viernes, 8 de marzo de 2013

Promueven que las empresas protejan la lactancia materna


Martes 19 de agosto de 2008 | Publicado en edición impresa
Presentaron un proyecto de ley
La norma se aplicaría a los centros de trabajo con 20 o más empleadas en edad fértil

El lactario de la Sociedad Argentina de Pediatría. 
Foto: Emmanuel Fernández
Las madres trabajadoras reivindican su espacio dentro de las empresas. Exigen que los centros de trabajo reserven por ley para las empleadas en período de lactancia una sala donde extraer y guardar en refrigeración la leche. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener al menos dos años el amamantamiento, pero pocas argentinas lo logran, por la dificultad que representa compaginar la vida laboral y familiar.

Para muchas trabajadoras, es una quimera amamantar a sus hijos recién nacidos con los dos descansos de media hora que reconoce la ley vigente.

"En una ciudad del tamaño de Buenos Aires, sólo es posible si se trabaja cerca de la casa o si la dependencia laboral cuenta con guardería", critica la diputada de Pro, Victoria Morales, impulsora de un proyecto de ley que obligaría a las empresas porteñas a destinar una habitación al uso de lactario en sus centros de trabajo con 20 o más empleadas en edad fértil.

PROTECCIÓN UNIVERSAL

Ginecólogos y pediatras llevan años subrayando los innumerables beneficios que la lactancia prolongada -hasta los seis meses de modo exclusivo y hasta los dos años como complemento- representa para la salud del hijo y de la madre.

El riesgo de contraer ciertas enfermedades como asma, alergias o meningitis disminuye por los anticuerpos que la leche materna aporta al bebe, y la salud de madre e hijo se beneficia con mayor protección contra ciertos cánceres.

Hasta ahora, pocas empresas o administraciones han tomado la iniciativa de instalar un lactario en sus sedes.

"Se pide algo tan sencillo como un sillón, una bomba de extracción, una heladera y un lavabo para garantizar la higiene, en un espacio menor que el necesario para estacionar un auto", explica la pediatra María Luisa Ageitos, quien apela a los réditos que obtendrían las empresas para que abandonaran su cicatería: "Las trabajadoras y sus hijos estarán más sanos y, por lo tanto, habrá menos ausentismo por enfermedad".

Por un mecanismo biológico, la madre deja de producir leche si desatiende la extracción en su horario de trabajo, una necesidad sentida cada dos o tres horas.

No disponer de una heladera donde guardar la leche o la falta de privacidad acaba desincentivando a las madres trabajadoras, que acortan el período de lactancia. María Freyche, empleada de Deloitte, de 36 años y madre de dos hijos, ejemplifica estas dificultades. "Con mi primer hijo, sólo mantuve la lactancia durante un año, pero cuando tuve al segundo la empresa había instalado un lactario y lo prolongué hasta casi los dos años."

AMAMANTAMIENTO UBICUO

Los países desarrollados han comenzado a legislar en favor del derecho a dar de mamar en cualquier lugar. Así lo han hecho algunos estados de EE.UU., país donde ya es posible encontrar lactarios en los hipermercados.

La reivindicación de lactarios en las empresas es una consecuencia de la masiva incorporación de la mujer al mercado de trabajo, pero en los años 70, cuando ese proceso estaba aún en ciernes, Fábrica de Alpargatas S.A., radicada en Buenos Aires, fue pionera en aplicar una política de lactancia para sus más de 1000 empleadas.

La empresa contaba con un jardín de infantes y las madres interrumpían su actividad dos veces por jornada para amamantar a sus bebes.

Jorge Vinacur, hoy vicepresidente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires, participó en aquel proyecto como médico del centro: "La experiencia fue un éxito. Al no separar a la madre de sus hijos, su satisfacción era mucho mayor; se redujo el absentismo y mejoró la productividad".

BENEFICIOS DE LA LACTANCIA MATERNA

La leche materna proporciona al bebe las cantidades ideales de proteínas, azúcares, grasa y vitaminas que necesita para desarrollarse. Los bebes amamantados tienen menos riesgo de padecer infecciones (otitis, neumonía, bronquiolitis, meningitis, vómitos y diarrea, entre otras) y de sufrir muerte súbita. La leche materna también puede favorecer el desarrollo cognitivo. A su vez, el amamantamiento ayuda a reducir la hemorragia después del parto. Las madres lactantes queman más calorías, por lo que tienden a recuperar el peso con mayor rapidez. La lactancia podría ayudar a la mujer a reducir el riesgo de cáncer de ovario y de mama y aumenta la fortaleza de los huesos.

jueves, 7 de marzo de 2013

"La dedicación a la crianza de mi hijo me está ofreciendo mucho a nivel personal".



 Entrevista a José Ernesto Juan, fundador de la Asociación Besos y Brazos
19 de marzo de 2011




En el Día del Padre hemos querido, con una de las entrevistas de Bebés y más, acercarnos a un padre que nos ofreciera una visión personal y su experiencia en la crianza consciente y entrevistarlo para que nos dejara asomarnos un poco al alma masculina y a la paternidad.
Hemos elegido a un padre implicado profundamente en la crianza compartida y que, además, ha querido dedicar parte de su tiempo y energías fundando una Asociación de apoyo a la crianza y la lactancia, Besos y Brazos, para poder compartir con otras familias conocimientos y experiencias vitales: Jose Ernesto Juan.

