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viernes, 26 de agosto de 2016

El origen de los buenos hábitos

Por Gabriela Navarra/Miércoles 21 de julio de 1999 


 ¿Alguna vez se preguntó dónde comienza la buena mesa ? No vamos a proponerle una adivinanza, porque nunca resolvería el acertijo. La buena mesa comienza, nada más y nada menos, que en el pecho materno.

Esta es la posición que defiende el pediatra español Carlos González, autor del libro Mi hijo no me come (Ed. Planeta) y fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna, que estuvo recientemente en Buenos Aires para presentar su obra. El pediatra afirma que en España 3 de cada 4 madres de niños de hasta 6 años se quejan acerca de la inapetencia de sus hijos.

"Lo más habitual -dice- no son niños inapetentes, sino niños que comen menos de lo que sus mamás quisieran. Si un chico come menos de lo que necesita comer, entonces no aumenta de peso o adelgaza. Cuando no ocurre esto, aunque la mamá se preocupe, significa que está satisfecho, no inapetente."

El pediatra español, de 39 años, casado y padre de tres hijos de 15, 11 y 7 años, explica al pasar que en su casa se invirtieron los papeles tradicionales y es su esposa quien trabaja afuera, mientras él se ocupa del hogar y de los chicos. Esto lo ha ayudado a comprender mejor los vericuetos de la alimentación infantil.

"Mis hijos tomaron el pecho hasta casi los dos años -recuerda-. Pero esto es a menudo mal visto por muchos pediatras, que consideran que puede dejar traumas psicológicos... La leche materna es el mejor alimento para el niño; ninguna leche maternizada, por mejor que sea, puede igualarla. Y cuanto más tiempo la tome, mejor. La recomendación es que sea exclusiva hasta los 6 meses. Cuando se comienza con otros alimentos, la idea no es que reemplacen la leche materna: primero mamar y luego, si tienen apetito, aceptarán la comida. Pero nunca quitar el pecho para dar la papilla."

Si bien el especialista admite que la única zona crítica de la leche materna es su bajo aporte de hierro, explica que los bebes nacen con reservas suficientes para compensar ese déficit al menos durante medio año de vida, y que una suerte de inteligencia nutricional innata les indica aceptar o no, a partir de esa edad, otros alimentos (por ejemplo, carnes) cuando se les ofrecen.

El doctor González defiende la postura de que el bebe debe mamar a libre demanda. Esto significa sin horarios establecidos y cuando lo desea; y eso no implica -necesariamente- que el bebe adopte con rapidez un ritmo definido.

"Su hijo sabe si tiene hambre, el reloj no -escribe el pediatra- La mayoría de los niños toma el pecho entre ocho y doce veces al día, irregularmente distribuidas. Suelen tardar en cada pecho 15 a 20 minutos en las primeras semanas, mientras aprenden, pero hacia los 2 o 4 meses suelen mamar muy rápido, en 5 o 7 minutos o incluso menos. (...) Si le da el pecho cuando lo pide, y le deja el tiempo que quiera, su hijo siempre tendrá la leche que necesita."

¿Cómo pone en práctica lo de a libre demanda una mamá que trabaja fuera de la casa? El pediatra español dice que es más sencillo de lo que se cree: dar de mamar bien temprano (incluso hasta dos veces), juntar leche con el sacaleche y que el bebe la reciba con cucharita o vasito (a menos que el biberón no le confunda el modo de succión y le complique la mamada), y poner el pecho a su disposición una vez que la madre y el niño se reencuentran.

"No hay ninguna dificultad en que el bebe duerma en la cama, con sus padres, para mamar cuando lo desee. Muchos niños cuyas madres trabajan duermen la mayoría del tiempo en que ellas no están a su lado y luego recuperan lo que no han comido. Un bebe puede tomar el pecho muchas veces durante la noche sin siquiera despertar a su mamá." 

lunes, 14 de julio de 2014

Con los chicos en la cabeza

Muy interesante no dejar de leer y compartir
lanacion.com |Revista Domingo 13 de julio de 2014 | Publicado en edición impresa
Por Valeria Shapira | LA NACION
 
Foto: LA NACION / Martín Lucesole
 Hay un mundo, el de las cosas materiales, y otro mundo -siempre más interesante-, que es el de las cosas que la gente tiene en la cabeza. La mamá de Fernando Polack era nieta de inmigrantes rusos que habían desembarcado en las colonias de Entre Ríos en el final del siglo XIX, cuando los pogrom zaristas terminaban con la vida y las pertenencias de muchos judíos y la guerra entre Japón y Rusia se perfilaba, igual que todas las guerras, como eso que hace a la gente sufrir. "Todo lo material te lo pueden sacar. Lo único que podés proteger es lo que tenés en tu cabeza", repetía la mamá de Fernando años después, cuando también habían pasado dos grandes guerras mundiales, y el Holocausto.

