra en blanco y que las destrezas que caracterizan a los humanos se adquirían con posterioridad. Unos 200 años más tarde, el psicólogo William James sostenía que la mente de los chicos está adormilada y sumida en la confusión. Piaget, que experimentó con sus propios hijos a comienzos del siglo pasado, postuló que nacen sin conocimientos y que los desarrollan a partir de las experiencias sensorial y social. 

Sin embargo, recientes investigaciones están desterrando aquella idea de "adultos fallados" y prueban la existencia de capacidades innatas en los bebes. Nos dicen los investigadores en desarrollo de la cognición, son mucho más inteligentes de lo que se pensaba: llegan equipados con la capacidad de desarrollar pensamiento abstracto o conceptos como la causalidad, de atribuir intencionalidad, de comprender una matemática y una geometría rudimentarias, y hasta de distinguir fonemas... Es más, algunas de estas capacidades las poseen casi desde el momento mismo en que nacen. 

 "Éste es uno de los más grandes cambios de paradigma de la historia de la ciencia contemporánea -dice Mariano Sigman, director del Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. Pocos pilares de la filosofía recibieron una estocada tan contundente por evidencias experimentales."

 Claro que averiguar qué está pasando dentro de la cabecita de esas irresistibles criaturitas no es sencillo. Como es imposible preguntarles, se utilizan herramientas como la "permanencia de la mirada" (miran durante más tiempo lo que les interesa) o registros del ritmo de succión del chupete y de la actividad eléctrica del cerebro. 

 "Uno de los experimentos clásicos -explica Sigman- es pasarles una grabación con voces que hablan en castellano y que de repente empiezan a hablar en japonés. Típicamente, se ve que los bebes se sorprenden mucho." 



 Uno de los pioneros en este campo de investigación, Jacques Mehler (ver aparte), mostró que al nacer ya existen ciertos procesos perceptivos que funcionan con especificidad hacia el lenguaje. Por ejemplo, ellos distinguen si se les habla en su lengua natural o con frases invertidas. Reaccionan distinto.

Mehler y colegas demostraron con neuroimágenes que bebes ¡de cuatro días! tienen la capacidad de distinguir entre una gramática "de juguete" que tiene repeticiones (con palabras trisilábicas, como "melolo, terrarra, bofufu"), y otra sin repeticiones (como "melote, falado"). 

 La investigadora chilena Marcela Peña Garay, de la Pontificia Universidad Católica de Santiago de Chile, está entre los que sostienen que los bebes vienen equipados con un aparato cognitivo que les permite identificar características importantes para la especie. "Por ejemplo -ilustra por vía telefónica, para respaldar esta hipótesis-, aunque un bebe viva con un perro, no aprende a ladrar, y por más que escuche el timbre del teléfono celular, no reproduce estos sonidos, sino el lenguaje de sus padres o cuidadores."

 En otro trabajo que se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences, la científica francesa Veronique Izard, que trata de entender las bases del pensamiento matemático y estudia la adquisición de los números y la geometría, pudo comprobar en recién nacidos de dos días que éstos discriminan la cantidad de sonidos que escuchan y los aparean con la misma cantidad de elementos en una imagen. 

 "Se les hacía escuchar AAAA y se les mostraban cartones con cuatro u ocho figuras de colores -detalla en su publicación-. Los bebes miraban durante más tiempo la imagen con una cantidad de figuras que coincidía con el número de sonidos que habían escuchado." 

 Otro indicio de que ya vienen equipados con los rudimentos de la matemática surge de un experimento que consiste en agregar tres pelotitas en una caja en la que ya hay dos. Si en lugar de cinco pelotitas aparecen ocho, los bebes se "sorprenden" por la incongruencia. 
 Peña y su equipo observaron las reacciones de un grupo de bebes de entre dos y cuatro días de vida mientras distintos locutores repetían la sílaba BA. Usando electroencefalograma y potenciales evocados (es decir, el registro de las modificaciones producidas en el sistema nervioso en respuesta a una estimulación sensorial o a una actividad cognitiva), pudieron constatar que reconocían la sílaba aunque las voces cambiaran. 