Eres un padre muy implicado en la crianza. ¿Te sientes extraño en tu entorno?
La verdad es que no es lo normal ver padres que estén muy implicados y se hayan informado previamente, aunque desde que estoy en este mundo, cada vez voy encontrando más padres muy concienciados.
De hecho, en la Asociación Besos y Brazos un 20% aproximadamente de los socios son padres y eso me parece que es un buen comienzo.

¿Cómo y cuándo nació vuestro hijo?
Nuestro hijo nació el 29 de Septiembre de 2009 en la Clínica La Milagrosa de Madrid, tras un parto respetado. Nos acompañó la ginecóloga Gaia Zocchi y su equipo de Cum Aqua.
El nacimiento respetado de Samuel fue, sin duda, la mejor experiencia de mi vida.

¿Teníais información sobre el tipo de parto que queríais?
En el embarazo fue donde nos comenzamos a informar sobre lo que queríamos y de la situación existente en España. Contamos con una doula en la preparación al parto, que hicimos por vía privada, y ella nos enseñó la importancia de respetar las necesidades del bebé.

¿Fue, entonces, un nacimiento respetado como el que habíais planeado?
El nacimiento de Samuel fue respetado, casi estuvimos solos en las 12 horas que permanecimos en la habitación naranja de La Milagrosa. Gaia, la ginecóloga y Diego, el matrón, entraban para comprobar que estábamos bien y para que viésemos que no estábamos solos.
La verdad es que con las velas, la música, el baile, la bañera y sobre todo, con la libertad que tuvimos en ese proceso, fue mucho más sencillo acompañar a Samuel en su llegada.

¿Cómo accediste a la información?
Tuty, la doula que nos dio la preparación al parto y nos ayudó en el centro Khardaia en la preparación integral para el nacimiento, respondió a muchas de nuestras cuestiones y nos ofreció su experiencia en cerca de 70 partos.
Además, el destino nos acompañó para que varias amigas nos ofreciesen el “Bésame Mucho” de Carlos González, en vez de otro libro más famoso…

¿Qué sensaciones y vivencias recuerdas de ese momento?
Recuerdo que en el embarazo, dudé una vez de la capacidad de Alba para poder dar a luz sin epidural porque es algo miedosa. Pero solamente dudé una vez, y la noté muy segura de su fuerza como mujer una vez había encontrado el parto que ella quería ya que su miedo en esta etapa era precisamente el no sentir respeto hacia su figura como madre.
Con lo cual, recuerdo que me sentí seguro en todo momento, como una figura muy importante el parto, sabiendo acompañar a mi pareja y a mi hijo en esta maravillosa experiencia. Creo que permanecí totalmente sereno, sin perder en ningún momento mi papel de “doulo”.
Cuando vi por primera vez la cabeza de mi niño, recuerdo que todo comenzó a ser de colores, lo tenía tan cerca. Describí lo que veía a mi pareja para que fuese partícipe de mis ojos y para darle todas las fuerzas posibles.
Una vez Samuel estuvo con su madre, me retiré para poder llorar solo y descargar todas las sensaciones retenidas. Si, acompañar el nacimiento de mi hijo ha sido la mejor experiencia de mi vida.

¿Crees que el sistema sanitario y la sociedad favorecen el acceso a la información sobre un nacimiento respetado?
Me parece que necesitamos dar un avance más en este sentido y que todo el mundo sea capaz de ofrecer la misma información a las familias que desean tener un parto respetado.
No comprendo que todos los vehículos estén regidos por unas leyes determinadas pero que cada hospital sea una isla independiente. Es necesario que todos los sanitarios estén formados en necesidades emocionales de las familias y que sean capaces de devolver el protagonismo a las familias. Y que no se tenga que pagar para poder tener la seguridad de tenerlo.
Supongo que leíste mucho antes de ser padre sobre embarazo, parto y lactancia, ¿verdad?
La verdad que estuvimos informándonos sobre estos temas aunque mucha gente nos comentaba que no es necesario leer nada para poder ser buen padre y yo no lo dudo, solo digo que es posible ser aún mejor si estás informado.
¿O es que no nos informamos del destino que elegimos cuando nos vamos de vacaciones? Ser padres es mucho más importante y, ese sentido, queda trabajo por hacer.

¿Y la lactancia materna?
Teníamos muy claro que queríamos dar lactancia materna, pensamos que es el mejor alimento que se puede ofrecer a un bebé, es lo natural y lo que no es necesario defender. Gracias a la lactancia materna el ser humano está en la Tierra.
Pero no vamos a ser nosotros los que critiquemos al biberón pues creemos que es una gran herramienta que puede salvar muchas vidas, pero debería ser utilizada para casos extremos. La leche artificial debe ser la que defienda sus bondades frente a lo natural.