Él dice ahora que por esa razón, entre otras, eligió ser científico. Su cabeza es una fiesta de conocimiento, y el sitio en el que guarda generosos espacios para lo que más le apasiona: los chicos. Para ellos trabaja en Infant, la fundación que creó en 2003, y que está ubicada en el barrio de Flores. Además de investigar, formar estudiantes locales, y recibir alumnos de las universidades de Georgetown y Vanderbilt, Infant creó una red de investigación integrada por pediatras en 26 hospitales de la Argentina, que da cobertura a más de 2 millones de chicos y sus padres. Trabaja codo a codo con médicos en hospitales de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense (Sardá, Garrahan, Hospital de Berazategui, Hospital Evita de Lanús, Hospital de Florencio Varela, Hospital Meléndez de Almirante Brown y muchos más).

-¿Me esperás un segundo que hago un llamado, así después hablamos tranquilos? Necesito chequear que mis dos hijos estén en casa.

Fernando Polack es un padre judío al que le cuesta dejar a los chicos cada vez que vuela a dar una conferencia en algún lugar del globo. Nació en Buenos Aires, fue al Colegio Nacional de Buenos Aires, se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires, quiso -y quiere- vivir en Buenos Aires, la ciudad en la que esos hijos van a la clase de piano o a jugar al tenis. Es hincha de Almagro, le gusta caminar, escuchar bossa nova, comerse un sándwich al mediodía con su papá. Regresó al país en 2003, años después de dormir lejos, de desayunar en Baltimore (estudió y trabajó en la Johns Hopkins University) o de tomar mate en Nash ville, en la Vanderbilt University, que sigue siendo su segunda casa profesional.

domingo, 11 de agosto de 2013

¿Qué alimentos debo evitar mientras estoy amamantando?


En éste, como en todos nuestros documentos "FAQ"s (preguntas comunes) la información que se presenta ha sido preparada por Líderes de La Liga de La Leche y aborda temas de interés para los padres de niños amamantados. Esta página presenta varios puntos de vista y es posible que no toda la información sea pertinente a su familia. Esta información es de naturaleza general y no tiene como propósito ser consejo médico ni de ninguna otra índole.

Si tiene usted un problema de lactancia serio, hable directamente con una Líder de la Liga de La Leche. Por favor consulte con un profesional de la salud en relación a cualquier problema médico ya que las Líderes de la Liga de La Leche no practican medicina.

¿Qué alimentos debo evitar mientras estoy amamantando?
Uno de los conceptos de LLL dice: "Una buena nutrición consiste en una dieta balanceada y variada de alimentos lo más cercanos posible a su estado natural.". Así, en general, ningún tipo de comida se excluye de la lista de los alimentos que una madre lactante puede comer. Obviamente, es mejor que comas alimentos frescos y saludables. El concepto de que sea una dieta variada es importante, ya que al comer cierta cantidad de alimentos, estarás segura de que obtendrás diferentes nutrientes y no comerás demasiado de un solo alimento.

Cada cultura tiene listas de alimentos que son "buenos" y "malos" para las madres que están amamantando. Sucede muy a menudo que los alimentos que se consideran buenos en una cultura, resultan ser los malos en otras culturas. En Italia, se les dice normalmente a las madres que no coman ajo, coliflor, lentejas y pimiento rojo. En India, la mayoría de las mamás comen todos estos alimentos y dan el pecho muy felices. De hecho, en algunas partes de la India creen que el ajo ayuda a la mamá a tener una lactancia exitosa.