 MÁQUINAS DE CONCEPTUALIZAR 

 En un experimento con bebes de cuatro meses, pusieron a prueba teorías que postulan que muchos aspectos de la fonología de los lenguajes derivan de condicionamientos físicos y fisiológicos. "John Ohala, de la Universidad de California en Berkeley, propuso, por ejemplo, que hay una tendencia a aparear las vocales abiertas con los objetos grandes y las cerradas, con los pequeños -dice Peña-. Nosotros les hicimos escuchar a los niñitos palabras con i [vocal cerrada] y con a [abierta], mientras les mostrábamos un objeto pequeño y uno grande. Efectivamente, miran más hacia el objeto pequeño cuando la vocal es i y hacia el grande cuando es a .

" Otro argumento a favor del origen innato del lenguaje es que los chicos nacidos prematuramente deben esperar hasta que sus circuitos cerebrales maduren para ejercitar ciertas destrezas lingüísticas. "Bebes normales de cuatro meses y medio son capaces de discriminar no sólo entre lenguajes, sino entre tonadas y dialectos -explica Peña-. Si dependiera de la experiencia, los prematuros podrían adelantar ese aprendizaje. Sin embargo, lo que nosotros vimos fue que no lo hacen.

" Sigman también descubrió algo notable: a los tres meses, cuando se les habla, en el cerebro de los bebes se activa el área de Broca. "Como es la región vinculada con la producción del lenguaje, nuestra hipótesis es que aunque no esté hablando, el bebe ya lo está produciendo internamente", dice el científico. 

 Según Sigman, los antiguos dogmas "fueron demolidos experimentalmente". 
 "Como afirma [la científica de la Universidad de Berkeley] Alison Gopnik -destaca-, los bebes son pequeños científicos: son expertos en sacar mucho de muy poco. Los seres humanos desarrollamos una teoría sobre los dinosaurios a partir de unos huesos fósiles; construimos una teoría del universo a partir de registros de luz, tenemos una teoría de la evolución a partir de ciertos rasgos físicos. Es decir, somos capaces de ir más allá de los datos. Somos máquinas que conceptualizamos, y lo somos desde que venimos al mundo."

Más notas para entender este tema



Nacer en casa


Para escuchar con mucha atención y reflexionar!!!

Administración de oxitocina sintética


¿Qué es la oxitocina sintética?      

“La oxitocina es una droga peligrosa, muy concentrada, que hace que las contracciones sean más frecuentes y más intensas. Se utiliza para inducir un parto y para acelerar la dilatación. Cuando se usa oxitocina hay que monitorizar de manera continua la frecuencia cardiaca fetal, para poder advertir inmediatamente si las contracciones perjudican al bebé. La oxitocina no se debería usar de modo rutinario para partos normales no inducidos, pero se suele hacer necesaria después de aplicar la anestesia peridural, pues la mayoría de las veces la dinámica uterina cae en picado.”

La oxitocina se utiliza tanto para inducir como para acelerar los partos, aunque los últimos estudios científicos al respecto han evidenciado que no acorta la duración total del parto de forma significativa, pues en promedio, tan solo lo acorta una hora aproximadamente.

La OMS concluye que, de los datos disponibles, no se deduce claramente que el uso discrecional de oxitocina sea beneficioso para las mujeres y los bebés. Naturalmente, esto no significa que la oxitocina sea ineficaz para el tratamiento de partos prolongados. Sin embargo, no hay pruebas de que la prevención de un parto prolongado mediante el uso discrecional de oxitocina en un parto normal sea beneficiosa. La administración de oxitocina es una intervención mayor y debe utilizarse únicamente bajo una indicación válida. El mismo principio es aplicable para la práctica, más moderna, de inducción con prostaglandinas.

Desde los años 50 del siglo pasado es bastante habitual su administración, incluso en los partos normales, cuando en realidad no es necesaria más que en el 10% de los casos, pues las mujeres de parto siempre producimos nuestra propia oxitocina endógena, y su utilización sólo debería responder a una verdadera necesidad, tratando de evitar su uso rutinario e indiscriminado, debido a la gran cantidad de efectos secundarios que provoca.