¿Fue fácil la lactancia?
Nuestra lactancia fue lo que nos ha hecho estar aquí. Los primeros 15 días fueron los 15 días más terribles de nuestra vida. Nuestro hijo no conseguía una postura correcta y lo único que hacía era minar los pechos de Alba y nuestra moral de paso.
A los 15 días, un domingo a las 3 de la mañana, con grietas en el pecho, con una mastitis y con lágrimas en los ojos, decidimos darle biberón a Samuel para que consiguiese alimento y permitir, con ese descanso, que Alba se curase de las heridas. Pero no perdimos la esperanza de volver a darle lactancia.
La relactación fue en este proceso donde nos costó encontrar ayuda. No es fácil para las madres encontrar ayuda en este sentido. Es muy fácil recomendar la alimentación alternativa en estos casos y sobre todo, no se respetan los sentimientos de la madre porque poca gente puede entender esas emociones. Hay que recordar que nosotros somos la generación del biberón, y muy poca gente de 30 años ha visto dar el pecho alguna vez.
Sobre el vínculo entre madre y bebé que aporta la lactancia creo que huelga hablar, es demasiado evidente, solo hay que querer verlo.
Gracias al duro proceso de nuestra la lactancia nació la idea de fundar la Asociación Besos y Brazos, una asociación que aparece de una necesidad y que tiene como objetivo que ninguna familia se vea sola y criticada en su proceso más entrañable.

¿Cuál es el papel del padre en el postparto y la lactancia en tu opinión?
El papel del padre en el postparto, cuando puede aparecer la depresión y para el que no existe una preparación gratuita en la Seguridad Social y en la lactancia es de apoyo, de sostén de la diada, de protector de la familia.
El padre es el escudo que necesitan madre e hijo cuando tan indefensos están cara al mundo. El padre es el que tiene que poner una “barrera” entre familia, amigos y conocidos para que el vínculo afectivo-emocional se establezca sin ninguna traba.

¿Qué fundamentos tiene vuestra manera de criar?
Solamente uno: el respeto por las necesidades afectivas y emocionales de nuestro hijo.

¿Dormís con vuestro hijo?
Practicamos el colecho tras conocer las necesidades que tiene un bebé, lo que, como he comentado, es nuestro pilar fundamental. Pensamos que un bebé recién nacido está totalmente indefenso y que necesita a su madre para poder sobrevivir.
La bipedestación de los humanos hace que el período de gestación sea muy corto y la vida extrauterina se puede alargar hasta los 2 años, con lo cual, intentamos ofrecer a nuestro hijo ese útero externo para que se desarrolle completamente y pensamos que el colecho forma parte de sus necesidades.
Además, mirándolo egoístamente, es mucho más fácil conseguir que no se despierte compartiendo la cama y, además, me encanta sentir a mi hijo durmiendo junto a mí, aunque a veces reciba alguna patadita.

¿Es impedimento el colecho para una buena relación en la pareja?
El colecho necesita tener establecida una buena relación de pareja y debe ser algo querido por los dos, con lo cual, no debe ser ningún impedimento en la relación de pareja. Tan solo hay que hablar y poner las emociones en común.

¿Cómo ha evolucionado el sueño de vuestro hijo?
Nuestro bebé duerme “de libro”, pero del libro “Dormir sin lágrimas”. Quiero decir con ello que cada vez se despierta menos.
En la etapa del gateo, se despertaba varias veces e incluso se ponía a gatear, había que ofrecerle la teta rápido para que no se despertase del todo. Ahora es capaz de plantarse en la cama medio dormido y ponerse a cantar, ya que hace poco que ha aprendido a tararear canciones a su modo.
No tenemos ningún problema con que coja el sueño porque no tiene hora para dormir. Cuando vemos que se toca los ojitos, lo ponemos en el portabebé y se duerme sin problemas. Sobre todo es importante conseguir que no esté muy cansado cuando vaya a dormir para evitar que esté demasiado inquieto.

¿Eres un hombre feliz?
A día de hoy, creo que es la etapa más feliz de mi vida. Estoy descubriendo mi personalidad, estoy intentando quitarme corazas que llevaba puestas desde pequeño.
La dedicación a la crianza de mi hijo me está ofreciendo mucho a nivel personal y creo también que a nivel de pareja.
Lo importante en la vida, para ser feliz, es entregarte en todo lo que hagas, y en mi caso, ahora mismo, lo más importante que tengo es mi hijo y mi familia.

¿Te comprende o, mejor, os comprende el entorno?
Sinceramente, no me considero presionado por el entorno. Tal vez sea porque tengo muy claro el camino que he elegido y ver la sonrisa de mi hijo, la luz que desprende cuando nos mira, eso hace que no reciba ningún tipo de presión.
Nuestro entorno se ha dado cuenta de nuestra seguridad y de la sonrisa de Samuel y ven que es un niño muy feliz.