Generalmente, cualquier cosa que te guste comer está bien que la comas mientras estás amamantando. Claro que hay excepciones a esta regla. Si tienes una historia familiar de alergias, vale la pena tener cuidado con tu dieta y evitar durante el embarazo y la lactancia aquellos alimentos que sepas que pueden causar alergias. Si notas que tu bebé tiene alguna reacción después de que comiste algo, será mejor que quites ese alimento de tu dieta por algún tiempo.

Traducción cortesía de Renata Mohar
Revisado por Waleska Porras
Última modificación 24 de Octubre de 2006 por vbg.
Page last edited 2007-10-14 09:34:52 UTC.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Los 25 consejos sobre alimentación por el Pediatra Carlos González




1 No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda pero a un crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe insistir en que el niño trague a toda costa.

2 Cuánta cantidad de comida es necesaria. Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta medir a los niños por el mismo rasero? Un niño de año y medio puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve meses.

3 ¿Seguro que no come nada? Para la mayoría de los padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.

4 Los que de verdad no comen. Las enfermedades y los celos provocan un rechazo a la comida que suele ser transitorio y una vez solucionado el problema regresa el apetito.

5 El trabajo de mamá. El regreso laboral de mamá origina en ciertos bebés una negativa a alimentarse si no lo hace su madre. Pueden no consumir nada en ocho horas y luego ponerse las botas cuando ella regresa.

6 Un asunto de honor. Los padres, sobre todo las madres, suelen vivir la inapetencia como un agravio personal. Otras consideran un deber atiborrar a su hijo.

7 Culpabilidad. Frustración y un terrible sentimiento de no saber cumplir como lo hicieron con ella, fustigan a muchas madres para quienes la hora de la comida es un calvario.

8 Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le gritan.

9 La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese usted cinco o seis raciones. Seguro que revienta.

10 Pecho “for ever” y a libre demanda. La leche materna es el alimento más completo y nutritivo. Si el niño no pierde peso es conveniente alargar la lactancia hasta el año o los dos años. Siempre sin imposición de horarios, porque él ya lo pedirá cuando lo necesite.

11 Las papillas. Nunca se debe sustituir el pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más. Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una orientación, no un dictado.

12 Horror a las verduras. El pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea, muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia. Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el gusto.

13 La papilla de frutas. Con las frutas viene a suceder lo mismo que con las verduras. Si el crío las rechaza pruebe a darle una manzana a mordiscos o una pera en trocitos, por ejemplo. Las recomendaciones y mezclas frutales del pediatra no tienen por qué ir a misa.

14 Respetar el sueño. Algunos padres enchufan a sus hijos el biberón mientras éstos duermen y después se quejan de que no comen cuando están despiertos. ¡Pero si ya se han alimentado!

15 Chucherías prohibidas. Al margen de que el niño coma o no coma, los dulces y las famosas chucherías sólo una vez al año para que no hagan daño.

16 La crisis del año. Justo a los 12 meses se frena la velocidad de crecimiento y por tanto no precisan la misma cantidad de alimento. A partir de los cinco años aumentarán el gasto energético y las necesidades.

17 El percentil. Las gráficas de peso traen fritos a los padres. En cada país se elabora una distinta y nunca coinciden entre ellas. ¿Quiere eso decir que según el lugar del mundo en que pesen a su hijo estará por encima o debajo de la media?

18 Defensas infantiles. Los más pequeños se defienden ante la indigesta ofensiva paterna a base de hacer bola, escupir e incluso vomitar. Nunca se niegan por capricho. Evolutivamente los críos tienden a rechazar los sabores desconocidos por simple supervivencia.

19 Un dragón llamado alergia. La alergia puede provocar la negativa del niño a ingerir ciertos alimentos como la leche, el gluten, el huevo o cualquier otro incompatible con su inmaduro organismo. Por eso es conveniente no obligar a comer.

20 Estimulantes del apetito. Los tónicos estimulantes contienen psicofármacos que actúan sobre el centro cerebral del apetito y su efecto desaparece en cuanto se deja el medicamento. Poco aconsejables salvo excepciones.

21 Cómo introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.

22 Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.

23 Vegetarianos. Cuando los padres son vegetarianos los niños pueden vivir perfectamente con una dieta ovo-lacto-vegetariana.

24 Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.