¿Qué implica el uso de oxitocina sintética de cara al parto?

La oxitocina sintética provoca unas contracciones más fuertes y por tanto dolorosas que las originadas por la oxitocina endógena. Esto suele llevar a la mujer a solicitar la epidural como medio más efectivo para paliar el dolor. La epidural a su vez ralentiza el parto, lo que obliga a aumentar la dosis de oxitocina, de manera que se entra en una espiral peligrosa, tanto para la madre como para el bebé. Este último puede terminar teniendo sufrimiento fetal, por no poder soportar el ritmo y la intensidad de estas contracciones provocadas artificialmente.

Se requieren al menos dos minutos entre contracciones para recuperar el nivel basal de saturación de oxigeno fetal, de modo que si las contracciones se suceden con más frecuencia, el bebé es incapaz de recuperar completamente la saturación de oxígeno y esto dará lugar al sufrimiento fetal. Por ello, cuando se usa oxitocina sintética hay que monitorizar de manera continua la frecuencia cardiaca fetal, para poder advertir enseguida si las contracciones perjudican al bebé. Esto implica que si no se dispone de un monitor inalámbrico se verá comprometida la movilidad de la mujer, que deberá estar atada al monitor mediante cables, con lo que esto conlleva de incomodidad, aumento del dolor, dificultad para el descenso del bebé, etc.

Pero es que además, la oxitocina en bastantes ocasiones no es efectiva, pues las contracciones que provoca son solo calambres musculares que resultan ineficaces para dilatar el cuello del útero, por lo que a pesar de todos los inconvenientes y perjuicios que ocasiona, muchas veces no logra que el parto avance y es necesario recurrir a una operación de cesárea para finalizarlo.

Efectos colaterales de la oxitocina sintética

Incremento de la necesidad de analgesia por el aumento de dolor.
Mayor frecuencia de taquisistolía (más de seis contracciones en diez minutos).
Mayor frecuencia de hipertonía del útero.
Mayor riesgo de rotura de útero (especialmente en mujeres con cesárea previa).
Mayor riesgo de sufrimiento fetal.
Mayor riesgo de hemorragia posparto.
Mayor tasa de partos instrumentales o cesáreas.
Por todo esto la oxitocina sintética está catalogada como uno de los once medicamentos de alto riesgo, tanto por la Asociación Americana del Medicamento (FDA), como por el Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos (ISMP) de España, esto significa que “si se utiliza incorrectamente existe una gran probabilidad de causar daños graves o incluso mortales en los pacientes”.

¿Cuál es la manera correcta de administrar oxitocina sintética?

En cuanto a su utilización para inducir el parto, habría que empezar por discriminar en que casos está verdaderamente justificada la inducción y por tanto evitar las inducciones que no estén avaladas por la evidencia científica.
La producción de oxitocina endógena está asociada al ciclo circadiano, de modo que en los humanos, su secreción es mayor por la noche, de manera que hay más probabilidad de que la inducción sea exitosa, y que se precise de una dosis menor de oxitocina artificial si se programa por la tarde-noche.
Para reducir la necesidad de oxitocina artificial, debe cuidarse el ambiente de manera que se propicie que la mujer segregue su propia oxitocina endógena.
Una vez inducido el parto, y obtenida una dinámica adecuada de contracciones, no hay razón para seguir suministrando oxitocina, pues el trabajo de parto continuará gracias a la acción de la oxitocina endógena que se habrá activado. Algunos estudios indican que al retirar la perfusión al alcanzar los 5 cm. de dilatación, el trabajo de parto prosigue con normalidad y disminuyen las complicaciones asociadas al uso de la oxitocina.
La perfusión de oxitocina debería empezarse siempre a la menor dosis posible, pues está demostrado que existe una relación entre el nº de contracciones y la pérdida de bienestar fetal. Con una dosis baja, el parto puede ser más largo pero resultará mucho más seguro.
La oxitocina es lenta en la generación de un efecto detectable, alrededor de 40 minutos, por lo que siempre hay que esperar ese tiempo, para poder comprobar que efecto ha causado esa dosis antes de proceder a aumentarla.
Si el cuerpo materno no responde adecuadamente a la oxitocina y no hay avance en la dilatación, habrá que plantearse otras alternativas distintas al aumento en la dosis de oxitocina, incluso recurrir a una cesárea, antes de llegar a una situación de riesgo o de pérdida de bienestar fetal, pues una vez que los receptores de oxitocina se saturan, son incapaces de asimilar más oxitocina, con lo que el exceso de la misma solo generará efectos indeseados.