¿Qué razones os llevaron a crear una asociación de crianza?
La razón principal fueron nuestros problemas con la lactancia. No queremos que nadie que quiera dar pecho lo abandone por falta de información o por mitos y frases hechas del estilo:no tienes leche, tu leche está aguada, tu leche alimenta lo suficiente…

Además de las experiencias compartidas en la asociación, pretendemos facilitar el acceso de las familias a grupos de madres donde no se cuestionan ni critican las decisiones adoptadas por la familia. También ofrecemos charlas de profesionales que puedan informarles de modo “científico” de los beneficios que tiene el respeto a las necesidades del bebé y de lo importante que es conseguir ver la vida desde sus ojos infantiles.

Cuéntanos un poco como funciona la Asociación Besos y Brazos
En Besos y Brazos tenemos 3 pilares fundamentales: Grupos de madres, charlas y talleres prácticos. Es una asociación muy nueva, pues el primer acto que hemos hecho fue el 2 de Octubre pero ya cuenta con 27 socios a día de hoy, con lo cual, nos sentimos muy orgullosos de lo que hemos logrado en tan poco tiempo.
El objetivo primordial es conseguir que las familias tengan un espacio donde poder estar con sus bebés sin sentirse criticadas, intentar conseguir una especie de tribu donde todos los integrantes tengan cosas que aportar.
Ahora estamos trabajando intensamente en un ciclo de conferencias titulado “Conociendo a nuestros hijos”, que tendrán lugar a partir de mayo en Navalcarnero, en las que contaremos con especialistas de la talla de Carlos González, Maria Jesus Blázquez, Rosa Jové y Yolanda González.

¿Qué tipo de educación queréis darle a vuestro hijo?
Queremos ofrecer a nuestro hijo una educación acorde con lo conseguido hasta ahora, coherente con el apego y la empatía en las que crece, algo que respete sus necesidades emocionales y que siga la línea que hemos estado llevando hasta ahora. Es algo que estamos pensando ahora y no descartamos nada. Tenemos claro que en el camino que hemos eprendido con una crianza respetuosa no hay marcha atrás posible.

¿El tipo de crianza y educación que demos a nuestros hijos cambiará el mundo?
Estamos completamente seguros que la crianza de nuestros hijos es un paso muy importante en conseguir cambiar el mundo, es lo más valioso que podemos hacer por nuestras generaciones futuras, aplicando el dicho “piensa en global, actúa en local”. Esperemos que nuestros hijos tengan un mundo un poco mejor de lo que tenemos ahora mismo.
Debo deciros que me ha encantado hacer esta entrevista. Hace ya unos cuantos años, junto con un amigo, otro padre muy concienciado y entregado, yo hice también este itinerario, crear una asociación que ayudara a otras familias, y además, aprendí mucho sobre el importante papel que puede tener un padre en la crianza. Espero que disfrutéis de ella y sirva como homenaje a todos esos hombres maravillosos que celebran hoy el Día del Padre y a los que felicitamos desde Bebés y más.

Más información | Besos y Brazos

miércoles, 6 de marzo de 2013

Mamas


Los 25 consejos sobre alimentación por el Pediatra Carlos González




1 No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda pero a un crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe insistir en que el niño trague a toda costa.

2 Cuánta cantidad de comida es necesaria. Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta medir a los niños por el mismo rasero? Un niño de año y medio puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve meses.

3 ¿Seguro que no come nada? Para la mayoría de los padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.

4 Los que de verdad no comen. Las enfermedades y los celos provocan un rechazo a la comida que suele ser transitorio y una vez solucionado el problema regresa el apetito.

5 El trabajo de mamá. El regreso laboral de mamá origina en ciertos bebés una negativa a alimentarse si no lo hace su madre. Pueden no consumir nada en ocho horas y luego ponerse las botas cuando ella regresa.

6 Un asunto de honor. Los padres, sobre todo las madres, suelen vivir la inapetencia como un agravio personal. Otras consideran un deber atiborrar a su hijo.

7 Culpabilidad. Frustración y un terrible sentimiento de no saber cumplir como lo hicieron con ella, fustigan a muchas madres para quienes la hora de la comida es un calvario.

8 Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le gritan.

9 La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese usted cinco o seis raciones. Seguro que revienta.

10 Pecho “for ever” y a libre demanda. La leche materna es el alimento más completo y nutritivo. Si el niño no pierde peso es conveniente alargar la lactancia hasta el año o los dos años. Siempre sin imposición de horarios, porque él ya lo pedirá cuando lo necesite.

11 Las papillas. Nunca se debe sustituir el pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más. Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una orientación, no un dictado.

12 Horror a las verduras. El pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea, muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia. Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el gusto.

13 La papilla de frutas. Con las frutas viene a suceder lo mismo que con las verduras. Si el crío las rechaza pruebe a darle una manzana a mordiscos o una pera en trocitos, por ejemplo. Las recomendaciones y mezclas frutales del pediatra no tienen por qué ir a misa.

14 Respetar el sueño. Algunos padres enchufan a sus hijos el biberón mientras éstos duermen y después se quejan de que no comen cuando están despiertos. ¡Pero si ya se han alimentado!

15 Chucherías prohibidas. Al margen de que el niño coma o no coma, los dulces y las famosas chucherías sólo una vez al año para que no hagan daño.