25 Comer solo. Un niño se puede negar a comer porque quiere meterse él mismo el alimento en la boca y no se lo permiten. Aunque se estire la hora del almuerzo, es preferible concederles cierta independencia.

lunes, 4 de marzo de 2013

Cómo preparar almuerzos sanos para llevar a la escuela




Preparar una comida para conservar sin inconvenientes a temperatura ambiente y ser comida horas más tarde requiere cuidados extras

Algunos alimentos necesitan mantenerse fríos y otros calientes

Estos son alimentos perecederos tales como diferentes carnes, aves, huevos y productos lácteos (incluyendo el yogurt).
Lo más importante para una comida sana, es mantener fríos los alimentos fríos y caliente los alimentos calientes cuidando su perfecta limpieza.


Por qué se contaminan

* Para reproducirse, las bacterias que causan enfermedad alimentaria necesitan temperatura, y humedad adecuadas. Los alimentos húmedos que contienen proteínas son especialmente susceptibles al crecimiento bacteriológico.
* La manipulación del alimento con las manos o con utensilios sucios durante la preparación tiene más riesgo de propagar gérmenes a los alimentos.
* Es decir que puede haber más riesgo de contaminación con ensaladas, jamón, pollo o huevo.
* Si elige fiambres para preparar sándwiches observe las fechas de vencimiento con mucho cuidado. Estos productos pueden contener bacterias frenadas a temperaturas de refrigeración y se multiplican al perder el frío.

Conservación

* Es mejor guardar las comidas en una heladera para mantenerlos fríos, pero esto a veces no es posible.
* Las viandas o recipientes para alimentos, especialmente las más modernas mantienen los alimentos más fríos que una bolsa de papel.
* Enfriadores comerciales, un envase lleno de hielo o un refresco congelado ayudan a mantener frío el contenido del recipiente.
* Aconséjeles a los niños guardar su comida en el lugar más fresco que puedan, nunca en una ventana al sol o en la mochila.
* Para mantener los alimentos calientes por varias horas, use un termo diseñado para mantener alimentos a esa temperatura.
* Caliente el alimento lo más que se pueda antes de verterlo al termo.
* El alimento todavía debería estar caliente al tacto en el momento de comer.
* Adviértales a sus hijos a tener cuidados ante los riesgos de quemaduras.
* Lave bien el termo después de cada uso y enjuáguelo por dentro con agua hervida antes de usarlo de nuevo.
* Trate de proveerles recipientes adecuados a la edad de los niños y que si se rompen no produzcan lesiones.

Limpieza

Mantenga todo limpio mientras prepara las comidas para evitar la diseminación de gérmenes. Asegúrese que sus manos, los utensilios, las mesadas y/o los lugares donde prepare los alimentos estén limpios.
Lave los envases para alimentos incluyendo el termo después de cada uso. Envuelva alimentos en envoltura limpia.
Si elige bolsas use las diseñadas para este fin. Las bolsas usadas de las compras pueden estar contaminadas por insectos, bacterias y/ o derrames de otros alimentos u otros productos tóxicos como por ejemplo de limpieza o insecticidas.

Preferencia

* Los alimentos que no necesitan permanecer fríos ni calientes pueden ser deseables para estas comidas.
* Algunas opciones incluyen carne, aves bien cocidas, frutas frescas y/o secas, vegetales, panes, cereales y nueces o almendras.
* Algunos alimentos empaquetados "listos para comer" en porciones individuales como fruta enlatada y budines pueden complementar estas comidas.

Consejos a la hora de preparar la vianda escolar

* Lavar bien las manos y utensilios
* Mantenga todo limpio al preparar y guardar la comida.
* Planee un menú balanceado con alimentos saludables que han sido preparados debidamente.
* Asegúrese que las carnes hayan sido cocinadas completamente.
* Mantenga fríos los alimentos fríos y caliente los alimentos calientes.
* No permita que estos alimentos reposen a temperatura ambiente por más de dos horas
* No use sobras perecederas, échelas a la basura. No consuma sobras que hayan reposado en el refrigerador por mucho tiempo.

* Adaptación de un artículo del Sistema de Universidades Texas A&M Servicio de Extensión Agrícola de Texas o Zerle L. Carpenter, Director o College Station, Texas

Alimentación en la escuela: viandas saludables


La alimentación de los niños es uno de los factores principales que debemos cuidar para que tengan un desarrollo sano.

