martes, 23 de septiembre de 2014

PUERICULTORAS Y DOULAS


Dar la teta, ¿un desafío? Cada vez más mujeres buscan ayuda profesional
En Argentina, crece el número de mamás que contratan a puericultoras, profesionales de la alimentación del bebé y el cuidado de la lactancia. Lo mismo pasa con las doulas: no tienen formación académica, pero brindan un acompañamiento personalizado. ¿Por qué las consideran necesarias?
por  Violeta Vázquez

La lactancia natural es la continuación del embarazo y del parto, la alternativa más saludable para las mamás y los bebés. El niño pertenece al cuerpo de su madre. Necesita de él, al igual que cuando estuvo en la panza. Bajo esa premisa básica, surge el rol de la puericultora: una profesional que trabaja en todo lo que a lactancia y crianza se refiere. Ella debe tener en cuenta las necesidades del recién nacido y el medio que lo rodea, aún desde antes del nacimiento. Contiene, escucha, observa y brinda ayuda externa sin interferir en el vínculo madre – hijo.

Muchas madres consultan ante problemáticas como: “me duelen los pezones”, “mi bebé no engorda”, “mi leche no lo llena”, “me estoy quedando sin leche”, “con el sacaleche no me sale nada”, “cómo hago para aumentar la producción”, “mi bebé se prende mal”, “me rechaza el pecho”, “no sé cómo destetarlo”, “no duerme de noche”, “si lo tengo todo el tiempo a upa se va a malcriar” y un largo etcétera. Pero la verdad es que el motivo de consulta es siempre la punta del iceberg, porque hay otras razones y miedos desconocidos para la mamá que la puericultora debe saber desandar.


¿Qué es una doula?

El embarazo, el parto y la crianza del bebé son experiencias únicas que pueden vivirse de mejor manera, con la contención y asistencia de una figura femenina preparada para desempeñar ese papel: la doula. Antiguamente, cuando los nacimientos se realizaban en los hogares, la futura mamá solía estar acompañada por familiares, amigas o vecinas en el momento del parto. En general, junto a ella se encontraba alguna persona que le brindaba su apoyo desde la experiencia. Con el paso del tiempo y los cambios en la sociedad, este vínculo, que se generaba de forma espontánea, se fue perdiendo.

Hoy, es habitual que las parejas enfrenten solas este proceso, asistidas por un gran equipo médico especializado, pero sin el sostén emocional que se daba en las relaciones de acompañamiento de antaño. Para recuperar los beneficios que representaba ese apoyo para las madres, desde hace unos años surgieron en diferentes países las doulas, mujeres que asisten a otras en el momento de dar a la luz y durante el puerperio priorizando el aspecto humano, independientemente de la atención médica y especializada.

Las doulas brindan un acompañamiento personalizado a la futura mamá durante el parto, la lactancia y la crianza de los niños. Además, confían en el cuerpo de las mujeres y en sus necesidades. Pueden hacer masajes, ayudar a deambular, ofrecer una comida o dejar sola a la pareja si así lo desea.
La doula no tiene una formación académica específica que la habilite a desarrollar ese rol, pero puede reunir algunas características básicas. Además de ser una persona comprensiva, sensible, y haber sido mamá, puede tener conocimientos sólidos y variados sobre embarazo, parto, puerperio, lactancia y crianza en general.

Puericultora, una disciplina ligada al doulaje
La puericultora tiene un marco teórico vasto e importante, por eso se estudia como carrera. La formación dura entre dos y tres años, es privada, y requiere la aprobación de varias instancias teóricas y prácticas. Además, la puericultora está a cargo como profesional de la alimentación del bebé y el cuidado de la lactancia. Fuera del periodo de internación postparto, ella se ocupa de diversas temáticas de crianza y funcionalidad familiar.

Tanto las doulas como las puericultoras no son terapeutas ni especialistas en infancia. Sus consultantes son los padres y ellas acompañan decisiones familiares.
Hay muchos enfoques de la profesión. Algunas puericultoras están vestidas de médico y atienden varias consultas por turno. Otras ponen el foco en el vínculo: son testigos del desarrollo de un padre y de un niño, son compañeras, “madrinas” y asistentes.

¿Cuántas mujeres acuden a ellas?
El rol de la puericultora se hace cada vez más visible en Argentina. Hoy, en ciudades como Buenos Aires y Rosario, figuran como parte del equipo de salud en varias clínicas maternidades privadas. Sin embargo, no están en todas las localidades: solo existen dos camadas recibidas en el interior del país.

Crece el número de familias que las contactan. Muchas tuvieron la primera experiencia con una puericultora en la clínica, pero necesitan un acompañamiento sostenido en el tiempo. Luego de la experiencia de dar la teta descubren que ella es el referente para consultas sobre necesidades y cuidados del bebé, crianza y reacomodamiento vincular.

Si bien la sabiduría en lactancia podría ser un campo de pediatras, enfermeras neonatales y parteras, lo cierto es que en la actualidad los profesionales de la salud privilegian los conocimientos sobre patología, mientras que ha quedado un hueco en el acompañamiento amoroso y sostenido en lactancia-crianza. Por esta razón, si bien la palabra puericultura es muy antigua, el rol es relativamente nuevo. Son las madres las que las reclaman y el "boca a boca" el que genera la red.
Contar con una puericultora es una manera de recurrir a fundamentación para unificar tantos criterios y voces dispares que aparecen en este momento de la vida. Además de estas profesionales, existen las madres líderes (mujeres que amamantaron y apoyan a otras mamás), consultoras en lactancia y grupos de apoyo.

Por Violeta Vázquez, doula, puericultora y directora de la Escuela de Formación Profesional en Puericultura y Familia PanzayCrianza. Acaba de publicar su primer libro: “Dar la teta: un método que biodecodifica nuestras partes olvidadas y nuestros potenciales ocultos”.

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