16 La crisis del año. Justo a los 12 meses se frena la velocidad de crecimiento y por tanto no precisan la misma cantidad de alimento. A partir de los cinco años aumentarán el gasto energético y las necesidades.

17 El percentil. Las gráficas de peso traen fritos a los padres. En cada país se elabora una distinta y nunca coinciden entre ellas. ¿Quiere eso decir que según el lugar del mundo en que pesen a su hijo estará por encima o debajo de la media?

18 Defensas infantiles. Los más pequeños se defienden ante la indigesta ofensiva paterna a base de hacer bola, escupir e incluso vomitar. Nunca se niegan por capricho. Evolutivamente los críos tienden a rechazar los sabores desconocidos por simple supervivencia.

19 Un dragón llamado alergia. La alergia puede provocar la negativa del niño a ingerir ciertos alimentos como la leche, el gluten, el huevo o cualquier otro incompatible con su inmaduro organismo. Por eso es conveniente no obligar a comer.

20 Estimulantes del apetito. Los tónicos estimulantes contienen psicofármacos que actúan sobre el centro cerebral del apetito y su efecto desaparece en cuanto se deja el medicamento. Poco aconsejables salvo excepciones.

21 Cómo introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.

22 Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.

23 Vegetarianos. Cuando los padres son vegetarianos los niños pueden vivir perfectamente con una dieta ovo-lacto-vegetariana.

24 Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.

25 Comer solo. Un niño se puede negar a comer porque quiere meterse él mismo el alimento en la boca y no se lo permiten. Aunque se estire la hora del almuerzo, es preferible concederles cierta independencia.

Bronquiolitis: la alimentación de la mamá influye en el riesgo del bebe


Miércoles 06 de marzo de 2013 | Publicado en edición impresa
Salud / Estudio de la Fundación Infant

El consumo habitual de carbohidratos en el embarazo aumenta hasta siete veces la posibilidad de que el niño enferme gravemente antes de los dos años; las frutas y las verduras son protectoras
Por Fabiola Czubaj  | LA NACION
    
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Con los primeros frescos del año, que anticipan la necesidad de tomar medidas para prevenir las enfermedades del invierno, un equipo de médicos argentinos aporta lo que podría convertirse en una nueva recomendación para las futuras mamás.

El primer estudio para dar con nuevos factores de riesgo prenatales de la bronquiolitis, una infección respiratoria que cada invierno atesta las unidades de terapia intensiva pediátricas del país, revela que una dieta rica en pan, facturas, gaseosas, arroz, papa, fideos o azúcar durante el embarazo aumenta hasta siete veces el riesgo de que un bebe enferme gravemente en los primeros meses de vida.

El trabajo de la Fundación Infant y pediatras de una decena de hospitales públicos demuestra también que, como la lactancia, el consumo materno de frutas y verduras tiene un efecto protector en la formación de los pulmones y el sistema inmunológico de los hijos. "Todos los años, las organizaciones y las instituciones de salud pública salen a comunicar las medidas que la población debe tener en cuenta para prevenir las infecciones respiratorias, como lavarse las manos o ventilar los ambientes. Pero cuando miramos el comportamiento de la bronquiolitis, vemos que no cambió nada, ni la suerte de los pacientes", dijo el doctor Fernando Polack, director científico de Infant y autor principal del estudio que publica la revista American Journal of Respiratory Critical Care Medicine.

Como ya lo mostraron estudios previos de la fundación, amamantar y no fumar protegen a los chicos. Pero, "necesitamos encontrar otras medidas [para mejorar la salud de los chicos] porque faltan por lo menos diez años para que aparezca una vacuna contra la bronquiolitis -agregó-. Por ahora, la única manera de prevenirla es entender por qué se enferman los chicos".

La pobreza y la prematuridad aumentan la vulnerabilidad de los recién nacidos al virus sincicial respiratorio (VSR) causante de la bronquiolitis y al resto de los microbios respiratorios. Sólo en 2011, el año en el que se inició el estudio, el VSR causó 14 veces más hospitalizaciones y cuatro veces más muertes en los menores de 2 años que la gripe A en plena pandemia.

"Aquí es la principal causa de morbimortalidad en los menores de 2 años. Cada año, causa más internaciones, aumenta el gasto en salud pública y hace que se tengan que abrir más terapias intensivas pediátricas para atender a estos chicos de alto riesgo", indicó la doctora Andrea Rodríguez, jefa de Sala de Internación del Servicio de Pediatría del Hospital Evita Pueblo de Berazategui, y coautora del estudio realizado con un subsidio de la Fundación Bill y Melinda Gates.

El equipo de 36 pediatras y neumonólogos pediátricos se concentró en la población infantil atendida en diez hospitales del conurbano bonaerense, La Plata y la ciudad de Buenos Aires. Juntos, atienden a unos 56.560 menores de 2 años en plena temporada del VSR. El 71% de los 2587 chicos internados en el otoño-invierno de 2011 tenía una infección respiratoria aguda grave (aparición súbita de tos, sibilancias y esfuerzo físico evidente para poder respirar, con fiebre o sin ella). Participaron las familias de 1293 chicos; el 62% estaba infectado con el VSR y más de la mitad tenía menos de 6 meses de edad.