¿Cómo preparar la vianda escolar para que los chicos tengan una dieta balanceada?
Los chicos que almuerzan en el colegio lo hacen en el comedor o bien se llevan la vianda desde la casa. En muchos casos, los menúes que se sirven en estos comedores se encuentran controlados por un nutricionista. Sin embargo, siempre resulta conveniente que las mamás y los papás estén al tanto de las comidas que reciben los chicos; esto, además de un control, servirá tanto para información al pediatra como para organizar la cena en casa. De esta manera, se podrá complementar la dieta con aquellos alimentos que no fueron consumidos al mediodía, a fin de lograr que la alimentación de los chicos resulte saludable, equilibrada y completa, y que les aporte todos los nutrientes necesarios en una etapa fundamental de su crecimiento y desarrollo.
La época escolar es fundamental para afianzar los buenos hábitos alimenticios adquiridos, y también para continuar incorporando nuevos.

El desayuno es una de las comidas más importantes del día, teniendo en cuenta que el cuerpo no recibe alimentos desde la noche anterior. Además, está demostrado que puede haber una baja en el rendimiento escolar del niño que no desayuna una dieta variada que aporte los principales grupos de alimentos.
La actividad física es el complemento ideal de una buena alimentación en todas las edades, pero en la etapa escolar es cuando podemos instalarla como un hábito para toda la vida. Incentivar a los chicos a estar en movimiento no solo implica practicar un deporte (fútbol, básquet, tenis, etcétera) sino estar más activos al realizar pequeñas actividades como salir a pasear, poner música y bailar, sacar a pasear al perro, dar una vuelta en bicicleta, patinar, usar skate, etcétera.

Otro factor para destacar es poner límites a las horas sedentarias como mirar tele, jugar a la play, chatear y otras actividades en la computadora.

¿En qué consiste una vianda de buena calidad nutricional?
A la hora de mejorar la calidad nutricional de las viandas es importante tener en cuenta la elección de los alimentos: cuanto más variada sea la alimentación de los chicos, mejor se cubren las necesidades de alimentación.
Tratar en lo posible de incluir: cereales y legumbres, vegetales y frutas, carnes y huevos, lácteos y sus derivados; grasas: solo las de origen vegetal (aceites, frutos secos y semillas).
Cuidados a tener en cuenta al preparar la comida que los chicos llevan al colegio:
1. Preparar la comida el día anterior para que al colocarla a la mañana siguiente en los recipientes esté fría. Los envases especiales conservan el frío, no lo refrigeran, y por ello es importante que al colocar la comida en la vianda, esta se encuentre a temperatura de heladera.
2. Una vez lista la comida que se prepara la noche anterior, se debe llevar inmediatamente a la heladera y no dejar que se enfríe a temperatura ambiente pues esto genera un medio propicio para que se multipliquen las bacterias.
Si por ejemplo se prepara una pasta, cortar la cocción con un chorro de agua fría para bajarle la temperatura enseguida; si se prepara un puré, colocar la olla tapada en la pileta con agua fría para que baje la temperatura y que los alimentos no ingresen tan calientes a la heladera.
3. Guardar los alimentos que van a la heladera en recipientes poco profundos, de manera tal que se enfríen más rápidamente.
4. Lavar bien las frutas; sobre todo si acostumbran a comerlas con la cáscara.
5. No utilizar restos de comida que los chicos traen en la vianda para prepararles el menú del día siguiente. De esta forma se evita traspasar posibles bacterias que se hayan desarrollado a lo largo de todo el día en los alimentos. Los envases térmicos pueden conservar la temperatura, pero no más allá de las 6 a 8 horas.

6. Es imprescindible cuidar que el envase especial donde se envían los alimentos esté bien cerrado cuando los chicos lo transporten y que tenga suficientes congelantes.

Fuente: Sociedad Argentina de Pediatría. http://www.sap.org.ar

jueves, 22 de noviembre de 2012

Preocupante aumento de la obesidad infantil


Lunes 15 de octubre de 2012 | Publicado en edición impresa
Por Nora Bär | LA NACION

Mientras las revistas del corazón difunden presuntas "dietas mágicas" y los especialistas no logran ponerse de acuerdo sobre "la" fórmula para mantener un peso saludable, datos locales de 57 trabajos realizados en 13 provincias trazan un mapa preocupante sobre el crecimiento de la obesidad en las etapas de la vida que más pesan en la calidad y expectativa de vida de una persona: la niñez y la adolescencia.

