lunes, 7 de enero de 2013

10 Consejos para el parto


6. Elige al profesional o centro que quieres que te atienda.

La atención al parto debería ser la misma e igual de buena en todos los sitios.
Sin embargo, por desgracia, y de momento, en España esto no es así, lo que explica que los porcentajes de cesáreas, episiotomías o partos instrumentales (fórceps o ventosa) varíen tanto de una zona a otra, de un hospital a otro, de un profesional a otro, de unas fechas a otras (Navidades, puentes varios, etc.). Es importante que seas tú quien elija que atención al parto deseas tener y que busques información hablando con distintos profesionales y con otras mujeres, que indagues hasta que encuentres el lugar donde sientas que te atenderán el día del parto respetando tus peticiones y decisiones.
En octubre de 2007, el Ministerio de Sanidad de España elaboró la “Estrategia para la atención al Parto Normal”  con la participación de asociaciones de usuarios, entre otras, El Parto es Nuestro, cuyo objetivo es conseguir que todos los centros y los sanitarios adecuen su modo de actuar a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud a este respecto. Poco a poco, la atención al parto está cambiando en nuestro país y se van abandonando prácticas caducas y perjudiciales (enema, rasurado, rotura de bolsa, etc.) y adoptando otras más respetuosas con la fisiología del parto (libertad de movimientos, monitorización intermitente, etc.) Pero falta todavía mucho camino por recorrer, mucho tiempo para que, el lugar donde demos a luz, el profesional con el que demos a luz, dejen de ser factores determinantes en el devenir del parto.
Porque solo se nace una vez, porque el parto es un momento único e irrepetible, merece la pena buscar hasta dar con el sitio y con el profesional que comprenda tus necesidades y respete tus derechos y decisiones en un momento tan importante.
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7. No tengas miedo de expresarte.

Cuando vayas a consulta pregunta tus dudas, comenta tus miedos, muestra tus deseos.
Un buen profesional te dedicará tiempo, atención y no tendrá inconveniente en explicarte todo lo que necesites saber. Ante tus dudas, te dará respuestas, sin tratarte con condescendencia; ante tus miedos, te transmitirá tranquilidad, sin ridiculizarlos ni intentar que "lo dejes todo en tus manos"; y ante tus deseos, te ofrecerá alternativas y respetará tus decisiones. 
Es bueno establecer una relación de confianza mutua con tu médico o comadrona; el profesional  tiene que demostrarte con sus actitudes y comentarios que confía en ti, en tu cuerpo y en el proceso del parto. Así tú podrás confiar en su criterio.

8. Elige un buen acompañante.

Tanto si das a luz en el hospital como si lo haces en casa, probablemente necesitarás a tu lado un rostro familiar que te transmita tranquilidad. Esto ayudará enormemente a que el parto transcurra sin dificultades. La elección de esa persona es muy importante. Debe ser alguien de confianza, que te transmita serenidad, que te conozca y sepa cuáles son tus deseos, que te apoye en tus decisiones y que vele por ti y tus derechos durante el parto, reivindicándolos en caso de que estén siendo vulnerados. Esa persona puede ser tu pareja, tu madre, una amiga, tu hermana o una doula.
Elige la persona que consideres idónea, con la que creas que vas a estar más a gusto durante el parto. Es posible que tu elección no se ajuste a las convenciones sociales o que no satisfaga determinadas expectativas personales, pero es prioritario que "tú" decidas quien es el mejor acompañante posible para tu parto. Elegir "no" estar acompañada es una opción legítima entre las opciones de acompañamiento.
Más información  aquí.

9. Después del parto, agradece o reclama.

Si tras el parto te sientes mal, una de las posibles causas es que para ti, ésta no haya sido una buena experiencia.
La mujer de parto es una usuaria de un servicio (en este caso, de salud), y como tal, puede quedar satisfecha, o no, con el servicio prestado. Si durante la atención al parto te trataron con brusquedad, no te informaron, desatendieron tus peticiones y contravinieron tus expresos deseos,  hazlo saber. Tenemos derecho a quejarnos y reclamar cuando el servicio que nos han prestado no ha sido el adecuado.
Tu reclamación no te devolverá tu parto. Puede que tampoco alivie el dolor que sientes, pero puede contribuir a evitar que a otras mujeres les ocurra lo mismo que a ti. La denuncia es un arma muy efectiva para lograr cambios y conseguir mejoras en la prestación de un servicio.
De la misma manera, si estás contenta con tu parto, los profesionales que te atendieron agradecerán enormemente tus felicitaciones por la atención recibida. El agradecimiento a estos profesionales es un reconocimiento a su labor y un impulso para que continúen su trabajo en esa dirección. En ocasiones los profesionales respetuosos, que siguen en la atención al parto las recomendaciones de la OMS así como la Estrategia de Atención al Parto Normal, encuentran en el desempeño de su trabajo obstáculos en sus propios centros que mantienen prácticas obsoletas y al margen de esas recomendaciones. Un reconocimiento público a su esfuerzo contribuye a que otras mujeres pueden ser igualmente bien atendidas en sus partos. 

10. Comparte tu experiencia con otras madres.

En nuestros días, la mayoría de las mujeres no presenciamos más partos que los propios. De ahí que los relatos de parto permitan hacernos una idea de cómo es parir. Leer estos relatos es pues una magnífica preparación al parto. Con ellos aprendemos qué es normal y esperable en el parto, qué favorece su desarrollo, y qué hay que tratar de evitar porque puede entorpecerlo.
Tanto si tu experiencia de parto ha sido satisfactoria, como si no, contarla será algo muy positivo para ti, y para todo el que quiera escucharte.
Si la experiencia no ha sido positiva, si no te sientes satisfecha con tu parto, si no ha sido como te lo imaginabas, por la razón que sea, poner palabras a estas vivencias puede servirte de desahogo y ayudarte a comprender y superar, en la medida de lo posible, lo que pasó. Contar tu historia facilita también, el camino a las futuras madres que pueden aprender de esas experiencias y prepararse para transitar este camino y afrontar dificultades que se les puedan presentar con algunas posibles respuestas.
El silencio solo sirve para ocultar las deficiencias del sistema, y contribuye a sostener una falsa sensación de normalidad.
Si tu experiencia ha sido satisfactoria, contarla también puede facilitar que las futuras madres aprendan de tu experiencia y adquieran seguridad en sí mismas y confianza en el proceso del parto. Contar que es posible el pvdc, que se puede parir sin dolor, o explicar lo emocionante que es sentir al bebé piel con piel nada más nacer, puede ayudar a que otra mujer visualice el parto que quiere para ella, y el nacimiento que desea para su bebé, y luche por conseguirlo.
Tus sentimientos y sensaciones son válidos y respetables. Busca a quien esté dispuesto a escucharte de corazón y seguro que encontrarás personas generosas que te apoyarán y acompañarán en este recién estrenado camino de la maternidad.


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