El equipo indagó las condiciones de vida de cada familia, incluido si se fumaba en el hogar, la educación de los padres, la lactancia y los factores de riesgo posnatales conocidos de las infecciones respiratorias. Para conocer la dieta materna, el equipo adaptó un cuestionario de frecuencia alimentaria a los hábitos locales que define para las embarazadas la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud. Las respuestas se organizaron, a la vez, por grupos de macronutrientes, como grasa, carbohidratos, proteínas y frutas/verduras.

El consumo de pan, infusiones azucarados, fideos, arroz, papa, facturas, gaseosas y carnes rojas era bastante frecuente, así como lo era el de frutas y verduras. Pero sólo los hidratos de carbono influyeron en la suerte que tendrían sus hijos en la temporada de VSR: los hijos de las mujeres que los consumían cuatro veces o más por semana, algo habitual en nuestra población, tenían siete veces más riesgo de llegar al hospital con síntomas respiratorios graves que los hijos de las mujeres que ingerían fideos, arroz, papa, panificados o bebidas e infusiones dulces entre una y dos veces por semana.

La gravedad se determinó de manera objetiva con el nivel de oxígeno en sangre. Y a mayor consumo materno de carbohidratos en el embarazo, mayor posibilidad de que los hijos llegaran al hospital con un nivel peligrosamente bajo de oxígeno en sangre (87% o menos).

Sólo el consumo materno habitual de frutas y verduras redujo como la lactancia el riesgo de infección en los bebes. Lo hizo un 75 por ciento. "El día que el chico se infecta, gran parte de la suerte está echada: llega con un grado de desarrollo pulmonar e inmunitario que condiciona si tendrá bronquiolitis leve, moderada o grave -dijo Polack-. Ahora está más claro que el obstetra se transformará en el primer pediatra. Tendrá la tarea, que aún tenemos que entender mejor, de actuar para prevenir riesgos.".

UN MAL FRECUENTE ENTRE LOS MÁS CHICOS

La bronquiolitis provoca la inflamación y obstrucción de los bronquiolos, las vías aéreas más pequeñas. Afecta a niños de hasta 2 años, principalmente a bebes



Del editor: por qué es importante
Estos hallazgos ofrecen medidas sencillas de prevención para una enfermedad que tiene un alto impacto en la salud pública.

martes, 5 de marzo de 2013

Fotos controversiales

Parto de cara


Nacimiento con bolsa integra

El deseo de mirar


Un excelente artículo que nos informa, nos muestra la vida de una persona dedicada a otros, un ejemplo, una mujer admirable, no dejes de leerlo y disfrutarlo, Luisa


Domingo 03 de marzo de 2013 | Publicado en edición impresa

Ana Fiondella tiene 84 años. Es fonoaudióloga y se especializa en estimulación visual en niños ciegos o con baja visión. Dio con un modo particular de trabajar, entender y atravesar lo distinto. Historia de una mujer admirable
Por Marcela Ayora  | LA NACION
   
Victoria Uzal, dos años. Foto: Emma Livingston
 Es una tarde calurosa y suena el timbre del consultorio de Ana Fiondella, en Belgrano. Entra una mujer con su hijo en brazos. El bebe, de ocho meses, fue prematuro: nació de 27 semanas y pesó 900 gramos. La retina no se formó bien por el exceso de oxígeno en la incubadora. Hola, Martín, lo llama Ana. El bebe mueve las piernas, las manos. No la mira. Ella se pone adelante, muy cerca, le toca la cara; despacio, vuelve a pronunciar su nombre. Entonces arquea las cejas, hace formas con los labios. Ay, te reconoce, dice la mamá, y lo cambia de brazo. "No -dice Ana, sonriéndole-. Me ve."

Es pionera en estimulación temprana, visual. Lo particular de su trabajo consiste en hacer que un niño que ve poco logre llevar al ciento por ciento eso que tiene. Los recibe desde que tienen pocos días para intervenir en ese primer año de vida del niño, que es fundamental en el desarrollo cognitivo. Con los niños ciegos, y también desde los primeros meses, sabe que va a ampliarles el mundo y a darles todas las herramientas para afianzarlos como sujetos íntegros, independientes. "No hago estimulación visual como tradicionalmente se la conoce. Al saber las etapas madurativas de los bebes y niños, puedo proponerles juegos, movilizaciones, caricias y palabras que los atrapen y desencadenen en ellos el deseo de mirar", dice Fiondella, sentada en el piso del consultorio, mientras observa cómo juega Martín, recostado sobre una colchoneta. Les da consejos simples a las madres, la suma de detalles en lo cotidiano. Que cubran la mamadera con una tela a lunares, que pongan en el moisés otras de rayados gruesos, para que el bebé se encuentre con eso apenas despierta. Usa mucho la palabra ofrecer: "Ofrecele tu cara, ofrecele un muñeco y quedate ahí, con él; ofrecele el piso, que explore, sentate detrás".