"Los estudios abarcan a alrededor de 120.000 chicos y la mayoría se hizo en los últimos dos años -explica el doctor Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni)-. Los analizamos con la metodología propuesta por la Organización Mundial de la Salud y vimos que el 24% de los preescolares, el 37% de los escolares y el 27% de los adolescentes están excedidos de peso. Esto en algunos casos podría atribuirse a una mayor corpulencia..., pero la observación más importante de este análisis es que la obesidad afecta al 10% de los preescolares y adolescentes, y al 18% de los escolares. En estos casos no hay duda de que tienen un exceso de grasa corporal y tienen que iniciar cambios en su alimentación y su estilo de vida."

El estado actual de la obesidad infantil en el país será hoy el tema central de una jornada científica organizada por Cesni y la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota), y antecede el congreso anual de esta última entidad que se realiza entre mañana y el jueves.

"Del mismo modo en que no podemos construir un atlas completo obteniendo imágenes individuales por la ventana del auto, no podemos pretender que éste sea un mapa exhaustivo de la situación nutricional de los chicos argentinos, porque estos estudios se hicieron en forma individual -subraya Carmuega-. Pero estos 57 trabajos son otras tantas fotos que nos permiten tener una idea de qué está pasando con la obesidad infantil de la que no teníamos mucha información, porque la Encuesta Nacional de Nutrición incluye a chicos de hasta cinco años y mujeres en edad fértil."


Los últimos estudios con que se contaba en este tema datan de la década del ochenta y fueron hechos sobre conscriptos adolescentes. Mostraban prevalencias de obesidad de alrededor del 5%. Aunque la obesidad es más difícil de medir en los chicos que en los adultos (porque hay distintos puntos de corte, para cada edad y cada sexo) los índices de obesidad y sobrepeso pueden haberse duplicado o triplicado según los grupos. Y aunque hay poca información sobre algunas zonas del país, puede concluirse que la prevalencia es muy distinta entre provincias y muy parecida entre ambos sexos.

TENDENCIA MUNDIAL

"Esto confirma que aquí también se da la tendencia que de toda América latina al aumento de obesidad infantil, temprana -dice Carmuega-. Es una historia que tiene muchos culpables, presuntos «asesinos», pero no podemos endilgarle a uno solo la responsabilidad central, porque tienen que ver algunos con la dieta, otros con la genética, otros, con la actividad física..."

Y si el exceso de peso tiene efectos adversos a cualquier edad, son aún peores en el comienzo de la vida. Un chico obeso tiene cuatro veces más riesgo de ser un adulto obeso y, según explica la doctora Rosa Labanca, directora del Centro de Docencia, Asistencia e Investigación de la Saota, y docente de la UBA, la tasa de curación o remisión completa libre de enfermedad es más alta en prácticamente en todos los cánceres que en la obesidad.

"Lo importante es no engordar, porque después es muy difícil volver a bajar", dice la especialista.

Al contrario de lo que se cree ("después en la adolescencia pegan el estirón y..."), la prevención de la obesidad debe comenzar sin dilaciones... antes del embarazo de la madre. "Hoy las cifras de obesidad en mujeres en edad fértil en la Argentina son preocupantes -agrega Carmuega-. Esto implica mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo y el parto, mayor tasa de cesáreas, mayor dificultad para iniciar y continuar la lactancia, que es la única vacuna efectiva, probada, contra la obesidad. Está demostrado en metaanálisis, aunque los mecanismos por los cuales esto sucede no los sabemos."

Otros factores que inciden en los riesgos de obesidad infantil son nacer con alto o muy bajo peso. "Los niños que nacen con un peso normal o bajo, y que aceleran su crecimiento tempranamente, tienen mayor riesgo de obesidad tardía y con más complicaciones -dice Carmuega-. El crecimiento saludable es la mejor defensa para prevenir la obesidad. Y eso no significa no estar obeso y no estar desnutrido. Hemos interpretado mal la obesidad durante mucho tiempo pensando que en un lado estaba la obesidad y en otro, la desnutrición. Cuando en realidad ambas formas reflejan un desequilibrio en la nutrición. Ambas muchas veces se dan juntas en la misma familia y hasta en la misma persona." Según múltiples estudios, los chicos que nacen con desnutrición y luego engordan a los diez u once años tienen hasta seis veces más riesgo de presentar diabetes tipo 2 e hipertensión.

