domingo, 17 de noviembre de 2013

Las mamás del colegio ahora lo llaman a él

lanacion.com |Sábado 16 de noviembre de 2013 | Publicado en edición impresa
Opinión

Por Florencia de Luca  | Para LA NACION
   
La experiencia de vivir con un marido en casa es francamente buenísima. Siempre tuve claro que quería ser profesional, pero nunca me imaginé ni planeé este tipo de organización familiar. Soy licenciada en Comunicación y Literatura, y doy clases en los últimos años del secundario en el programa de Educación Popular, en los barrios marginales de la ciudad de Bariloche. Es muy lindo hacerlo, pero desgasta mucho, porque el ambiente es la mayoría de las veces muy hostil. Sin embargo, la hora de llegar a casa es un alivio, un oasis, ya que mi familia me está sosteniendo.

Hace 14 años que estamos juntos con Ezequiel. Él ya vivía solo cuando lo conocí y este estilo de vida se fue dando así, de manera natural. A él le encanta cocinar, coser y ocuparse de los chicos, y de esa forma nos complementamos bárbaro. Yo soy un desastre cocinando y nuestros hijos dicen que comen bien cuando la comida la hace el papá. Además, Ezequiel me pasa a buscar por el trabajo muchos días a la semana, vamos a hacer las compras y hasta limpiamos juntos la casa...

Todos nuestros amigos ven esto como normal, nadie se sorprende. Tengo que admitir que quizá, para algunos, pueda sonar un poco extraño que las mamás del colegio lo llamen a él y no a mí para organizar las fiestas infantiles o consultarle sobre las cosas del colegio, pero a nosotros no nos preocupa.

Los chicos, por su parte, lo vivieron siempre como algo natural, no se comparan con los demás porque no tienen necesidad de hacerlo. Nuestros amigos y los padres del colegio ya saben que nuestra familia se organiza así, y de hecho hay muchas parejas más como la nuestra que también llevan la vida familiar de esta manera, y lo encuentran superpráctico.

Algo que nos divierte especialmente es que a Ezequiel le encanta coser y se encargó de hacer todas las cortinas de la casa. También confecciona los disfraces de los chicos y ¡hasta el delantal del más chiquito, que tiene 5 años! Es en serio: las mamás del colegio también le piden consejos a mi marido para hacer ellas mismas los trajes de las fiestas del colegio y de los actos, y para mí es muy divertido verlo.

A las reuniones de padres no puedo ir por mi horario de trabajo, pero eso no significa que me quede afuera del tema. Como les pasa a tantos otros padres que no pueden decir presente, mi pareja luego me cuenta lo sucedido y compartimos las decisiones a tomar. Así vamos viviendo muchas experiencias que quizá se salen del formato tradicional, pero a nosotros no nos afecta y lo más importante es que, como familia, somos muy felices.

Algunas veces me cargan y me dicen Flor, ponete las pilas, pero yo siempre contesto que hago otras cosas. Y me encanta que sea así. Me enamora día a día la forma de ser de mi marido, siempre dispuesto a ayudarme. En mi caso, además, que no tuve un padre presente, me parece increíble ver esto, me gusta mucho. Siento que es muy aliviador, sí, esa es la palabra.
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1638630-las-mamas-del-colegio-ahora-lo-llaman-a-el
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