Ana se levanta y despide a la madre con su bebe. Vuelve con un cubo de tela con lados en blanco y negro, lunares gruesos, pintitas. Se sienta en una de las sillas bajas, como las que hay en las salas de jardín. Apoya el cubo sobre su pantalón, en una de las piernas, y pasa la mano una y otra vez por la tela con fondo negro. Tiene las uñas pintadas de un blanco nácar, moda de otros tiempos. Cruza las piernas, la espalda está derecha, perpendicular al piso. "La primera pregunta que hacen los padres es, ¿ve? -dice-. Yo voy a mirar al bebe, porque si no lo miro, no va a ver. Mirarlo, para que entienda que hay otro ahí para él. Que ese otro, el que le va a dar fuerza, adquiera consistencia, que eso que es medio borroso tenga sentido. Si no pasa nada, lo borroso seguirá siendo borroso, aunque sea la cara de la madre." A partir del trabajo de Fiondella se empezó a considerar el poder de la estimulación. Los oftalmólogos no lo incluían como una posibilidad para aquellos niños que no tenían un 10/10. Hasta que en función de los resultados -buenas posturas corporales de los niños, cómo se movían en el espacio, los logros visuales y de fijación a pocos metros-, las derivaciones fueron un hecho. Pediatras, neurólogos y equipos interdisciplinarios comenzaron a hablar de Ana Fiondella como esa posibilidad de mejorar eso que había en el niño tal como lo recibían.

"Tenemos que entender que mirar es una construcción social. Y es a la madre a la que le falta la mirada del hijo. Va al pediatra y pregunta doctor, qué le pasa en los ojos, no me mira. No dice que no ve; no me mira, dice la madre. Nada llega al intelecto si antes no pasó por los sentidos, sostuvo Aristóteles. Al niño ciego hay que mirarlo. No importa que no mire; si le hablo, va a sentir mi aliento, el roce de la cara: va a saber que uno está ahí para él. Del mismo modo, al sordo hay que hablarle aunque no escuche, porque capta por múltiples caminos reales lo que uno le está diciendo", asegura Ana, con total convicción.

LA LÓGICA DE UN CAMINO

Gracias, Dios, por haberme ayudado a encontrar una vocación. Hoy cumplo 50 años como fonoaudióloga, se leía, en cursiva azul sobre una pizarra blanca, al entrar a su consultorio. Cuando saben del trabajo de Ana, muchos se preguntan cómo hace estimulación visual si es fonoaudióloga. Primero fue maestra. "Nunca supe lo que era trabajar en un aula", dice Ana, a 66 años de haberse recibido. Se inició en la Sala de Polio del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, en 1948, un año después de que se inaugurara. "Ponía un atril y trabajaba ahí. A cada chico lo internaban por su patología y yo daba clases de todos los grados."

Tiempo después fue fonoaudióloga, también en el Gutiérrez, bajo la dirección de la Dra. Lidia F. de Coriat, subjefa de Servicio de Neurología. Por aquellos días hacía estimulación temprana en chicos con retardo madurativo y con síndrome de Down. Una forma de mirar un tratamiento muy de avanzada para fines de los años 40. "Ustedes tendrían que hacer este trabajo con los nenes ciegos recién nacidos o con baja visión, que después llegan a los 5, 6 años aleteando y todos piensan que son autistas", recuerda Ana que les dijo el Dr. Alberto O. Ciancia, oftalmólogo del Gutiérrez. Y entre ese grupo que empezó a pensar lo que hoy conocemos como interdisciplinario, se hizo un pliegue, afortunado, para lo que vino después en el trabajo de integración. Fiondella llegó a la estimulación visual, como ella lo define, "dedocráticamente", a dedo. Marca una escena inicial en 1962, cuando la Dra. Coriat y el Dr. Ciancia reunieron a sus diez colaboradores y les pidieron un voluntario para que se animara a trabajar con los niños ciegos. "Nadie dio un paso adelante. Lo que se desconoce se teme y acepta", dice Ana, y sigue: "Sos vos, me dijo Coriat, señalándome con el índice. Nunca voy a terminar de agradecer esa elección".

ENTENDER EL TODO

Su obra tiene un enfoque muy psi: uno mira porque ha sido mirado por otro. Ana define su técnica de este modo: "Aunque el bebe no vea o vea mal, debe sentir que hay un otro que lo mira, que le habla, lo toca y lo mece, un otro que lo provoca para que él toque y balbucee. En algún momento el estimulador, o la madre, debe parar para darle la oportunidad de que responda (sonría, mueva una mano o calle) y quede expectante. El juego que se detiene deja un espacio. El bebe lo llena con una reacción de rechazo o aceptación. El estimulador observa, le responde con una caricia, movimiento o palabra. Comienza un diálogo. Luego, el bebe desea saber qué está pasando, frunce el ceño, intenta una fijación: está organizando su mirada. Se ha despertado el deseo, la necesidad de mirar".