"No es lo mismo engordar a los once años que a los cuarenta", subrayan los especialistas.

sábado, 17 de noviembre de 2012

El origen de los buenos hábitos

Por Gabriela Navarra/Miércoles 21 de julio de 1999 


 ¿Alguna vez se preguntó dónde comienza la buena mesa ? No vamos a proponerle una adivinanza, porque nunca resolvería el acertijo. La buena mesa comienza, nada más y nada menos, que en el pecho materno.

Esta es la posición que defiende el pediatra español Carlos González, autor del libro Mi hijo no me come (Ed. Planeta) y fundador y presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna, que estuvo recientemente en Buenos Aires para presentar su obra. El pediatra afirma que en España 3 de cada 4 madres de niños de hasta 6 años se quejan acerca de la inapetencia de sus hijos.

"Lo más habitual -dice- no son niños inapetentes, sino niños que comen menos de lo que sus mamás quisieran. Si un chico come menos de lo que necesita comer, entonces no aumenta de peso o adelgaza. Cuando no ocurre esto, aunque la mamá se preocupe, significa que está satisfecho, no inapetente."

El pediatra español, de 39 años, casado y padre de tres hijos de 15, 11 y 7 años, explica al pasar que en su casa se invirtieron los papeles tradicionales y es su esposa quien trabaja afuera, mientras él se ocupa del hogar y de los chicos. Esto lo ha ayudado a comprender mejor los vericuetos de la alimentación infantil.

"Mis hijos tomaron el pecho hasta casi los dos años -recuerda-. Pero esto es a menudo mal visto por muchos pediatras, que consideran que puede dejar traumas psicológicos... La leche materna es el mejor alimento para el niño; ninguna leche maternizada, por mejor que sea, puede igualarla. Y cuanto más tiempo la tome, mejor. La recomendación es que sea exclusiva hasta los 6 meses. Cuando se comienza con otros alimentos, la idea no es que reemplacen la leche materna: primero mamar y luego, si tienen apetito, aceptarán la comida. Pero nunca quitar el pecho para dar la papilla."

Si bien el especialista admite que la única zona crítica de la leche materna es su bajo aporte de hierro, explica que los bebes nacen con reservas suficientes para compensar ese déficit al menos durante medio año de vida, y que una suerte de inteligencia nutricional innata les indica aceptar o no, a partir de esa edad, otros alimentos (por ejemplo, carnes) cuando se les ofrecen.

El doctor González defiende la postura de que el bebe debe mamar a libre demanda. Esto significa sin horarios establecidos y cuando lo desea; y eso no implica -necesariamente- que el bebe adopte con rapidez un ritmo definido.

"Su hijo sabe si tiene hambre, el reloj no -escribe el pediatra- La mayoría de los niños toma el pecho entre ocho y doce veces al día, irregularmente distribuidas. Suelen tardar en cada pecho 15 a 20 minutos en las primeras semanas, mientras aprenden, pero hacia los 2 o 4 meses suelen mamar muy rápido, en 5 o 7 minutos o incluso menos. (...) Si le da el pecho cuando lo pide, y le deja el tiempo que quiera, su hijo siempre tendrá la leche que necesita."

¿Cómo pone en práctica lo de a libre demanda una mamá que trabaja fuera de la casa? El pediatra español dice que es más sencillo de lo que se cree: dar de mamar bien temprano (incluso hasta dos veces), juntar leche con el sacaleche y que el bebe la reciba con cucharita o vasito (a menos que el biberón no le confunda el modo de succión y le complique la mamada), y poner el pecho a su disposición una vez que la madre y el niño se reencuentran.

"No hay ninguna dificultad en que el bebe duerma en la cama, con sus padres, para mamar cuando lo desee. Muchos niños cuyas madres trabajan duermen la mayoría del tiempo en que ellas no están a su lado y luego recuperan lo que no han comido. Un bebe puede tomar el pecho muchas veces durante la noche sin siquiera despertar a su mamá." 

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