Entre la semana 28 y la
semana 32 del embarazo, la mayoría de los bebés se dan la vuelta y se colocan
en posición cefálica, es decir, con la cabeza hacia abajo, preparándose para,
llegado el momento, salir por el canal del parto con la cabeza primero. Algunos
bebés se dan la vuelta una y otra vez durante las siguientes semanas, sobre
todo si hay abundancia de líquido amniótico. Otros, sin embargo, no llegan a
darse la vuelta nunca y llegan al momento del parto en presentación podálica o
de nalgas. Entre un 3% y un 4% de los embarazos a término corresponden a un
bebé en esta posición. Es habitual que las ecografías de las últimas semanas
del embarazo, si muestran a un bebé aún en podálica, causen inquietud en las
embarazadas. Es importante intentar conservar la calma y evitar la ansiedad,
que es perjudicial en sí misma y no contribuye a que el bebé se dé la vuelta.
¿Qué puedo hacer para
que el bebé se coloque en cefálica? A partir de las semanas 34-36, es
conveniente intentar que el bebé se coloque en cefálica. Los principales
métodos son los siguientes:
1. Ejercicios:
Nadar boca abajo en la
piscina.
Practicar durante 10 ó
15 minutos al día la “postura del mahometano”: empezando a cuatro patas, se
desplaza el tronco hacia atrás y se pega el pecho al suelo, con los brazos
extendidos hacia adelante. Se puede mantener durante unos segundos y luego
volver a empezar. Es aconsejable colocarse sobre una colchoneta para realizar
este ejercicio y los siguientes; estarás más a gusto.
Practicar durante 10 ó
15 minutos la postura de yoga del gato: comenzar a cuatro patas, con las
rodillas separadas el ancho de las caderas, las manos alineadas con los hombros
y mirando hacia delante. Se arquea la espalda hacia arriba y se lleva la cabeza
hacia abajo mirando al ombligo. A continuación se va estirando la espalda poco
a poco hasta dejarla recta, como una mesa, al tiempo que se va elevando la
cabeza.
Acostada en el suelo,
acercarse a una pared y elevar las piernas por ella hasta que el cuerpo quede
formando un ángulo de 90º. Se mantiene la postura unos minutos. Intentar subir
un poco más los pies hasta despegar la cadera del suelo. Recuerda usar una
colchoneta o unas almohadas para estar más cómoda.
En Internet se pueden
encontrar muchos otros ejercicios, tanto en páginas dedicadas a los bebés de
nalgas ("breech babies" en inglés) como en YouTube. Es conveniente
escoger los que nos parezcan apropiados para nosotras y que no pongan en
peligro nuestra integridad física.
2. Moxibustión: La
moxibustión es una técnica de acupuntura de la medicina china tradicional que
se basa en la estimulación de determinados puntos del cuerpo con el calor
generado por la combustión de una hierba llamada moxa en japonés (la artemisia
vulgaris). Para el caso de presentación podálica del bebé, los puntos a
estimular se encuentran en el ángulo externo de la uña del dedo pequeño del
pie. Esta técnica está recomendada por la OMS para la presentación podálica del
feto y se puede realizar a partir de la semana 32. El porcentaje de éxito que
muestran los numerosos estudios realizados varía de uno a otro, pero es
bastante elevado en todos ellos y mayor que el de la versión cefálica externa,
que veremos más adelante. Además, no tiene el inconveniente de poder inducir el
parto. Es recomendable que las sesiones de moxibustión sean llevadas a cabo por
una persona conocedora de la técnica. Hay matronas y fisioterapeutas
especializadas para enseñar esta técnica,
3. Versión cefálica
externa (VCE): La versión cefálica externa o versión externa es una maniobra
que se lleva a cabo en torno a la semana 37 de embarazo para conseguir que un
bebé en presentación podálica o transversa se coloque en cefálica. Se realiza
primero una ecografía para determinar la postura exacta del bebé, así como una
monitorización del latido fetal, y, a continuación, el ginecólogo ejerce una
suave presión sobre la pared abdominal de la madre para deslizar la cabeza y el
culo del bebé de tal forma que gire sobre sí mismo y se coloque en cefálica. Se
monitoriza el latido fetal también al terminar para comprobar que no haya
sufrimiento.
La versión externa es
una técnica segura, aunque su principal inconveniente es que puede desencadenar
el parto, por lo que se debe realizar con bebés a término. Tampoco ofrece los
mismos resultados en primerizas que en multíparas. Es posible que, aunque
intentes todo, el bebé siga en podálica hasta el parto, o incluso que,
habiéndose colocado en cefálica, se vuelva a voltear para estar en podálica de
nuevo. En ese caso, plantéate las posibles alternativas para el parto, conserva
la calma y asegúrate de que los profesionales que te atienden te expliquen con
detalle todas las opciones, posibilidades y riesgos.
¿Qué es más seguro, el
parto de nalgas o la cesárea?