¿Cuáles son los principales errores en su uso en la práctica clínica?

En la utilización de la oxitocina en los partos se cometen varios errores:

Por un lado el problema está en que se usa de manera rutinaria e injustificada, es decir, se pone a una gran mayoría de las mujeres lo necesiten o no, cuando según la OMS: “de los datos disponibles no se deduce claramente que el uso discrecional de oxitocina sea beneficioso para las mujeres y los bebés. Naturalmente, esto no significa que la oxitocina sea ineficaz para el tratamiento de partos prolongados. Sin embargo, no hay pruebas de que la prevención de un parto prolongado mediante el uso discrecional de oxitocina en un parto normal sea beneficiosa. La administración de oxitocina es una intervención mayor y debe utilizarse únicamente bajo una indicación válida. El mismo principio es aplicable para la más moderna variación de inducción con prostaglandinas y para la inducción con estas sustancias.”
Por otro lado ocurre que no se administra correctamente, sino a chorro o a ojo. El mismo prospecto del fármaco no establece una pauta concreta de administración sino que deja mucho margen a la hora de escoger la dosis, y los efectos de dichas dosis son muy variables dependiendo de cada mujer y cada parto. Esto se ve claramente en la mala costumbre muy extendida de no apuntar las dosis administradas en las historias clínicas.
Muchos profesionales no perciben como graves los riesgos asociados al uso de la oxitocina, debido a la facilidad de acceso a la cesárea o el parto instrumental, que les permiten resolver aquellas situaciones de riesgo originadas por el uso inadecuado de la misma. Esto les lleva a abusar de este medicamento intentando forzar el parto vaginal a toda costa, a base de aumentar la dosis de oxitocina a pesar de sus graves efectos colaterales, pues saben que en última instancia siempre pueden intervenir para reconducir la situación.
Otros efectos de la oxitocina

Según un estudio realizado en otros mamíferos por Sue Carter, el uso de oxitocina sintética tiene implicaciones en el comportamiento materno en relación con el vínculo y la lactancia. La duda es si pueden extrapolarse estas observaciones a los seres humanos, dada nuestra complejidad como seres racionales y los muchos factores que pueden influir en estos aspectos, desde la cultura a la propia experiencia personal previa de cada mujer.

El syntocinón se administra por vía intravenosa por lo que entra directamente al torrente sanguíneo sin pasar por el cerebro, de manera que tiene un efecto mecánico sobre el útero, provoca una respuesta física en ese órgano, pero no afecta a nivel emocional ni conductual en la madre. Con el uso de oxitocina sintética el cerebro de la mujer no va a reconocer el trabajo que ella está logrando, y por tanto no necesita liberar endorfinas para ayudarla a soportar el dolor. Las endorfinas tienen una extraordinaria capacidad de dar la sensación de bienestar y amortiguan el dolor del trabajo que está realizando el útero. Además, actúan como un tipo de amnesia ayudándonos a olvidar el esfuerzo del trabajo de parto y motivándonos a reproducirnos de nuevo. En esencia, son un premio por nuestro esfuerzo en dar a luz. Desde el punto de vista del bebe las endorfinas también son un regalo porque su producción asegura que la mamá va a darle una bienvenida cariñosa, ya que estará de mejor ánimo y por tanto más propensa a cuidar a su progenie.

Cada vez hay más evidencias respecto a que el uso de la oxitocina artificial y por tanto la inhibición de la propia oxitocina endógena y todas las demás hormonas relacionadas con ella, tiene un efecto directo en la personalidad  y capacidad de la madre durante el amamantamiento, lo que explica que tras partos inducidos, las mujeres encuentren muchas dificultades a la hora de amamantar, e incluso que finalmente no consigan instaurar la lactancia a pesar de su deseo inicial de dar el pecho.

