lunes, 4 de noviembre de 2013

Cuida tus senos

Protege tu apariencia y tu salud con estos cuidados básicos para tu pecho.
Por Doctora Aliza Lifshitz
   
Muchas mujeres padecen cáncer. 
Por eso tus senos merecen atención diariamente. Foto: Shutterstock

Seguro que te cuidas el rostro, el cabello y las uñas con esmero. ¿Pero cuánto te preocupas por tus senos ? Como ellos también necesitan tu atención, aquí te damos una guía de cuidados básicos.

Lucha contra el cáncer

Tus senos son símbolo de tu feminidad, de tu sexualidad y hasta de tu amor maternal. Por eso es importante mantenerlos sanos, firmes y atractivos. Pero cuidarlos adecuadamente es más que una cuestión de apariencia, es también una forma de proteger tu salud. Para hacerlo, aquí tienes algunas recomendaciones:

1. Fundamental: conócelos a fondo. Es muy importante que te familiarices con la textura, consistencia, apariencia y grado de sensibilidad de tus senos que va variando durante el ciclo menstrual, realizando exámenes de los senos con frecuencia. Así podrás detectar cambios o irregularidades que puedan alertarte sobre algún problema (secreción del pezón, abultamientos, dolor, hundimientos y cambios en la piel).

2. Realiza las pruebas de detección: No te saltes ni las mamografías ni el examen clínico de los senos realizado por tu ginecólogo o tu médico de cabecera, para descartar la presencia de cáncer o detectarlo a tiempo.

3. Dales el soporte necesario: Desde la pubertad, es importante escoger y usar el sostén adecuado , con el tamaño de copa correcto para contrarrestar el efecto de la gravedad, evitar irritaciones de la piel, la caída del busto y hasta dolores de hombros y espalda. Con los cambios de peso y edad, deberás ir ajustando también las medidas de tu sostén. Si practicas deportes o haces ejercicio, invierte también en un buen sostén deportivo, que proteja y mantenga el busto en su lugar. Y recuerda que aunque ningún ejercicio aumenta el tamaño del seno, sí fortalece los músculos que les dan soporte (los pectorales), ayudando a levantarlo, mantenerlo firme, juvenil y atractivo mucho más tiempo.

4. Evita las fluctuaciones de peso: Éstas provocan estrías en la piel del seno y aumentan la flaccidez. Trata de llegar a tu peso ideal y mantenlo para que el busto no pierda firmeza. No descuides tampoco tu postura. Los hombros y la espalda rectos, y un torso erguido no solamente favorecen tu salud (al evitar problemas musculares y de la columna, y facilitar de paso tu respiración). También harán que tus senos se vean más erguidos y firmes.
5. Protege la delicada piel del seno: Evita duchas demasiado calientes o prolongadas para no resecar la piel del busto, huméctala bien a diario y si te expones al sol, recuerda aplicar protector solar para evitar quemaduras y manchas (al igual que haces con la piel del rostro y el escote). Cada vez que puedas, date un masaje para tonificar y mejorar la elasticidad de la piel de esta área tan delicada.

6. ¿Aumento, reducción o levantamiento? Es posible que no estés contenta con el tamaño de tus senos y desees reducirlos o aumentarlos para sentirte más atractiva. O quizás, al pasar de los años, han ido cayendo. Todos esos casos requieren cirugía, pero no la confíes a cualquiera. Acude a un cirujano plástico que te brinde las opciones y la seguridad necesarias. No pienses solamente en la estética o el costo, ten en cuenta también tu salud.

7. Préstales cuidados especiales durante el embarazo y la lactancia : Durante estas etapas de intensos cambios hormonales, los senos aumentan de peso y de tamaño. Protégelos usando un sostén adecuado y mantenlos siempre muy limpios, secos y bien hidratados. La lubricación es vital para evitar las estrías y las grietas en la piel. Después de amamantar a tu bebé, usa protectores para los pezones y presta atención ante cualquier señal de mastitis (enrojecimiento, dolor o endurecimiento del seno).

Los cuidados que le brindes a tus senos a diario y en cada etapa de tu vida te harán sentir más segura de ti misma y de tu apariencia.

Recuerda que debes consultar inmediatamente con tu médico si notas cualquier cambio, ya sea un pequeño abultamiento, una erupción, un enrojecimiento, un dolor sospechoso o una secreción que no sea leche materna o si esta sucede cuando no es época de la lactancia. Revisa periódicamente tus mamas, reconoce sus señales, protégelas y mímalas para que puedas presumir de senos bonitos y saludables toda tu vida.

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