viernes, 18 de enero de 2013

Parto natural y parto en casa: ventajas (parte II)


14/06/2010 BY VIVIAN /
Hace algunas semanas escribí acerca de por qué parí en casa, y mi idea era (es) escribir una serie de artículos acerca del parto domiciliario, sus mitos y verdades. Me gustaría de esta forma poner mi granito de arena para que las embarazadas (o futuras embarazadas) que me lean puedan tomar su propia decisión.

Estoy consciente de que parir en casa no es para todo el mundo, al menos no en España y otros países en donde se considera que el parto es algo peligrosísimo que debe ser atendido por médicos en un hospital que cuente con la más alta tecnología, no vaya a ser que "pase algo" y no estén a mano los recursos para resolverlo. Por otro lado, parir duele, y duele mucho, y en casa no existe la posibilidad de utilizar ningún tipo de anestesia. Entiendo perfectamente que las mujeres opten por la epidural, que es un gran invento y un importantísimo avance de la medicina (no se trata, como en varias ocasiones me han sugerido, de desdeñar a la ciencia volviendo a parir como nuestras antepasadas). Sin embargo, como sucede con todo químico, el uso de la epidural tiene consecuencias y supone riesgos para la madre y el bebé (de los que, en la mayoría de los casos, los médicos no advierten), y las mujeres deben conocer estos riesgos antes de tomar la decisión de usarla.

El cuerpo de la mujer fue creado para parir y sabe perfectamente cómo hacerlo. En condiciones normales, en un embarazo de bajo riesgo, todo lo que la mujer necesita para parir es que se le permita hacerlo: que se le deje adoptar la postura que más le apetezca, que se sienta libre de gritar, que no se sienta observada, que esté en un ambiente cálido, acogedor y seguro, atendida por personas discretas y respetuosas. Las intervenciones médicas sólo son necesarias en casos patológicos, y ese es el lugar de la ciencia en el parto. Cuando se utilizan por defecto la oxitocina sintética y la epidural, cuando se obliga a una mujer a estar acostada perdiendo todo el control de lo que ocurre con su cuerpo, se le está robando su autonomía y en muchos casos su dignidad, y lo que la naturaleza quiso que fuese un proceso gozoso, un poderoso viaje emocional hacia un yo más completo, se convierte en un acto mecánico y hueco, del que la mujer ya no es protagonista. Todo ello sin contar con que además pueden presentarse complicaciones que afecten tanto a la madre como al bebé.

Parir en casa es la forma más natural de parir. En tu propia casa te desinhibes, bajas las defensas y te dejas llevar por el proceso con más facilidad. El parto es un acto involuntario, y como todo acto involuntario, se frena cuando entra en juego la mente: de la misma forma en que es casi imposible tener un orgasmo mientras estás concentrada en lo que vas a decir en la reunión que tienes mañana, tampoco permites que tu cuerpo se abra para dar paso a tu bebé mientras estás pensando en qué le vas a decir al médico que te acaba de hacer una pregunta tan sencilla como cuál es tu nombre. La naturaleza es tan sabia que ha sabido encontrar la forma de que la mente de las mujeres se "aquiete" durante el parto para no interferir en él, gracias a las hormonas que se liberan pero también gracias al dolor. El dolor no te permite pensar en otra cosa: te obliga a centrarte en lo que estás. Todavía recuerdo la eternidad que me parecía el intervalo entre contracción y contracción: en esos breves minutos podía descansar y prepararme para la siguiente, sencillamente porque no estaba pensando, no de la forma analítica como estamos acostumbrados.

En casa, te puedes dar la libertad de no pensar. En casa estás en tu territorio, estás protegida, bien acompañada, rodeada del afecto de los tuyos.

Ventajas del parto en casa
  • Es más seguro parir en casa que tener un parto medicalizado, y hay estudios que lo demuestran.
  • La mujer es protagonista. Puede caminar, darse una ducha, poner música, gritar… lo que ella quiera. Sus necesidades son lo más importante y no se hará nada que ella no desee.
  • Se contará con la presencia de las personas que elija la mujer, por lo que tendrá todo el apoyo emocional que necesite. La familia podrá participar y eso hace que el acontecimiento se convierta en algo muy especial.
  • La persona que atenderá el parto —matrona, médico— se desplazará hasta el domicilio cuando la mujer lo pida, y podrá dedicarle toda su atención, al no tener que atender a varias parturientas a la vez. El vínculo entre la mamá y la persona que asiste el parto es más cercano y eso posibilita un acompañamiento emocional que es muy importante para que la mamá se sienta segura.
  • La mujer asume toda la responsabilidad del proceso, es dueña de su parto y esto supone un crecimiento emocional que transformará su vida.
  • El vínculo entre mamá y bebé se fortalece, y también el vínculo con el padre y quienes hayan estado presentes.
  • El bebé será recibido en un ambiente cálido e íntimo y permanecerá con su madre en todo momento. Esto facilita el establecimiento de la lactancia.

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