En cuanto a los efectos sobre el bebé, a corto plazo aquellos que han experimentado sufrimiento fetal durante su nacimiento presentan una mayor irritabilidad y frecuencia en el llanto. Cada vez hay más indicios que alertan de posibles efectos conductuales a largo plazo también en el niño. La oxitocina, junto con otras hormonas como la vasopresina y la dopamina y sus receptores pueden verse modificados de forma epigenética por las experiencias tempranas en torno al nacimiento, dando lugar a patrones conductuales específicos según sean estas experiencias. La interacción madre-bebé y otros aspectos del período pre-y posnatal, pueden afectar profundamente a la conducta, y estos efectos pueden producir cambios persistentes en los sistemas neuroatómicos y neuroendocrinos.

Más información:

Leyes antidopaje... ¿Yqué pasa con el parto?, Blog El Parto es Nuestro, 31 de diciembre 2010.
Oxitocina intraparto ylactancia, Blog Ibone Olza, 3 de abril 2012.

La depresión posparto


Es un tema del que se habla poco, pero hasta el 20% de las mujeres pueden experimentarlo. A qué síntomas hay que estar atenta.

Es una de las situaciones vinculadas con la maternidad que más se silencian. Se llama depresión posparto o depresión puerperal y, según las estadísticas, la sufren entre una y dos de cada diez mamás recientes. En general, lo hacen sin manifestarlo y hasta con vergüenza por sentir lo que sienten.

"¿Qué más podés pedir? Tenés un hijo. ¿Cómo vas a sentirte así?". Dice el doctor Mario Sebastiani, obstetra del Hospital Italiano de Buenos Aires y ex presidente de la Asociación Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática: "Ese tipo de frases son muy negativas. La incomprensión es la principal dificultad que obstruye que las mujeres puedan pedir ayuda. ¿Cuándo? Si una mamá reciente siente que la mayor parte del tiempo no puede disfrutar de este momento especial, en esos casos, es recomendable una consulta preventiva."

Además de la brusca alteración hormonal que sucede al cabo del nacimiento, señala Sebastiani, y que tiene un evidente impacto en el estado emocional de la mujer, el puerperio, la etapa que comienza luego no suele ser un lecho de rosas, y esto aun en los casos más felices. "La nueva vida después del parto se convierte en visitas, consejos, inseguridades, poco descanso –dice el obstetra-. Además, este tiempo está invadido de soledad y poca comprensión por parte de los familiares, amigos y personas cercanas. Las mujeres en esta etapa están todo el tiempo en sus casas, pendientes de la demanda del bebé, sin poder salir y a veces esto no es tan sencillo. Estamos en el siglo XXI, pero algunas cuestiones no han cambiado mucho".

Puede ocurrir que los primeros días las mamás recientes, en especial las primerizas, experimenten momentos de confusión, ansiedad, estén cansadas o más irritables. Pero normalmente esos sentimientos desaparecen por sí solos.
Otras mujeres pueden sentir, en cambio, que esos sentimientos y emociones desagradables no se van. Ahí es cuando deben estar atentas.

Una conocida actriz, Brooke Shields, enfrentó esta situación y su caso, siendo ella famosa, recorrió buena parte del mundo. "Nos enseñan que ser madres es la cosa más gloriosa que nos puede pasar. Pero después del nacimiento de mi primera hija tuve depresión postparto. Como no sabía de qué se trataba fue algo devastador. Había realizado varios intentos de fertilización asistida para tener un bebé y cuando lo logré me pasó esto, que fue realmente muy grave".
Luego de esta experiencia, Shields volvió a ser madre sin deprimirse, pero inició una suerte de cruzada personal para advertir sobre el problema y generar conciencia al respecto. "Los médicos deben estar atentos, saber que el tema existe, no restar importancia a algunos síntomas", ha declarado la actriz, autora del libro "Cayó la lluvia", donde contó su experiencia y cómo salió del problema.