Ana habla suave. Modula. Hay algo fuerte en su voz, en la forma de pronunciar las palabras. Es firme, contundente. Cumplir 50 años en una profesión y seguir ejerciendo es un privilegio, especialmente un acto de amor. Todo en ella es así, apasionado. De largo romance. Su nombre es Ana María Polito de Fiondella. Se hizo conocida con el nombre del esposo, Roberto Fiondella, "que en abril cumple 90", enfatiza Ana en el número, con obvio orgullo. Están casados desde hace 56 años. El secreto, según ella, es el amor.

"Nos casamos muy enamorados -afirma, y alarga las vocales-.Desde un principio nos respetamos. Roberto se dedicó siempre al marketing. Está por publicar su segundo libro. Hemos tenido mucha confianza el uno con el otro. Hubo momentos en que él ganaba muy bien y yo nada; otros, al revés. Es importante ser generoso. Y cuidar las palabras. Como las cuido cuando les hablo a los padres. La palabra no tiene retorno. Por eso cuando una mamá reta a un chico, hay que medirse. Poner límites: es no, porque te quiero", asegura, con tono de maestra. Cree que la planificación de sus trabajos le viene de ese primer oficio, la docencia. Y que hay algo maravilloso en el cruce entre vida y vocación. Durante su infancia viajó mucho con su familia. Vivió en distintas provincias del país. Hizo tercer grado en una escuela de La Pampa. Se pasaba las tardes caminando entre el pasto, con una rama en la mano, exploraba aquí y allá. Tuvo una oveja como mascota que la acompañaba cada mañana a la escuela. "Siempre decía que iba a ser maestra. Tenía un libro de lectura, de Kapelusz. En la primera parte estaba lo que era fonoaudiología, la fonética de las letras. Leía eso y me gustaba." Los caminos de la vocación, la fuerza de las escenas fundantes. Los cruces, el deseo. "Uno cuando es niño no se da cuenta de lo feliz que fue", dice, sin melancolía en la voz.

Matías Salinas Furlan, 2 años y 7 meses. Foto: Emma Livingston
El recorrido de Ana Fiondella es vasto. Su eje más intenso es el trabajo con niños. Pero, además, es formadora de profesionales. Desde hace cuarenta años viaja por América latina, participa de congresos y da cursos en la especialidad. En 1988 fue convocada para ser la directora fundante de Fátima, primera institución para la atención integral de la persona con sordoceguera. Este año dio cursos para la Universidad Católica Argentina en el posgrado de Oftalmología. Fue merecedora del premio Bernaldo de Quirós a la trayectoria profesional (2000). Además, es coautora en los libros Estimulación temprana e intervención oportuna (Ed. Miño y Dávila), Baja visión (Ed. Gurovich) y Atención pediátrica de los niños sordos, hipoacúsicos, ciegos y con baja visión (Ed. Fundasap).

Varias generaciones de profesionales tuvieron el honor de haber hecho cursos con ella, una mujer mesurada si se le pregunta sobre su saber. Pone freno al halago fácil. "Hice un curso de observación de bebes hace más de 20 años. Como terapeuta, tengo que darles indicaciones a las madres, estoy acostumbrada a decir lo que hay que hacer. Y en ese curso aprendí a callarme. Callar y observar", dice, y por algún mecanismo de la memoria, se queda un largo rato en silencio. "Aprendí a hablar menos. Es un poco la curva que uno sigue. Primero no sabés nada, estudiás, estudiás. Después te vas sintiendo segura, y más segura, y eso es lo peor. El curso me enseñó a ver no sólo al bebe, sino a escuchar a esa madre, qué le pasaba a ella, al padre, a los hermanos. Hago una estimulación temprana pensando en ese todo, no sólo en que voy a mejorar esos dos ojos. Enfocar ahí, en que el bebe tiene todo. Y la familia es todo."

Son las 19 de un martes. Fiondella termina de trabajar con su último paciente, una nena de 4 años que sólo ve de un ojo. La nena, que por esas cosas de la vida se llamaba Anabella, se lleva a la casa unas cartulinas con unos dibujos hechos en trazos gruesos. Chau, Ana, dice, y mueve el flequillo que le cae sobre las cejas, apenas más arriba del marco de los anteojos rosas de silicona.

"Estuvimos muchos meses sin saber si veía -insiste en dejar en claro la mamá de Anabella-. El oftalmólogo nos había dicho que era probable que no viera. La pediatra nos alentó a que probáramos con estimulación. Búsquenla a Ana Fiondella-nos dijo-, esa mujer hace milagros."

VICTORIA UZAL, 2 AÑOS

Tenía 10 meses cuando conoció a Fiondella. Su oftalmólogo consideró oportuno equiparla y, a pesar de su muy baja visión, juega con anteojos. "Es el juego visual, con formas silenciosas, sin luces, el que ayuda a madurar al órgano. Esto ocurre muy de vez en cuando, pero si pasó una vez, estamos en buen camino", asegura la especialista

MATÍAS SALINAS FURLAN, 2 AÑOS Y 7 MESES

Hace más de un año que trabaja con Ana. Su baja visión amerita los anteojos. "Provocando el juego, nace la curiosidad", insite Fiondella. Así, Matías empezó a  entender lo que veía.
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