jueves, 21 de noviembre de 2013

Las necesidades de la mujer puérpera




¿Qué necesita una madre durante las semanas siguientes al nacimiento de su bebé?

Tal vez uno de los momentos más vulnerables para las madres sea el postparto inmediato, es decir, las primeras semanas después del nacimiento de su bebé. Después de ese periodo las cosas comienzan a agarrar otro ritmo, las madres se sienten más seguras y  comienzan a ver la maternidad con otros ojos.

Estas primeras semanas son fundamentales para ellas y sus bebés. Porque cuando una madre está bien su bebé está bien y del mismo modo, cuando una madre está cansada, adolorida, desorientada, confundida, triste, su bebé manifiesta de alguna manera el estado físico y emocional de su madre, generalmente a través del llanto.

Cuando  bebé nace atrae toda la atención del entorno de sus padres: abuelos, tíos, amigas, etc. Pocas veces el entorno tiene conciencia del camino físico (cesárea, parto) que acaba de transitar la madre y del camino espiritual donde se encuentra sumergida. Pocos de los que estamos alrededor de una madre recién parida tenemos claro de cuáles son sus necesidades, como ser que también acaba de nacer y debe ser cuidado.

Al igual que su bebé, una madre en pleno postparto necesita contención física, es decir, abrazo, contacto piel con piel, que se puede concretar a través de masajes en su baja espalda, en sus pies, en sus hombros; esto ayuda a aliviar las zonas donde se acumulan más tensiones y a producir hormonas del placer y permite un estado de relajación.

También es fundamental la contención emocional, el acercamiento sincero del entorno (pareja sobre todo) para comprender lo que siente la mujer en postparto, siendo pacientes porque sus emociones y sentimientos no siempre son fáciles de entender. La escucha resulta vital, a veces es mejor callar a su lado, que atormentarla con consejos y críticas. La empatía, la solidaridad, el interés  por sus sentimientos y sobre todo, no desestimarlos o acusarla de exagerar la angustia por su bebé.

La compañía es muy importante. Hablamos de compañía verdadera, de estar presente para esa persona, no por compromiso o esperando ser atendido como si estuviéramos de visita. La compañía rompe la soledad que atraviesa en demasiadas ocasiones la mujer en puerperio. El/la acompañante debe estar dispuesta a ofrecer ayuda, ya sea preguntando primero qué tipo de ayuda  necesita la madre u observando la situación que rodea a la madre para descubrir qué tipo de ayuda sería de más utilidad. Generalmente la madre quiere ocuparse de su bebé y la ayuda que requiere tiene que ver más con la comida o las obligaciones de casa, con atender a otro niño/a pequeña.

Es importante que el entorno cuide la alimentación de la madre puérpera. Parece obvio, pero con mucha frecuencia se olvida que la madre en pleno postparto ofreciendo lactancia exclusiva a su bebé no tiene tiempo para prácticamente nada, ni siquiera para ir al baño, ducharse, peinarse, mucho menos para cocinar.

En fin, hay muchas maneras de apoyar a una madre durante las semanas siguientes al nacimiento de su bebé. La clave es atender y cuidar las necesidades de la madre, para que ella pueda cuidar y atender las necesidades de su bebé recién nacid@. En la medida que el entorno comprenda que tan vulnerable es bebé como la mujer recién nacida en madre, ella podrá disfrutar plenamente de su bebé y todo marchará mucho mejor en la familia.

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