Existe una escala, la Escala de Edimburgo para la Depresión Posparto, a través de la cual los profesionales de la salud pueden medir el riesgo de cada paciente.

Según un estudio local realizado en el Cemic, un 18% de las madres recientes experimentan síntomas de depresión inmediatamente después del parto y una cifra levemente inferior –el 17%- lo hace al cabo de los seis meses de haber dado a luz.
El psiquiatra Pablo Rozic, coordinador de la investigación, dijo que se había probado un mayor riesgo entre aquellas mujeres con antecedentes previos de depresión. También se encontró mayor frecuencia de sentimientos de tristeza y abatimiento entre las más jóvenes (menores de 25) y las mayores de 35. Otro aspecto que interesó a los investigadores es verificar que el problema puede presentarse también varios meses después de nacido el bebé, hasta inclusive un año después.
Si bien la edad, las hormonas y los antecedentes personales juegan su parte, no son aspectos menores las expectativas acerca de la maternidad (que a veces son demasiado grandes) y el entorno ambiental (incluidos los problemas económicos, laborales o las dificultades para criar al bebé). Todo forma un complejo cuadro que, en ciertas mujeres, puede generar como respuesta un cuadro depresivo.
Por eso, prestar atención a los síntomas (ver aparte) y no demorar la consulta preventiva pueden jugar a favor para abordar y tratar el problema, que en la mayor parte de los casos se resuelve con una terapia adecuada y el uso de medicación específica.

Ellos también
Lo que parecía ser una situación únicamente femenina, también puede aparecer entre los varones, papás recientes: un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Americana (JAMA, por su sigla en inglés), dice que cerca del 10% de los hombres experimentan depresión postparto. Luego de analizar datos de 43 estudios en el que participaron casi 30.000 personas, los investigadores probaron que los hombres atraviesan un período crítico que varía entre los tres y seis meses después de la llegada del hijo en que pueden sentirse más deprimidos y desanimados.
"Los hombres pueden sentirse solos porque perciben que sobre sus espaldas recae la responsabilidad de la economía familiar –escribe James F. Paulson y Shamail D. Bazemore, de la Escuela de Medicina Eastern Virginia, en Norfolk, EE.UU-. Esto puede causar depresión y angustia, y no siempre puede compartirlos abiertamente con su compañera, porque ella está centrada en la atención del nuevo hijo".

Síntomas a tener en cuenta (y a comentar con el médico)
- Tristeza, irritabilidad, llanto sin motivo.
- Tener miedo de quedarse a solas con el bebé.
- Sentir poco apetito.
- Preocuparse demasiado por el bebé o, todo lo contrario, no sentir preocupación.
- Tener muchas dificultades para organizar el trabajo cotidiano de la casa.
- Sentir pérdida de energía (más allá del cansancio por la falta de sueño).
- Sentirse culpable o pensar que no es una buena madre.

Prestar más atención si…
- El embarazo fue difícil o no lo vivió bien.
- El parto fue traumático.
- Ha estado deprimida antes.
- Tiene una mala relación de pareja.
- Está sola y eso le pesa.
- Tiene poco apoyo familiar.
- Atraviesa una situación económica o financiera difícil.
- El embarazo la hizo engordar y le incomoda no haber vuelto a su anterior figura.
- Teme que el haber tenido un hijo dificulte mucho su reinserción laboral futura

martes, 19 de febrero de 2013

Amamantar es compartir!!!


Madre e hijo
 Henry Jules Jean Geoffroy (1853-1924)


Pensando y pensando sobre la maternidad y las mujeres, la casa y el trabajo, los hijos, los nacimientos por parto y por cesárea, el amamantamiento y la mamadera, hice un viaje en el tiempo, a lo que más pude recordar de mi infancia. Y recordé a mi mamá, que estaba en casa, siempre, siempre, siempre, una vuelta tumultuosa del colegio y a todos nosotros, somos 7 hermanos, tomando un café con leche, con una parva de tostadas con manteca y miel -¡¡¡mmm..... qué rico!!!-, en una bulliciosa mesa, solo acallada porque estábamos comiendo.