En el año 2000 se
publicaron en la revista “Lancet” los resultados de un estudio multicéntrico
llamado “Term Breech Trial”, que concluía que la cesárea electiva era
preferible frente al parto vaginal en caso de presentación de nalgas a término,
basándose en que se reducía la morbilidad neonatal. Estos resultados fueron
adoptados de inmediato por la comunidad médica internacional, dejando de
realizarse partos de nalgas y optando por la cesárea programada. En el año 2003
se publicó una encuesta realizada a 80 centros de 23 países, de los que el
92,5% había abandonado la práctica del parto de nalgas. En España, sólo en el
País Vasco y en algunos centros de Canarias y Madrid se siguieron realizando
los partos de nalgas.
Unos años después de ser
publicado el “Term Breech Trial”, comenzaron a publicarse artículos que
cuestionaban su diseño, su metodología, las conclusiones finales y su validez
general. Por ejemplo, se planteaba el hecho de que todos los partos analizados
habían tenido lugar en entornos muy medicalizados, en los que no se habían
seguido muchas de las recomendaciones de asistencia a los partos de nalgas,
(las intervenciones deben ser mínimas). Otro estudio multicéntrico realizado en
el año 2006, cuatro veces mayor que el “Term Breech Trial”, no mostró
diferencias ni en la morbilidad neonatal ni en la mortalidad perinatal entre
los partos vaginales de nalgas y las cesáreas. Este estudio, llamado “PREMODA”,
hizo que los protocolos sobre presentación podálica a término comenzaran a
cambiar de nuevo. En el año 2011, la SEGO publica su nuevo protocolo para el
parto de nalgas, en el que ya no se recomienda la cesárea como primera opción y
se establecen los criterios de selección para realizar un parto de nalgas. Los
más importantes son los siguientes:
Feto con crecimiento
intrauterino adecuado y peso estimado inferior a 4kg.
Actitud de la cabeza
fetal en flexión o indiferente, (en ningún caso el bebé puede estar mirando
hacia arriba). Esto se determina mediante ecografía o radiografía una vez que
se ha desencadenado el parto.
Presentación de nalgas
puras (con las piernas hacia arriba, el culo encajado en el canal de parto) o
de nalgas completas (ambos pies en el canal de parto).
Ni la edad materna ni el
hecho de haber tenido otros hijos anteriormente deben ser factores a tener en
cuenta para intentar el parto de nalgas o recomendar la cesárea, y menos
programarla. Es importante, en caso de que se deba hacer una cesárea, que la
mujer sepa que se puede realizar una vez desencadenado el parto en lugar de
programarla, ya que el trabajo de parto previo beneficia al bebé en la
adaptación al ambiente extrauterino. Hay muchos bebés que se dan la vuelta en
el momento del parto, debido a las contracciones y los movimientos durante el
periodo de dilatación, por lo que es posible que un bebé de nalgas a término
acabe naciendo en cefálica.
Entonces, ¿es seguro un
parto de nalgas?
El parto, como ya hemos
mencionado, debe realizarse sin intervenciones médicas. Más concretamente, como
explica el Dr. Emilio Santos: “un parto de nalgas seguro debe ser atendido en
las siguientes condiciones: que el comienzo sea espontáneo, no provocado; sin
maniobra de Hamilton para provocarlo; que, si la mujer no dilata adecuadamente
cuando aún no hay criterios de parto, se espere, como se debe hacer en
cualquier parto; que si está claramente de parto y no progresa adecuadamente,
se realice cesárea; no realizar rotura artificial de membranas; restringir al
mínimo las exploraciones vaginales para bajar al mínimo el riesgo de rotura de
membranas antes de que las nalgas estén apoyadas, y disminuir consiguientemente
el riesgo de prolapso de cordón; realizar una exploración vaginal o bien
monitorización adecuada del bebé en cuanto la bolsa se rompa para descartar un
prolapso de cordón; animar a la mujer a adoptar postura libre, sugerir posturas
en cuclillas o a cuatro patas, que favorecen la posición correcta del dorso del
bebé; no realizar episiotomía mientras todo vaya bien, con la filosofía de
favorecer la presión del fondo del útero que contribuye a evitar malposiciones
de la cabeza y de los brazos y de que el bebé nazca por propulsión y nunca por
tracción.”
Si tu bebé está de
nalgas y se acerca el final del embarazo, infórmate bien de las distintas
opciones de las que dispones. Pregunta cuál es la política a seguir en ese caso
en el hospital o clínica donde has planeado el parto o a los profesionales que
van a atender tu parto en casa. Si lo único que te ofrecen es una cesárea
programada, plantéate buscar otras alternativas. Un parto de nalgas es especial
en tanto que es el único en el que la madre puede notar como va saliendo cada
parte del cuerpo de su bebé. En el apartado de partos de nuestra web podrás
encontrar algunos relatos de este tipo de partos.
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