miércoles, 30 de julio de 2014

Amamantar a libre demanda

a lactancia materna es el mejor modo de alimentar al recién nacido. Hay que recordar que los bebés no tienen horarios fijos para alimentarse por lo que la leche materna –que se digiere muy rápidamente- y está hecha especialmente para los bebés, puede ser solicitada por el niño varias veces durante el día, y esto es completamente normal. Si bien los adultos no logran comprenden cómo es que el niño tiene hambre tan pronto, es recomendable recordar que los beneficios de la lactancia materna no implican solamente dar alimento al niño, es mucho más que eso.



En algunos casos puede que el niño no tenga hambre de nuevo, sino que necesite el abrazo, contacto, cariño y atención de la madre. Se trata de otorgar al niño un mejor desarrollo psicomotor, social y emocional, mediante el vínculo que se forma entre la madre y el bebé al momento de amamantar. Es importante dejar que los bebés se alimenten cuando quieran, logrando así satisfacer sus necesidades –ya sea que tenga hambre o sed- y también las necesidades de la madre, cuando tiene los pechos muy llenos. Es recomendable además, dar el pecho al bebé cada vez que éste lo solicita, teniendo en cuenta que el bebé que logra satisfacer sus necesidades de manera inmediata, logra tener un crecimiento con mayor seguridad en sí mismo y por lo tanto, podrá manejarse de manera más independiente.

Si bien suele ser difícil dejar el reloj de lado, y este tema de la libre demanda se ve complicado por mitos sociales o prejuicios propios de la pareja, hay que tener presente que es frecuente que al principio el recién nacido tenga un deseo de alimentarse con una frecuencia de una a tres horas en los primeros siete días (o incluso con mayor frecuencia), y una vez establecida la lactancia es corriente que el bebé amamante entre 8 y 12 veces al día. Entonces, se recomienda no limitar el tiempo ni los horarios de amamantamiento.

Se ha demostrado que la mayoría de los niños que se alimentan con lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida tienen un crecimiento sano. Por ello, la leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, incluso para los bebés prematuros ya que lo protege contra bacterias y virus ambientales.
Lo más importante de todo es aprender a respetar los tiempos de cada uno y tener en cuenta que cada madre y cada bebé tendrán sus propias necesidades e intereses, que deben ser satisfechos cuando ambos estén en condiciones de hacerlo. Es innecesario apresurar o forzar a los recién nacidos, hay que intentar dejar tranquilos a la madre y su bebé para que en contacto piel a piel logren estar listos para el amamantamiento.

Algunos tips que favorecen la libre demanda:
  • Olvídese del reloj y los tiempos establecidos.
  • Recuerde que los bebés no saben de horas ni tienen horarios rígidos.
  • Cada vez que el bebé solicita el pecho, hay que dárselo.
  • Es absolutamente normal que el bebé demande entre 12 y 16 mamadas por día
  • Recuerde que la leche materna se digiere rápidamente pues está diseñada especialmente para el recién nacido.
  • No limite el tiempo ni horarios para amamantar.
  • Evite interrumpir la alimentación, mejor espere a que el bebé suelte solo el pecho. Ofrezca el pecho en forma alternativa hasta que el bebé no desee más.
  • Practique la lactancia exclusiva hasta el sexto mes.
  • Alimente al bebé de noche siempre que éste se despierte para hacerlo.
  • Evite el uso de chupetes y biberones.
  • Recuerde que debe ser el bebé quien decida la duración y frecuencia de sus comidas.
  • El acto de amamantar implica una relación de mutuo requerimiento donde tanto la mamá como el bebé se benefician: dando y recibiendo amor, cariño y alimentación.


Laura Krochik
Especialista en Infancia y Crianza
Directora de la carrera de Puericultura de la Asociación Civil Argentina de Puericultura 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...