Y más atrás en el tiempo, en un lindo abril, a mi mamá cuando esperaba el nacimiento de mi hermana Josefina, en ese año 1964, cuando vivíamos en Mar del Plata. Aquella linda tarde de sol, mi mamá con una panza que solo imagino, y yo con 6 años, estábamos dentro del mar, que tanto disfrutábamos; y ella me dijo: “pensar que hoy puede ser el último día de playa, y así fue, al día siguiente nació mi hermana, la sexta del grupo, y mi mamá volvió pronto a casa y trajo una linda beba, muy llorona.

No recuerdo si nos dio de mamar, pero tampoco recuerdo mamaderas, si recuerdo que los bebes,-aclaro con mi hermana melliza somos las mayores-dormían en el cuarto de mis padres, un tiempo tal vez más largo que el que mi memoria guarda y que había momentos en que mi mamá desaparecía en su dormitorio, (Marga, Marga, Marga…la llamabamos.!!!!) seguramente para amamantar tranquila.

Prolongar el amamantamiento como me gusta decir a mí, es una necesidad imperiosa en este momento que nos toca vivir. Estoy convencida, que si logramos alargar este tiempo esto llevará a disminuir las enfermedades tanto de los niños como de las madres, pero sobre todo aumentará la confianza en las mujeres y habrá un cambio de actitud que nos ayudará a disminuir el número de cesáreas.

El amamantamiento y el parto son dos procesos naturales y fisiológicos de los mamíferos, a los cuales pertenecemos, a pesar de que pertenecemos a otra especie diferente, muy, muy diferente, porque pensamos y amamos.

Por eso el pensar nos tiene que llevar a cambiar esta forma de vivir, tan apurada, que todo tiene que estar listo ya. Como muchos saben yo tejo, el tejer es algo que lleva tiempo, una prenda tiene un tiempo para su diseño, un tiempo de tejido, un tiempo de reposo, un tiempo para los detalles y esos tiempos dan un buen resultado.

Nuestra vida no debería ser express, sino con un tiempo para cada cosa, cada minuto valioso, tiempo, ese que decimos que nos falta, ¿no será que no sabemos aprovecharlo?

Vuelvo de nuevo para atrás, me tapan los pañales de tela, recuerdo pilas… de pañales de tela, para lavar, lavados, para tender en la soga, para planchar. Mientras vivíamos en el campo, había 3 de mis hermanos que los usaban y mi mamá los lavaba a mano, en una batea, a la sombra de un laurel gigante, seguramente añoso, porque no había luz eléctrica, los ponía en un fuentón inmenso de lata, y me decía: “me ayudas a colgarlos”, íbamos juntas cada una llevando una manija del fuentón, hasta la soga a colgar muchos pañales, cuidándonos para no pincharnos con la paja brava, también traíamos los que estaban secos. 

Cocinaba, arreglaba la casa, nos cuidaba, en ese momento éramos 5 y tenía tiempo para más, ella leía, algo que le encantaba, sería en esos momentos cuando viajaba o volaba por ahí, en las tardes calurosas, o jugaba con nosotros cuando llovía. Siempre estaba haciendo algo, con una paz, hacía dulce de leche en pleno verano, revolviendo y revolviendo, mientras espiaba por el rabillo que hacían sus crías y nosotros muchas veces jugábamos a hacer tortas de barro, que amasábamos con las manos y se secaban al sol, así quedábamos, todos sucios, pero nos divertíamos mucho, con algo simple: agua y tierra.

Compartir es algo incomparable, pero compartir parece ser difícil en estos días. Muchos quieren todo para si.

Amamantar es compartir con otro ser humano, un tiempo, minutos, horas incomparables, la madre da energía, calor y afecto a su hijo y el hijo llena a la madre de gozo, comparten un momento de felicidad. (Qué lindo, qué lindo, y dura tan poquito!!!)

Ayudemos a las mujeres a amamantar a sus bebes, si este tiempo para compartir se alarga, el postnatal de 6 meses será una realidad más cercana de lo que creemos y tal vez más largo de lo que soñamos.
Luisa Bengolea
Enfermera con orientación en Perinatología
Correctora Josefina B
Nota Marga = Mamá
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